Las Habilidades Humanas o Soft Skills

Presentación del ciclo de publicaciones sobre estas habilidades.

Por Alberto Losada Gamst

 

¿De verdad que falta poco para que un robot o un programa informático me dejen sin trabajo? ¿Qué puedo hacer para que esto no me afecte?

Estas preguntas y otras muy parecidas aparecen cada vez más en las conversaciones y en artículos y reportajes en los medios de comunicación. ¿Qué respuesta hay? Pues que tu exposición a esa realidad depende en buena parte de lo que tú hagas.

 

ERAS Y MODELOS ECONÓMICOS

En su libro “Una nueva mente”, («A Whole New Mind«) el autor, periodista y presentador de televisión estadounidense Dan Pink explica cómo la Humanidad ha pasado por varias eras en términos de modelo económico:

  • La Era de la Agricultura, en la que son los campesinos quienes crean la riqueza con su esfuerzo físico.
  • La Era Industrial, en la que las fábricas con sus máquinas son la nueva fuente de riqueza. Ya no cuenta tanto el esfuerzo físico sino que lo que se impone es el método y la técnica.
  • La Era del Conocimiento, en la que los ordenadores son una de las herramientas para gestionar ese conjunto de experiencia y saber hacer que los profesionales van acumulando en su mochila. El análisis lógico ya no es tan importante: el valor está en saber aprovechar esa información.
  • La Era Conceptual, en la que ya estamos: el diseño y la comunicación se convierten en las principales herramientas de competitividad.

El cerebro humano se divide en dos hemisferios: el izquierdo, que es el lógico-analítico-lineal, y el derecho, que es el creativo-emocional-empático. En las dos primeras eras -la Agrícola y la Industrial- se daba mucha más importancia al hemisferio izquierdo; en la del Conocimiento se empieza a llegar a un equilibrio. En la Conceptual se valoran más las prestaciones del hemisferio derecho, no siendo ya suficientes las del izquierdo.

 

LLEGA LA AUTOMATIZACIÓN

¿Qué quiere decir esto? Pues algo que ya sabemos: el mundo evoluciona, y con él la economía, la sociedad, la política y las tendencias de todo tipo. Por tanto, tendremos que hacer un esfuerzo por evolucionar también nosotros si queremos evitar quedarnos atrás.

La automatización comenzó por las tares repetitivas, sucias y peligrosas (“dull, dirty & dangerous”). La robotización de la producción es un hecho. Cuando llamamos a un servicio de atención al cliente solemos empezar la “charla” con un asistente virtual que clasifica y, cada vez más frecuentemente, soluciona la consulta. En las páginas web cada vez hay más chatbots que dialogan con nosotros. Las figuras de Siri y Alexa no son más que el comienzo visible de la aplicación al día a día de la Inteligencia Artificial.

 

ES EL MOMENTO DE LAS PERSONAS

Y entonces, ¿qué me queda a mí como humano? Pues una relación con los demás humanos de mucha mejor calidad. A día de hoy, el mundo emocional es cosa de las personas. Saber entender, empatizar, visualizar, liderar y comunicar la información de una forma emocionalmente competente es el camino no ya del futuro sino del presente.

Entran en juego las Habilidades Humanas, las llamadas Soft Skills. Aparece el concepto de Inteligencia Emocional Emotional Intelligence«)  (Daniel Goleman, 1995): empezamos a ver la importancia de habilidades como la empatía, el liderazgo, la comunicación, el aprendizaje continuo, la autogestión, el sentido del propósito, la gestión de conflictos, la creatividad, … Estas habilidades facilitan la conexión con los demás, la mejor comprensión de uno mismo en la vida, la consciencia de lo que ocurre en nuestro entorno. Mejoran nuestra vida y le dan más contenido, lo que incluso redunda en nuestra salud física y mental. Profesionalmente favorecen la carrera y la integración del individuo en la organización, ya que esas habilidades humanas o soft skills lo convierten en un jugador de equipo y en un líder mucho más útil para conseguir los resultados deseados.

 

EL FUTURO DEL EMPLEO

En su informe de 2018 “El Futuro del Empleo”, el Foro Económico Mundial ya predice que en 2025 habrá más tareas realizadas por robots que por personas (en 2018 éstas realizan el 71%). La buena noticia es que la rápida evolución de las máquinas y los algoritmos en el trabajo podría crear 133 millones de puestos nuevos, contra los 75 millones que desaparecerán de aquí al año 2022.

Y hay una advertencia: es urgente organizar y apoyar la formación de las personas en nuevas habilidades, nuevas profesiones y nuevos conocimientos que les permita adaptarse con éxito a esta evolución.

Para que las empresas sigan siendo dinámicas, diferenciadas y competitivas en la era de las máquinas, deben invertir en su capital humano. Existe tanto un imperativo moral como económico para hacerlo. Sin enfoques proactivos, las empresas y los trabajadores pueden perder el potencial económico de la Cuarta Revolución Industrial.Saadia Zahidi, Jefe del Centro para la Nueva Economía y la Sociedad en el Foro Económico Mundial

Los cambios tecnológicos que provocan los cambios en los modelos económicos y organizativos exigen revisar los perfiles competenciales de los trabajadores. En muchos casos habrá que aprender nuevas técnicas, nuevos programas, nuevas tecnologías o nuevos procesos. Lo que en todo caso tendremos que hacer las personas es aprender a conectar mejor entre nosotros. El trabajo en equipo, la atención al bienestar físico y emocional de las personas, la capacidad de transmitir de una forma emocionalmente competente la información para asegurarnos de que sea entendida y comprendida, se convierten en requisitos imprescindibles para el éxito de cualquier empresa u organización. La empatía, el liderazgo y la capacidad de comunicar definen con frecuencia el éxito o fracaso individual y colectivo.

 

LAS HABILIDADES HUMANAS PARA EL ÉXITO EN EL TRABAJO Y EN LA VIDA

Con la intención de ayudar a conocer, comprender y practicar estas habilidades, inicio una serie de artículos explicando cada una, sus ventajas, sus aplicaciones y unas ideas para ponerlas en práctica y reforzarlas. También sugeriré la lectura de algunos libros, artículos, vídeos o podcasts relacionados.

Siguiendo el concepto del Circulo Dorado de Simon Sinek Empieza con el Por Qué«, «Start With Why«), a la pregunta de ¿Por qué hago esto? diré que lo hago para extender la comprensión de la importancia de esas habilidades humanas, esas soft skills, como forma de mejorar el funcionamiento y la calidad de organizaciones, empresas, sociedades y grupos. Y, ya puestos, para ser más felices.

 

Esta es la lista de las Habilidades Humanas que vamos a tratar:

Cada semana iré publicando en el blog de Avantideas un post sobre cada una: suscríbete para no perderte ninguna.

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.100 participantes. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: StockSnap en Pixabay

 

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¿Cuál es tu motivo para escuchar?

El gerente pregunta: «¿Crees que estos documentos llegarán a la sucursal el viernes si están en el correo de esta noche?» A lo que el colaborador respondió: «Sí, podría ser». Así que el gerente dice: «¡Excelente!» y se va, asumiendo que ambas partes acordaron que los documentos se completarían y enviarían esa misma noche. Sin embargo, el colaborador pensó que el gerente sólo estaba preguntando sobre el tiempo de entrega para el envío, y no que los documentos tuvieran que mandarse por mensajero esa noche.

 

Traducido y adaptado del original «What’s Your Motive for Listening?«, de Chong Sook Leng en el blog de Leadernonomics. Leaderonomics es una empresa social malaya dedicada a transformar las naciones en desarrollo a través del desarrollo del liderazgo.

 

Si los documentos no se reciben a tiempo, ¿quién se responsabilizará de la falta de comunicación?

Todos estamos demasiado familiarizados con el término «falta de comunicación», que a menudo se utiliza como justificación cuando hay un malentendido o confusión que provoca desarmonía, amargura y conflicto.

 

¿QUÉ ES LA COMUNICACIÓN?

La comunicación es simplemente el acto de transferir información de un lugar, persona o grupo a otro. Cuando se trata de comunicación, el énfasis se pone generalmente en la persona que transmite el mensaje – debemos entender a nuestra audiencia, articular bien nuestros pensamientos, usar historias para hacer que el mensaje cale, hacernos más identificables empatizando con el oyente…. la lista sigue.

Sin embargo, cada parte de la comunicación involucra a un remitente, un mensaje y un destinatario, y aprender a escuchar bien es tan importante para una comunicación efectiva como saber hablar bien.

Como parte del proceso de comunicación, el receptor (el oyente) presta atención al mensaje que transmite el orador y responde ya sea con palabras o con sus acciones. Las personas escuchan a través de los filtros que establecen, los cuales son impulsados por motivos e intenciones individuales. Dependiendo del objetivo de la conversación y de los resultados requeridos, se detectan las palabras clave para ayudar a formar su siguiente respuesta.

Mientras que formar una impresión puede llevar sólo una décima de segundo, los primeros intercambios de palabras a menudo la sellan. Las personas muy diferentes que se conocen por primera vez tienden a ser más cautelosas entre sí, y los niveles de confianza en tales situaciones a menudo pueden ser bajos.

La forma en que escuchamos -o mejor dicho, nuestros motivos para escuchar- afecta el tipo de conversaciones que tendremos con los demás. Para animar conversaciones edificantes y empoderantes, primero debemos determinar nuestro motivo para escuchar.

Según Judith Glaser, autora de «Inteligencia Conversacional: Cómo los Grandes Líderes Construyen Confianza y Consiguen Resultados Extraordinarios«, hay tres amplios niveles de escucha:

  • Escuchar para confirmar – donde la confianza está en su punto más bajo
  • Escuchar para considerar – donde la confianza es condicional
  • Escuchar para conectar y co-crear – donde el nivel de confianza está en su nivel más alto

 

ESCUCHAR PARA CONFIRMAR

En este nivel, la gente está intercambiando información, hechos y actualizaciones. La información dada y solicitada por un individuo proporciona claridad y alineamiento. Se valida lo que se dice y se evalúa el impacto de la información que se facilita.

Aquí no hay mucha confianza y las conversaciones a este nivel no pretenden crear ninguna relación duradera a largo plazo. La conversación es transaccional; es una situación de «preguntar y decir» y la intención de escuchar es confirmar – se hace para comprender mejor e informarme de lo que ya sé. Deberíamos pasar de este intercambio de información o de cumplidos a la siguiente fase.

 

ESCUCHAR PARA TOMAR EN CONSIDERACIÓN

En este nivel, los mensajes se elaboran con el propósito de abogar por una opción y defenderla. La conversación es posicional ya que ambas personas están en lados diferentes y hay incertidumbre al confiar en otros por miedo a que se aprovechen de nosotros.

Hay intentos de ser un buen oyente y aún así ser precavido con el interlocutor. Hay intercambios en el equilibrio de poder a lo largo de la conversación, mientras se trabaja en las oportunidades de lograr soluciones que beneficien a todos. El individuo puede cambiar a un modo más defensivo cuando se le critica.

Con demasiada frecuencia, hacemos preguntas para guiar a las personas hacia donde queremos que vayan. A esto se le conoce como hacer preguntas dirigidas, y a menudo activa la desconfianza, ya que hace que el receptor esté en guardia. La escucha se hace con la intención de aceptar o rechazar la opinión de los demás, ya que el nivel de confianza es condicional.

Pasar demasiado tiempo en esta etapa podría conducir a un impasse, o en el peor de los casos, convertirse en una situación de conflicto.

 

ESCUCHAR PARA CONECTAR Y CO-CREAR

Las conversaciones que no son críticas y están abiertas a explorar territorios inexplorados son más adecuadas para fomentar interacciones más atractivas. La gente tiende a inspirarse más para descubrir nuevas ideas, correr riesgos y aprender.

Mientras que las conversaciones deprimentes hacen que la gente cambie a un modo defensivo y se apague, las conversaciones edificantes fomentan altos niveles de confianza y colaboración entre personas que son diferentes entre sí, lo que les permite establecer relaciones.

Las conversaciones que operan en este nivel son transformadoras. Se escucha con la intención de conectar y co-crear para el éxito mutuo.

