Liderando con humor

El lugar de trabajo necesita risas. Según investigaciones de instituciones tan serias como Wharton, MIT y London Business School, cada risa o carcajada trae consigo una gran cantidad de beneficios empresariales. La risa alivia el estrés y el aburrimiento, estimula el compromiso y el bienestar, y estimula no sólo la creatividad y la colaboración, sino también la precisión analítica y la productividad.

 

Traducido y adaptado del original “Leading with humor“, de Alison Beard en Harvard Business Review

 

ORGANIZACIONES MUY SERIAS

Y sin embargo, como el candidato al MBA Eric Tsytsylin recientemente subrayó en una presentación de video en la web de Stanford, los adultos que trabajan están “en medio de una sequía de risas”. Los bebés ríen, de media, 400 veces al día; las personas mayores de 35 años, sólo 15. Un estudio reciente de los datos de Gallup para los EE.UU. descubrió que nos reímos significativamente menos en los días de semana que en los fines de semana. El trabajo es un esfuerzo serio.

Entonces, ¿cómo pueden las organizaciones y los líderes hacer que sus empleados se rían más? ¿Proyectar las películas de Will Ferrell en las salas de descanso? ¿Programar sesiones de improvisación fuera de las instalaciones? ¿Empezar cada reunión con un chiste?

El problema, diría la mayoría, es que el humor es subjetivo: algo que a ti te parece divertido, para Mary en marketing y Amir en contabilidad, ciertamente no lo es. Pero los autores de dos libros recientes sobre el tema: “The Humor Code: A Global Search for What Makes Things Funny” e “Inside Jokes: Using Humor to Reverse-Engineer the Mind” creen que hay una fórmula para hacer reír a toda la gente, y trabajan muy duro, de maneras muy diferentes, para demostrar sus teorías.

 

THE HUMOR CODE

En The Humor Code, Peter McGraw, profesor de marketing y psicología de la Universidad de Colorado en Boulder, y el periodista Joel Warner viajan desde los clubes de comedia de Los Ángeles a los pueblos remotos de Tanzania y el Amazonas para probar (informalmente) su teoría de que el humor se basa en la “violación benigna“. Es decir, algo provoca risa cuando es “equivocado, perturbador o amenazante” pero que a la vez parece “correcto, aceptable o seguro”. Piense en cosquillas, bromas, una confusión que parece divertida después del hecho que la originó, o un chiste verde. Los autores reconocen que “es más fácil fracasar con humor que con éxito” (de hecho, algunos de sus propios intentos caen terriblemente planos) y que la comedia es dependiente del contexto: “una operación delicada construida sobre capas de conocimiento compartido….e insinuaciones”. Pero ellos todavía mantienen que si usted conoce a su gente, la fórmula de la violación benigna funcionará.

 

INSIDE JOKES

La gente detrás de Inside Jokes -Matthew M. Hurley, de la Universidad de Indiana; Daniel C. Dennett, de Tufts; y Reginald B. Adams Jr. de la Universidad Estatal de Pennsylvania- adoptan un enfoque mucho más académico y llegan a una teoría diferente, aunque quizás relacionada. Dicen (en prosa típicamente arcana): “El humor ocurre cuando una suposición se comete epistémicamente en un espacio mental y luego se descubre que ha sido un error.” Traducción: nos reímos cuando nos damos cuenta de que algo que hemos creído momentáneamente que es cierto vemos luego que no lo es, y respecto a otros en la misma situación, y en historias sobre tales situaciones, especialmente si están vinculadas a placeres de otro tipo tales como la perspicacia, el schadenfreude, la superioridad, o la excitación sexual. Los ejemplos más sencillos son los juegos de palabras y las bromas, pero los autores dedican muchas páginas aplicando su análisis a varios tipos de humor, y al final me aburren hasta decir basta con tanta teoría.

 

Desafortunadamente, estos libros ofrecen pocos consejos prácticos para aquellos que buscan aumentar las risas en el trabajo. Esto se debe a que se centran principalmente en bromas, como las que se escuchan en las comedias stand-up  o en Saturday Night Live. Como responsable, es posible que de vez en cuando puedas incluir uno de esos en un discurso o una presentación, pero ciertamente no vas a andar por la oficina lanzando frases como Bob Hope, maldiciendo como Richard Pryor, o lanzando insultos como Ricky Gervais.

'Un cura, un imán, un rabino y una monja entran en un bar, y el camarero dice:'¿Qué es esto, una broma?','

(N. del T. este es un chiste que será gracioso en EEUU pero que en España no se le termina de ver gracia alguna. Un ejemplo de la importancia del contexto en el humor)

 

¿CÓMO PUEDO APLICAR ESTAS TEORÍAS A MI ORGANIZACIÓN?

Entonces, ¿cómo se puede hacer un buen uso de la obra de estos autores? Creo que sus teorías pueden ayudarnos a entender qué tipo de humor funciona en la oficina y por qué. Historias riéndose de uno mismo compartidas entre compañeros: pruebe a hacerlo. Bromas ligeras entre colegas que se conocen bien – pruebe a hacerlo. Incluso burlándose en privado de terceras personas que provocan la misma reacción de todo el grupo (por ejemplo, consultores engreídos o becarios despistados) – pruébelo para comprobarlo.

Por supuesto, todo esto debe hacerse con sumo cuidado. Aunque ambos libros señalan que el humor que enfatiza la superioridad es universalmente efectivo (cada cultura tiene su propia versión de la broma de la rubia tonta), los comentarios discriminatorios son obviamente una ofensa punible. Una nueva investigación de Gang Zhang, candidato al doctorado en LBS, muestra que aunque los empleados admiran y se sienten más motivados por los líderes que usan el humor de manera efectiva, tienen menos respeto por aquellos que tratan de ser graciosos y fracasan o que se burlan de sí mismos. Y, por supuesto, la comedia en el lugar de trabajo vuela en algunos países mucho mejor que en otros; como señalan McGraw y Warner, en Japón “la hilaridad….está reservada para ciertos lugares….No intentes bromear en la oficina”.

UNAS RECOMENDACIONES

Tal vez sea mejor, entonces, ver algunas de las recomendaciones generales que se resumen al final de “The Humor Code”:

  • Lo importante no es saber si eres gracioso o no, sino qué clase de gracioso eres. Sé honesto y auténtico.
  • Si no puedes ser “ja-ja” gracioso, al menos sé “ajá” gracioso. La inteligencia a veces es suficiente.
  • Una buena comedia es una conspiración. Créala u apúntate a una.
  • No tengas miedo de reírte de ti mismo. Es una señal de que todo está bien.
  • La risa es desarmante. Diviértete con las cosas que preocupan a todo el mundo.

(Un consejo útil más: Para saber si la diversión de un compañero de trabajo es real, no fingida, las arrugas alrededor de los ojos; si están ahí, tienes una verdadera “sonrisa Duchenne“, llamada así por el médico francés que la identificó).

 

UN PAR DE EJEMPLOS… DE RISA

Tsytsylin ofrece directrices similares en su charla, junto con algunos ejemplos concretos de empresas que las llevan a cabo; por ejemplo, Yahoo e IBM tienen nombres alocados como Kajagoogoo para sus salas de reuniones, Hulu organiza concursos de comer tacos y torneos de Airzooka, y Southwest eligió el caprichoso símbolo de acciones LUV. Nos anima a los que estamos en el mundo de los negocios a pensar en el poder de la risa mucho más de lo que lo hacemos ahora. Deberías tener en cuenta la forma en que nos comunicamos, asignamos nuestro tiempo e incluso reclutamos y contratamos.

Estoy de acuerdo con lo anterior. Mis reuniones favoritas empiezan con algunas bromas sobre la última actualización informática, una historia divertida sobre un autor difícil, algunos chistecillos sobre una fecha tope no cumplida. Mis colegas favoritos me hacen reír con historias personales, correos electrónicos al azar y, ocasionalmente, comentarios subidos de tono. Y mis jefes favoritos saben cómo ser graciosos y obtener el mismo comportamiento amante de la diversión de sus empleados.

McGraw y Warner citan una frase que vale la pena recordar del antropólogo Edward Hall:

Si puedes aprender el humor de un grupo de gente y entenderlo y dominarlo, sabes que también tienes el control de casi todo lo demás.

 

 

LA AUTORA
Alison Beard es editora senior de Harvard Business Review. También actúa como co-anfitriona en el podcast “Dear HBR“.

IMAGEN: freeGraphicToday en Pixabay

 

 

 

¿Piensan tus colaboradores disruptivamente?

 

Ser disruptivo es una nueva habilidad. Estoy segura de ello y veo reflejos de esta nueva necesidad en todo lo que está sucediendo en el mercado. Sin embargo, para muchos de nosotros, es un verdadero desafío desarrollar un pensamiento disruptivo y cultivarlo en equipos y organizaciones.

 

Traducido y adaptado del original “Are your employees thinking disruptively?“, de Eva Pisotska en ThoughtScription.

 

De hecho, no hay muchos que entiendan el significado de la disrupción. Hay muchos comentarios en casi todos los artículos que describen la disrupción. El término proviene de la Teoría de las innovaciones disruptivas desarrollada por Clayton Christensen, profesor de Administración de Empresas de la Harvard Business School de la Universidad de Harvard. Pero, hoy, no estoy escribiendo sobre su investigación – la disrupción de la que estoy hablando no está relacionada con sus resultados científicos.

 

¿QUÉ ES EL PENSAMIENTO DISRUPTIVO?

El desorden como una habilidad es un nuevo tipo de pensamiento. Es una habilidad para ver más que una tarea dada. Se trata de no tener miedo a tomar decisiones grandes y pequeñas y, lo que es aún más importante, se trata de la capacidad de darse cuenta y aceptar los errores, incluso si esto significa empezar de cero.

Hoy en día, con la situación del mercado cambiando cada día, tu ytus empleados debéis ser capaces de reaccionar lo más rápido posible. Y tú también debes ser proactivo.

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE PENSAR DE UNA FORMA DISRUPTIVA?

El pensamiento disruptivo es necesario para descubrir las brechas estratégicas en las etapas iniciales y para crear una estructura organizacional completamente ágil bien comunicada, con una comunicación que funcione vertical y horizontalmente y en ambas direcciones. Este tipo de pensamiento es una habilidad que permite a la gente ver globalmente. Pueden ver los cambios inesperados de la empresa no como una situación negativa de la empresa, sino como un paso necesario en su desarrollo positivo. Normalmente, todos los que tienen esta habilidad son también pensadores con mentalidad de crecimiento.

Ser capaz de darse cuenta de los errores y ser lo suficientemente fuerte para comunicarlos a su equipo, jefe y colegas es crucial. Esto sólo puede hacerse cambiando la cultura interna de tu organización junto con el enfoque de su gestión. Ya no gestionamos los recursos humanos. Hoy estamos hablando de “Gestión Humana”. Ver a tus empleados de esta manera les permitirá luchar contra obstáculos que impiden el pensamiento disruptivo…

 

CINCO OBSTÁCULOS QUE NECESITAMOS SUPERAR PARA DESARROLLAR UN PENSAMIENTO DISRUPTIVO:

1. La famosa regla del caballo muerto.

Los indios Dakota dicen: «cuando descubras que estás cabalgando un caballo muerto, la mejor estrategia es desmontar» (N. del T.)

No tiene sentido azotar a un caballo muerto para que ande, pero aún así lo hacemos. Siempre es más fácil permanecer en la zona de confort y continuar “progresando” y mejorando las cosas viejas. Esto puede incluso mejorar temporalmente los resultados, pero es muy importante recordar que tus competidores en ese mismo momento ya han cambiado el caballo, o el jinete, o la carretera, o han comprado un coche, y están demasiado lejos para ser alcanzados.

¿Qué puede hacer el líder? Motiva a tu equipo para que comparta activamente su opinión sobre las cosas/proyectos/actividades en las que no creen. Muéstrales que confías en su opinión y averigua cuánto tiempo lleva muerto el caballo, o si está a punto de morir. Tal vez haya otros animales que te han pasado inadvertidos.

 

2. El problema de tesoro.

Todo lo que creamos, todo en lo que invertimos, tiene un valor especial para nosotros. Cuidamos nuestros resultados como una madre que cuida a su bebé. No queremos ver las lagunas o estamos dispuestos a “mejorar” los procesos de trabajo ineficientes indefinidamente en lugar de sustituirlos por completo.

¿Qué puede hacer el líder? 1) Enseña a tu equipo a ser entusiasta con los resultados, no con el proceso. Establece metas orientadas a los resultados y piense en los puntos de motivación. 2) Organiza varios eventos sencillos de formación de equipos que se adapten a tu sector económico y practica a partir de cero.

Ejemplo: Los monjes tibetanos practican la paciencia y la humildad. Invierten muchos esfuerzos físicos y espirituales para crear sus increíbles mandalas a partir de arena de mármol. Grano a grano a grano de arena, se están creando obras maestras. Pero entonces el largo proceso de creación termina con la destrucción del mandala -en un momento. Todos los esfuerzos se han ido para siempre y los monjes comienzan un nuevo mandala.

