La humanidad como ventaja competitiva

Por Alberto Losada Gamst

Estos extraños tiempos de distanciamiento físico y de virtualidad en el contacto nos están dejando clara una cosa: adaptarse al cambio es, más que una cualidad, una necesidad. De hecho, hay muchos cambios que ha traido la pandemia y que se van a quedar.

Y no todo el mundo puede. O no le es fácil. Yo admito que aún me cuesta no dar la mano o un par de besos sino el codo al saludar a alguien, o limitarme a un gesto con la cabeza. Estando convencido de la necesidad de llevar todos mascarilla cuando no se puede guardar la distancia de seguridad, me sigue costando hacerlo y verlo en los demás porque me llega una sensación de lejanía y silenciamiento que me entristece.

¿Has probado a oír el artículo en vez de leerlo?

 

LA LEJANÍA DE LAS PANTALLAS

La mayor parte de las videoreuniones y tele-lo-que-sea se me hacen más aburridas de lo normal porque noto que falta algo. Y claro que falta: lo que echamos de menos es esa dimensión de calidez humana que nos llega cuando estamos físicamente juntos y que se diluye en la pantalla.

Ahora, la comunicación de las organizaciones necesita de más esfuerzo de adaptación. Llevamos años organizando talleres de inteligencia emocional, de empatía, de habilidades humanas, de lenguaje no verbal… y viene un virus y nos contamina el contexto en el que ponemos en práctica todo esto. El marco en el que se desenvuelven las relaciones dentro de la empresa y de la empresa afuera ha cambiado.

Ha llegado el momento de aprovechar este cambio para mejorar nuestra presencia ante los demás para cercarnos más a las personas: a los colaboradores, a los clientes, a los proveedores, …

Necesitamos revisar cómo nos comunicamos virtualmente. ¿En qué medida se ha degradado la calidad emocional de la comunicación de nuestra empresa? Ahora que tiene mucho más peso que la presencial, ¿seguimos haciéndolo igual que antes?

 

REPENSANDO NUESTRAS COMUNICACIONES A DISTANCIA

Cuando una organización diseña cómo va a ser el modelo de relación con las personas que, de una u otra forma, son parte de su funcionamiento, debe pensar en ellas y en cómo se sentirán al comunicarse con esos medios.

Antes mencionábamos esa formación sobre comunicación presencial; ahora vamos a proponer la necesidad de una formación en comunicaciones a distancia para hacerlas más cálidas y humanas. Necesitamos que las ideas fluyan independientemente del canal que utilicen.

Al final siempre se trata de llegar a la otra persona, de conectar con el interlocutor para poder entendernos mejor. Ahora que son menos las ocasiones de contacto presencial, y siempre con mascarillas y mamparas de por medio, habrá que hacer algo para humanizar más esas relaciones.

 

HACIENDO MÁS EMOCIONALES LAS COMUNICACIONES VIRTUALES

Hoy, más que nunca, estamos ante la necesidad de que nuestra empresa sea emocionalmente inteligente no solamente hacia dentro sino también hacia afuera. Veamos qué podemos hacer en cada canal:

Correo electrónico/chats
Más cortesías y más tono de conversación. Sepamos qué poner en la línea de “asunto” para que el destinatario sepa lo que le llega. Saludemos. Sin enrollarnos, estructuremos en párrafos las ideas que queremos transmitir: una idea, un párrafo. Al final, un saludo/abrazo o lo que fuere para terminar con una nota cálida.

Piensa en los correos que sueles escribir: ¿son emocionalmente competentes? ¿O se parecen más a un volcado de información? ¿Qué preferirías recibir tú? ¿Qué crees que preferiría recibir tu e-interlocutor? Pues eso.mitch dikoff avatar in email

Cuando veo un artículo que me parece interesante para la temática del blog de Avantideas, pido permiso a su autor para traducirlo al español. Hace poco solicité esta autorización a Mitch Ditkoff, en su blog Heart of Innovation. Era la segunda vez; en esta ocasión no me contestó con palabras sino con una imagen que no dejaba dudas respecto de su respuesta: un dibujo de un avatar suyo sosteniendo un cartel con un YES. Un modelo de email emocionalmente competente.