 

BENEFICIOS DE LAS CONVERSACIONES TRANSFORMACIONALES

El tercer nivel de escucha, escuchar para conectar y co-crear, es esencial para construir altos niveles de confianza entre dos personas, lo cual es la base para conversaciones transformadoras que empoderan a ambas partes involucradas.

En los esfuerzos de gestión del cambio en las organizaciones, a menos que exista un compromiso, participación y compromiso por parte de los empleados, es poco probable que el esfuerzo de cambio tenga éxito. Debemos ser abiertos y honestos con aquellos a quienes dirigimos y centrar nuestra atención en el individuo, a fin de tener conversaciones auténticas que aumenten los niveles de compromiso.

Para ganar la lealtad de los clientes, tenemos que llegar a ellos con una mente abierta y estar dispuestos a aceptar sus sinceros comentarios  sobre nuestros productos y servicios.

Al escuchar con la intención de co-crear, haremos preguntas para las que no tenemos respuestas.

Escuchamos lo que es importante para ellos, buscamos sus opiniones y exploramos su «mundo» en busca de una decisión que sea mutuamente beneficiosa.

Cuando escuchamos con la intención de conectarnos, partimos de una mentalidad neutral, que nos permite escuchar realmente lo que otros dicen sin tener que pasar por filtros basados en nuestras propias agendas transaccionales y posicionales. Esto nos permite descubrir nuevos puntos de vista en el proceso de conectar y sintetizar ideas – una situación en la que todos salimos ganando.

En la escucha hay un gran poder. Muchos son expertos en hablar (mientras todos escuchan), expertos en analizar detalladamente, muy rápidos en los comentarios y siempre dispuestos a juzgar si es’correcto’ o’incorrecto’. Muy pocos son hábiles en escuchar, primero, con los oídos y, luego, con el corazón. Los que lo hacen, tienen un poder verdadero, sostenible y grande.Ufuoma Apoki

 

 

AUTORA

Chong Sook Leng es la jefa de recursos humanos de Tokio Marine Insurans (M) Bhd. Trabaja con los líderes para lograr los objetivos de la organización a través del desarrollo del liderazgo, la alineación de la cultura y el compromiso de los empleados. Para contactar con ella, envía un correo electrónico a editor@leaderonomics.com

IMAGEN: la del artículo original

 

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Cómo decir que no: la guía definitiva

Me parece un desafío decir que no a la gente y, a menudo, termino con demasiados compromisos para poder sentirme cómoda. Sin embargo, si digo que no, me preocupa que se sientan infelices u ofendidos. ¿Por qué me siento así? ¿Cómo puedo aprender a decir que no y no terminar sintiéndome mal por ello o no ofendiendo a la otra persona?Ruth

 

Traducido y adaptado del original «How to Say No: The Definitive Guide«, de Celestine Chua en el blog de Personal Excellence

 

¿Odias decir que no? ¿Siempre estás diciendo que sí a los demás a expensas de ti misma?

Lo admito, antes me costaba mucho decir que no. Cada vez que alguien se me acercaba por algo, ya fuera para aprovechar mis conocimientos o para ayudarles en un proyecto personal, yo decía que sí. Parte de ello fue porque no quería dejar a los demás en la estacada. Parte de ello fue porque no quería decepcionar a la gente. Otra parte fue porque tenía miedo de que la otra persona fuera infeliz si le decía que no.

Con el tiempo, sin embargo, me di cuenta de que decir que sí venía con sus consecuencias. Debido a que seguía diciendo que sí a todo el mundo, tendría poco tiempo para las cosas de mi agenda. Mis días estaban llenos de cosas que otros querían de mí, con poco o ningún tiempo para las mías. Habitualmente sacrificaba mi sueño para poder estar ahí para todos, y no pasó mucho tiempo antes de que me quemara.

 

Por qué es importante decir que no (y por qué nos resulta tan difícil hacerlo)

En un mundo ideal, claro que queremos decir que sí a todos. Pero como puedes ver en mi caso, decir «sí» a todo el mundo no es el camino a seguir. Necesitas decir que no para:

  •  Establecer límites. Cuando no trazas una línea entre tus necesidades y las necesidades de los demás, la gente asumirá que lo normal es que digas que sí. Cuando dices que no, empiezas a poner límites y a proteger tu espacio personal.
  • Tener tiempo para tus metas del Cuadrante 2 («lo primero va lo primero, hábito nº 3 de «Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen Covey, N. del T.). Las metas del Cuadrante 2 son las metas más importantes de tu vida, tales como encontrar tu pasión, comenzar tu negocio y desarrollar tus relaciones con tus seres queridos. Decir que no se trata de proteger tus metas del segundo trimestre y de asegurarse de que tiene tiempo para estas metas.
  • Cuidar de ti misma. A menudo estamos tan ocupados diciendo sí a los demás que nos olvidamos de decirnos sí a nosotros mismos. ¿Cuándo fue la última vez que te preocupaste por ti mismo? ¿Te estás descuidando a ti mismo porque estás gastando todo tu tiempo en los demás? Decir que no se trata de cuidar de tí mismo y de uu salud.

Sin embargo, para muchos de nosotros, nos resulta difícil decir que no. Esto puede deberse a un….

  • Miedo de hacer infelices a los demás.
  • Miedo al conflicto.
  • Miedo de ser visto como difícil.
  • Miedo a decepcionar a los demás.
  • Miedo a dañar la relación.

Cada miedo nos lleva a decir sí cuando realmente queremos decir no, porque no queremos perder la relación o ser vistos como una persona mala y malvada.

Aunque puedo sentir empatía, y estas fueron de hecho las mismas razones que me mantuvieron diciendo que sí en el pasado, tienes que preguntarte a ti mismo: ¿Qué valoras más, tu tiempo y tu bienestar, o hacer felices a los demás? Porque decir no se trata de valorar tu tiempo y a tí misma. Mientras que puedes pasar todo tu tiempo haciendo felices a los demás, en última instancia, esto te llevará al agotamiento. No es posible hacer feliz a todo el mundo. Tampoco debería ser tu responsabilidad hacerlo.

Personalmente, pasé años diciendo que sí para evitar el conflicto. Pero al final estaba creando el mayor conflicto, dentro de mí misma. Como dije un «sí» tras otro, me di cuenta de que las peticiones de los demás nunca terminarían. A menos que trace una línea y diga que no, siempre estaré diciendo sí a los demás y no a mí misma. Y yo no quería eso.

Respecto de ti, si valoras tu tiempo y tu felicidad, tienes que empezar a decir que no. Ten claro que decir «no» es normal y de hecho necesario – la gente rechaza a los demás todos los días y no hay nada negativo en ello. Sólo honrando tus necesidades puedes cuidarte a ti mismo y servir al mundo.

 

CÓMO DECIR «NO»

Cuando se trata de decir no, uno quiere lograr dos objetivos: decir no con eficacia y decir no con tacto. Aquí están mis 7 consejos para decir que no.

1. Sé directo (usa la regla de las dos frases)

Es más fácil decir «no» de inmediato que posponerlo (asumiendo que ya sabes que quieres decir que no). Cuanto más te demores, más complicado se vuelve, porque ahora tienes la presión añadida de explicar por qué tardaste tanto en responder. Sólo sé directo y ve al grano.

Como regla general, si te resulta difícil rechazar a alguien, empieza con un «Lo siento, no puedo». Luego, da tu razón en una frase. Limitar tu rechazo a sólo dos frases hace que el rechazo sea mentalmente más fácil, porque a menudo pensamos que necesitamos dar una explicación larga sobre por qué no podemos hacer algo cuando no es necesario en absoluto. Incluso si terminas contestando en 3-4 frases o más, la regla de las 2 frases te ayuda a empezar.

Por ejemplo

«Lo siento, no puedo ir a esta cita».
«Voy a pasar esta vez, lo siento.»
«Esto no satisface mis necesidades en este momento. ¡Gracias por tenerme en mente!»
«Estoy liado con algo y no seré capaz de hacer esto.»

 

2. Sé sincero

A menudo tenemos miedo de que si decimos «no», quemaremos puentes. Así que tarareamos y fingimos estar bien y decimos que sí. O nos damos por vencidos y decimos que sí después de que la persona insista.

Esta es la cuestión – creo que la gente entenderá y aceptará tu no cuando seas sincero en tu rechazo. Sin juegos, sin trucos. Por ejemplo, «No podré reunirme durante este período porque estoy ocupado con …», o «Esto no es lo que busco, lo siento». Las personas que se preocupan lo suficiente por los demás lo entenderán, mientras que los que se ofenden para empezar tienen probablemente expectativas poco saludables para ti.

Ten en cuenta que este consejo sólo funciona para las personas que respetan tu espacio personal. Si estás tratando con gente persistente que no respeta tu espacio, entonces es mejor decir que no sin dar demasiada información.

 

3. Concéntrate en la petición, no en la persona

Una de las razones por las que luché para decir que no en el pasado fue porque no quería rechazar a la persona. Mi madre no estaba presente para mí cuando era niña (en el sentido de que ella estaba emocionalmente vacía como persona), y eso me hizo querer estarlo para los demás. Sin embargo, como ya he dicho antes, decir que sí a todo el mundo hizo que me quemara. Era totalmente desdichada.

Al aprender a decir que no, aprendí a concentrarme en la petición y no en la persona. Esto significa que en lugar de sentirme obligada a decir que sí porque tenía miedo de defraudar a la persona, aprendí a mirar la petición y evaluar si encaja con mis planes. ¿Es algo que puedo hacer de forma realista? ¿Es algo que puedo permitirme hacer ahora mismo? A la luz de todas las cosas por hacer que hay en mi lista, ¿puedo hacer esto sin comprometer mis otras cosas pendientes?

Si la respuesta es «no», entonces lo rechazaré. No se trata de la persona. No es nada personal. Se trata simplemente de la solicitud en sí, y la solicitud simplemente no es algo que pueda cumplir en este momento. Cuando revisas las peticiones tal como son, rechaza de una forma objetiva aquellas que no son compatibles contigo, en lugar de sentirte mal por decir que no cuando es simplemente un paso necesario en tu comunicación con esa persona.

 

4. Sé positivo

Se nos ha enseñado a asociar el no con la negatividad, y que decir no conducirá al conflicto. Pero es posible decir «no» y mantener una relación armoniosa. Se trata de cómo lo haces.

Para empezar, deja de asociar «no» con negatividad. Date cuenta de que es parte de la comunicación humana. Cuando veas el «no» como algo malo (cuando no lo es), esta energía negativa se expresará inadvertidamente en tu respuesta (cuando no tiene por qué serlo). No hay necesidad de sentirse mal, sentirse culpable o preocuparse por los sentimientos de la otra persona (excesivamente). Esto no significa que debas tener falta de tacto en tu respuesta, sino que no debes obsesionarte con cómo se sentirán los demás.

Luego, cuando digas «no», explica tu postura con calma. Hazle saber a la persona que aprecias su invitación/petición pero que no puedes aceptarla debido a [X]. Tal vez tengas prioridades contradictorias, o que tienes otra cosa de la que ocuparte, o simplemente no tienes tiempo. Te encantaría ayudar o involucrarte si es posible, pero no es algo que puedas permitirte hacer ahora.

Aunque estés rechazando la petición de la persona, mantén las opciones abiertas para el futuro. Hazle saber que siempre puedes encontrarte en el camino para reuniros, colaborar, discutir posibilidades, etc.

 

5. Dar una alternativa (opcional)

Esto es opcional, pero si conoces alguna alternativa, compártela. Por ejemplo, si conoces a alguien que pueda ayudar, entonces comparte el contacto (con el permiso de la persona, por supuesto). Esto sólo debería hacerse si conoces una alternativa, no para compensar el hecho de no decir que sí.

 

6. No te hagas responsable de los sentimientos de los demás.

Parte de la razón por la que me resistí a decir que no en el pasado fue porque no quería hacer sentir mal a los demás. Me sentía responsable de cómo se sentirían los demás, y no quería que los demás fueran infelices.