Encuentra otras ideas: castillos de arena, senderos de dominó de piedra, rompecabezas, etc. Si tienes otras ideas o experiencias, por favor compártelas en la parte de comentarios de este artículo.

 

3. El sesgo cognitivo de arrastre.

Este conocido sesgo de la teoría de cómo el cliente se comporta y toma sus decisiones funciona aquí perfectamente. Estamos seguros de las cosas que la multitud está haciendo/usando/queriendo. Pensamos: “Lo usé con éxito en mi último proyecto; mi equipo lo ha estado haciendo de esta manera desde siempre; todos nuestros socios lo están haciendo; leí la opinión de un experto de que finalmente funcionará; ¡las autoridades y millones de individuos no pueden estar equivocados! ¿De verdad lo crees?

¿Qué puede hacer el líder? Trata de evangelizar el individualismo en tu equipo. Cada opinión, idea y pensamiento importa. El individualismo dentro de un equipo no lo divide en actores independientes separados. Todo lo contrario: hace crecer el espíritu de equipo a través del respeto y la capacidad de escuchar y compartir.

 

4. Tragarte las palabras.

Este es un procedimiento muy desagradable. ¿Estás listo para decirle a tus colegas, a tu equipo y a tu jefe que empezar de cero será una mejor solución que seguir mejorando algo viejo que nunca funcionará? A pesar de que odiamos admitir la derrota y que algunos de nosotros no tenemos esta habilidad, debemos empezar a hacerlo.

¿Qué puede hacer el líder? Comunica tus propios errores dentro del equipo, comparte lo que aprendes de ellos. Estate abierto a tus empleados y permíteles hacer lo mismo. Esto se puede lograr mostrando reacciones positivas, ejecutando análisis de situación, y demostrando un impacto positivo al encontrar errores en las etapas iniciales.

 

5. Pensando en pequeño.

Estamos acostumbrados a ciertas fronteras en todo lo que hacemos y simplemente no vemos las posibilidades a nuestro alrededor. Estamos acostumbrados a tener restricciones de diferentes tipos porque nos manejan líderes que piensan en pequeño. Ni siquiera asumimos la existencia de otras opciones. Muy a menudo, estamos tan centrados en las tareas y problemas actuales que olvidamos cómo va el panorama general.

¿Qué puede hacer el líder? Es hora de que todos en tu organización vean y comprendan más acerca de tu empresa. Cambia la estructura de comunicación. Haz que los equipos y los departamentos interactúen teniendo objetivos comunes.

Comunica la estrategia de la compañía a todos para que comprendan que cada rol es importante e impacta el resultado final. No importa si se trata de un asistente, desarrollador, ingeniero o gerente: todos tienen que darse cuenta de que se trata de la empresa en su conjunto.

Cambia la visión de quienes piensan en pequeño. No ayudarán a que tu empresa crezca.

Creo que, tomando las medidas necesarias, es posible desarrollar un pensamiento disruptivo en los equipos y en toda la organización. Esto debe formar parte de la cultura de la empresa. Una empresa está formada por personas que trabajan juntas bajo tu nombre. Si son disruptores, la compañía será capaz de afrontar cualquier desafío del mercado.

 

¿Alguna idea al respecto? Compártelas en los comentarios.

 

AUTORA
Eva Pisotska es Evangelista de la Transformación Digital. Líder en el desarrollo de canales de negocio y socios con experiencia en la dirección de equipos internacionales multilingües distribuidos de alto rendimiento en empresas dinámicas y en crecimiento, así como en empresas de nueva creación.

IMAGEN: Jeremy Lanfranchi en Unsplash

 

 

Cómo comunicarse con una persona tóxica

 

Si has tratado de usar la razón y la lógica para hablar con una persona tóxica, entonces probablemente ya sabes que las habilidades típicas de comunicación no funcionan. El objetivo de una persona tóxica no es solucionar el problema. La meta de la persona tóxica es hacerte sentir que el problema eres tú.

 

Traducido y adaptado del original “9 Tips for Communicating with a Toxic Person“, por Sarah K. Ramsey

 

A los tóxicos les da literalmente un subidón  al controlarte y ver cómo te retuerces. Si tratas de apelar a su bondad, dirán que eres manipulador. Si tratas de mantenerte firme, te dirán que estás controlando. Y, si no te comunicas en absoluto, dirán que eres negligente. Si has tratado con un narcisista durante un período de tiempo, entonces probablemente ya sabes que no hay una manera fácil de ganar, pero hay varias maneras de transmitir tu punto de vista sin perder la cabeza.

 

1. Niégate a negociar con terroristas.

En primer lugar, recuerda que  no estás participando en una conversación normal. Las personas tóxicas no están interesadas en una situación en la que todos ganan, basada en intereses mutuos. Quieren que te sientas como un perdedor para que se sientan como un ganador. La lógica y los puntos válidos no son útiles en este tipo de comunicación porque ninguna cantidad de inteligencia y compromiso te hará digno en la mente de la persona tóxica. La única forma de que ganen es si tú pierdes. La gente verdaderamente tóxica hará cualquier cosa para hacerte perder y quedar mal. Ni siquiera es personal hacia ti. Son tan drásticamente inseguros por dentro que se alimentan del dolor de los demás. Esto significa que no hay forma de negociar con ellos.

Antes de la discusión, averigua qué es lo que quieres y qué es lo que estás dispuesto a ceder para obtener lo que quieres. Dedica tu tiempo a pensar en maneras creativas de conseguir lo que quieres en lugar de maneras creativas de argumentar lo que quieres. Tus argumentos no van a funcionar por muy inteligentes que sean, de modo que la diplomacia no será útil. Averigua qué es lo que quieres y no te eches atrás. ¡El compromiso no te llevará a ninguna parte!

 

2. Nunca muestres emociones.

La emoción alimenta la locura. A la gente tóxica le encanta decir cosas hirientes para tratar de hacerte sentir mal. Cuando digan algo malo, no respondas inmediatamente. Cálmate y asegúrate de que eres capaz de decir exactamente lo que quieres sin ninguna emoción. ¡Recuerda que tu dolor es la droga de la persona tóxica! Por lo tanto, cada vez que muestras emociones la persona tóxica sabe que tiene algún tipo de control sobre sobre ti. Está tratando de ponerte nervioso porque si pierdes la calma entonces puede decir. “¡Bueno, mira, se le ha ido la cabeza!” Mantén cada palabra neutral.

 

3. Nunca juegues a la defensiva.

A la gente tóxica le encanta decir mentiras sobre ti. Si pueden involucrarte en una conversación sobre las mentiras, entonces pueden alejarte del propósito original de la conversación. En cuanto empieces a jugar a la defensiva estarás dando validez a sus declaraciones. Si un mendigo en la calle dijera: “El cielo se está cayendo”, probablemente no te acercarías  y empezarías a explicarle por qué el cielo no se está cayendo. Sacudirías la cabeza, murmurarías algo acerca de que la gente está loca y seguirías adelante con tu vida. Cuando una persona tóxica dice algo absurdo, imagínatelo tal como lo harías con el mendigo. Sin embargo, si empiezas a defenderte, les das la impresión de que estás de acuerdo con ellos. Sólo sentimos la necesidad de defendernos de las cosas que nos llegan a la piel. Si alguien dijera: “Eres la mejor persona que conozco”, no te pondrías a la defensiva. Sin embargo, si alguien dice: “Sé que has estado mintiendo sobre eso”, entonces normalmente nos ponemos a la defensiva porque queremos demostrar nuestra honestidad.

Aprende tus puntos de activación (esos temas o situaciones que hacen que te sientas mal) para que cuando alguien trate de usarlos puedas estar preparado. Conócete a ti mismo, conoce tu verdad y no la defiendas. ¡Nunca!

 

4. Date cuenta de que nunca va a ser tu turno.

Puedes ser amable esta vez y dejar que la persona tóxica se salga con la suya, pero eso no significa que la próxima vez te devolverá el favor. Negocia lo que quieras y consíguelo por escrito. Si permites que se salga con la suya, entonces olvídate de la idea de que la persona tóxica te permitirá salirse con la tuya la próxima vez. Esperar que la gente tóxica juegue con reglas justas es un camino garantizado para la frustración. Y cada vez que te sientas frustrado, la persona tóxica se siente feliz. Le encantará ver cómo te enfadas. Si estás de acuerdo con algo, hazlo porque estás de acuerdo con ello o porque estás listo para seguir adelante, no porque creas que te mostrarán amabilidad más adelante.

 

5. Concéntrate en ganar, no en pelear.

¿Qué quieres realmente de una situación dada? Si tu objetivo es vencerlos, mostrándoles lo duro que eres o que tienes la última palabra, entonces sólo estarás alimentando su loca adicción. La venganza más dulce es crear la mejor versión de ti mismo y alejarte lo más posible de la persona tóxica. Jugar en una vida de lucha sólo te hará gastar la energía y los recursos que necesitarás para reconstruirte. ¿Es justo? Dios, no. Pero si no está funcionando, entonces no está funcionando. Y, en este punto, probablemente has estado peleando con la persona tóxica por un tiempo y sabes que demostrar que tienes razón no funciona. Averigua lo que realmente quieres tú y concéntrate en tu objetivo en lugar de luchar por enfado o por la posibilidad de ser justo. ¡Eso no significa dejar que se salgan con la suya todo el tiempo! Significa luchar por las cosas que encajan en lo que realmente quieres y minimizar el resto de la comunicación. Recuerda que a las personas tóxicas les encanta pelear, por lo que seguir discutiendo les da la ventaja que tiene el jugador local en un partido.

 

6. Que sea breve y dulce.

¡Sí, dije dulce! A lo largo de esta vida, siempre tendrás que mirarte en el espejo y decir: “¿Estoy orgulloso de ser la persona que me mira?” Si con frecuencia te ves metido en el barro entonces va a ser difícil disfrutar de tu vida. Sólo di palabras que sea absolutamente necesario decir. Intenta convertir una página en un párrafo y un párrafo en una frase. Cuantas menos palabras, mejor. Además, nunca se sabe quién está leyendo tu comunicación o si podría aparecer en un juicio algún día.

 

7. Conoce tus puntos ciegos.

Los narcisistas han construido defensas de tal manera que ya no sienten vergüenza, culpa o empatía. Pero la vergüenza, la culpa y la empatía son parte del hecho de ser humano. Así que en lugar de sentir estas cosas en su propia vida, crean situaciones en las que usan tu empatía contra ti y experimentan tu vergüenza y culpa para que puedan sentirse humanos sin ningún coste para su frágil ego. Conocer tus propios  puntos ciegos significa entender qué desencadenantes van a intentar activar, y ser proactivo en lugar de reactivo. Los puntos ciegos pueden ser de todo, desde la inseguridad y la culpa hasta la amabilidad y la complacencia. ¿Qué es lo que la persona tóxica va a apelar para que te doblegues a su voluntad?

 

8. Protéjete.

Pasa el correo electrónico que te ha mandado la persona tóxica a un amigo, o revisa tu respuesta a través de un profesional que te ayude, reproduce tu canción de lucha más poderosa antes de responder a la comunicación. No puedes controlar la respuesta de la persona tóxica, pero puedes hacer todo lo posible para crear un ambiente óptimo. Rodéate de personas, objetos, vistas, olores y sonidos que te hagan sentir seguro para que la persona tóxica tenga menos probabilidades de penetrar esa sensación de seguridad cuando se vea forzado a comunicarse.

 

9. Alimenta tu alma, no tu ego.

No hay nada justo, correcto o aceptable en una relación tóxica. La persona tóxica crea su cielo al crear tu infierno. Lo que no está bien. Pero al tratar con gente tóxica tenemos que hacer lo que realmente funciona en lugar de lo que nos gustaría que funcionara. Y, para eso, tenemos que alimentar nuestras almas en lugar de nuestros egos. Alimentar nuestro ego significa sentirse justificado, correcto, tener la última palabra o probar nuestro punto de vista:  algo que se percibe desde fuera como un poco enfadado y a menudo engreído. Alimentar nuestra alma significa encontrar la paz, elevarnos por encima de los mentalmente desequilibrados y hacer que nuestras vidas avancen: este se percibe como algo curioso y bajo control. Desde fuera, al alimentar tu ego parece que eres parte del problema; sin embargo, alimentar tu alma parece que te estás elevando por encima del problema. Alimenta tu alma.

Comunicarse con una persona tóxica nunca será fácil. Sin embargo, estos consejos lo harán manejable para que puedas minimizar el efecto que tiene en tu vida. ¡Si te ves obligado a tratar con un narcisista, tu mejor defensa es invertir en ti mismo!

 

LA AUTORA
Sarah K. Ramsey, M.S. es una coach de vida certificada y Master Practitioner Neuro-Lingüístico (NLP Programming). La PNL se basa en la idea de que las personas más exitosas del mundo son capaces de ver perspectivas y opciones que el individuo promedio no puede ver. Su programa estrella es “Bounce Back”, (“Recupérate”) de distintas emociones y situaciones.