 

Teléfono.
Si no es fácil hablar bien, menos lo es hacerlo por teléfono. Nos falta toda la información no verbal salvo el tono de la voz. Siempre lo hemos hecho lo mejor posible: ahora, para dejar una impresión más grata al otro lado de la línea, hay que verter una dosis extra de calidez humana. Que se note que estamos escuchando, que queremos entender el punto de vista del otro, que lo tratamos con un respeto mezclado con cercanía, que queremos ayudar de verdad. Y todo solamente con la voz… y la mentalidad de querer acercarnos a las emociones de las personas para comprender mejor desde qué situación nos hablan.

Justo cuando estaba escribiendo este artículo me llama desde Dinamarca mi prima Lise: hacía mucho tiempo que no hablábamos. Y fue un placer visualizarla mientras charlábamos sin vernos, imaginando qué estaría pensando a través de su voz. Y ella igual respecto de mí. La clave es eso: visualizar, como la mejor alternativa a ver en persona. Y bien hecho es un auténtico placer, como lo fue esta conversación familiar desde dos extremos de Europa.

 

Locuciones automatizadas
Mucho cuidado con las voces que contestan las llamadas de nuestros clientes y proveedores. Esas que, ahorrando recursos en la atención telefónica, intentan solucionar la llamada de una forma automática en la que un programa pregunta por el motivo de la llamada. Cuando todo falla, o cuando el programa no se entera, pues te pasan con una persona. Esos robots teleoperadores y chatbots están imponiéndose en este ámbito de atención al cliente.

Pero hay que vigilar qué hacen (es cosa de quien los programe) y, sobre todo, cómo lo hacen. Que sea un trato lo más cálido posible y que no de la impresión (por otro lado bien fundada) de que detrás de todo está el ahorro de costes.

En este sentido propongo a Vodafone que revise a su asistente virtual Tobi: de todos los que conozco, es el más irritante. Una voz de mujer exageradamente sonriente, marchosa y guay que, digas lo que digas, te sigue contestando con un vehemente tono de voz que te hace visualizar la sonrisa de quien habla. Y hay llamadas que, por su contenido, excluyen la conveniencia de sonreír.

 

Videoconferencias
Hoy casi todos los profesionales están usando las muchas plataformas de videoconferencia que hay. Desde el Skype de toda la vida al Zoom omnipresente, pasando por las más empresariales de GoToMeeting y similares. Pantallas para todos.

¿Cómo de emocionante es una reunión presencial? Normalmente no mucho. Siempre con los mismos personajes y parecida dinámica. Y la misma reunión en formato digital es aún peor. No sabemos hablar a la cámara. Recordemos que presencialmente podemos ver los brazos de los demás, sus gestos. Virtualmente nos reunimos con bustos parlantes que no transmiten tanta información no verbal.

¿Se puede mejorar esto? Claro que sí. Yo mismo hago la mayor parte de mis telereuniones de pie: ello hace que el resto de mi cuerpo dé energía a mi forma de hablar, en vez de estar sentado y sin aportar nada. Probadlo: que el campo que cubre la cámara llegue hasta vuestros codos. Os asombrará la mejora de potencia y calidad en vuestra comunicación. Uno de los mejores ejemplos de saber hacer en este campo es el periodista Guillermo Pascual, corresponsal en Bruselas de Antena 3: fijaos cómo se mueve y gesticula al hacer su crónica. Es un placer verlo. ¿Te imaginas una videoconferencia en la que todos los participantes se presentan así, de pie y gesticulando para dar más fuerza a su mensaje?