El resultado fue que hice todo lo posible para hacer felices a los demás. Pasé incontables noches poniéndome al día con el trabajo mientras anteponía las necesidades de los demás a las mías y sólo tenía tiempo para mis propias cosas por la noche. Esto fue terrible para mi salud y mi bienestar.

En algún momento, necesitamos trazar una línea entre ayudar a los demás y ayudarnos a nosotros mismos. Para ayudar a los demás, necesitamos dar prioridad a nuestra propia salud y felicidad. No te hagas responsable de los sentimientos de los demás, especialmente si van a responder negativamente a tus «no». Si la persona acepta tu «no», genial; si no, pues qué pena. Haz lo que puedas, y luego sigue adelante si está más allá de lo que puedes ofrecer…. lo que me lleva al punto #7.

 

7. Prepárate para dejarla ir

Si la persona es irrespetuosa con tus necesidades y espera que siempre digas que sí, entonces es posible que desees reevaluar esta relación.

Con demasiada frecuencia se nos enseña a mantener la armonía a toda costa, por lo que no nos gusta decir que no – no queremos crear conflictos. Pero cuando una relación te está agotando; cuando la otra parte te da por sentado que dirás que sí y la dinámica de la relación está sesgada a favor de esa otra persona, entonces tienes que preguntarte si esta conexión es lo que quieres. Una relación saludable es aquella en la que ambas partes se apoyan mutuamente. No es una en la que una parte da y da constantemente, mientras que la otra persona sigue pidiendo y recibiendo.

Cuando evalúo las relaciones que me agotan, me doy cuenta de que son las relaciones en las que no soy yo misma, en las que se espera que diga que sí y la otra parte se siente infeliz si digo que no. Para tales relaciones, la otra persona es infeliz mientras haya un «no» – no importa cómo se diga el «no», ya que la persona simplemente espera un «sí».

Si estás tratando con una persona así, entonces la pregunta es, ¿merece la pena mantener esta relación? Si no, entonces es sencillo – déjala. Si esta es una relación importante para ti, entonces hazle saber a la persona esta inquietud tuya. Es posible que no sean consciente de lo que está haciendo y que una conversación abierta y honesta le abra los ojos. Saber cómo decir que no ayuda.

Así que en lugar de preocuparte por decir que no todo el tiempo a esta persona, que no es el verdadero problema, aborda la raíz del problema – que estás en una relación en la que se espera que tú seas la parte donante. Tal vez en el proceso de hacer esto, podáis fortalecer vuestra relación. Porque ahora puedes ser abiertamente honesta con él/ella y decir sí o no como desees, sin sentir ninguna culpa, miedo o duda – que es de lo que debe tratarse el decir no.

 

AUTORA

Celestine Chua (mejor llámala Celes).  Es la escritora y fundadora de PersonalExcellence.co.  Dice de sí misma: «Mi mayor pasión es ayudarte a alcanzar tu mayor potencial y vivir tu mejor vida. El propósito por el que vivo cada día, y por consiguiente mi declaración de misión para la Excelencia Personal, es: «Para alcanzar mi máximo potencial y vivir mi mejor vida. Ayudar a otros a alcanzar su máximo potencial y unir al mundo como uno solo».

IMAGEN: Zan Ilic en Unsplash

 

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Cómo encontrar la felicidad en el trabajo: 22 consejos

Todos tenemos nuestros días buenos y menos buenos. Más aún para la gente a la que realmente no le gusta su trabajo. Pase lo que pase, hay maneras probadas de encontrar la felicidad en el trabajo, y aquí hay 22 de ellas.

 

Traducido y adaptado del original «22 Tips on How to Find Happiness at Work«, de Miles Burke en el blog de 6Q

 

Todos hemos oído el dicho ‘la felicidad está en tu mente‘: bueno, se ha demostrado que es verdad. Martin Seligman, investigador líder en psicología positiva y autor del libro más vendido, «La Auténtica Felicidad«, describe la felicidad como algo que tiene tres componentes: placer, compromiso y significado.

  • El placer es la parte de «sentirse bien» de la felicidad.
  • El compromiso se refiere a vivir una «buena vida» de trabajo, familia, amigos y aficiones.
  • Significado se refiere a usar nuestras fortalezas para contribuir a un propósito más amplio.

Así que ahora que conocemos los ingredientes para ser felices, ¿cómo podemos encontrar la felicidad en el trabajo? Aquí hay 22 maneras de hacerlo.

1. Camina antes de empezar a trabajar
Para algunos, esto puede ser tan sencillo como bajarse en una parada de autobús o estación de tren más lejos de su trabajo de lo normal, y caminar el resto.

Podrías incluso llegar diez minutos antes, y caminar alrededor de la manzana antes de entrar en la oficina. El ejercicio estimula los compuestos químicos en nuestros cerebros que nos llevan a experimentar sentimientos de felicidad y bienestar.

 

2. Resérvate momentos para concentrarte en lo que haces («mindfulness»)
Se ha comprobado que la atención plena es una buena herramienta para evitar la depresión y la infelicidad. Trata de tomarte unos minutos durante el día para cerrar los ojos, respirar y relajarte.

Podrías incluso intentar concentrarte en beber ese vaso de agua. Observa cómo entra en tu boca y las sensaciones que aporta. Esta es otra manera interesante de encontrar la felicidad en el trabajo.

 

3. Come saludablemente en el trabajo
Todos sabemos que aunque es fácil de conseguir, la comida basura no tiene valor nutricional. Trata de almorzar antes de salir de casa o de traer algunas piezas de fruta, en lugar de esa barra de chocolate.

Una alimentación saludable evitará que el nivel de azúcar en la sangre baje, lo que puede afectar negativamente tu estado de ánimo. Una comida ligera y saludable hará que te sientas más alerta y más feliz en general.

Para obtener más consejos saludables, lea nuestro artículo sobre 57 Excelentes maneras de fomentar la salud de los empleados.

 

4. Tráete algo personal de casa
A todos nos gusta sentirnos conectados con nuestras vidas en su sentido más amplio, incluso cuando estamos sentados en nuestra mesa de trabajo. Trata de traer una fotografía de la familia o tu taza de café favorita. Hasta la más mínima de las cosas nos recuerda lo que nos hace felices.

 

5. Reflexiona sobre la semana
Dedica de 10 a 15 minutos al final de la semana laboral para pensar en cómo te fue. No te concentres solamente en lo negativo; piensa en las victorias positivas que tuviste durante la semana, no importa lo pequeñas que puedan parecer.

Si te estás enfocando en cómo encontrar la felicidad en el trabajo, es importante pensar en lo positivo en lugar de lo negativo.

 

6. Ten un escritorio ordenado
¡El viejo dicho ‘espacio de trabajo desordenado, mente desordenada‘ parece muy cierto!

No hay nada mejor que empezar la semana laboral con un ambiente de trabajo ordenado. Está demostrado que esto hará que estés más relajado y más en control de tu carga de trabajo.

 

7. Sal fuera
Tomarse unos minutos para salir y respirar el aire fresco puede hacer maravillas. Tómate un descanso y promete que tomarás un poco de aire y sol.

Esto realmente ayuda a despertarte y refrescar tu mente, y es una gran manera de encontrar la felicidad en el trabajo.

 

8. Vístete profesionalmente
No estoy seguro de cómo es en tu caso, pero yo me siento mejor cuando he dedicado unos momentos para vestirme y prepararme profesionalmente.

Regálate un buen corte de pelo, aféitate bien y cambia esa camiseta vieja por una camisa profesional – esta es una manera increíble de sentirte más seguro y más feliz en general.

 

9. Sé indulgente
Guardar rencor durante mucho tiempo puede afectarte tanto física como mentalmente, según muchos expertos e investigaciones recientes.

Reconoce que algo te molestó, pero déjalo ir. Perdonar a los demás te hará más feliz y definitivamente puedes encontrar la felicidad en el trabajo con sólo dejar pasar esos sentimientos.

 

10. Sonríe más
Qué mejor manera de encontrar la felicidad en el trabajo que sonriendo. ¡Sonreír es contagioso! Trata de sonreír varias veces al día a tus compañeros de trabajo.

Es increíble cuántos le devolverán la sonrisa instantáneamente, y por alguna razón desconocida, todo esto sólo funciona en su mente para hacer que se sienta más feliz.

 

11. Pide opiniones
Solicitar feedback de tu jefe directo es una parte importante del aprendizaje a lo largo de la vida, y es estupendo solicitar tamién  algunos cumplidos.

Conocer tu propósito en la organización es una fuerte motivación, y marca el `sentido’ del que hablamos anteriormente en este artículo.

 

12. Elige la felicidad
Muy a menudo, sólo concentrarse en tratar de sentirse feliz puede marcar la diferencia en el mundo. Cuando sientas que el estrés se acerca, tómate un momento para respirar profundamente y deja que el estrés desaparezca.

Elegir ser feliz es más difícil de lo que parece, pero puede hacer maravillas.

 

13. Mantén una lista de cosas por hacer
Todos conocemos esa sensación de estar abrumado en ocasiones. Mantener una simple lista de cosas por hacer en tu ordenador, teléfono o incluso en un pedazo de papel, puede hacer cosas increíbles por tu estado de ánimo.

Verás que no tienes tantas tareas como pensabas al principio, y que hay una gran sensación de logro a medida que las vas haciendo y tachando.

 

14. Saluda a tus colegas de forma positiva
No seas el gruñón de la oficina. Haz el esfuerzo de desear a tus colegas un buen día o una buena tarde, y pregúntales cómo les va.

Una actitud tan positiva como esta te asegura el recibir comentarios positivos similares, lo que ayuda a levantar el ánimo.

 

15. Deja tus problemas personales en casa
Debes tratar de hacer todo lo posible para mantener tu trabajo y tu vida familiar separados. Los problemas personales son sólo eso, personales, y no tienen espacio en la oficina, así que es importante trabajar en maneras de mantenerlos fuera de allí.

 

16. Elogia a tus colegas
¿Con qué frecuencia un colega hace algo que impacta positivamente en tu trabajo, pero nunca se lo agradeces? Probablemente mucho más de lo que crees. Tómate un momento cada día o dos para dar las gracias a los que te rodean.

Para más información respecto del reconocimiento a los demás, lee nuestro post «7 métodos impresionantes para el reconocimiento a los empleados«.

 

17. Entiende tu propósito
Claro, todos sabemos cuál es nuestro papel en el trabajo, pero ¿entiendes el propósito de tu rol en la gran visión o misión de la empresa?

Si no es así, ¡no dejes de preguntar! Conocer tu significado o papel en el panorama general es una circunstancia que se sabe que tiene un gran impacto tanto en tu estado de ánimo como en tu productividad.

 

18. Evita la negatividad
¿Tienes compañeros de trabajo que se te acercan y se quejan de cosas de su trabajo? Pídeles que no te expresen su negatividad, y evita ese malhumor.

Sé consciente de no hacer lo mismo con los demás para encontrar la felicidad en el trabajo.

 

19. Concéntrate en las victorias
Casi todos los días hacemos algo grandioso. Puede ser pequeño, como llevarle a un colega su bebida favorita, o hacer ese informe antes de la fecha prevista.

Tómate un momento cada día para pensar cómo has impactado positivamente ese día en tu empresa. Trabaja más duro mañana para hacer aún más.

 

20. Ofrece feedback útil y detallado
Otro consejo sobre cómo encontrar la felicidad en el trabajo es pedir feedback. Del mismo modo que debes pedir a tus superiores que te den su opinión, no tengas miedo de ofrecerla a los demás.

Asegúrate siempre de considerar profundamente tu posición antes de hacerlo, para no ofender con ninguna opinión negativa.

 

21. Estate orgulloso de lo que haces
Aquellos que se enorgullecen de su trabajo tienen mejores resultados y, en general, son más positivos.

Tómate unos momentos de cuidado y atención extra en tu próxima tarea, y esfuérzate en mejorar tu trabajo con el tiempo.

 

22. Dormir bien por la noche
Muchos estudios han demostrado una y otra vez que el sueño es importante. El sueño y el estado de ánimo están estrechamente relacionados; un sueño insuficiente o inadecuado puede causar irritabilidad y estrés, mientras que un sueño saludable puede mejorar el bienestar.