 

IMAGEN: sebastiaan stam en Unsplash

 

¿Trabajas para una organización guiada por un propósito?

 

¿Cómo ayudar a los empleados a encontrar el sentido de su trabajo?  Satisfacción con la vida. Propósito. Esas son las palabras de moda de que los millennials están buscando en cada aspecto de sus vidas.

 

Traducido y adaptado del original “Are You Working For A Purpose-Driven Organisation?“, de Amanda Chua, publicado por primera vez en Leaderonomics. com. Leaderonomics es una empresa social malaya dedicada a transformar las naciones en desarrollo a través del desarrollo del liderazgo.

 

De la misma forma que la felicidad laboral en el lugar de trabajo es importante, los factores externos de compromiso que contribuyen a la satisfacción de los empleados (tales como tener una oficina fresca y beneficios económicos para los empleados) son superficiales y temporales.

Con la ola de nuevos emprendedores y el cambio hacia organizaciones más sociales en los últimos años, el propósito ha pasado a ocupar un lugar destacado en la mente de los empleados.

Mientras que los beneficios de los empleados mencionados son agradables de tener, los estudios han demostrado que la mitad de la fuerza laboral actual estaría de acuerdo en reducir su sueldo en un 15% para unirse a una organización “con propósito”.

Oir aquí el Podcast (en inglés):

El dinero se ha vuelto menos motivador hoy en día a medida que encontramos que más individuos están dejando sus trabajos estables y bien remunerados para poder dedicarse a sus pasiones o a un trabajo alineado con su propio propósito en la vida.

Siendo una generación impulsada por un propósito, no es de extrañar que los millennials elijan carreras que les den un fuerte sentido de significado y contribución al mundo. Sin embargo, no son sólo los millennials los que optan por trayectorias profesionales en las que el propósito va antes de la remuneración.

Ya no es sorprendente encontrar adultos que sienten una necesidad imperiosa de contribuir y devolver a la sociedad. Se encuentran en una etapa de sus vidas que está impulsada por su sentido de la importancia de hacer algo distinto y que se recuerde.

Más allá de obtener un ingreso y lograr el éxito profesional, encontrar un propósito en el trabajo se convierte en una prioridad.

AUTORREALIZACIÓN GRACIAS A TENER UN PROPÓSITO

La autorrealización se asocia a menudo con “hacer lo que te gusta”, algo que el difunto cofundador de Apple, Steve Jobs, defendió en su discurso: “Tienes que encontrar lo que amas… Tu trabajo va a llenar gran parte de tu vida, y la única manera de estar verdaderamente satisfecho es hacer lo que crees que es un gran trabajo.”

Y la única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces. Si aún no lo has encontrado, sigue buscando. No te conformes”. ¿Pero vale la pena todo esto? ¿Está sobrevalorado el querer encontrar nuestro propósito o vocación en el trabajo?

Estar conectado con la misión y el propósito de una empresa no es una necesidad básica (es decir, un salario cómodo, buenos beneficios, un ambiente de trabajo propicio), pero la búsqueda de sentido surge cuando ya están cubiertas esas necesidades básicas.

Los empleados empiezan a buscar algo en lo que creer que esté alineado con sus valores y que les haga sentir importantes por su contribución a un propósito superior. Esto, según Gallup, aborda la necesidad emocional humana donde la búsqueda de sentido beneficia nuestra salud psicológica y física.

Un empleado no puede estar motivado sin saber cómo encaja su trabajo en el gran esquema de cosas que se refleja en el punto 8  de la Encuesta sobre el Compromiso de los Empleados Q12 de Gallup: “La misión o el propósito de mi compañía me hace sentir que mi trabajo es importante” .

Cuando buscaba mi primer empleo había tensión y conflicto entre seguir la trayectoria profesional ideal de “hacer lo que me gusta” y encontrar un trabajo estable que, a mi juicio, ofrecía mejores perspectivas profesionales.

Los primeros años de mi carrera pensé que tener un trabajo bien remunerado con buenas oportunidades de aprendizaje y una prometedora progresión profesional era suficiente para mantenerme satisfecho.

Eso fue hasta que surgió la oportunidad de involucrarme con organizaciones sin fines de lucro e iniciativas sociales, lo que me hizo sentir que mi trabajo era importante y que podía tener un impacto en el mundo. Esa sensación de satisfacción es refrescante e inspiradora, lo que conduce a mayores niveles de satisfacción en el trabajo. Empecé a preguntarme: “Tiene que haber algo más que llevarse a casa un sueldo y obtener beneficios para la empresa.”

Y ese fue sólo el comienzo de un cambio de paradigma que cambió mi enfoque de trabajo, para ver más allá de simplemente hacer un trabajo y encontrar un propósito en cómo mi trabajo puede contribuir a beneficiar a alguien o a la sociedad en general.

 

EMPIEZA CON UN “POR QUÉ”

Tener un profundo sentido de propósito ayuda a trazar y establecer el curso de nuestras vidas, lo que también se aplica a nuestro trabajo. Es innato en nosotros querer dedicarnos a un esfuerzo mayor que nosotros mismos que contribuye a nuestra necesidad de sentido y significado.

Por mucho que el éxito individual sea importante, estamos más comprometidos si sentimos que nuestro trabajo contribuye a una causa mayor.

Buscamos pertenecer a una tribu que sea parte de una causa mayor con los mismos objetivos; saber que nuestra compañía es capaz de compartir nuestros valores, representar y defender aquello en lo que creemos hace que nos mantengamos leales.

Una organización social con la que he trabajado recientemente cree que la mayoría de los empleados se sienten atraídos por la empresa debido a la causa que ésta impulsa y a la misión que defiende.

Aunque los niveles generales de compromiso de la compañía son bajos, lo que mantiene a los empleados en marcha es lo conectados que se sienten con la misión y el propósito porque su trabajo les brinda la oportunidad de ver el impacto que están haciendo a diario.

Por el contrario, la función de apoyo interno de la empresa es la más desinteresada, debido en gran medida a las bajas puntuaciones en el antes mencionado punto 8 de la encuesta de Gallup en el que se sienten desconectados del resto de la organización.

Esto se debe a que sus actividades diarias no les permiten ver cómo su trabajo contribuye a la visión y misión general de la empresa.

En la línea de Simon Sinecirculo dorado de simon sinekkStart with Why“, muy pocas personas saben por qué hacen lo que hacen, lo que crea la base detrás de la causa, el propósito, la creencia y el porqué de la existencia de la organización.

Sinek destaca esto como algo primordial en donde, para tener éxito, necesitamos trabajar desde adentro hacia afuera. Las organizaciones inspiradas y de éxito piensan y se comunican siguiendo el Círculo de Oro de Sinek desde el “Por qué”para luego pasar al “Cómo” y al “Qué”.

Conocer y comunicar “el por qué detrás del qué” en todo lo que hacemos no sólo crea una mayor motivación y compromiso en sus empleados, sino también una mayor aceptación por parte de los clientes.

Tomemos, por ejemplo, Apple. Podrían haber elegido ser simplemente cualquier otra compañía de informática que fabrica productos de calidad. En su lugar, venden la idea de innovación desafiando el status quo, pensando de manera diferente en la forma en que traen al mercado productos bellamente diseñados y fáciles de usar.

Las organizaciones dirigidas por objetivos se mantienen fieles a su misión, teniendo siempre presente el “por qué”. Mantienen el propósito de su empresa en el centro al comunicar un mensaje de cómo son capaces de añadir valor y mejorar las vidas de los demás.

 

ENCONTRAR UN PROPÓSITO EN EL TRABAJO

No es difícil entender por qué los profesionales de la salud y los educadores que colaboran con voluntariados ven que su trabajo es importante, y hemos visto que ven su trabajo como algo significativo con puntuaciones altas en el punto 8 de compromiso antes mencionado.

Lo interesante es que encontramos empleados que tienen una alta calificación en esta escala de compromiso, independientemente de la industria – en finanzas, manufactura o venta al por menor, por ejemplo. El sector no es lo importante.

Esto indica que la empresa no tiene que ser una organización sin ánimo de lucro o social para crear un entorno que fomente este sentimiento de propósito.

No es infrecuente suponer que los trabajadores en ocupaciones de “trabajo sucio” o trabajos estigmatizados como sucios, desagradables o indignos estarían desvinculados de estas valoraciones respecto de la existencia de un propósito en sus empresas.

El hallazgo sorprendente en un estudio realizado por sociólogos es que los trabajadores de estos sectores son capaces de trascender sus triviales roles laborales y las malas condiciones de trabajo… para encontrar sus trabajos significativos y gratificantes.

Por ejemplo, un carcelero le dio la vuelta a lo que parecía ser un trabajo de alto riesgo al verlo como una oportunidad para ayudar a un fin superior como sería proteger y mantener la seguridad de las personas y de la sociedad.

Estas personas ven sus trabajos como algo más que una carrera profesional o una fuente de ingresos; tienen una creencia genuina de que su trabajo contribuye a un bien mayor que hace del mundo un lugar mejor. Son capaces de ver claramente cómo “La misión o el propósito de mi compañía me hace sentir que mi trabajo es importante”.

Tal como hizo un conserje al responder con “Estoy ayudando a poner a un hombre en la luna” cuando el presidente John F. Kennedy le preguntó qué estaba haciendo cuando visitó la NASA en 1961. El conserje sintió que era parte de una escenario más amplio y que estaba dejando su huella en la historia al hacer su parte en la empresa sin importar lo insignificante que pudiera parecer el trabajo.

El trabajo no define a la persona, ya que los empleados pueden obtener un significado incluso de lo mundano y desarrollar un ambiente de trabajo con un propósito para ellos mismos.

 

COMPROMISO A TRAVÉS DE LA MISIÓN Y EL PROPÓSITO DE LA COMPAÑÍA

Los empleados son tres veces más comprometidos y productivos cuando saben que están causando un impacto positivo a través de su trabajo.

Los mejores empleadores ofrecen oportunidades para que sus empleados desarrollen un sentido de propósito y pertenencia a través de su trabajo, permitiéndoles marcar la diferencia en su lugar de trabajo.

Ayudar a los empleados a encontrar su propósito es mutuamente beneficioso tanto para el empleador como para el empleado. Cuando ven su trabajo como una especie de misión, están altamente motivados y decididos a esforzarse por alcanzar esas metas dignas sin importar la remuneración.

No es de extrañar que las empresas que tienen empleados muy comprometidos sean las que puedan encontrar un equilibrio entre el impacto social y el impacto en la cuenta de resultados por igual.

Las organizaciones eficaces proporcionan claridad a la misión y a la forma en la que los individuos contribuyen, lo que lo hace más alcanzable. Las organizaciones necesitan no sólo mostrar sus valores y objetivos haciéndolos visibles dentro de la empresa, sino también reforzarlos en sus comportamientos cotidianos con la cultura organizativa y las estructuras de apoyo adecuadas. Los líderes que son capaces de articular los valores de la empresa establecen claramente el tono correcto en su integridad.

 

UNIR EL PROPÓSITO DE LOS EMPLEADOS CON LA MISIÓN DE LA EMPRESA

El propósito puede venir de muchas formas diferentes, y es un concepto abstracto para muchos. Cada empleado tiene diferentes visiones del mundo e ideas sobre lo que significa el propósito para uno mismo.

Por lo tanto, la declaración de misión que vemos pegada en la pared de la empresa puede ser familiar, pero puede ser demasiado ambigua o general, lo que significa que los empleados no pueden conectarse o identificarse con ella.

Las preguntas que a menudo vienen a la mente de los empleados incluyen: ¿Por qué es importante mi trabajo? ¿Qué impacto estoy causando? ¿Estoy creando una diferencia en el mundo/medio ambiente/personas? ¿Creo en la misión y los valores de la compañía? ¿Cómo vive mi empresa su misión y sus valores organizativos?

Algunos ejemplos de organizaciones basadas en un propósito del tipo “Empieza por el por qué”: Bill Gates y Steve Jobs estaban apasionados por revolucionar la industria de la informática; John Mackey comenzó Whole Foods defendiendo los alimentos orgánicos y la alimentación saludable.

Ampliar la forma en la que el propósito puede manifestarse en la organización cultiva un sentido de pertenencia que conduce a un mayor compromiso y a un rendimiento sostenible.

Como gerente o líder de la compañía, conocer las definiciones únicas de lo que constituye el propósito a los ojos de cada empleado ayuda a establecer un mejor entendimiento y un puente entre los valores compartidos de la compañía y los empleados.

Los grandes gerentes no sólo traducen la misión y el propósito de la empresa a un lenguaje común que todo el mundo puede entender, sino que también crean compromiso al contextualizar y establecer el vínculo de cómo sus tareas cotidianas contribuyen al objetivo general compartido de la empresa.