 

CUANDO MÁS HUMANIDAD ES UNA VENTAJA COMPETITIVA

Recordemos que la percepción de cada uno es su realidad: si nuestro estilo de comunicación como empresa, en todos sus canales, es lejano, la impresión predominante en quienes se relacionen con ella es que toda la empresa es lejana y mejor hagamos negocios con otra más cercana.

Si nuestra forma de comunicar como organización consigue que las personas que se pongan en contacto se sientan bien, que noten que hay otra persona genuinamente interesada en ayudar, y que la vibración de la conexión sea lo más cordial posible, nos podremos adelantar a la competencia.

Todo lo que hagamos tiene que contar con la participación activa y convencida de nuestros colaboradores. El factor humano en todo cambio es la clave de su éxito o de su fracaso. Trabajemos en ello.

Haz la prueba del cliente misterioso: llama a tu propia empresa, mándale un email, y decide por su respuesta si harías tratos con ella. ¿Te hicieron sentirte bien? ¿No?

Pues algo deberás hacer antes de que lo hagan tus competidores.

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas, gracias a una mejor comunicación interpersonal. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.100 participantes. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: fotografía de Cliff Booth en Pexels, ilustración de mensaje de Clkr en Pixabay, y composición propia.

 

— ¿Te gusta lo que estás leyendo? ¡Suscríbete al boletín semanal de Avantideas! —

 

Decir que NO: 9 formas de hacerlo sin enfadar a nadie

No.

Es una de las palabras más cortas en inglés, y posiblemente una de las más poderosas. También es una de las más difíciles de decir para muchos de nosotros.

 

Traducido y adaptado del original «Saying No: 9 Ways to Say ‘No’ Without Making Everybody Angry«, por Ken Downer en el blog de Rapid Start Leadership.

 

¿Por qué? Hoy vamos a ahondar un poco más profundo en esta corta palabra para entender por qué decir «no» es tan difícil, por qué podríamos necesitar más de ella en nuestras vidas, y 9 maneras de hacer más fácil su uso cuando lo necesitamos.

 

LAS PALABRAS MÁS ANTIGUAS Y MÁS CORTAS

¿Te suena esto familiar? Estás en medio de algo importante cuando el correo electrónico suena: Marco quiere que te unas a otro comité, o Bob se asoma a tu cubículo y empieza a hablar de un juego, o hay una crisis en marketing y Janelle piensa que eres el único que puede ayudar.

Nuestro corazón dice ‘no’, tenemos cosas que hacer ahora mismo. Nuestro cerebro nos dice que no debemos. La experiencia nos recuerda que no es una buena idea. El calendario ya está lleno de otras cosas a las que ya hemos dicho ‘sí’ (para otras personas).

Y sin embargo, antes de que nos demos cuenta de lo que está pasando, nos sentimos obligados a sonreír, nos oímos decir «sí», y nos vemos hurgando en nuestra pequeña bolsa de tiempo, y entregando un fajo de tiempo a quien sea que esté exigiendo ese pago.

Entonces se van, mientras nosotros nos quedamos murmurando en voz baja mientras empezamos a ajustar los horarios, recortando el tiempo personal, y sacrificando nuestras «prioridades» para hacer espacio para otra nueva obligación.

Todo sucedió más rápido que un carterista en Times Square – un pequeño empujón en la multitud y de repente nuestra cartera desapareció. Siempre pensé en Pitágoras como un matemático, pero tenía razón cuando dijo:

Las palabras más antiguas y cortas – «sí» y «no» – son las que requieren más reflexión.Pitágoras

¿Por qué permitimos que nos  den esos empujones habitualmente? ¿Por qué seguimos diciendo «sí»?

 

¿POR QUÉ SÍ?

Hay muchas razones, pero aquí están las que más parecen surgir:

-Para ser querido. Como animales sociales, a todos nos gusta sentirnos aceptados por cualquier grupo de personas que nos importa. Hacer cosas que hagan felices a esas personas parece ser una forma rápida de integrarnos. Decimos «sí», ellos sonríen, y todos se sienten bien.