Desarrolla una buena rutina de sueño, y aplasta esas pobres emociones.

 

EN RESUMEN

Estos son sólo 22 consejos sobre cómo encontrar la felicidad en el trabajo, sin importar lo mucho que sientas que tu trabajo es un asco. Recuerda elegir la felicidad por encima de la negatividad, y sé consciente de tu estado de ánimo.

¡Disfruta de un buen sueño esta noche, y no te olvides de hacer ejercicio y comer bien!

¡Buena suerte!

 

AUTOR
Miles Burke es el fundador de 6Q. Le apasiona el reconocimiento entre pares, la cultura de la compañía, el compromiso de los empleados y quiere que cada lugar de trabajo sea lo más feliz posible. Miles también es director general de Bam Creative, autor y orador público.

IMAGEN: la del artículo original

 

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Los 5 principales arrepentimientos de profesionales de mediana edad

He pasado 11 años enfocada en el coaching profesional, la enseñanza y la formación, ayudando a los profesionales a mitad de carrera a «profundizar, descubrir su trabajo correcto e iluminar el mundo con él«. He visto surgir varios temas centrales en torno a lo que hace que los profesionales a mitad de carrera (y las personas de mediana edad en general) se sientan profundamente arrepentidos.

 

Traducido y adaptado del original «The Top 5 Regrets of Midlife Professionals«, de Kathy Caprino.

 

A continuación veremos los cinco principales arrepentimientos que he escuchado a profesionales a mitad de su carrera en todo el mundo:

1. «Desearía no haber escuchado a otras personas acerca de lo que debería estudiar y perseguir».

Mucha gente cree que cuando llegues a los 40 años, sin duda alguna estarás viviendo tu propia vida y tomando tus propias y auténticas decisiones. Lamentablemente, he descubierto que esto no es necesariamente cierto. Miles de personas en todo el mundo sienten un profundo pesar y dolor porque en realidad están viviendo la vida de otra persona, no la suya propia. Lo más típico es que vivan una vida que sus padres les dijeron que vivieran, y que participar en carreras que aquellas personas con autoridad sobre ellas les exigían o les animaban fuertemente a seguir.

He escuchado de tantas personas de entre 40 y 55 años que ahora se dan cuenta de que están en una carrera completamente equivocada, persiguiendo los objetivos equivocados, porque estudiaron en la universidad lo que sus padres y otros referentes les dijeron que era lo correcto por seguridad, estabilidad y estatus. También admiten que había un cierto mandato cultural inconsciente o «oculto» que sintieron de alguna manera: el de convertirse en médico, abogado, ingeniero, arquitecto, etc., por el reconocimiento y el estatus que sus padres pensaban que se lograría en estos campos. La realidad es que estos profesionales no se atrevieron a cambiar de dirección, o a decir «¡No, no quiero esto!» Y ahora han pasado muchos años y todavía no están viviendo la vida como ellos quieren.

Para vivir una vida feliz y gratificante en tus propios términos, es crítico empezar a decir «sí» a tus creencias y valores auténticos, y dejar de vivir la vida de otra persona que se siente tan mal, incluso si es la que tus amados padres querían para ti.

 

2. «Ojalá no hubiera trabajado tan duro y me haya perdido tantas cosas.«

Son tantos los hombres y mujeres de mediana edad que comparten arrepentimientos de lo que se han perdido en la vida, trabajando tan duro. Echaban de menos estar en la vida de sus hijos. O perdieron la oportunidad de tener hijos. Perdieron la ocasión de construir una verdadera intimidad y cercanía con sus cónyuges, familiares y amigos. Echaban de menos la aventura, los viajes, el disfrute, la vitalidad, el aprendizaje, el crecimiento espiritual – no tener la oportunidad de detenerse y disfrutar de la vida, la naturaleza, la buena salud, la paz o la relajación. Se perdieron tanto y sacrificaron tanto para perseguir metas laborales que ahora se sienten vacías y sin sentido.

También he visto que cuando la gente llega al final de sus vidas -en sus 80 y 90 años- no están pensando en absoluto en las metas laborales que tanto se esforzaron por alcanzar. Están pensando en el amor y la familia, en las personas que les importan profundamente, y en cómo influyeron decisivamente en estas personas. Y se arrepienten profundamente de lo que no hicieron con y para estos seres queridos.

 

3. «Ojalá no hubiera dejado que mis miedos me impidieran hacer cambios«.

Tenemos muchos miedos diferentes que nos impiden actuar, pero los más grandes de ellos son los relacionados con el fracaso, la pérdida y el dolor. Los profesionales a mitad de carrera me cuentan que tienenmucho miedo y resistencia a hacer cambios, especialmente si eso significa que tienen que salir de su zona de comodidad, hablar y defenderse por sí mismos. Temen fracasar, arruinarse, no poder cuidar de sus familias económicamente. Temen abandonar su «zona de confort», pero ven que perpetuar el statu quo es insoportable y perjudicial.

Los temores de los profesionales a mitad de carrera, en particular de las mujeres, a menudo surgen de la falta de límites saludables, de un comportamiento intenso que agrada a la gente y de un afán por un «funcionamiento excesivo perfeccionista», haciendo más de lo que es necesario, saludable o apropiado. Hasta que no podamos meternos en una jaula con nuestros miedos y enfrentarnos a ellos de frente, el miedo nos mantendrá atascados en una silenciosa desesperación.

 

4. «Ojalá hubiera aprendido a manejar las situaciones tóxicas y a las personas«.

Cuando escribí el post «6 Comportamientos Tóxicos que Alejan a la Gente«, escuché a miles de personas (y sigo haciéndolo) que compartieron lo tóxicas que se han vuelto sus vidas y relaciones. Y me contaron que no tienen ni idea de qué hacer al respecto. La toxicidad está muy extendida hoy en día, y gran parte de ella proviene del estrés y de las formas negativas y dañinas en que fuimos criados y educados, y de lo que se nos enseñó (o no) sobre el comportamiento aceptable e inaceptable. También surge de personas cuya autoestima ha sido gravemente dañada: a través del dolor de la infancia, traumas en la vida adulta, y machacantes experiencias en el trabajo que los destrozan.

La toxicidad – en el trabajo, en las relaciones y en nuestros propios pensamientos – nos duele terriblemente, pero a menudo no lo vemos con suficiente claridad hasta que nuestros cuerpos enferman, o que otras crisis nos golpean y nos empujan a tomar nuevas y valientes acciones para aprender a amarnos, protegernos y sanarnos a nosotros mismos.

 

5. «Ojalá no me hubiera dejado atrapar tanto por el dinero«.

Finalmente, el tema del dinero: esto aparece en casi todas las conversaciones que tengo con profesionales a mitad de carrera. Sus temores en torno al dinero, o su esclavitud a él, generan un profundo arrepentimiento. Las personas dicen que saben que no están viviendo la vida que anhelan, y que están enfermos y deprimidos por ello, pero sencillamente no pueden ver una salida porque están atrapados por el dinero.

O bien sienten que necesitan seguir ganando exactamente la misma cantidad que hoy, para no cambiar de dirección o dejar sus trabajos o carreras tóxicas, o están desesperados porque no están ganando lo suficiente, por lo que quieren buscar algo «seguro» que saben que al final los convertirá en unos pobres miserables.

He aprendido que nuestra relación con el dinero es muy profunda, y que proviene directamente de nuestra programación de la riqueza y de lo que aprendimos de ella desde la infancia. Las historias negativas, basadas en el miedo, que nos contamos a nosotros mismos sobre el dinero, siguen apareciendo en nuestras vidas, a pesar de todos nuestros esfuerzos. Si no llegamos al fondo de nuestra propia historia de dinero y la curamos, quedaremos atrapados en situaciones infelices y desesperadas durante toda nuestra vida.

 

Si eres como yo, el llegar a los 50 supuso un gran despertar. Me sentí como si de repente estuviera en un nuevo «club» y ese club me permitió ser más fuerte, más valiente y más audaz, y dejar de perder el tiempo. De repente, ver que el número de años que tienes por delante en la vida es menor que el que hay detrás de ti, es una experiencia muy motivadora. Para muchos, resulta urgente abordar lo que está mal en nuestras vidas: lo que nos enferma, nos entristece, nos deprime y nos enfada. Nos empuja para reunir el valor, la fortaleza y el compromiso para finalmente hacer lo necesario para empezar a vivir las vidas que anhelamos. Y para eso tenemos que ser valientes.

Para ser valiente y construir una vida más feliz, visita mi Proyecto de Carrera Increíble, y echa un vistazo a mi video en Facebook y la charla de TEDx «Time to Brave Up«.

 

AUTORA
Kathy Caprino, en su propia web dice de sí misma que «Ahora, como coach de éxito profesional, experta y escritora en Forbes, Huffington Post y LinkedIn y otras plataformas, me concentro intensamente en ayudar a las mujeres profesionales a «profundizar, descubrir su trabajo correcto e iluminar el mundo con él». Me encanta mi trabajo, y estoy supremamente satisfecha con él y estoy apasionadamente comprometida todos los días a ayudar a otras mujeres a lograr un gran avance en su vida (¡mi palabra favorita en inglés!) hasta sus más altas cimas – en su trabajo, negocios, relaciones y en sus vidas.

Además de mi trabajo profesional, soy una activa cantante y actriz, y he cantado en numerosas grabaciones y en apariciones corales en el Carnegie Hall, las Naciones Unidas, los Estudios de Grabación SONY y otros lugares de relieve».

IMAGEN: la del artículo original

 

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¿Debería mi trabajo traerme alegría?

Pasarás unas 90.000 horas trabajando durante tu vida. (Pssst! Si tienes curiosidad, ese número es de un cuarto a un tercio de tu vida.) Con todo este tiempo dedicado al trabajo, ¿no debería hacernos felices?

 

Traducido y adaptado del original «Should my job be bringing me joy?«, del blog de Talmundo.

 

No tenemos una respuesta clara para esa pregunta atemporal (no somos magos), pero en este artículo quizá seamos capaces de iluminar el tema y ayudarte a tomar tu propia decisión. ¡Oh, qué alegría!

 

LA ALEGRÍA CHISPEANTE: LA HERMANA  MENOR DE LA FELICIDAD

Si has leído el bestseller internacional «La Magia del Orden» o has probado el nuevo éxito de Netflix ¡A ordenar con Marie Kondo!, entonces estás familiarizado con el nombre Marie Kondo. Como consultora organizadora dotada de la paciencia de un santo, Kondo ayuda a la gente no sólo a limpiar sus casas, sino también a ordenar sus vidas.

Es más conocida por su método de organización KonMari, que consiste en reunir todas las pertenencias y guardar sólo aquellas que «animan la alegría». Kondo básicamente anima a la gente no sólo a tirar cosas, lo que se concentra en lo que no encaja en su vida, sino a observar cuidadosamente su reacción emocional ante un objeto y luego deshacerse con gratitud de aquellas cosas que no añaden valor.

Vale, así que mi armario podría estar más limpio. Pero, ¿qué tiene que ver el método KonMari con el trabajo?

Personalmente, nos encanta la idea de la alegría chispeante y creemos que hay un lugar para ella en el trabajo. Después de todo, hay mucho que mejorar. Según un estudio de Gallup, el 85% de los empleados de todo el mundo no están comprometidos o no lo están activamente en su trabajo. No es exactamente alegre, ¿verdad?

Esta cantidad de infelicidad no sólo hace tu vida miserable, sino que también:

  • Cuesta a las empresas unos 7 billones de dólares en todo el mundo debido a la pérdida de productividad.
  • Disminuye el espíritu de equipo y elimina cualquier posibilidad de una cultura productiva y satisfactoria en el trabajo.
  • Arruina la oportunidad de que prosperes y seas lo mejor de ti mismo

No bueno (en español en el original, N. del T.). Incluso si no puedes estar exultante yendo cada día a la oficina, puedes encontrar alegría en tu trabajo, en tu rol, y/o empresa de alguna manera.

Así que veamos qué pinta tiene eso de la alegría en el trabajo y cómo conseguirla para ti y para tus compañeros.

 

¿CÓMO ES LA ALEGRÍA EN EL TRABAJO?