Los gerentes no necesitan entender completamente la razón detrás de cada esfuerzo, pero aprecian y se concentran en trabajar para satisfacer esta necesidad.

 

SER PARTE DE UN PROPÓSITO MAYOR

Ese compromiso del punto 8 de la encuesta de Gallup considera que es un factor motivador la alineación entre los valores de los empleados y los de la organización; cuando su propuesta de valor harmoniza su propósito -el de los empleados- y la misión de la empresa. En esencia, las organizaciones y los equipos se benefician más cuando crean colectivamente una cultura de trabajo significativa para que los empleados prosperen.

Todos tenemos el deseo inherente de ser miembros productivos contribuyentes de la sociedad y ser parte de un movimiento que beneficie a la sociedad en su conjunto.

Con la autonomía y la oportunidad de contribuir a algo más grande que nosotros mismos, se crean altos niveles de satisfacción laboral y felicidad personal.

Queremos algo a lo que pertenecer: si encontramos una empresa que permita que nuestro trabajo desempeñe un papel integral en el cumplimiento de la misión y el propósito general en el que creemos, esa será una empresa de la que querremos formar parte.

 

LA AUTORA
Amanda Chua formó parte del equipo de Leaderonomics Good Monday que se especializa en mejorar el compromiso de los empleados en el lugar de trabajo a través del coaching y el desarrollo de grandes gerentes. Siendo ella misma entrenadora con “Developer” como uno de sus talentos dominantes, siempre ha sido una apasionada de involucrar y empoderar a los individuos, especialmente en el campo del aprendizaje y el desarrollo.

 

IMÁGENES
Imagen superior: foto de Neufal Prasidi en Unsplash
Círculo Dorado: Ondho

 

Seis pasos para reinventarte a ti mismo y para mejorar tu vida

 

¿ES YA HORA DE UNA REINVENCIÓN TOTAL DE TU VIDA?

¿Alguna vez te has sentido atascado?

 

Traducido y adaptado del original “Six steps to reinventing yourself and for upgrading your life“, de Adam Sicinski en el blog de IQ Matrix

 

Puedes, por supuesto, sentirte físicamente atascado, pero el tipo de “atasco” al que me refiero es el estancamiento emocional y mental que se acumula con el tiempo debido a los resultados por debajo de la media que traen muy poca satisfacción.

No me malinterpretes, tu vida probablemente esté bien. Quiero decir, es habitable, ¿verdad? Puedes soportarlo, y eso normalmente estaría bien, pero lo que te está comiendo es que parece que estás progresando muy poco.

Por supuesto, no eres una persona perezosa. Trabajas consistentemente hacia tus metas, parece que te mantienes ocupado, pero por una razón u otra las cosas no están avanzando como te habías imaginado.

Te sientes un poco insatisfecho, no completamente presente, y estás constantemente cuestionando tus elecciones, decisiones, comportamiento, hábitos y acciones. En resumen, la vida te presenta más preguntas que respuestas, y esto se percibe como un poco perturbador.

Sientes como si tuvieras todo este potencial sin explotar encerrado dentro de ti mismo, pero parece que no puedes sacarlo. Y ese es tu mayor problema.

Internamente, tienes este intenso deseo de cambiar, pero externamente, las cosas no están saliendo como esperabas. Lo que estás haciendo, simplemente no está funcionando para ti. De hecho, podría estar lastimándote, y a lo grande. Sólo, tal vez, es hora de hacer algunos cambios drásticos. Sólo, quizás, es hora de una reinvención total de la vida.

 

LO QUE SIGNIFICA REINVENTARSE A SÍ MISMO

Reinventarte a ti mismo significa dejar ir las cosas que actualmente te están reteniendo. Significa dejar atrás hábitos, rutinas, roles y responsabilidades obsoletos que te impiden vivir la vida al máximo.

Reinventarte significa cambiar la dirección de tu vida. Significa tomar un nuevo conjunto de decisiones y forjar un nuevo camino que amplíe las oportunidades, las opciones y las posibilidades. Sin embargo, para cambiar tu vida, primero debes comenzar por cambiarte a ti mismo. Y para cambiarte a ti mismo es necesario pasar por un proceso de autodescubrimiento.

Un proceso de autodescubrimiento puede implicar encontrar nuevas formas de pensar o de hacer las cosas. Podría incluir establecer nuevos hábitos y rutinas que amplíen sus opciones o le ayuden a adaptarse a la adversidad y a los reveses de manera más óptima.

Reinventarte a ti mismo también puede significar establecer un nuevo conjunto de metas y objetivos, y luego trazar un plan para alcanzarlos. Esto, por supuesto, requerirá la construcción de un nuevo conjunto de patrones y comportamientos que estén alineados con las metas que deseas alcanzar. Pero más sobre eso un poco más adelante.

Reinventarte a ti mismo requiere, sin embargo, algún sacrificio. Quizá necesites renunciar a cosas a las que te has estado aferrando durante muchos años. De la misma manera, es posible que necesites reunir el valor para hacer cosas que normalmente no te sientes cómodo de perseguir. Esto también requerirá una gran cantidad de energía mental, planificación y enfoque.

Para reinventarse a sí mismo es probable que tengas que desafiarte continuamente a ti mismo y a tu perspectiva de la realidad. Necesitarás estirar activamente tu zona de confort y empujarte proactivamente en una nueva dirección.

Cuando te reinventas a ti mismo estás construyendo una mejor versión de ti mismo. Esto, por lo tanto, requiere un compromiso con el crecimiento y el desarrollo. Requiere un compromiso de hacer las cosas de manera diferente y empujar los límites de lo que antes se pensaba que era posible.

Dado todo esto, este viaje de reinvención probablemente no será fácil. Por lo tanto, es posible que necesites mucho apoyo de tu familia y amigos para superar este período de cambio y transformación. Sin embargo, la reinvención siempre comienza contigo. Comienza cuando te comprometes a cambiar tu forma de trabajar, vivir e interactuar con el mundo que te rodea.

 

UN PROCESO DE SEIS PASOS PARA LA REINVENCIÓN TOTAL DE LA VIDA

Lo que sigue es un proceso de seis pasos que te ayudará a comenzar el proceso de reinvención total de la vida.

A medida que avances en este proceso de pasos te encontrarás con una serie de preguntas. Tómate tu tiempo para responder estas preguntas a fondo. Te ayudarán a comprenderte mejor a ti mismo, así como los compromisos que tendrás que asumir a medida que te adentras en este nuevo y apasionante camino.

Ten en cuenta que es posible que estos pasos no te proporcionen todas las respuestas que estás buscando. Pero ciertamente pondrán las cosas en marcha y te ayudarán a establecer el ímpetu necesario para comenzar el proceso de transformación.

 

Paso 1: Acepta toda la responsabilidad

Tu vida y circunstancias actuales son un resultado directo de las decisiones que has tomado. En otras palabras, todas las decisiones que has tomado te han llevado a este punto de tu vida.

Toda la alegría y felicidad que experimentas actualmente se debe a ti. De la misma manera, todos los problemas y cuestiones a los que te enfrentas ahora son el resultado directo de una culminación de las decisiones que has tomado.

Dado todo esto, la única persona responsable de tu vida es sólo tú. Sí, otras personas podrían o no haber jugado un papel importante. De alguna manera lo han hecho. Pero en última instancia tú elegiste avanzar por este camino, y por lo tanto todo lo que tienes o no tienes en tu vida en este momento es de tu propia creación. Y debido a que es de tu propia creación, debes comprometerte a asumir la responsabilidad.

Sí, tu vida puede estar lejos de ser perfecta pero jugar la carta de víctima, o evitar la responsabilidad, sólo agotará tu poder personal. Y con un poder personal limitado a tu disposición, es poco probable que encuentres la fuerza y la motivación necesarias para instigar un cambio positivo.

La clave, por supuesto, es tomar plena responsabilidad por tu vida y sus circunstancias. Asume toda la responsabilidad por lo bueno, lo malo y lo feo. Y, por supuesto, ese es el primer paso para reinventarse a uno mismo.

Asumir la responsabilidad requiere que valores el momento presente. Valora lo que tienes, lo que no tienes y las posibilidades que tienes por delante.

Ahora, tómate un momento para reconocerlo abiertamente:

  • Acepto cómo es mi vida y cómo soy en este momento.
  • Acepto las decisiones que me han llevado a este momento.
  • Hay un valor real en este momento, sólo necesito encontrarlo.
  • Aprecio todo lo que tengo y todo lo que soy en este preciso momento.
  • Soy totalmente responsable de la vida que he creado.
  • Estoy listo para dejar atrás el pasado y avanzar hacia un futuro más grande, más brillante y más emocionante.

El cambio sólo es posible si estás abierto y dispuesto a hacer que el cambio suceda. Y asumir responsabilidades es una gran parte de ese proceso. Ayudará a poner las cosas en marcha.

 

Paso 2: Realiza una autoevaluación

Para reinventarte y transformar tu vida necesitas hacerte algunas preguntas difíciles. Hacer estas preguntas puede no ser fácil. La autoevaluación y la introspección rara vez son fáciles. De hecho, todo el proceso puede ser bastante desalentador. Sin embargo, es una parte necesaria de la transformación y un requisito esencial para la reinvención total de la vida.

Para empezar, considera por qué exactamente quieres emprender este proceso de reinvención. Pregúntate a ti mismo:

  • ¿Por qué quiero reinventarme?
  • ¿Por qué es importante para mí reinventarme? ¿Por qué ahora?
  • ¿Qué es lo que honestamente quiero obtener de este proceso?
  • ¿Son estas razones suficientemente buenas para querer esto?
  • ¿Reinventarme a mí mismo está dentro de mi control personal?

Tus razones para reinventarte a ti mismo deben ser lo suficientemente convincentes como para empujarte hacia adelante. Esa es la única manera en que comenzarás a hacer los cambios necesarios.

Un deseo de cambio a medias nunca funciona. Si eres poco entusiasta, simplemente no harás lo que sea necesario para que el cambio se mantenga. No funcionará, y permanecerás atascado indefinidamente donde ahora estás  hasta que finalmente decidas que el cambio es necesario.

Habiendo identificado suficientes razones convincentes para cambiar, es hora de identificar tus pasiones, tus valores y clarificar tu visión para el futuro. Estas son todas las cosas que te excitarán y te impulsarán a hacer los cambios necesarios en tu vida.

Con esto en mente, pregúntate:

  • ¿Qué encuentro personalmente satisfactorio?
  • ¿Cuáles son mis habilidades y talentos?
  • ¿Qué es lo que me apasiona intensamente?
  • ¿Qué cosas no me apasionan tanto?
  • ¿Qué es lo que más valoro en la vida?
  • ¿Qué es lo que realmente quiero?
  • ¿Qué es lo que quiero conseguir de la vida?
  • ¿Cómo veo mi vida en el futuro?
  • ¿Cómo me veo en el futuro?
  • ¿Cuál es mi visión para el futuro?
  • ¿Qué metas específicas conforman esa visión?
  • ¿Son estos objetivos congruentes con mis valores?
  • ¿Estos objetivos entran en conflicto con otras prioridades de la vida?
  • ¿Cuándo se lograrán específicamente estos objetivos?
  • ¿Qué tipo de persona quiero ser?
  • ¿Cómo sabré que estoy progresando?
  • ¿Qué se necesita para hacer estos cambios de manera realista?

Responder a estas preguntas te ayudará a tener muy claro qué es lo que más te apasiona, las cosas que quieres cambiar y los requisitos para hacer que esos cambios se mantengan. Sin embargo, el cambio sólo es posible si se toma la iniciativa para promoverlo. Y ahí es donde las oportunidades entran en escena. Vuelve a preguntarte:

  • ¿Qué oportunidades hay disponibles en este momento que puedan ayudarme a reinventarme de manera óptima?
  • ¿Cómo podría aprovechar estas oportunidades para crear un cambio positivo en mi vida?
  • ¿Qué oportunidades podría crearme a mí mismo que me ayudaran a instigar un cambio positivo?

Para hacer con éxito cambios en tu vida necesitas tomar conciencia de las oportunidades que podrían hacer posible ese cambio.

Las oportunidades son, por supuesto, abundantes. Están en todas partes. Sólo se necesita la mentalidad ideal para aprovechar al máximo las oportunidades que se te presentan. Utilízalas como plataforma para iniciar el proceso de cambio y reinvención.

 

Paso 3: ¡Suelta amarras!

¿Por qué tan a menudo la gente no consigue que el cambio se mantenga? Existe toda esta motivación y voluntad de hacer cambios transformadores en su vida, pero por una razón u otra simplemente no los siguen. ¿Por qué es eso?

La razón por la que la mayoría de la gente no hace cambios es que existen demasiados conflictos. Puedes, por ejemplo, querer alcanzar una meta en particular. Sin embargo, también tienes todas estas otras metas, prioridades, compromisos, obligaciones y responsabilidades que esencialmente asfixian tu meta antes de que se materialice.