-Para no ser desagradable. Lo contrario de eso, decir «no» puede traer decepción, disgusto y fruncimientos el ceño. Decir «no» puede parecer un rechazo personal, aunque no sea nuestra intención. Nos preocupamos por el coste social de un «no».

-Para evitar el conflicto. Decir «no» aumenta la tensión, hace que la gente se sienta incómoda, y ahora puede que tengamos que defender nuestra respuesta. Parece más fácil decir ‘sí’ que discutir sobre las prioridades, los recursos y quién debe hacer qué.

-Para sentirse importante. Que nos pidan que hagamos algo nos hace sentir necesarios. Es lo que Sarah Newman en PsychCentral llama Comportamiento de los Salvadores – somos a quienes los demás acuden cuando hay un incendio que apagar. Puede hacerte sentirte bien ser esa persona.

-Para corresponder. Hay una balanza social de intercambios: hacemos cosas por la gente, y en teoría ellos harán cosas por nosotros más adelante. O tal vez ya «les debemos una». La mayoría de nosotros intentamos mantener el equilibrio.

-Para mantener el diálogo. Podemos temer que con un «no» de más nos arriesgamos a dañar nuestra relación con esa persona. Decimos «sí» porque queremos seguir conectados.

Si el «no» es siempre la respuesta, muy pronto la gente dejará de hacer la pregunta.

Hay muchas razones poderosas por las que nuestro impulso natural es asentir en dirección norte-sur, pero antes de ceder a esa inclinación, vale la pena ver las razones por las que un movimiento de cabeza este-oeste pueda ser una idea mejor.

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DECIR «NO»?

El coste de oportunidad. El tiempo es limitado, y hay pocos recursos. Cuando decimos «sí» comprometemos esos recursos, y en el proceso, sacrificamos la oportunidad de usarlos para algún otro propósito.

En ese sentido, cada «sí» a una cosa es un «no» a todo lo demás que podríamos haber hecho. Decir «sí» quita nos opciones y limita nuestra libertad.

Tienes que elegir con cuidado. Estoy tan orgulloso de las cosas que no hemos hecho como de las que he hecho. La innovación es decir no a 1.000 cosasSteve Jobs

Dirección. Otra razón tiene que ver con el lugar al que nos dirigimos. Si siempre estamos trabajando en las prioridades de los demás, no hay tiempo para trabajar en las nuestras, y nos será difícil llegar a los lugares a los que intentamos ir.

Como Dan Rockwell en «Leadership Freak» señala tan sucintamente:

Decir sí cuando deberías decir no permite a otros dirigir tu vida.Dan Rockwell

Control. Además, podemos ver la capacidad de decir «no» como un indicador de la salud de nuestras relaciones. Judith Sills, doctora en psicología, nos dice que si sentimos que no podemos decir «no», a al menos algunas cosas, algunas veces, entonces no estamos siendo amados, estamos siendo controlados. En ese caso, puede ser el momento de mirar un poco más profundo a la naturaleza de la relación en sí.

Si no podemos decir «no» de vez en cuando, no estamos siendo amados: estamos siendo controlados. Judith Sills

Los cálculos son diferentes. En situaciones de liderazgo el cálculo social cambia. Como líderes, ya no se trata de lo que como individuos nos debamos los unos a los otros del grupo, sino de hacer lo mejor para el equipo y su misión colectivamente. Esa es una de las cosas que hace tan difícil liderar un equipo de nuestros antiguos compañeros.

Así que estamos fuertemente tentados a decir «sí», aunque entendemos que debemos decir no; ¿qué pasa si partimos la diferencia y no decimos nada?

 

¿Y SI NO DECIMOS NADA?

¿Y si simplemente ignoramos la petición? Tal vez si no hacemos contacto visual con ella, desaparecerá. Esto es lo que Hank Davis, escribiendo para Psychology Today, llama el no pasivo.