Recuerda, el método KonMari anima a la gente a hacer un balance de sus pertenencias y observar cuidadosamente cuáles promueven emociones positivas y cuáles no. Cuando se aplica al trabajo, la alegría chispeante podría ser:

  • Una sensación de «flujo» mientras trabajas, como perder la noción del tiempo porque estás muy metido en tus tareas.
  • Una conexión con el propósito/misión de tu empresa y una clara comprensión de cómo tu función contribuye a ello.
  • Relaciones positivas y saludables con tus compañeros de trabajo y tu jefe (¡e incluso consiguiendo verdaderos amigos en el trabajo!).
  • Emoción por aprender cosas nuevas o por desarrollarte en tu vida profesional.
  • Un camino claro hacia la promoción profesional y la movilidad ascendente.

La inexistencia de esa alegría chispeante puede reconocerse en:

  • Apatía o falta de compromiso activo con respecto a tu trabajo o función
  • Temer ir a trabajar o a completar ciertas tareas todos los días
  • Un sentimiento de impotencia o ineficacia, como sentir que no ayudas a nadie o que no consigues contribuir a un cambio positivo en tu trabajo.
  • No hay conexión con el propósito/misión de tu empresa (o peor aún, tu empresa no tiene un propósito o misión).
  • Relaciones pobres, desconfiadas, tibias o distantes con tus compañeros de trabajo y tu jefe.
  • No hay un camino claro hacia la promoción profesional.
  • Falta de oportunidades de desarrollo profesional

 

TENGO UNA BUENA MEZCLA DE AMBAS COLUMNAS. ¿ESO ESTÁ MAL? ¿DEBERÍA ESTAR MÁS ALEGRE?

No estamos sugiriendo que debas ser feliz el 100% del tiempo en el trabajo. Aunque eso sería fantástico, entendemos que no podemos conseguir todo lo que queremos. (Aunque todos en Talmundo estamos cruzando los dedos por ese nuevo corralito para cachorros en la oficina.)

El trabajo es a veces desafiante y frustrante como ocurre con cualquier otra cosa en la vida. Sin embargo, eso no significa que tu trabajo y el trabajo de tu equipo no pueda ser de alguna forma alegre todos los días. Todo lo que se necesita es un poco de creatividad KonMari.

 

CUÉNTAME TUS SECRETOS. ¿CÓMO PUEDO GENERAR MÁS ALEGRÍA EN EL TRABAJO PARA MÍ Y PARA LOS MIEMBROS DE MI EQUIPO?

1. Aclara el propósito o la misión de tu empresa y vincula tu trabajo a ella. 9 de cada 10 empleados cambiarían parte de sus ingresos de toda la vida por un trabajo más significativo. Si tú o tus empleados son parte de ese 90%, es hora de volver a lo básico: aclarar el propósito o la misión de la empresa. ¿Por qué haces lo que haces? ¿A quién beneficia tu empresa y cómo?

Una vez que hayas definido la misión de tu empresa, utilízala como una brújula para guiar tu trabajo y alinear tu rol con sus objetivos. Por ejemplo, la misión de Talmundo es mejorar la vida de todas las personas a bordo y ayudar a las empresas a beneficiarse de una fuerza laboral comprometida, involucrada y feliz.

Nuestra Gerente de Marketing Digital, María, podría decir que su propósito es hacer correr la voz sobre la increíble aplicación de Talmundo para que más empresas puedan organizar fantásticos programas que ayuden a sus impresionantes empleados. Para ello, crea artículos en blogs que incluyen consejos y buenas prácticas para los profesionales y empleados de RRHH. (¡Sigue con tu gran trabajo, María!)

Vincular tu propósito personal a la misión de la empresa puede asegurar que tu trabajo valga la pena y sea valioso. Además, ver cómo tu trabajo impacta positivamente en los demás también provocará algo de alegría en ti.

2. Llevar la felicidad a los demás. ¿Sabías que dar a otros estimula la misma parte del cerebro que es estimulada por la comida y el sexo? Ooh la la la! Esto significa que aportar más alegría a los demás en el trabajo puede encender más alegría en ti también.

Prueba a hacer lo siguiente:

  • Organizar una comida de equipo con los compañeros de trabajo.
  • Hacer todo lo posible para dar la bienvenida a los nuevos miembros del equipo.
  • Ayudar a un compañero abrumado por el trabajo.
  • Montar en la oficina un club de libros, un grupo de desarrollo profesional o un grupo de voluntarios.
  • Buscar un Mentor para un nuevo empleado o compañero de trabajo con menos experiencia

3. Establece metas para tu carrera profesional. «Los empleados serán más eficaces si pueden ver cómo sus objetivos individuales encajan en el panorama general«, según un informe de McKinsey & Company. Es una forma técnica de decir que «establecer y lograr metas podría hacerte más feliz en el trabajo«.

4. Dejar situaciones negativas o insatisfactorias. No hay necesidad de mantener y sufrir una situación que mina tu felicidad. Si estás rodeado de compañeros de trabajo tóxicos o en un área que no te satisface, pide cambiar de departamento o al menos formarte con otro grupo.

5. Pregunta por oportunidades extra de carrera y desarrollo profesionales. ¿Te sientes encasillado? A veces el simple hecho de aprender algo nuevo es suficiente para reavivar la alegría por el trabajo. Si has tenido una parada en tu desarrollo profesional, acércate a tu jefe o al equipo de Formación/Recursos Humanos para informarte de las oportunidades de desarrollo que haya.

Quizá puedas:

  • Contratar un curso online
  • Invitar a un conferenciante a la empresa
  • Asistir tú a alguna conferencia
  • Conseguir un Mentor

¿Qué tienes que perder? En el peor de los casos oirás que «no». En el mejor de los casos, encontrarás una chispa extra de alegría que podría transformar la manera en que te sientes respecto del trabajo.

Puedes encontrar más consejos gratuitos para el desarrollo profesional y el compromiso de los empleados en el blog de Talmundo, adaptado a los empleados y directivos.

 

AUTOR: equipo de Talmundo.

IMAGEN: la del artículo original

 

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La profunda incertidumbre de un trabajo con significado

Un hombre que conozco quería crear una organización sin fines de lucro que ayudara a dar a la gente esa voz que no tiene en nuestra sociedad.

Él se sentía realmente convencido sobre este tema, y sabía que tendría un gran impacto en las personas que le importaban profundamente.

Pero siguió posponiendo el comienzo.

 

Traducido y adaptado del original «The Deep Uncertainty of Meaningful Work«, de Leo Babauta en su blog Zenhabits

 

Era como un millón de personas que quieren hacer un trabajo significativo: escribir un libro, luchar por los que no tienen poder, crear una nueva empresa, crear una aplicación de móvil que podría cambiar vidas, ser voluntario en una organización benéfica, lanzar un negocio que tenga corazón. Aplazamos este trabajo debido a la profunda incertidumbre.

Este hombre, como muchos de ustedes, no estaba seguro de poder hacerlo. No estaba seguro de cómo hacerlo. Le preocupaba que la gente lo juzgara, le preocupaba lo que pudieran decir. No sabía qué camino tomar, estaba abrumado por todo lo que tenía que hacer, desanimado por tener que empezar de nuevo.

Esto es solamente una pequeña parte de la duda, el miedo y la incertidumbre que todos sentimos cuando pensamos en hacer algo significativo.

Así que este hombre hizo una lista. Todo lo que tenía que hacer. Escogió lo primero de la lista y se dijo a sí mismo que lo haría mañana.

Mañana llegó, y resulta que necesitaba organizar todos los archivos de su ordenador. Oh, y limpiar su escritorio y también su dormitorio y cocina. Una vez que se hicieran estas cosas, estaría listo para empezar.

Empezó al día siguiente, pero se preguntó si estaba usando las herramientas correctas. Hizo una búsqueda en Internet y pasó el día investigando las mejores herramientas para lo que necesitaba hacer. Eso le llevó a muchas otras investigaciones, de modo que no sintió que estaba postergando las cosas.

La investigación de las herramientas le llevó a investigar un montón de otras cosas, y se sintió bien haciendo esta investigación. Pasó semanas en la fase de investigación, no abordando las cosas de su lista, sino sólo leyendo, buscando y tomando notas. Se dijo a sí mismo que estaba haciendo un trabajo significativo.

Decidió que necesitaba volver a esa primera tarea de su lista, así que se dijo a sí mismo que lo hiciera mañana. Llegó mañana, pero decidió revisar su correo electrónico primero, para ver si había algo importante en su bandeja de entrada. También contestó mensajes, revisó algunos sitios web de noticias, contestó algunos correos electrónicos más, comenzó a organizar todas las cosas que tenía que hacer y pagó algunas cuentas. Eso duró varios días. En cuanto acabara todo esto, estaría listo para trabajar en la organización sin fines de lucro.

 

Puedes ver a dónde va esto. Encontró muchas razones para no hacer el trabajo significativo. Se sentía cada vez peor consigo mismo en ese momento.

Pero las personas a las que él quería servir son aquellas que continuaron sufriendo. Él mismo estaba en una vida bastante cómoda, aparte de la angustia de no actuar. Pero los que quería ayudar seguían sufriendo, porque no podía hacer frente a la incertidumbre.

 

La historia no ha terminado todavía. Todavía está evitando la incertidumbre… pero es posible que cambie y se enfrente a ella. Que la practique con plena conciencia. Que sea absolutamente valiente y se ponga a ello. Y luego empiece a abrirse a él, dejándolo transformarse como el fuego transforma el metal. Es difícil al principio, pero puede relajarse y enamorarse de este proceso.

 

La clave es abrirse a la profunda incertidumbre del trabajo significativo, ese tras el cual hay un propósito que lo trasciende. Reconócelo como un componente necesario de ese trabajo, no algo que se deba temer, odiar o evitar, sino abrazar y amar. Es como la incertidumbre de enamorarse, ¿cómo de aburrida sería una relación sin el temblor de esa incertidumbre? Podemos aprender a reconocer la incertidumbre de nuestro trabajo significativo como la emoción de la exploración, el enamoramiento, la aventura, el aprendizaje, la creación, el juego o el servicio a los que amamos.

Dedicarnos a los que amamos nos ayuda a abrirnos a la incertidumbre, a relajarnos en ella, porque permitimos que nuestras mentes se abran más allá de la pequeñez de nuestra autoconciencia. Vemos que hay algo más que preocuparnos por nuestra propia comodidad, y nos damos cuenta de que los momentos más significativos de nuestras vidas se lograron con incomodidad, y eso no es una coincidencia: la incertidumbre y la incomodidad son un componente necesario para que podamos hacer algo significativo.

Podemos entrenar para hacer esto. Con amor.

Este es el entrenamiento que estoy haciendo yo mismo, y ayudando a más de un centenar de otros aprendices en mi Fearless Training Program. La profunda incertidumbre del trabajo significativo. Es el mejor lugar para entrenar, porque tu propia transformación puede ayudarte a hacer el trabajo que impacte a miles de personas.

 

AUTOR
Leo Babauta es un blogger y autor sobre simplicidad. Creó Zen Habits, un blog del Top 25 mundial con dos millones de lectores. También es un autor de best-sellers, esposo, padre de seis hijos y vegano. En 2010 se trasladó de Guam a San Francisco, donde lleva una vida sencilla.
Comenzó su blog  Zen Habits para hacer una crónica y compartir lo que ha aprendido mientras cambiaba muchos de sus anteriores hábitos.

IMAGEN: Photos for You en Pixabay

 

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Formas de hacer que la gente se sienta importante

 

Comenzó su propio negocio tarde en la vida y lo convirtió en una empresa multimillonaria. Ella donó millones a causas dignas. En una ocasión fue nombrada la mujer de negocios más destacada del siglo XX. Gran parte de su éxito fue el resultado directo de duro trabajo y  determinación.

 

Traducido y adaptado del original «14 Ways to Make People Feel Important«, de Ken Downer en el blog de RapidStart Leadership 

 

Pero otra clave de su ascenso fue la forma en que interactuaba con la gente que la rodeaba, y esa interacción se reduce a una sola y simple idea: hacer que la gente se sienta importante. Hoy veremos más de cerca quién fue esta exitosa líder y mujer de negocios, y cómo podemos aplicar su idea para convertirnos nosotros mismos en líderes más efectivos.