Por ello necesitas estar dispuesto a dejar atrás todas las cosas que puedan impedirte seguir adelante. En otras palabras, abandona todas las cosas que no apoyan tu visión o la visión de la persona en la que quieres convertirte. Y sí, eso también significa dejar ir a las personas, lugares, situaciones, hábitos y, literalmente, cualquier cosa que no esté alineada con esa visión. Pregúntate a ti mismo:

  • ¿Qué cosas debo dejar para seguir adelante?
  • ¿Qué cosas me frenan o me mantienen atascado?
  • ¿Qué cosas no apoyan mi visión para mi vida y para la persona en la que deseo convertirme?
  • ¿Qué personas, lugares, situaciones, hábitos y creencias podrían impedirme hacer los cambios necesarios que deseo hacer?
  • ¿Cómo voy a empezar a dejar atrás todas estas cosas?
  • ¿Qué sacrificios a corto plazo tendré que hacer?

El cambio requiere cierto sacrificio. Necesitas estar dispuesto a sacrificarte y dejar atrás cosas que ya no sirven para nada.

Podrías, por ejemplo, tener este hermoso abrigo de invierno grueso y cálido que es la envidia de todos tus amigos. Sin embargo, ahora estás eligiendo mudarte permanentemente a un clima más cálido. El sentido común dice que, por supuesto, ya no necesitas ese abrigo. Usarlo no sólo te hará sentir incómodo, sino que también te retrasará en tu proceso. De hecho, usar el abrigo a lo largo de tu viaje te hará sentir un calor insoportable. Tan caliente, de hecho, que te obligará a abandonar tu objetivo y volver a la comodidad de un clima más fresco.

Sí, esta analogía puede parecer extraña, pero espero que se entienda que tenemos que dejar atrás algunas cosas o, de lo contrario, esas cosas nos llevarán de vuelta a donde empezamos.

No puedes convertirte en la persona que quieres ser aferrándote a la persona que eres hoy. Eso no es posible. Por lo tanto, déjala atrás y sigue adelante sin el equipaje de tu pasado.

 

Paso 4: Es hora de reinventarte

Habiendo completado todo el trabajo de los pasos anteriores, es hora de comenzar a reinventarte a ti mismo y a reinventar tu vida. Esto es esencialmente donde comienzas a actuar proactivamente sobre tu visión de una manera muy específica y directa.

Lo que esencialmente harás en este paso es transportarte hacia el futuro a través de la narración de historias. En otras palabras, te vas a contar a ti mismo una historia sobre tu yo futuro y sobre la vida que vives.

Imagina por un momento tu yo futuro en algún momento. Podrían ser 5 años, 10 años o incluso 25 años a partir de hoy. Visualiza ese yo. Y pregúntate:

  • ¿Dónde vivo exactamente?
  • ¿Dónde estoy trabajando específicamente?
  • ¿En qué objetivos estoy trabajando?
  • ¿Cómo paso mi tiempo libre?
  • ¿Con quién paso más tiempo?
  • ¿Qué es lo que más valoro en la vida?
  • ¿Qué habilidades y conocimientos tengo?
  • ¿Qué tipo de papeles interpreto?
  • ¿Soy padre, maestro, líder, empleador, socio?
  • ¿Cómo soy como persona en cada uno de estos roles?
  • ¿Cómo me hace sentir imaginar mi vida de esta manera?

Mientras imaginas esta vida futura, también imagina cómo te ves, la ropa que usas, tu peinado, cómo mueves tu cuerpo, tus gestos faciales, etc. ¿Sonríes a menudo? ¿Acaso frunces el ceño? ¿Te ríes? ¿Cómo es que estás exactamente en varias situaciones?

Considera también tus patrones de habla. ¿Hablas menos y escuchas más? ¿Hablas más rápido o más lento? ¿Hablas más alto o más suavemente? ¿Hablas de cosas diferentes de las que hablas hoy en día? ¿Qué cosas? ¿Qué nuevos intereses podrías tener? ¿Cómo hablas e interactúas con los demás?

Además, considera cómo se desaarrolla un día típico de esa nueva vida tuya. ¿A qué te dedicas? ¿Con quién pasas el tiempo? ¿Cuáles son los hábitos y rituales a los que te dedicas? ¿A dónde vas de vacaciones? Etc….

Visualizar tu vida de esta manera te ayuda a imaginar cómo podría ser tu vida futura. Sin embargo, para llegar a un punto en el que estás viviendo esa vida, necesitarás hacer algunos cambios sustanciales. Y esos cambios comienzan contigo. Comienzan con el compromiso de cambiarse a sí mismo y de alinear sus pensamientos, hábitos, elecciones y comportamientos con tu yo futuro.

Con esto en mente, hazte las siguientes preguntas:

  • Visto cómo he imaginado mi vida futura, ¿cómo debo empezar a cambiar como persona?
  • ¿Cómo debo cambiar la forma en que interactúo con otras personas?
  • ¿Qué convicciones sería útil adoptar?
  • ¿Qué habilidades necesitaría aprender y dominar?
  • ¿Qué atributos clave darán forma a mi personaje y me ayudarán a convertirme en esa persona?
  • ¿Qué valores fundamentales necesitaré para re-empezar a vivir?
  • ¿Qué esperaré y qué no esperaré de mí mismo?
  • ¿Qué normas mantendré y qué cosas no toleraré más?
  • ¿Qué excusas no volveré a poner?
  • ¿Cómo me haré responsable de convertirme en esta nueva versión de mí mismo?

Tu objetivo aquí es cerrar permanentemente la brecha que separa el lugar en el que te encuentras en tu vida en este momento y el lugar en el que te gustaría estar en el futuro. Sin embargo, cerrar esa brecha siempre comienza con el cambio y la transformación internos. En otras palabras, comienza contigo, y con todos los cambios que estás dispuesto a hacer para reinventarte a ti mismo.

 

Paso 5: Usa recordatorios visuales

Una vez esbozados los detalles de la reinvención total de tu vida, es hora de capturar la esencia de estos cambios de manera visual.

Uno de los mayores desafíos que tiene la gente cuando se trata de reinventarse a sí misma es que lucha por mantenerse con las cosas presentes demasiado tiempo. En otras palabras, dejan de fumar antes de tener la oportunidad de establecer nuevos hábitos, creencias y patrones de comportamiento que provoquen los cambios que desean hacer.

La solución a este dilema es crear recordatorios visuales y escritos que te ayudarán a mantenerte enfocado en el panorama general, es decir, en la persona en la que quieres convertirte.

Con esto en mente, tómate tu tiempo para crear un tablón de corcho con la imagen gráfica que destaque tus metas, tu visión, tu futuro y la reinvención total de la vida a la que estás comprometido a llegar. Incluye imágenes, palabras, fotos de revistas, fragmentos de artículos que te inspiren, etc. También puedes fijar con alfileres pequeños objetos físicos significativos a ese tablón para mayor inspiración.

Por supuesto, no siempre es posible fijar objetos físicos. En tales casos, haz garabatos con estos objetos en el corcho. Sí, en realidad, pasas el tiempo personalizando tu tablón con garabatos locos que representan todas las cosas en las que te gustaría convertirte a medida que te mueves a través de este proceso de reinvención de la vida. Y si lo que te pasas es que no sabes garabatear, entonces apúntate a un curso gratuito sobre cómo garabatear en 40 días .

Tú, por supuesto, no necesitas limitarte a garabatear. También puedes escribir en ese tablón de visión describiendo tus metas, creencias, estándares, valores y atributos clave que se requieren para esta reinvención de la vida.

Alternativamente, puedes usar notas adhesivas que repartirás por toda tu casa y oficina. Estas notas tipo post-it pueden proporcionar recordatorios visuales rápidos de la reinvención de vida que estás tratando de hacer.

Otra idea es transformar tu entorno físico. El “nuevo tú” en el que te estás transformando podría no ser congruente con el entorno en el que trabajas y vives actualmente. Posiblemente, este entorno necesita algunas actualizaciones o, tal vez, este entorno no sirva al “nuevo tú” y por lo tanto deberás reubicarte en otro lugar.

Posiblemente, reinventarte a ti mismo podría significar mudarte a otra ciudad o país (como pasa en la película “Bajo el sol de la Toscana“). O bien, podría significar simplemente reubicarse en una nueva zona o en una nueva casa. Otras veces, todo lo que puedes necesitar es un poco de tiempo y espacio para pensar y reflexionar sobre el viaje de su vida. En tales casos, unas vacaciones cortas podrían ser todo lo que necesites.

El propósito detrás de todo esto es mantenerte enfocado y motivado mientras trabajas en reinventarte. Sin embargo, la concentración y la motivación no son suficientes para garantizar el cambio. También necesitas un plan de ataque claro.

 

Paso 6: Prepara tu plan de acción

Si eres serio y estás comprometido a hacer que el cambio se mantenga, entonces necesitas un plan de ataque. En otras palabras, necesitas un plan de acción que te ayude a construir y reforzar tu determinación mientras trabajas hacia tu meta.

Tu plan de acción debe enumerar cómo iniciarás este proceso de cambio, en qué te centrarás y cómo exactamente progresarás en los próximos días, semanas y meses.

Para ayudarte a delinear este plan de acción hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué debo hacer exactamente para cumplir con mi visión?
  • ¿Exactamente cómo voy a lograr mis metas?
  • ¿Cómo comenzaré el proceso de cambio, transformación y reinvención?
  • ¿Qué decisiones importantes tendré que tomar a lo largo de este viaje?
  • ¿Cómo tomaré esas decisiones? ¿Qué criterios utilizaré?
  • ¿Qué mini-hábitos debo desarrollar para que me ayuden a reinventarme?
  • ¿Qué hitos clave debo establecer para que me ayuden a mantenerme en el camino correcto?
  • ¿Qué tareas repetitivas diarias debo programar para que me mantengan en el objetivo?
  • ¿Cómo voy a llevar un registro del progreso que estoy haciendo? ¿Cómo sabré que estoy en el buen camino?
  • ¿Qué rutinas semanales debo establecer que apoyen mis metas?

Tener un plan de acción en marcha es, por supuesto, fantástico. Ciertamente te ayudará a comenzar tu viaje. Sin embargo, ningún viaje será tan tranquilo como lo imaginamos. Como tal, tu viaje de reinvención de vida probablemente estará plagado de una serie de desafíos y obstáculos que tendrás que enfrentar y superar.

Con esto en mente, tómate un momento para preguntarte:

  • ¿Qué podría retenerme en este viaje?
  • ¿Cómo podría retrasarme yo mismo?
  • ¿Cómo podría sabotear mi propio progreso?

Hay, por supuesto, numerosas formas de sabotear tu progreso. Por ejemplo, aferrarse a creencias limitantes, pensamientos inútiles, inventar excusas, trastornos emocionales y una falta de responsabilidad o rendición de cuentas podrían convertirse en tu perdición.

Además, sucumbir al miedo, a la incertidumbre, a la dilación, a la autocrítica o a quedar atrapado en la trampa de la gratificación instantánea saboteará muy rápidamente toda tu esperanza de cambio y transformación.

Para evitar caer en estas trampas, pregúntate:

  • ¿Cómo voy a lidiar con todos estos reveses y desafíos?
  • ¿Cómo me mantendré concentrado y motivado a largo plazo?
  • ¿Cómo voy a seguir avanzando incluso cuando me enfrente a una adversidad significativa?

La resistencia es una parte natural del cambio y la transformación. Tarde o temprano, te enfrentarás a ella. Y la forma en que la gestiones determinará si al final te reinventarás o no con éxito. Aquí es donde tener un plan de ataque claro es esencial para tu éxito.

Sin un plan de ataque, te enfrentarás a la incertidumbre. Y cuando surjan contratiempos inesperados, no sabrás qué hacer. Pero con un plan de acción en marcha tienes pasos concretos que puedes seguir y que te ayudarán a superar cualquier obstáculo o reto al que te enfrentes.

Todo lo que se necesita ahora es empezar. Da tu primer paso y comienza el proceso de cambio y transformación.

 

CUANDO TE ENFRENTAS A REVESES Y ADVERSIDADES

Incluso con un plan de acción en marcha, tu viaje hacia la reinvención total de la vida ciertamente no será fácil. Seguirás enfrentándose a desafíos que a veces harán descarrilar tus esfuerzos.

Tú, por supuesto, no puedes prepararte para todos los escenarios posibles. Sin embargo, puedes entrenarte a tí mismo para manejar desafíos inesperados de la manera más óptima.

Por ejemplo, adoptando una mentalidad orientada a la solución al hacer frente a un problema. En lugar de quejarse del problema, o darse un capricho de autocompasión, desafíate para encontrar una solución que te ayude a seguir adelante. Pregúntate a ti mismo:

  • ¿Qué se necesita para hacer esto?
  • ¿Cómo podría encontrar una forma de superar esto?

Por supuesto, cometerás errores a lo largo de este viaje. Las cosas sucederán, y se cometerán errores. En lugar de maldecirte por cometer estos errores, trata de aprender de ellos para ayudar a mejorar tus esfuerzos la próxima vez.