Al elegir no responder en absoluto a una petición, podemos evitar el conflicto a corto plazo pero, en su lugar, nuestra falta de respuesta está sembrando una confusión e incertidumbre más duradera. ¿Está pasando o no? ¿Quién está a cargo? ¿Cuál es la prioridad? Algunos pueden tomar el silencio como consentimiento y comenzar a actuar, o pueden asumir que estamos actuando y no actuar ellos mismos. Reina la confusión.

No, si vamos a liderar, se supone que estamos trayendo orden al caos, no creando más de él tomando la salida fácil. Debemos a nuestros compañeros un claro sí o no, y muy a menudo implicará decir «no», lo que puede ser difícil.

Aquí hay nueve maneras que hacen un poco más fácil decir «no».

 

CÓMO DECIR «NO»

1. Que sea un «ahora no». Esta es una forma de «no» que deja la puerta abierta al futuro. Es más fácil de decir, ya que no es un rechazo rotundo. Ten en cuenta que es un «sí» cualificado, ya que estamos diciendo que estamos dispuestos a decir que sí si las condiciones fueran diferentes. Sólo usa esto si realmente estarías dispuesto a hacerlo en algún momento futuro.

«No, ahora no es un buen momento con todo lo que tengo, pero la semana que viene podría ser posible».

 

2. Ofrecer como voluntaria a otra persona. Tal vez la tarea es digna: ello no significa que tengamos que hacerla nosotros. Tal vez haya alguien con más tiempo, mayor habilidad, o que pueda usar la tarea como una oportunidad de desarrollo. Ofrecer como voluntaria a otra persona es un «no» con una desviación: les estamos ayudando a ver otras opciones sin aceptar la tarea nosotros mismos.

«No, no puedo hacer eso ahora, pero sabes que Karl es bueno en este tipo de cosas y puede ser capaz de ayudar. Tal vez le pregunte.»

 

3. Ten un plan. Como señala Eric Barker en Barking up the Wrong Tree, mucha gente usa la agenda para planear las interrupciones del día – la cita con el dentista, llevar a los niños al entrenamiento de fútbol, asistir a la reunión de personal. Lo que puede ser mejor es usar esa agenda para planificar cosas que no deben ser interrumpidas. Cuando ya hemos bloqueado nuestro tiempo prioritario en el calendario, es más fácil decir las cosas que lo interrumpirían.

«No, ese tiempo ya lo tengo dedicado a otra cosa que tiene que hacerse».

 

4. Que sea «no», en el sentido de «yo no hago esto». James Clear dice que la forma en que expresamos nuestra respuesta puede hacer que sea más fácil decir «no» y más difícil para los demás discutir. Si decimos «no puedo» implica una restricción externa impuesta a nosotros, y el preguntón puede abrir un debate sobre ello empezando por un «¿por qué no?».

Si usamos el más poderoso «Yo no hago eso», es una fuerte señal de convicciones e identidad personal – es nuestra elección y se trata de quiénes somos. La gente que piensa en términos de «No puedo comer ese trocito de chocolate» es mucho más probable que ceda que aquellos que dicen «No como chocolate».

«No, eso entraría en conflicto con mi carrera de los martes, y no me pierdo los entrenamientos.»

 

5. Compromiso con los demás. En su libro Lean In, Sheryl Sandberg habla de las presiones que las mujeres sienten a veces para ser agradables en el trabajo. Una forma que ella sugiere para combatir esto es hacerlo sobre los demás – los estudios mostraron que en las negociaciones, las mujeres tenían dificultades cuando se trataba de ellas mismas, pero fueron extremadamente efectivas cuando abogaban por los demás.

«No, ya he comprometido ese tiempo para ayudar al equipo de marketing y no puedo defraudarlos.»

 

6. Gana tiempo. A menudo, bajo la presión del tiempo y la presencia de la persona que lo pide, perdemos la perspectiva y nos sentimos tentados a ceder inmediatamente. Elimina la presión negociando para ganar un poco de tiempo. Una vez que hemos tenido un momento claro para pensar, podemos llegar a una decisión racional. No los dejes colgados; cuanto más esperemos, más pensarán que podemos hacerlo y más difícil será decir «no».