 

UNA LÍDER NOTABLE

Tenía 45 años. Era madre. Había dejado su trabajo. Su marido acababa de morir de un ataque al corazón.

¿Da la impresión de ser el mejor momento para lanzar su propio negocio?

Eso es exactamente lo que hizo Mary Kay Ash. Es una de las muchas cosas que la convierten en una persona y líder tan extraordinaria.

Durante años tuvo una exitosa carrera como vendedora en una empresa de productos para el cuidado del hogar. Sin embargo, sufrió una amarga decepción al ver que un hombre al que ella misma había formado era ascendido antes que ella.

En protesta dimitió, y finalmente decidió comenzar su propio negocio. Cuando ella y su marido estaban a punto de lanzar Cosméticos Mary Kay, él murió repentinamente de un ataque al corazón. Aún así, encontró el valor para continuar, y con una inversión de $5,000 lanzó Mary Kay Cosmetics en 1963.

Avancemos 38 años. En el momento de su muerte en 2001, Mary Kay Cosmetics tenía más de 800.000 representantes en 37 países y sus ventas anuales ascendían a más de 200 millones de dólares.

Si la medida del liderazgo es el legado que dejas y el éxito de los que vienen después, entonces esto también es impresionante: en 2014 la empresa contaba con más de tres millones de consultoras de belleza en todo el mundo, con un volumen de ventas al por mayor superior a los tres mil millones de dólares.

Más allá de eso, fundó la Fundación Mary Kay Ash con la misión de eliminar el cáncer y acabar con la violencia doméstica. Desde 1996, la fundación ha otorgado 27 millones de dólares en subvenciones para la investigación del cáncer y 47 millones de dólares en subvenciones para refugios de mujeres en todo Estados Unidos.

Ese es un legado de liderazgo del que cualquiera puede estar orgulloso. ¿Qué podemos aprender de ella?

 

UNA IDEA SENCILLA PERO PODEROSA

Puedo recordar que la primera vez que oí hablar de Mary Kay fue hace mucho tiempo, cuando vi pasar un Cadillac rosa. Cada año entregó estos distintivos coches a sus mejores representantes de ventas – un gran incentivo y una idea publicitaria en sí misma.

Pero fue una cita que encontré el otro día la que me llamó la atención y que creo que dice mucho sobre su filosofía de liderazgo y su capacidad para tener éxito en los negocios. Dice así:

He aprendido a imaginar un cartel invisible alrededor del cuello de cada persona que dice: «¡Hazme sentir importante!»Mary Kay Ash

Incluso dice que si enseñara un curso de gestión, en el primer año haría que todos los estudiantes llevaran un letrero diciendo «Hazme sentir importante«.

Me encanta esta idea porque ayuda a cambiar el enfoque de nuestro pensamiento: de nosotros mismos, que es como suele ser, a las demás personas.

Es tanta la frecuencia con la que nos vemos atrapados en los detalles del día a día ( logística, horarios, nuestros propios esfuerzos), que podemos perder de vista la perspectiva de liderazgo más grande e importante: nuestras relaciones con las demás personas de nuestro equipo.

Todos queremos ser percibidos, apreciados y respetados. Queremos creer que lo que estamos haciendo importa. Queremos creer que somos importantes. Y esta cita es una gran manera de recordarnos que si eso es cierto para nosotros, también lo es para la gente que nos rodea.

Si el liderazgo consiste en hacer cosas a través de las personas, entonces todo depende de las relaciones que tengas con quienes te rodean. Haz que se sientan importantes y refuerza su autoestima y esa necesidad vital de sentirse parte de algo. Cuanto más ayudes a llenar esta necesidad, mejores serán tus compañeros de equipo. Con eso en mente, aquí hay 14 maneras de hacer que la gente se sienta importante.

 

14 FORMAS DE HACER QUE LAS PERSONAS SE SIENTAN IMPORTANTES

Escúchalas. Cuando te hablen, escúchalas de verdad. Mantén contacto visual, cierra la boca y concéntrate en las palabras que están diciendo, no en lo que quieres decir en el momento en que terminen de hablar. Tómate el tiempo para escucharlas realmente.

Muestra tu admiración. Cuando le decimos a alguien que admiramos algo de esa persona, es una señal de que valoramos lo que es y las decisiones que ha tomado, lo que tiende a hacer que la gente se sienta bien.

Sé agradecido. Otra cosa que Mary Kay dijo fue: «Todos quieren ser apreciados, así que si aprecias a alguien, no lo guardes en secreto«.

Fíjate en las cosas. Toma nota de algo que hayan hecho bien recientemente y señálaselo; explícales por qué te parece estupendo. Felicítalas por algo que llevan puesto o están haciendo; es sorprendente las cosas que podemos ver cuando abrimos los ojos.

Usa su nombre. Como Dale Carnegie te diría, a la gente le encanta escuchar el sonido de su propio nombre; así que dilo en voz alta, personaliza tu conversación con la persona y conéctala con algo bueno que haya hecho.

Conéctate a un nivel más profundo. Invierte tiempo para ir más allá de lo superficial y aprende cosas acerca de la persona – pregunta acerca de su familia, sus pasatiempos favoritos y lo que les entusiasma fuera del trabajo.

Haz un seguimiento. Ya sea una pregunta que tengan, un gran acontecimiento en sus vidas, o algo con lo que necesiten ayuda, dale seguimiento. Cuando nos esforzamos por responderles, o simplemente por saber cómo les fue en su gran fin de semana de pesca, les estamos diciendo que son importantes para nosotros.

Ve el potencial. Si ves que sus habilidades son prometedoras, cuéntaselas y ayúdales a encontrar una forma de desarrollar su potencial; sugiéreles libros para leer, cursos a seguir y experiencias que puedan ayudarles para crecer.

Pídeles que te enseñen. Encuentra algo en lo que sean buenas y pídeles que te muestren cómo lo hacen. Esto honra sus logros, a la vez que te hace más inteligente. De hecho, esta es una buena manera para que un nuevo líder construya rápidamente credibilidad y experiencia.

Reconoce sus méritos. Cuando tienen razón en algo, reconócelo públicamente.

Confía en ellas con la verdad. Respétalas lo suficiente como para ser honesto con ellas; diles que eso es precisamente lo que estás haciendo.

Valora su tiempo. Llega a tiempo a las reuniones, ven preparado y mantente concentrado.

Alinéalas con la misión de la empresa. Debe haber un vínculo claro entre lo que hace cada persona de tu equipo y cómo se cumple la misión. Habla con ellas acerca de cómo sus acciones son críticas para el progreso del equipo. Si esto te resultara difícil, podría ser el momento de revisar las funciones y responsabilidades de sus miembros.

Y vitalmente, está esto:

Sé honesto. Cuando digas algo, que sea verdad y dilo en serio. La gente puede notar la falta de sinceridad a kilómetros de distancia, así que no insultes con tópicos y palabras sin sentido.

 

LO QUE NOS LLEVAMOS

May Kay Ash dice que se imagina esa señal invisible alrededor del cuello de cada uno para recordarnos cómo actuar. Me gusta la idea detrás de lo que ella dice, porque nos ayuda a poner el foco en el lugar correcto: nuestras relaciones con los demás.

Pero por mucho que me guste la cita, creo que la ejecución de esa idea no es del todo correcta. La responsabilidad está puesta en el lugar equivocado.

No es tarea de los demás tener un cartel o señal para que recordemos cómo actuar con ellos. La responsabilidad de cómo actuar recae sobre nosotros mismos.

Así que en lugar de colgar un letrero imaginario en todos los demás, tal vez deberíamos cambiar la forma en que los vemos en primer lugar.

Quizá un nuevo par de gafas con esas palabras grabadas en su interior podría ser una mejor idea.

hacer que alguien se sienta importante

«Haz que se sientan importantes»

 

Así que este es el desafío: Mira a tu alrededor y hazte la siguiente pregunta: ¿Quién de tu equipo necesita saber de ti? ¿Qué puedes hacer para que se sienta importante?

¿Por qué no hacerlo ahora mismo?

¡Empecemos!

 

AUTOR

Ken Downer es Eagle Scout y Veterano del Ejército de EEUU.  Tras retirarse se dedicó a enseñar a los Scouts sobre liderazgo y ayudarlos a aprender y crecer como líderes capaces y seguros de sí mismos. En un momento dado pensó que podía tener un mayor impacto y dejar una impresión más duradera si grababa lo que estaba enseñando para poder compartirlo. Eso llevó a algunos videos experimentales de YouTube y luego a montar un canal. La idea creció desde allí hasta convertirse en una página web, que publicó como RapidStart Leadership en septiembre de 2015.

IMÁGENES: Mujer con parasol de Gift Habeshaw  en Unsplash

 

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Cómo gestionar la incertidumbre

 

Hay docenas de estudios que muestran hasta dónde están dispuestos a ir los humanos para evitar la incertidumbre, renunciando a mayores beneficios potenciales a cambio de saber que lo que están recibiendo en este momento está bien. ¿Es verdad que hay docenas de esos estudios? No tengo ni idea. Pero hay al menos uno, lo que significa que es innegablemente cierto y que nunca debe ser cuestionado. En realidad, sin embargo, la mayoría de la gente preferirá 20 dólares en vez de un 50% de probabilidades de ganar 70 dólares -aunque este último «valga» 35 dólares- debido al riesgo que implica. ¿Es eso cierto? De nuevo, no tengo ni idea. Tú ya me entiendes.

 

Traducido y adaptado del original «How to Deal with Uncertainty» de Jonathan Bales en el blog de su web Jonathanbales.com

 

En mis libros he hablado mucho sobre los beneficios de (a veces) asumir riesgos y, más específicamente, de la incertidumbre. Hay riesgos que se conocen y cuyo valor esperado exacto se puede calcular -como el giro de una rueda de ruleta o el ejemplo de arriba de los 20 dólares- y luego están aquellos cuyo valor de empresa no se puede determinar con exactitud. Hay una pequeña ventaja en el uso de las matemáticas básicas para asumir el primer tipo de riesgo cuando se es inteligente, pero estoy más interesado en encontrar situaciones en las que es astuto correr riesgos con resultados potenciales de alta incertidumbre y rendimientos inexactos.

Creo que aceptar y apostar por la incertidumbre es una de las mayores ventajas de los negocios porque mucha gente le tiene miedo por naturaleza. Hemos evolucionado hasta llegar a tales extremos para evitar la incertidumbre y sentimos más dolor por los resultados negativos que placer por los positivos. Son tan pocas las personas que se encuentran en situaciones que les permiten aprender a lidiar con la incertidumbre que es muy fácil encontrar en ella esas oportunidades de inversión; identificar y explotar lugares en los que otros están haciendo malas apuestas porque tienen miedo de lo desconocido.

Un ejemplo de esto en los negocios podría ser hacer algo que no puede ser probado inmediatamente (creo que probar con precisión la mayoría de las cosas de una manera práctica que pueda ayudar a la toma de decisiones en el futuro es bastante raro, pero eso es para otro post). ¿Funcionará esta idea específica? «Bueno, no tengo ni idea y no hay forma de conseguir buenas pruebas, pero sé que ese hecho ha asustado a otros y que el beneficio es evidentemente alto, así que asumiré la incertidumbre

Por supuesto, hay factores limitantes para aceptar la incertidumbre, como no estar en una situación en la vida para hacer que esto ocurra realmente, o quizás estar verdaderamente ansioso ante la incertidumbre de tal manera que el estrés no vale la pena. Creo que este último tema es un auténtico problema para muchas personas, en todo tipo de estilos y formas de vida -evitan constantemente la incertidumbre por todo el estrés que provoca- y por eso enumero a continuación algunas formas en las que he mejorado de verdad mi capacidad no sólo para aceptar y abrazar la incertidumbre, sino también para sentirme cómodo buscándola intencionadamente.