Una de las mejores maneras de enfrentar los desafíos es adoptar un enfoque experimental para la resolución de problemas. Esto significa esencialmente adoptar una mentalidad científica en la que todo lo que se hace se convierte en un experimento.

Algunos experimentos funcionarán, mientras que otros no. Estudia los datos y aprende de cada experimento, luego haz los ajustes necesarios para seguir adelante. Al menos así no te quedarás atascado permanentemente. Sí, es posible que te retrases en tus planes, pero eventualmente encontrarás tu camino a pesar de cualquier desafío.

Y si en algún momento te quedas atascado, entonces tómate tu tiempo para pedir ayuda. Acércate a otras personas que se han reinventado y transformado su vida con éxito. Acércate a personas que tengan metas, valores y pasiones similares y pide su ayuda, perspectiva u orientación. Incluso puedes explorar oportunidades de cooperación. Alternativamente, puedes encontrar un mentor que pueda ser tu guía a lo largo de tu viaje hacia la transformación.

Para reinventarte con éxito necesitarás una fuerte red de apoyo de personas que estarán ahí para ti durante los tiempos difíciles. Tómate tu tiempo para encontrar a estas personas y trabaja activamente en el fortalecimiento de los lazos que os unen.

 

REFLEXIONES FINALES

Reinventar tu vida ciertamente no será fácil. Ningún viaje de cambio y transformación es fácil. Está plagado de desafíos y dificultades que podrían hacer descarrilar abruptamente tus esfuerzos. Sin embargo, mientras persistas y perseveres, lo más probable es que llegarás allí.

Al final, independientemente de lo que pase, asegúrate de celebrar todos tus éxitos. Sí, todos queremos desesperadamente alcanzar esa meta final. Sin embargo, la verdadera alegría sólo puede encontrarse a lo largo del camino y en nuestro continuo crecimiento y desarrollo.

Considera por un momento que tu viaje de reinvención total de la vida no tiene fin. Mientras vivas, habrá nuevas montañas que escalar e hitos que alcanzar. Por lo tanto, este viaje de reinvención total de la vida es una evolución continua de cambio y transformación. Esto no termina. Simplemente evoluciona.

Dicho esto, un compromiso con la reinvención total de la vida debe ser un compromiso de por vida. Debemos estar siempre en continuo movimiento reinventándonos a nosotros mismos y en una multitud de formas cada día de nuestras vidas. Sólo así encontraremos la felicidad y la plenitud verdaderas y duraderas.

 

AUTOR
Adam Sicinski es un life coach cualificado que reside en Melbourne, Australia. Sin embargo, su trabajo de coaching de vida es poco ortodoxo. Es único y un poco diferente en la forma en que Adam usa los mapas mentales y los principios del pensamiento visual. Durante un período de 8 años, Adam ha desarrollado más de 300 mapas mentales de auto-crecimiento que él llama Matrices de CI. Estos mapas han sido utilizados por miles de personas en todo el mundo con fines de coaching y auto-coaching.

IMAGEN: Dan Gold en Unsplash

 

 

Por qué nos peleamos con el cambio

 

Pensamos que necesitamos mejorarnos a nosotros mismos y a nuestra situación actual porque estamos insatisfechos (al menos un poco) con cómo son las cosas. Tenemos ganas de mejorar, de mejorar.

 

Traducido y adaptado del original “Why We Struggle with Change” de Leo Babauta en su blog Zen Habits

 

Así que nos esforzamos por lograr el cambio – hacer más ejercicio, comer mejor, leer más, estar más atentos, hacer un trabajo más significativo, ser más disciplinados.

Y sin embargo, luchamos con el cambio. ¿Por qué es eso? ¿Qué está pasando?

El problema es que nos aferramos a la ilusión de solidez.

Permíteme que te explique. Resulta que todos queremos que las cosas sean sólidas en nuestras vidas: queremos un ingreso sólido, rutina laboral, rutina diaria. Queremos una versión sólida de nosotros mismos, que no se deje llevar por los vientos del capricho.

Queremos que todos los demás a nuestro alrededor sean sólidos, confiables, estables, de la manera que queremos que sean. Queremos que nuestras relaciones sean sólidas, confiables. Queremos que nuestra salud sea sólida, que no esté sujeta a lesiones, depresión y enfermedad. Queremos que todos los demás sean sólidos y no mueran o enfermen. Por supuesto, nuestras mentes racionales saben que esto siempre es posible, pero aún así, esto es lo que queremos. Solidez.

Desafortunadamente, estamos buscando algo sólido… en un río. No hay solidez, sólo fluidez.

Piensa en ti mismo por un segundo: ¿puedes mantener una rutina perfecta, sin cambios, durante todo un año? No, probablemente no – la mayoría de nosotros no podemos hacerlo ni durante un día. ¿Por qué es eso? ¿Por qué no podemos hacer un plan y seguirlo? Es porque nuestras mentes no son máquinas que siguen un programa fijo sino que son complejas, en constante cambio, reaccionando constantemente a cosas nuevas, haciendo constantemente nuevas conexiones, fluidas, dinámicas, siempre cambiantes. No podemos convertirnos en una forma sólida de nuestra elección más de lo que podemos tomar un puñado de agua y convertirla en una forma sólida.

Bueno, ¿y si congelamos el agua para hacerla sólida? Pensemos en tus pensamientos: toma un solo pensamiento, el siguiente que tengas, y congélalo. Haz que permanezca en tu mente, inmutable, sin ir a ninguna parte, sin saltar a otro pensamiento. No puedes hacerlo, ¿verdad? Seguro que no puedo. No controlamos nuestros pensamientos. No podemos hacer que se queden quietos. No podemos forzarlos a seguir un patrón. Es fluido. Es como intentar controlar el viento.

Somos fluidos, como el agua. No somos sólidos, como el viento.

Y sin embargo, queremos ser sólidos. Nos aferramos a esta solidez a pesar de nuestra fluidez. Luchamos con nuestras mejoras, porque aunque planifiquemos perfectamente nuestro progreso sólido, nunca seguiremos este plan perfectamente sólido. Goteamos a través de la forma que creamos para nosotros mismos, encontramos las grietas y salimos de ella.

Todo lo demás a nuestro alrededor tampoco es sólido. Todas las demás personas son tan fluidas como nosotros. Queremos que todo y todos sean sólidos, pero no lo son.

Así que luchamos con esto, porque nada es como queremos que sea. Nada es estable, nada sigue nuestros ideales, nadie es como esperamos que sea. Nos sentimos frustrados, ansiosos, preocupados, enojados, tristes, temerosos.

 

ABANDONA LA SOLIDEZ, ABRAZA LA FLUIDEZ

Entonces, ¿cuál es la solución? ¿Cómo podemos mejorarnos a nosotros mismos? ¿Cómo podemos dejar ir las frustraciones y los miedos en este mundo tan fluido?

Empieza por abrazar la fluidez. Mira tus pensamientos, tus miedos, tu dolor, y realmente indaga en ellos. Mira su naturaleza. Entiende que incluso si la dificultad a la que te enfrentas ahora mismo se siente sólida, en realidad es vapor, y se disipará en momentos.

Ninguno de los problemas que nos rodean es tan grave si nos damos cuenta de que sólo son nieblas pasajeras.

De esta manera podemos sentarnos en la niebla y sonreír. Aprecia este momento de desconfianza.

Cuando planificamos hacer un hábito todos los días y fracasamos …. date cuenta de que fracasamos debido a nuestra fluidez. Examina la fluidez de ti mismo. Sé curioso al respecto. Recuéstate en las suaves aguas fluidas de tu cuerpo y relájate. Está bien, este agua caliente que eres tú, tal como eres.

La fluidez de nosotros mismos sólo es “mala” si queremos solidez.

Siempre que estés luchando, nota cómo te aferras a la solidez. Fíjate que lo que esperas que sea sólido está hecho de vapor. Investígalo, con amabilidad y curiosidad.

Y luego sonríe, relájate y disfruta de la niebla.

 

AUTOR:
Leo Babauta es un blogger y autor sobre simplicidad. Creó Zen Habits, un blog del Top 25 mundial con dos millones de lectores. También es un autor de best-sellers, esposo, padre de seis hijos y vegano. En 2010 se trasladó de Guam a San Francisco, donde lleva una vida sencilla.
Comenzó su blog  Zen Habits para hacer una crónica y compartir lo que ha aprendido mientras cambiaba muchos de sus anteriores hábitos.

IMAGEN:
Foto de Felipe P. Lima Rizo en Unsplash

 

 

 

Cómo conocer mis habilidades

Todos tenemos unas habilidades que nos diferencian de los demás. Absolutamente todos. Lo que pasa es que estas habilidades evolucionan durante la vida de las personas a medida que ganan experiencia y van aprendiendo cosas nuevas.

¿Y cómo puedo saber las habilidades que tengo? En el fondo ya sospechamos las principales que pudiéramos tener: don de gentes, habilidad manual, talento organizador, facilidad para aprender idiomas o mano en la cocina.

Lo que pasa es que, como leí una vez, las personas somos muy buenas en un 20% de las cosas, pasables en un 50% e inútiles en el restante 30%. Si esto fuera así, ¿qué habilidades tengo en los dos primeros porcentajes?

Así que vayamos con unas pistas para explorar esas habilidades que tenemos para conseguir nuestros objetivos en la vida. Seguro que descubrimos alguna que no teníamos muy en cuenta. Vamos allá.

 

Pregunta a los demás
Haz una sencilla encuesta a quienes te conocen. Poniendo cara de interés real en su opinión. Que no les des la sensación de que estás esperando oír algo concreto. “Oye, Manolo, tú que me conoces bien, ¿en qué dirías que soy muy bueno?”. Y déjate de modestias.

Cuando eras un niño
Piensa en aquellas actividades o asuntos que te fascinaban. O en los que destacabas y que eran parte de tu descripción como niño. ¿Te encantaba el Lego y destacabas por tus inventos para luego licenciarte en Derecho como me pasó a mí? ¿Eras un niño del que se decía que pensaba mucho más de lo que parecía? ¿Sabías llevarte al huerto a tus padres con extraordinaria habilidad? ¿Eras ordenado, disciplinado y estudioso?

Lo que más te gusta hacer hoy
Piensa en esos momentos de placer y felicidad cuando haces algo que te llena. Da igual si es con tu hobby, o leyendo, paseando por la calle o mirando el cielo. ¿Te notas especialmente alineado con la acción de ese instante?

¿De qué te encanta hablar?
Todos tenemos unos temas favoritos de conversación. De los que normalmente sabemos más, ya que disfrutamos encontrando nueva información sobre ellos. Política, Economía, cría de perros, poesía, el cambio climático o tecnología. Estos gustos se alinean con tus intereses, que a su vez suelen estar relacionados con lo que sabes hacer.

Recuerda tus sueños -los del día
Cuando sea mayor seré …………….” O “Cuando acabe la carrera viajaré a ………… para hacer un poco de …………………………..” “Cómo me gustaría encontrar un trabajo de ……………………..” Todas las personas lo hemos hecho. Recuerda qué soñabas hacer. ¿Por qué te veías capaz de hacerlo?

Recuerda tus sueños -los de la noche
Los sueños que tenemos mientras dormimos están directamente relacionados con lo que pensamos y sentimos. Con nuestras ilusiones y miedos. Intentemos recordar esas películas para ver si podemos extraer alguna pista sobre lo que se nos da bien. Aunque sea en sueños.

¿Cómo andas de aficiones y hobbies?
Escoger aficiones dice algo sobre nuestras capacidades. Quien tiene sentido estético suele disfrutar con las artes. Los hábiles suelen estar haciendo bricolage, y los deportistas andan superándose día a día.

Si pudieras reencarnarte a voluntad, ¿qué elegirías?
Y pregunto “qué” porque cualquier respuesta vale: otra persona, un animal existente o extinto, una montaña o un elemento. Un planeta. Un personaje de ficción. ¿Por qué me atrae esa selección? ¿Qué habilidades y características tiene?

Mírate a ti mismo
¿Prefieres trabajar solo o con personas? ¿Letras o números? ¿Artes o cosas concretas? ¿Crear o revisar? Con esto más o menos en la mente, ¿qué habilidades crees que son imprescindibles?

Lee. Mucho y variado.
Nada como mirar en otros mundos para disfrutar de la diversidad de opiniones, enfoques, percepciones y emociones. Estos viajes enriquecerán tu capacidad de imaginar situaciones que te gustan, y probablemente te hagan descubrir la existencia de nuevas habilidades en las que nunca habías reparado. Quién sabe …

El poder inspirativo de los podcasts
Para quien no se sienta especialmente inclinado a leer existe la opción de los podcasts y los audiolibros. De los primeros hay de cualquier teme imaginable, sobre todo si te sientes cómodo con el inglés. Psicología, innovación, empresas, negocios, artes, filosofía, naturaleza, salud, … Seguro que hay varios para ti que te ayuden a reflexionar sobre tus puntos fuertes.

¿En qué tipo de actividad destacas hoy por hoy?
No tiene por qué ser la que más te gusta. Todos conocemos a alguien que es muy bueno haciendo algo que no le emociona especialmente. Tras esa realidad subyace una capacidad que se podría utilizar de otro modo.

¿Qué te ves haciendo dentro de 15 años?
Cuando no planteamos esta pregunta lo hacemos consciente o inconscientemente teniendo en cuenta lo que sabemos hacer bien o muy bien. Saca a la luz esas habilidades con las que cuentas para visualizar ese futuro.

Repasa tus éxitos
¿Qué hacías? ¿En qué cosa triunfaste? ¿Gracias a qué habilidad saliste adelante? Identifícala bien para explotarla mejor.

Y no te olvides de tus fracasos
¿Cuáles han sido algunos de tus fracasos? Sinceramente, ¿por qué ocurrieron? De haber tenido alguna habilidad que por entonces no tenías, ¿el resultado habría sido otro? ¿Qué habilidad es? Aquí tenemos un margen de mejora.

¿Hay algo que no sabes hacer y que te gustaría aprender?
Hay actividades en las que no participamos porque no sabemos hacer algo concreto. Por ejemplo, uno no es parte de una orquesta porque no sabe tocar un instrumento. Pero hay otras formas de participar en ella (organizando conciertos, diseñando los escenarios, buscando patrocinadores) que no exigen dominar el violín o la trompeta. Pregúntate qué es lo que de verdad te llama la atención de esa actividad, qué habilidad tienes para ser útil… y toma una decisión.

Que la locura se apodere de ti
Haz una lista de cosas que nadie diría -ni tú mismo- que harías. Al menos 20. Las primeras son las obvias; las interesantes son las últimas, las que más te ha costado imaginar.

Esas actividades de otros que tanto has envidiado
Esa amiga que es una crack del marketing, o un cuñado director de hotel, o un sobrino que lo sabe todo de informática, o una vecina extraordinariamente manitas, o el escritor que ves en tu cafetería favorita. Mira a tu alrededor y reconoce qué actividades te gustaría conocer mejor… y quizá probarlas

Apúntate a un voluntariado
Verás las muchas cosas que se hacen y conocerás a las personas que las mueven. ¿Qué saben hacer? ¿Para qué utilizan mejor esa capacidad? ¿En qué podrías ayudar tú? Seguro que alguien necesitará uno de tus muchos talentos.

¿Qué habilidades has utilizado más en los siete últimos días?
Hay días y semanas más fáciles que otros, y que nos exigen un abanico diferente de habilidades para resolver los distintos asuntos que se nos presentan. Hazte una lista con el Top Ten de las más socorridas en una semana.

Un poquito de Historia
En términos históricos, ¿te ves en alguna época concreta? ¿Qué estarías haciendo en ella? ¿Serías quien preparara las trampas de caza en la Prehistoria, un sanador, una abadesa del medievo, un marinero de los que acompañó a Cristóbal Colón, un azteca, un inventor, una periodista famosa? ¿Por qué has pensado en unos personajes antes que en otros?

¿Y tú qué opinas de ti mismo?
Tras estas pistas prueba ahora a hacerte una lista de habilidades dividida en categorías. Por ejemplo, las más destacadas, las pasables, y las que quisieras adquirir o mejorar. O las más útiles para ganar dinero, para hacer amigos, para ser mejor persona, para ser mejor profesional, o para ser más feliz.

 

EL MOMENTO DE LA VERDAD
Todo esto se quedaría en sueños si no materializas algunas de las ideas.

Decide los pasos para hacer una especie de lean-startup o prueba inicial sin grandes riesgos. Es decir, prueba a poner en práctica alguna de esas “nuevas” habilidades recién descubiertas -o redescubiertas- haciendo algo concreto y dentro de un plazo.

A lo mejor ahora puedes imaginarte a ti mismo de otra forma. Y cuanto antes empieces, mejor. El mejor momento para empezar, AHORA.

 

AUTOR: Alberto Losada Gamst

IMAGEN: StockSnap en Pixabay

No escuche a los empleados: reflexiones de un jefe

 

Este artículo se publicó por primera vez en el año 2011 en la newsletter Microsoft Business y posteriormente en RRHH Digital. Desde entonces han cambiado bastante las cosas, sobre todo en empresas medianas a grandes. Pero sigue habiendo un fondo conservador y de egos paralizantes que hay que trabajar algo más para conseguir que la información y el talento fluyan con naturalidad.

Aquí va la carta abierta de un inquieto jefe de los de antes reflexionando sobre lo que pasa a su alrededor.

 

 

gestion de ideas e inteligencia colaborativa De toda la vida, unos han nacido para mandar y otros para ser mandados. Sin medias tintas. Cuando a uno lo admiten para trabajar en una empresa, o en la Administración, o en cualquier otra organización, es para que haga lo suyo porque para eso le pagan. Sin protestar ni comentar, y nada de pensar en otras formas de trabajar no contempladas por la empresa. De 9 a 7, con dos horas para comer y ya hemos cumplido. Hasta mañana.

 

Con lo claro que está esto. Es tan sencillo que hasta los más simples lo pueden entender. Pero ahora hay hordas de librepensadores cuyas teorías conducen a subvertir el orden natural de las cosas en la empresa. Sostienen, entre otros desvaríos, que hay que “motivar” a los empleados. ¡Como si no debieran estar agradecidos por su sueldo! ¿Que alguno de ellos sugiere tímidamente que pueda haber alguna forma de trabajar con más fluidez, y que encima crea que así sería más eficaz todo MI departamento? ¿Pero qué imaginan?  Me da que están demasiado influidos por esos libros modernos de gestión que deberían ser quemados, o que andan demasiado metidos en el “Feisbú”, o que tienen poco que hacer. A estos últimos ya les cargaré un informe quinquenal para el próximo lunes a primera hora.

 

Es preocupante ver que aquellos que osan abandonar su puesto para ir a la máquina de café, se permitan encima el libertinaje de comentar sobre la marcha general de la empresa, dando a entender que si no fuera por algún jefe pleistocénico las cosas serían muy distintas. En su día ya fue un mal trago que vinieran unos tipos llamados auditores para ver si nuestras cuentas cuadraban: qué preguntas más incómodas, y menudo cuento tenían.

 

Desgraciadamente, pronto alguien se creyó todas estas tonterías modernas de cómo llevar al personal y puso en cada planta de la empresa una de esas cajas llamadas “buzón de sugerencias”. Seguro que fue uno de los cuentacuentos de publicidad, que tanto pico tienen. A regañadientes tuve que ceder unos minutos para que calentaran la cabeza a mi gente explicando para qué sirve ese estúpido buzón. ¡Incluso les animaron a usarlo! Increíble. Esto ya no es lo que era.

 

Ahora parece que todo el mundo sabe más de lo que le toca, ya que veo muchos papeles dentro de los buzones. Así que, por el bien de la empresa, los jefes hemos preparado un plan para evitar que estas pérfidas ideas cambien la forma en la que siempre hemos trabajado.

 

Esta es nuestra guía:

  • No alentar a nadie bajo nuestro mando a pensar en nada que no sea su trabajo. Se desconcentraría.
  • A quien venga a nosotros con alguna idea, hay que atenderlos con amabilidad al tiempo que se les remarcan todos sus fallos e imprecisiones. Que la rehagan, y que hasta que no esté perfectamente presentada y por duplicado que no vuelvan a molestar a sus superiores.
  • Si no se dan por enterados y vuelven con la propuesta mejorada, hay que estar atentos. Hay dos vías aceptables de actuación: dar las gracias y hacer que se traspapele, o cambiarla un poco para hacerla nuestra. Solamente un jefe puede tener buenas ideas.
  • De modo general, conviene tirar de vez en cuando a la basura un puñado de papeles que habremos sacado de esos buzones. Así la gente se dará cuenta de que la cosa no funciona.
  • Si por cualquier error nuestro de supervisión una propuesta de uno de nuestros empleados llegara a manos de nuestros superiores y encima se viera con agrado, hay que decir claramente lo vital que fue nuestro apoyo y consejo para hacerla viable.
  • Cualquier idea que, a pesar de todos nuestros esfuerzos, llegara a ser valorada y puesta en práctica pero luego en su ejecución no fuera tan buena, deberá ser causa de sanción al promotor. En ningún caso deberá figurar un jefe tras una idea fracasada.
  • Es una buena iniciativa introducir en ese condenado buzón propuestas anónimas y absurdas redactadas por familiares y amigos nuestros para que los grandes jefes vean cómo se pierde el tiempo en la empresa.
  • Finalmente, ante la duda hay que decir que no. Es necesario preservar la estabilidad de la empresa, sin inventos ni nada de eso. Un empleado debe trabajar en lo que estrictamente le corresponde.

 

Nuestro plan para preservar la forma de siempre de trabajar de nuestra querida empresa funcionaba perfectamente.  Dejaron de llegar absurdas ideas, nada cambió y pudimos seguir con lo de toda la vida. Es verdad que varias empresas competidoras nos han adelantado en facturación, pero es porque tienen mucha suerte.

 

Cuando pensábamos que podíamos respirar tranquilos, una vez más alguien vino con algo realmente satánico. Lo presentó como un “sistema de gestión de ideas”, y dijo que tenía que ver con un rollo norteamericano o inglés o alemán que llamó “inteligencia colaborativa”. Pero lo peor de todo es que funcionaba en el internete ese, y los jefes que velábamos por la tradición nos vimos incapaces de frenarlo. Quizá lo peor de todo es que vimos que había muchos otros jefes que, increíblemente, ¡apoyaban el asunto!

 

Pero no. Eso no fue lo peor. Lo peor fue que, al igual que había pasado con esas otras empresas que vendieron más que nosotros, se decidió ascender a algunos de los autores de propuestas que supusieron cambios en nuestros hábitos tradicionales. Empezamos a trabajar, imprudentemente, en mercados de los que nada sabíamos, cambiamos la mitad de nuestro catálogo de productos y servicios, dieron unos cursos de formación, clases de inglés e informática, y empezamos a salir en los medios gracias a cosas nuevas que la empresa empezó a hacer. No entiendo nada. Incluso rechazaron una propuesta mía para organizar unas clases sobre la importancia de la jerarquía y el rol de los subordinados en la empresa de hoy.

 

Con todos mis años de servicio fiel a la empresa, difícilmente me habría creído que llegaría a pensar que haría cosas nuevas. No es que no me cueste, pero es posible que algunos de mis empleados puedan tener –muy de vez en cuando, eso sí- una idea con algún valor.

 

Un jefe de toda la vida sabe perfectamente lo que es bueno para la empresa y lo que no, sobre todo uno moderno como yo. inteligencia colaborativa

 

 

 

Autor: Alberto Losada Gamst

Imagen: Balik en Pixelbay

Los hábitos de las personas excepcionalmente simpáticas

 

Demasiada gente sucumbe a la creencia equivocada de que ser simpático proviene de rasgos naturales e imposibles de enseñar y que pertenecen sólo a unos pocos afortunados: el apuesto, el supersociable y el increíblemente dotado. Es fácil caer en este malentendido. En realidad, ser simpático está bajo tu control, y es cuestión de inteligencia emocional.

 

Traducido y adaptado del original “13 Habits of Exceptionally Likeable People”, del Dr. Travis Bradberry en TalentSmart.com

 

En un estudio realizado por la UCLA, los sujetos valoraron más de 500 adjetivos en base a su significado percibido para la simpatía. Los adjetivos mejor valorados no tienen nada que ver con ser gregarios, inteligentes o atractivos (=características innatas). En cambio, los adjetivos más importantes fueron sinceridad, transparencia y capacidad de comprensión (a otra persona).

Estos adjetivos, y otros como ellos, describen a personas que son hábiles en el lado social de la inteligencia emocional. Los datos de investigación de TalentSmart de más de un millón de personas muestran que las personas que poseen estas habilidades no sólo son muy simpáticas, sino que superan por un gran margen a aquellas que no lo son.

Hicimos un poco de investigación para descubrir esos comportamientos clave de las personas emocionalmente inteligentes que los hacen tan agradables. Aquí hay 13 de los mejores:

1. Hacen preguntas

El mayor error que comete la gente cuando se trata de escuchar es que están tan concentrados en lo que van a decir a continuación o en cómo les va a afectar lo que la otra persona está diciendo que no escuchan lo que se está diciendo. Las palabras se oyen alto y claro, pero el significado se pierde.

Una manera sencilla de evitar esto es hacer muchas preguntas. A la gente le gusta saber que estás escuchando, y algo tan simple como una pregunta aclaratoria muestra que no sólo estás escuchando, sino que también te importa lo que están diciendo. Te sorprenderá cuánto respeto y aprecio ganas con sólo hacer preguntas.