 

PIENSA EN TÉRMINOS DE PROBABILIDADES

Este es probablemente el componente más importante para manejarse con el riesgo y la incertidumbre, y algo que es muy difícil para muchos. Incluso con algo que es claramente probabilístico, como las probabilidades de que llueva mañana, la gente es realmente mala en su conjunto en lo que se refiere a entender y aceptar el azar.

Pero es muy importante. En lugar de decir «esto no debería haber pasado, no puedo más con esta mierda», deberías estar diciendo «esto tenía un 10% de posibilidades de pasar (o al menos estaba dentro del abanico conocido de resultados) y debería prepararme mejor para ello en el futuro».

Para ayudar, juega a juegos en los que el azar intervenga como el póquer, blackjack, Yahtzee, etc. Son profesores de probabilidad increíblemente útiles y sirven como una ayuda para que entiendas que puedes hacer lo correcto y aún así experimentar resultados negativos (y viceversa).

 

ACEPTA EL PEOR DE LOS RESULTADOS POSIBLES

Típicamente, la gente parece tener más miedo a cómo la incertidumbre les hace sentir que a la incertidumbre misma. He sido la víctima de esto. Todavía me asusto un poco cuando vuelo. No tiene sentido. Sé que es irracional. Y sin embargo, cuando ese avión gira en la pista y acelera los motores para despegar, como un reloj, siento que tengo que comerme una mierda del tamaño de un balón de fútbol. Eso suele ser porque acabo de comer Burrito Elito (comida mexicana) y he vuelto a comer el doble de carne: «hoy es el día en que no te vas a poner enfermo», te dijiste a tí mismo 30 minutos antes de otro episodio de diarrea explosiva reforzada con guacamole, pero aún así.

Antes de cualquier situación de alta incertidumbre, trata de considerar cuál podría ser el peor resultado posible. Visualízalo ocurriendo. Piensa realmente en cómo afectaría tu vida y acéptalo como si fuera verdad.

Entonces cámbiate la ropa interior.

 

BAJA TUS EXPECTATIVAS

Hoy temprano estaba hablando con un amigo acerca de por qué la gente siente presión en su trabajo, y creo que realmente se reduce a las expectativas. El estrés es típicamente el resultado de sobrevalorar lo externo -como las opiniones de los demás o lo que «debería» hacerte feliz- y por lo tanto puede al menos reducirse si encuentras una manera de rebajar las expectativas.

Practica el mindfulness o consigue coaching mental para vivir mejor el momento y liberarte de la ilusión de lo que «debería haber sido». Headspace y Primed Mind son dos aplicaciones para móvil que me gustan.

 

EXPONTE MÁS A LAS INCERTIDUMBRES

Hay dos razones por las que creo que deberías aumentar tu exposición a la incertidumbre, además de ser simplemente lo que más valor empresarial te puede dar. La primera es que, de la misma manera que te pones cada vez menos nervioso cuando te ves obligado a hablar en público, es lógico pensar que solamente mejorarás tu eficacia para enfrentarte a la incertidumbre cuando la practiques.

El segundo es el tamaño de la muestra (estadística). Si tiras una moneda una vez, el resultado es completamente incierto. Si tiras una moneda 1.000 veces, no lo es; estará muy cerca del 50% de cara y el 50% de cruz. La aleatoriedad puede ser semiparadójicamente extremadamente predecible -la cosa más predecible de todas, ya que sabemos exactamente dónde se moverá hacia la media- y, por lo tanto, maximizar el número de situaciones inciertas puede aliviar el estrés, ya que su rango de resultados puede llegar a ser más consistente.

Prueba cosas que otros no hacen. Comercializa tu producto de una manera totalmente nueva, ve a una cita inusual o crea una propuesta única para tu jefe mientras aceptas el miedo a lo desconocido de lo que podría suceder. Hazlo una y otra vez hasta que estés arruinado, soltero, y tengas una debilitante baja autoestima… pero seas realmente bueno para lidiar con la incertidumbre.

 

PREPARA PLANES ALTERNATIVOS

En el póquer hay un dicho que dice que los mejores jugadores siguen siendo los más afortunados. Es cierto, se exponen a tantas situaciones como pueden para tener «suerte», y están preparados para lidiar con la incertidumbre cuando ésta surge.

No planifiques demasiado, pero acostúmbrate a jugar con los escenarios en tu cabeza y a considerar cómo beneficiarte más cuando lo que «debería» ocurrir no ocurre.

 

EVITA SOBREANALIZAR LAS PEQUEÑAS VARIACIONES EN EL CORTO Y MEDIO PLAZO

Si tienes confianza en tu enfoque a largo plazo de los negocios, la familia, la amistad o lo que sea, no te preocupes por las fluctuaciones a corto plazo. No analices en exceso el precio de tus criptodivisas o de tus acciones, ni malinterpretes el «significado» de los juegos deportivos individuales.

 

ACEPTA TU RESPONSABILIDAD

Preocuparse por el «qué pasaría si» es útil para escenarios futuros, pero no para el pasado. Sólo ayuda a distraer de lo que debería ser una búsqueda constante de mejora. Si algún burro te gana en un deporte online («Deportes de Fantasía»)  por menos de un punto o alguien te da un baño al póquer, o un inútil consigue ese ascenso en el trabajo en tu lugar, deberías pensar: «Bueno, ¿cómo puedo trabajar para conseguir más puntos en mis juegos online, conseguir mejores resultados al póquer, o añadir más valor en el trabajo?»

Las luchas a corto plazo pueden ser principalmente el resultado de la mala suerte, pero creo que te beneficiarás más si asumes la responsabilidad y trabajas para asegurarte de que tengas el menor número posible de variaciones negativas en el futuro.

 

HAZ EJERCICIO

Mueve ya ese maldito culo de una vez.

 

ACEPTA QUE LA VIDA NO TIENE SENTIDO Y QUE TE MORIRÁS PRONTO

Quiero decir, ¿a quién le importa realmente? Si consideras lo irrelevante que eres dentro de este multiverso, universo, galaxia, sistema solar, planeta, país, ciudad, vecindario e incluso grupo de amigos, es bastante fácil dejar de preocuparte de por qué Tina (una amiga que consideras especial y que te encanta y de la que seguramente estás colgado, N del T.) no te devolvió la llamada después de lo que, según todos los indicios, fue un momento maravilloso para ambos, especialmente después de que conseguiste uni (erizo de mar en japonés), wagyu (raza bovina japonesa) , Y Toro Sashimi (ventresca de atún)  aunque no eran parte del omakase (encargo, pedido) y parecía que le gustaban, pero que incluso ella sabe que es evidentemente buena fingiendo teniendo en cuenta cómo se está comportando ahora, pero en realidad no importa, es sólo una niña y no has estado pensando en ella en absoluto, tal vez una o dos veces desde la fecha ¡¡¡¡ TINA LLÁMAME DE NUEVO, POR FAVOR !!!!

 

EL AUTOR

Emprendedor, autor y amante del sofá.

En el apartado de su web en el que habla de su persona, Jonathan Bales explica así cómo ve su futuro: «No tengo ni idea de lo que voy a hacer ni de dónde estaré dentro de cinco años; mi vida y mi «trabajo» han cambiado prácticamente cada pocos meses desde hace ya varios años. Las únicas cosas que sé con seguridad son 1) estaré haciendo algo que me gusta – una (o más) de mis pasiones – y 2) mis éxitos y fracasos estarán ligados a cuánto valor le doy a otras personas. Quiero ser recompensado (y pagado consecuentemente) cuando hago un buen trabajo, pero también quiero las consecuencias personales si lo que hago no gusta. En resumen, necesito exponerme y arriesgarme para sentir que lo que estoy haciendo vale la pena.»

IMAGEN: la del artículo original.

 

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¿Hay que dejar las emociones fuera de la empresa?

 

A primera vista, una organización parece  una máquina industrial bien engrasada, eficiente en la producción de bienes y en la prestación de servicios. La palabra organización implica orden, evoca imágenes de espacios de trabajo ordenados y cubículos uniformes que albergan la habilidad y el talento humano.

 

Traducido y adaptado del original «Should We Really Leave Our Emotions At The Door?«, de Eugene Y. J. Tee en Leaderonomics.com. Leaderonomics es una empresa social malaya dedicada a transformar las naciones en desarrollo a través del desarrollo del liderazgo.

 

EL PEGAMENTO SOCIAL QUE HACE O DESHACE EQUIPOS

Nos imaginamos a la gran cantidad de personas que se encuentran en estos entornos y que recorren a toda prisa el espacio de oficinas, carpetas y papeles en mano, atendiendo a una incesante cola de clientes internos y externos a lo largo de la jornada laboral.

Los empleados realizan sus trabajos y tareas con diligencia; los gerentes supervisan y elaboran estrategias de manera cuidadosa y calculadora.

Las organizaciones y los individuos dentro de ellas se comportan de una manera que está dirigida a mejorar la rentabilidad y el resultado final. La racionalidad, la frialdad y la lógica alimentan el funcionamiento organizativo.

Pero de alguna manera sabemos que las organizaciones no son realmente así. Las organizaciones reales son complejas y desordenadas. Las organizaciones reales tienen personas que, a diferencia de los engranajes de una máquina industrial, expresan sus individualidades de manera que ayudan u obstaculizan el éxito colectivo.

Los líderes y mandos intermedios pueden dirigir los esfuerzos colectivos de los empleados, pero también ellos están sujetos a prejuicios y equivocaciones que pueden hacer descarrilar a las organizaciones. Los líderes son chivos expiatorios por el mal desempeño del equipo y, en otros casos, son vistos como los redentores de organizaciones en dificultades. La organización es esencialmente una entidad orgánica creada y gestionada por personas.

 

SEAMOS REALISTAS

En última instancia, esas personas determinan los éxitos y los fracasos de la organización. Nos hemos apuntado a la visión idealizada , pero poco realista, de que las organizaciones son máquinas que pueden ser manejadas con precisión clínica.

Eliminamos todo lo que estorba esta visión predominante – la racionalidad prevalece como el camino hacia una eficiencia despiadada. Olvidamos que somos seres humanos – imperfectos, emocionales.

Nosotros, y las organizaciones que creamos, no somos ejemplos de racionalidad. Más bien, las organizaciones son demasiado humanas y emocionales por naturaleza.

Las emociones impregnan muchos aspectos de la vida organizacional, pero durante mucho tiempo han sido vistas como contrarias a la racionalidad organizacional. La racionalidad y la emocionalidad son vistas como dos fuerzas opuestas en las organizaciones.

La primera se considera como la base de la profesionalidad y la conducta apropiada; la segunda, relegada como un ruido que interfiere el funcionamiento eficaz de la organización.

Las emociones pueden ser realmente disruptivas – las raíces de la palabra misma significa’moverse’. Pero tenemos emociones por una buena razón. Tener emociones es, psicológicamente hablando, algo muy racional para nuestros cerebros.

Podría decirse que no hay mayor fuerza impulsora de la acción y el esfuerzo humanos que la emoción. Las emociones mueven pensamientos, intenciones y acciones. Las emociones mueven a la gente.

Comprender esto es el primer paso hacia la comprensión de cómo este poderoso y primitivo impulso psicológico puede ser manejado para el bien de la organización.

 

LAS INTERACCIONES PERSONALES SON EMOCIONALES

Las emociones, tanto las sutiles como las más impactantes, se experimentan en cada interacción interpersonal en el trabajo. La organización es una colmena de innumerables interacciones interpersonales.

Las emociones son evidentes en cada uno de estos intercambios sociales. Nuestros sentimientos impregnan nuestras impresiones sobre aquellos con los que interactuamos. Esto, a su vez, influye en la forma en que los demás nos responden.

Tratamos de formar impresiones favorables a través de emociones positivas, en un intento de construir la confianza y la relación con los demás.

Transmitimos con entusiasmo nuestro sentimiento de felicitación a los éxitos de los miembros del equipo, y nos irrita la envidia al enterarnos de los logros de un rival. Esperamos nuestras evaluaciones de rendimiento con tal vez un poco de ansiedad.

Siempre es personal. ¿Que no te lo tomes como algo personal? ¿Cómo podríamos no hacerlo? Frustración, euforia, aprensión – nuestras emociones nos impulsan a actuar.