 

2. Dejan a un lado sus teléfonos móviles

Nada echará tanto atrás a alguien como que su interlocutor atienda un mensaje a mitad de la conversación, o incluso una mirada rápida al móvil. Cuando te metas en una conversación, enfoca toda tu energía en esa conversación. Verás que las conversaciones son más agradables y efectivas cuando te sumerges en ellas.

 

3. Son genuinos

Ser genuino y honesto es esencial para ser simpático. A nadie le gustan los falsos. La gente gravita hacia aquellos que son genuinos porque saben que pueden confiar en ellos. Es difícil que alguien te guste cuando no sabes quiénes son realmente y cómo se sienten realmente.

Las personas simpáticas saben quiénes son. Tienen la confianza suficiente para sentirse cómodos en su propia piel. Al concentrarse en lo que te impulsa y te hace feliz como individuo, te conviertes en una persona mucho más interesante que si intentas ganarte a la gente tomando decisiones que crees que los harán como tú.

 

4. No juzgan

Si quieres ser simpático, debes ser de mente abierta. Ser de mente abierta te hace accesible e interesante para los demás. Nadie quiere tener una conversación con alguien que ya se ha formado una opinión y no está dispuesto a escuchar.

Tener una mente abierta es crucial en el trabajo, donde la accesibilidad significa acceso a nuevas ideas y ayuda. Para eliminar nociones y juicios preconcebidos, necesitas ver el mundo a través de los ojos de otras personas. Esto no requiere que creas lo que ellos creen o disculpes su comportamiento, simplemente significa que dejas de juzgarlo el tiempo suficiente para entender lo que realmente les motiva. Sólo entonces puedes dejar que sean quienes son.

 

5. No Buscan Atención

La gente es reacia a aquellos que están desesperados por conseguir atención. No necesitas desarrollar una gran personalidad extrovertida para ser simpático. Simplemente ser amable y considerado es todo lo que necesitas para ganarte a la gente. Cuando hablas de una manera amistosa, segura y concisa, notarás que la gente es mucho más atenta y persuasiva que si trataras de mostrarles lo importante que eres. La gente se da cuenta de tu actitud con rapidez, y se siente más atraída por una actitud correcta antes que por lo que tú sabes, o a cuánta gente conoces.

Cuando se te está prestando atención, como por ejemplo cuando se te reconoce por un logro, desplaza el enfoque de lo que digas de tu persona hacia todas las personas que trabajaron duro para ayudarte a conseguir ese logro. Esto puede parecer un cliché, pero si es genuino y auténtico, el hecho de que prestes atención a los demás y aprecies su ayuda demostrará que eres agradecido y humilde: dos adjetivos que están estrechamente ligados a la simpatía.

 

6. Son consistentes

Pocas cosas te hacen más desagradable que tener muchas caras distintas. Cuando la gente se te acerca, le gusta saber con quién está tratando y qué tipo de respuesta puede esperar. Para ser consistente debes ser confiable, y debes asegurarte de que incluso cuando tu estado de ánimo sube y baja ello no afecte la forma en que tratas a otras personas.

 

7. Usan lenguaje corporal positivo

Conocer tus gestos, expresiones y tono de voz (y asegurarte de que sean positivos) atraerá a la gente hacia ti como las hormigas hacia un picnic. Usar un tono entusiasta, descruzar los brazos, mantener el contacto visual e inclinarse hacia la persona que está hablando son todas formas de lenguaje corporal positivo que las personas con alto nivel de inteligencia emocional usan para atraer a otros. El lenguaje corporal positivo puede determinar el tono de una conversación.

Es cierto que la forma en que se dice algo puede ser más importante que lo que se dice.

 

8. Dejan una fuerte primera impresión

Las investigaciones demuestran que la mayoría de las personas deciden si les gustas o no en los primeros siete segundos de conocerte. Luego pasan el resto de la conversación internamente justificando su reacción inicial. Esto puede sonar aterrador, pero sabiendo esto puedes aprovecharlo para ganar en simpatía. Las primeras impresiones están íntimamente ligadas al lenguaje corporal positivo. Una postura fuerte, un apretón de manos firme, sonreír y abrir los hombros a la persona con la que estás hablando te ayudará a asegurar que la primera impresión sea buena.

 

9. Saludan a la gente por su nombre

Tu nombre es una parte esencial de tu identidad, y te sientes muy bien cuando la gente lo usa. Las personas simpáticas se aseguran de usar los nombres de los demás cada vez que los ven. No deberías usar el nombre de alguien sólo cuando lo saludas. Las investigaciones demuestran que las personas se sienten validadas cuando la persona con la que hablan se refiere a ellas por su nombre durante una conversación.

Si eres bueno con las caras pero tienes problemas con los nombres, diviértete con ello y haz que recordar los nombres de las personas sea un ejercicio cerebral. Cuando conozcas a una persona, no tengas miedo de preguntarle su nombre por segunda vez si lo olvidas inmediatamente después de escucharlo. Necesitarás tener a mano su nombre si quieres recordarlo la próxima vez que la veas.

 

10. Sonríen

Las personas reflejan de forma natural (e inconsciente) el lenguaje corporal de la persona con la que están hablando. Si quieres gustarle a la gente, sonríeles durante una conversación y ellos inconscientemente te devolverán el favor y se sentirán bien como resultado.

 

11. Saben cuándo abrirse a los demás

Ten cuidado de no compartir problemas personales y confesiones demasiado rápido, ya que esto te etiquetará como un quejica. Las personas simpáticas dejan que la otra persona les guíe para saber cuándo es el momento adecuado para abrirse.

 

12. Saben a quién tocar (y lo tocan)

Cuando tocas a alguien durante una conversación, tu cerebro libera oxitocina: es un neurotransmisor que hace que su cerebro te asocie con confianza y un montón de otros sentimientos positivos.

Un simple toque en el hombro, un abrazo o un apretón de manos amistoso es todo lo que se necesita para liberar esa oxitocina. Por supuesto, tienes que tocar a la persona correcta de la manera correcta para liberar oxitocina, ya que el contacto no deseado o inapropiado tiene el efecto opuesto. Sólo recuerda que las relaciones se construyen no sólo a partir de las palabras, sino también a partir de los sentimientos generales sobre los demás. Tocar a alguien apropiadamente es una gran manera de demostrar que te importa.

 

13. Equilibran pasión y diversión

La gente se acerca a aquellos que son apasionados. Dicho esto, es fácil para la gente apasionada parecer demasiado seria o desinteresada porque tienden a absorberse en su trabajo. Las personas simpáticas equilibran su pasión con la capacidad de divertirse. En el trabajo son serios, pero amigables. Hacen las cosas que tienen que hacer porque son socialmente eficaces en poco tiempo y saben capitalizar momentos sociales de valor. Minimizan las charlas y los chismes y en su lugar se centran en tener interacciones significativas con sus compañeros de trabajo. Recuerdan lo que les dijiste ayer o la semana pasada, lo que demuestra que eres tan importante para ellos como su trabajo.

 

EN POCAS PALABRAS

Las personas simpáticas son inestimables y únicas. Se relacionan con facilidad, promueven la armonía en el lugar de trabajo, sacan lo mejor de todos los que los rodean y, en general, parecen ser los más divertidos.

¡Añade estas habilidades a tu repertorio y observa cómo se dispara tu simpatía!

 

SOBRE EL AUTOR:

El Dr. Travis Bradberry es el galardonado coautor del libro número uno en ventas Inteligencia emocional 2.0: Estrategias para conocer y aumentar su coeficiente, y cofundador de TalentSmart, el proveedor líder mundial de pruebas y formación en inteligencia emocional, al servicio de más del 75% de las empresas de Fortune 500. Sus libros más vendidos han sido traducidos a 25 idiomas y están disponibles en más de 150 países. El Dr. Bradberry ha escrito para, o ha sido cubierto por, Newsweek, BusinessWeek, Fortune, Forbes, Fast Company, Inc., USA Today, The Wall Street Journal, The Washington Post, y The Harvard Business Review.

 

Imagen: Bewakoof.com Official en Unsplash

Rejuvenecer la empresa

 

EL PANORAMA

Por toda España están proliferando los centros estéticos y de salud. Clínicas de belleza, de tratamientos faciales y corporales, dentistas especializados y lugares dedicados al adelgazamiento y nutrición. SPAs y establecimientos de wellness. Gimnasios. Tiendas de alimentación natural. Todo tipo de cursillos para mejorar la vida física e intelectualmente. Nada falta: toda persona que quiera verse y sentirse mejor lo tiene fácil.

¿Y qué pasa con las empresas y organizaciones? Pues esta crisis ha hecho una depuración intensa y las que no han desaparecido han tenido que sufrir mucho para continuar. Algunas han evolucionado, otras han vuelto a las prácticas de la vieja escuela en términos de gestión. Ya llevamos años con el verbo innovar en todas partes, pero no creo que su espíritu haya calado realmente. Bajo un maquillaje de modernidad siguen esos viejos hábitos y rutinas que dan confianza pero refrenan la adaptación y lastran la evolución. La artritis organizativa, la obesidad o excesiva delgadez de plantillas e inventarios, la falta de memoria y la poca agilidad son señales claras de declive. Por no hablar de la escasez de planes a futuro por no verlo claro y estar concentrados en el día a día… y en el pasado.

Muy probablemente sospeche usted que estos síntomas están presentes en su empresa. O quizá incluso está seguro de ello.

 

¿Y QUÉ PUEDO HACER PARA REJUVENECER MI EMPRESA?

Pues vayan allá unas sugerencias para actualizar algo una organización o empresa:

  • Echar un buen vistazo alrededor y ver cómo han cambiado el mercado y sus agentes. Casi seguro que no serán exactamente los mismos que cuando se creó su empresa
  • Revisar los objetivos de la empresa. El primero de ellos será el mismo: ser rentable. ¿Pero cómo? Probablemente haya que girar el timón para no perder el buen rumbo de las corrientes y los vientos de los tiempos. Lo que hará que el plan de negocio necesite a su vez un buen repaso y actualización.
  • Hacerlo mejor. Es decir, esmerarse por conseguir más calidad y eficiencia.
  • Sentir que cliente es parte de la empresa. Sin su participación activa no hay futuro. Merece ser oído y mimado.
  • Admitir que las redes sociales existen. Y que tienen un peso que puede jugar en nuestro favor o en el de nuestros competidores.
  • Dedicar recursos al mundo digital. Consecuencia de lo anterior. ¿Su página web se puede ver en dispositivos móviles? ¿Ofrece información útil para el internauta? ¿Anima a ponerse en contacto y comprar? ¿Cuántas visitas hay y de dónde?
  • No espere más a realizar la famosa Transformación Digital. Que tan lógico es que haya resistencias de dejar algunos métodos y mentalidades analógicos, como necesario el adaptarse a las tecnologías del tiempo cuando influyen tanto en la marcha del negocio y su funcionamiento interno. La crisis económica hizo que muchos responsables de RRHH se convirtieran en meros jefes de personal; es la hora de que vuelva la gestión del talento.
  • Identificar a los clientes presentes y futuros. Saber qué es lo que la gente compra para poder ofrecérselo. En qué condiciones, con qué características y a qué precio.
  • Contrastar qué representa su marca. ¿Esa percepción está en línea con lo que vendo?
  • Revisar la política de Marketing. Igual sus clientes originales tienen otros intereses. O han sido sustituidos por sus hijos y nietos.
  • Echar bien las cuentas. En qué nos gastamos el dinero y de dónde vienen los ingresos. ¿Cuánto me cuesta realmente cada venta?
  • Recordar por qué habría que comprarnos a nosotros antes que a los competidores. ¿Cómo es ese valor extra? ¿Se percibe? Y, lo más importante, ¿lo valora el mercado y paga por él?
  • Reconvertir al Director de Personal en uno de RRHH. Las nóminas se manejan con programas informáticos. Es mucho más importante y difícil gestionar el conjunto de talentos y emociones que integran el capital humano.
  • Contar con los empleados. Con sus sugerencias, sus proyectos, sus ideas y sus comentarios. Ellos también tienen mucho interés en que la empresa funcione cada vez mejor.
  • Terminar con los zombies. Los empleados zombie, los proveedores zombie, los productos y servicios zombie, las instalaciones zombie, los departamentos zombie… y los directivos zombie.
  • Sacar novedades. Imaginar qué puede funcionar, calcular sus cifras, hacer pruebas y prototipos. Lo que funcione, ¡al mercado!
  • Preguntar a profesionales externos. Desde fuera se ven muchas cosas que para los de dentro son invisibles.
  • Disfrutar el trabajo. Hay que erradicar el sentimiento de tristeza de cada lunes por la mañana, sustituyéndolo por la ilusión de la perspectiva de una semana por delante llena de posibilidades de hacer algo interesante y útil.

No es fácil rejuvenecer una empresa. Debería empezar actualizándose uno mismo, aprendiendo algo nuevo y adoptando algún hábito que le ayude a cambiar la empresa y ponerla al día. El movimiento se demuestra andando.

 

AUTOR: Alberto Losada Gamst
Imagen: Geralt en Pixabay

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