Cuando la emoción y el entusiasmo por comenzar un nuevo proyecto supera nuestras incertidumbres, nos sentimos estimulados a la acción y al logro. Nos sentiríamos terriblemente aburridos si no fuera por la emoción de poner en marcha nuestros impulsos motivacionales.

Las emociones pueden impulsarnos, pero también pueden abrumarnos. Sentirse estresado es esencialmente una experiencia emocional, cuando nuestras emociones exceden nuestros límites físicos y psicológicos.

Nos quemamos cuando agotamos los recursos psicológicos necesarios para mantener nuestro combustible emocional. En consecuencia, podemos llegar a estar emocionalmente exhaustos, desconectándonos de nuestro trabajo.

Manejar el estrés es, por lo tanto, manejar estas desagradables emociones, asegurándonos de que no nos quememos por estar demasiado tiempo en una situación emocionalmente tensa.

Necesitamos ese dulce equilibrio entre la emoción para ponernos en marcha, y el saber cuándo frenar cuando nos encontremos acelerando más allá de nuestros límites.

 

SOBRECARGA EMOCIONAL

Dedique un pensamiento a su personal de servicio y atención al cliente, al que a menudo se le exige que transmita cortesía, atención y capacidad de respuesta a los clientes durante horas y horas. Los clientes cobran una cierta cantidad de crédito emocional al personal de servicio al cliente como parte de cada transacción social.

Como la cara visible de la organización, el personal de atención al cliente interactúa directamente con los clientes, transmitiendo el aspecto personal y humano de la misma. Proporcionar un servicio de alta calidad significa que, a veces, ese personal necesita reprimir sus verdaderos sentimientos hacia los clientes.

las emociones y el éxito de una empresaEl personal de atención al cliente está llevando a cabo un trabajo emocional, retratando las emociones de acuerdo con un guión que se ajusta a su papel y cultura de trabajo, mientras que al mismo tiempo esconde lo que realmente siente.

Su profesionalidad se pone a prueba con los clientes más exigentes o los directamente maleducados. Estos trabajos emocionalmente exigentes podrían afectar el bienestar psicológico y la salud de los empleados.

Los cajeros de banco, las azafatas y los asesores son sólo algunas de las formas de este tipo de trabajo emocionalmente arduo. No es de extrañar que las tasas de rotación sean especialmente altas en los sectores de venta al por menor, hostelería y servicios empresariales.

En consecuencia, las organizaciones comercializan la emoción humana, determinando lo que es apropiado y necesario que sus empleados sientan como parte de su papel en el trabajo. El personal está formado en la expresión, no tanto en la gestión saludable de sus emociones, y mínimamente en saber cuándo trazar líneas rojas con los clientes abusivos.

El cliente no siempre tiene razón. Las organizaciones tienen la obligación ética de proteger el bienestar emocional del personal, dotándolo de las habilidades necesarias para gestionar clientes difíciles y poniendo límites a los comportamientos inaceptables.

 

PEGAMENTO SOCIAL

Las emociones son contagiosas, semejantes a un virus social que infecta los estados de ánimo y los sentimientos de sus miembros. Las interacciones entre los miembros del equipo devienen en un intercambio y transferencia de emociones.

Los equipos celebran juntos los éxitos, y colectivamente sienten temor cuando los proyectos salen mal. El compartir colectivamente las emociones es esencial para construir la solidaridad y el espíritu de equipo entre sus miembros.

Los esfuerzos encaminados a la formación de equipos giran en torno a la creación de ese pegamento social llamado emoción, vinculando a los miembros con un espíritu de confianza, cooperación y unidad. Cuanto más conectados emocionalmente estén los miembros del equipo entre sí, mejor funcionarán como una entidad cohesionada y dirigida.

Los equipos no siempre funcionan perfectamente, por supuesto. El conflicto y la rivalidad entre los miembros del equipo pueden convertirse en politiqueos; el descontento por los desacuerdos entre los miembros del equipo puede, en última instancia, socavar la eficacia de todo el equipo.

Las políticas organizacionales son inherentemente emocionales: el resultado de muchos individuos compitiendo por los escasos recursos de la organización. El conflicto entre los miembros del equipo puede manifestarse en conductas problemáticas como puñaladas por la espalda, puesta en circulación de rumores, tiranías mezquinas e incluso sabotaje descarado. La política organizacional es un juego que se juega con un cóctel volátil de poder y emociones.

 

EMPODERAMIENTO EMOCIONAL

El liderazgo, como cualquier otra relación humana, también está sujeto a la influencia de la emoción. A lo largo de la historia de la humanidad, los líderes inspiradores han movido a los seguidores a la acción a través de su carisma, visión y actos de auto-sacrificio.

Creamos una visión romántica de tales líderes, atribuyéndoles cualidades divinas. Cuando se nos pide que recordemos a los líderes que deseamos imitar, a menudo recordamos a aquellos con quienes compartimos una relación emocionalmente fuerte. Líderes que lideran con compasión, que nos guiaron pacientemente, o aquellos que exigieron nuestro respeto a través de la pura fuerza de su habilidad – estos son los líderes que tocan una cuerda emocional en nuestro interior.

La sintonía que sentimos hacia estos líderes es una indicación de que empatizan con nosotros, y que saben lo que se siente al estar en nuestro lugar.

Ellos magnifican nuestras esperanzas y aspiraciones, dirigiendo nuestras emociones hacia el bien común. Incluso utilizamos términos como «fuera de alcance» para describir aquellas figuras de autoridad que no logran establecer esta conexión emocional con nosotros.

Los líderes tóxicos, abusivos, injustos, ineficaces y egoístas despiertan un conjunto diferente de emociones. Estos líderes emocionalmente disonantes son recordados por las razones equivocadas. Nos quitan la motivación, nos roban el sentido de autoestima y, en última instancia, nos niegan una carrera profesional satisfactoria.

Los grandes líderes no sólo gestionan los aspectos operativos de sus equipos y seguidores. También manejan el lado emocional de esta relación. Los grandes líderes empatizan: se conectan emocionalmente con sus seguidores y les inspiran para ser ellos mismos grandes líderes.

El desarrollo efectivo del liderazgo se basa en cultivar una emoción fundamental en los seguidores: el sentimiento de estar capacitados. Los grandes líderes instilan en sus seguidores la creencia y el coraje de que ellos también pueden ser grandes. Los grandes líderes desarrollan grandes líderes.

 

CULTURA Y AMBIENTE

La emoción en toda la organización moldea la cultura y las aspiraciones de la empresa. En sus humildes comienzos, Sony Corporation aspiraba a ser la empresa que «cambiaría las percepciones del mundo sobre la mala calidad de los productos japoneses».

Dentro de esta declaración de misión se encuentra un reflejo de las esperanzas y objetivos de los fundadores Masaru Ibuka y Akio Morita. La pasión empresarial de Sir Richard Branson está arraigada en la cultura del Grupo Virgin, lo que se refleja en los emprendimientos creativos e innovadores del grupo en múltiples sectores.

La cultura organizacional capta las aspiraciones de los fundadores de la organización, junto con los sentimientos colectivos de su personal en diferentes climas económicos.

Consideremos los desafíos de navegar y gestionar las emociones de toda la organización en momentos de crisis. Los miembros de la organización pueden verse afectados por la incertidumbre, el miedo y la aprensión en situaciones de crisis o en cualquier cambio a gran escala. ¿Cómo debe haber sido formar parte de Malaysian Airlines, ya que la aerolínea de bandera tuvo que despedir a 20.000 personas como parte de su reestructuración masiva?

La cultura de la empresa es una expresión de lo que su gente aspira a lograr. El clima de la empresa, el barómetro psicológico de los sentimientos de sus miembros, refleja la salud psicológica de la organización.

Ambas -la cultura y el clima- son facetas  de la emoción en toda la organización que mueven a grupos de personas, equipos, sectores y naciones.

 

 

REFLEXIONES FINALES

Desde las interacciones interpersonales diarias hasta la cultura organizacional de arriba hacia abajo, está claro que las organizaciones no son las entidades puramente lógicas que vemos, o que deseamos que sean.

Muchos, si no todos, los aspectos del funcionamiento organizacional están influidos por la emoción. Tal vez sea hora de que empecemos a ver a las organizaciones no sólo como una suma de elementos insensibles, sino como una encarnación de las aspiraciones e ideales humanos.

Reconocer el aspecto emocional de las organizaciones permitiría a sus responsables y empleados colaborar en la construcción de lugares de trabajo emocionalmente saludables.

Las atmósferas de trabajo positivas y empoderantes conducen a los resultados finales de la organización y al bienestar psicológico de los empleados. La organización puramente racional no existe. Probablemente nunca lo haya hecho, y es bueno que nunca lo haga.

 

Gestionando las emociones en tu organización

  • Reconozcamos que las emociones influyen en muchos aspectos de las interacciones interpersonales, de equipo y de liderazgo en tu organización. La influencia de estas emociones no es necesariamente mala: saber distinguir entre cuándo las emociones son útiles y cuaándo son perturbadoras, es el primer paso hacia la creación de un clima emocionalmente saludable.
  • Tanto los estados de ánimo positivos como los negativos influyen en la forma de pensar. El estado de ánimo positivo funciona mejor para la generación de ideas y la resolución creativa de problemas; el estado de ánimo negativo funciona mejor cuando se necesita pensar críticamente y sopesar cuidadosamente los pros y los contras de una situación compleja.
  • Sepamos cuándo nuestras emociones nos están abrumando. Los trabajadores estresados e infelices son trabajadores improductivos. Consideremos estrategias de gestión del estrés que ayuden a regular las emociones.
  • El cliente no siempre tiene razón. Sepamos cuándo trazar la línea con los clientes abusivos para evitar ser objeto de agresiones por parte de ellos y poner límites a esos comportamiento inaceptables.
  • Comprendamos la dinámica emocional de los equipos y las relaciones que contienen. Puede que no nos gusten necesariamente todas las personas con las que trabajamos, pero comprender estas relaciones nos ayuda a planificar los esfuerzos de colaboración y a minimizar la fricción entre los miembros del equipo que son antagónicos entre sí.
  • Busquemos líderes que den poder emocional. Si tú eres el líder, piensa en cómo puedes mejorar, potenciar y construir la creencia de tus seguidores en sus propias capacidades. Querer conocer la opinión y sugerencias de sus seguidores, y agradecerles por hacérnosla saber, son dos maneras de hacerlo.
  • Las visiones inspiradoras deben ser idealistas pero también realistas, y ser un resultado que ilusione emocionalmente a los miembros de la organización: todos los miembros deben aceptar el objetivo general.

 

Puntos clave a considerar

  • Las emociones han sido vistas durante mucho tiempo como lo opuesto a la racionalidad. En realidad, tanto la emoción como la racionalidad son esenciales para el funcionamiento eficaz de la organización.
  • Las emociones en las organizaciones mueven el pensamiento hacia la intención y la acción. Las emociones hacen que la gente actúe.
  • El trabajo puede ser emocionalmente arduo. Las organizaciones comercian con los sentimientos humanos, exigiendo a los empleados que expresen emociones que pueden estar en desacuerdo con sus sentimientos reales.
  • Las emociones forman el pegamento social que hace o deshace a los equipos.
  • Los grandes líderes capacitan emocionalmente a los seguidores. Las emociones positivas repercuten en las relaciones de alta calidad entre líderes y seguidores.
  • La cultura y las aspiraciones de la organización encarnan la emoción colectiva de las personas que la componen.

 

AUTOR

El Dr. Eugene YJ Tee es profesor titular del Departamento de Psicología de la Universidad HELP de Kuala Lumpur, Malasia. Realiza investigaciones académicas en el área de las emociones sutiles y la inteligencia emocional.

Eugene piensa que cuanto mejor entendamos nuestras emociones, mejor estaremos como sociedad. Cuando no investiga las emociones o escribe artículos para Leaderonomics, le gusta jugar de vez en cuando a los videojuegos. Su puntuación más alta en Fruit Ninja es de 3.333. Para ver más artículos del Consulting Corner, haga clic aquí.

 

IMÁGENES: las del artículo original

 

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