«No puedo darte un ‘sí’ o un ‘no’ ahora mismo; déjame pensarlo y te llamaré mañana para el almuerzo.»

 

7. Sopesa el coste de oportunidad. Detente un momento y considera el coste de oportunidad. ¿Vale la pena dedicarle las tres horas necesarias para hacer su proyecto (el de la otra persona) para que nuestro propio proyecto se complete? Expresar las opciones en estos términos nos saca personalmente del cálculo. Es más fácil decir «no» cuando podemos enmarcar las opciones de esta manera.

«No, Jim, no puedo cubrir la reunión. Mi martes está dedicado a poner en marcha el proyecto de Dinglemeyer, y ese es uno de nuestros mayores clientes.»

 

8. Haz un ataque preventivo. En su libro Essentialism: The Disciplined Pursuit of Less, el autor Greg McKeown necesitaba proteger su tiempo de escritura de libros; usó la tecnología para ayudarlo a hacerlo. Escribió un correo electrónico de respuesta automática «fuera de la oficina» con el asunto: «En modo monje». Cualquiera que le enviara un correo electrónico con una solicitud, recibía automáticamente un mensaje cortés disculpándose y diciendo que lamentablemente no podría responder. McKeown informó que «la gente parecía adaptarse a mi… falta de respuesta muy bien».

«Lo siento, pero estoy comprometido al 100% para tener el proyecto Dinglemeyer terminado para el viernes y no estoy disponible para otras tareas por el momento. Gracias por su comprensión.»

 

9. Pregunta: ¿A qué le quitamos prioridad? Como nos recuerdan los asesores de carrera profesional de Ladders, decir no puede ser especialmente difícil si la petición viene de alguien más alto en nuestra pirámide alimenticia. Una forma de abordar esto es simplemente preguntarles dónde debe caer su petición en relación con todo lo demás que está pasando.

En este caso, ya que es el jefe, podemos incluso empezar con un «sí» pero dejar claro que también hay un «no» en la respuesta.

«Puedo hacerlo si quieres, pero eso significa que no tendré el proyecto de Dinglemeyer terminado para el viernes. ¿En qué preferirías que me centrara?»

 

SABER DECIR QUE NO: LO QUE NOS LLEVAMOS

Hay muchas maneras de sacar ese «no» y hacer que conste, pero tal vez esta idea puede servir como una herramienta más para ayudarnos a mantener un ojo en nuestras prioridades.

Piensa en «Decir que no» como el semáforo en rojo en un cruce concurrido. Para que el tráfico fluya por la vía principal, ese semáforo pasa mucho tiempo señalando «no» a las otras vías.cómo decir que no empáticamente

No nos enfadamos con el semáforo: sólo está haciendo su trabajo, que es ayudar a los demás a moverse con seguridad y eficiencia en su camino. Puede que no nos guste tener que esperar en un semáforo en rojo, pero también nos alegramos por la claridad – sabemos exactamente qué hacer y por qué.

Con tiempo y recursos limitados, no podemos hacer todo lo que nosotros u otros pueden querer que hagamos; el semáforo no puede estar en verde para todos. Tiene que haber prioridades.

Lo que le debemos a los demás, y a nosotros mismos, es un «no» claro, firme y respetuoso la mayor parte del tiempo, para que cuando llegue el momento de decir «sí» a algo, podamos hacerlo íntegramente.

O como me gusta responder cuando mi esposa me pide un favor:

«Para ti, cariño, la respuesta es ‘sí’; haz tu pregunta en consecuencia…»

¡Adelante!

 

AUTOR

Ken Downer es Eagle Scout y Veterano del Ejército de EEUU. Tras retirarse se dedicó a enseñar a los Scouts sobre liderazgo y ayudarlos a aprender y crecer como líderes capaces y seguros de sí mismos. En un momento dado pensó que podía tener un mayor impacto y dejar una impresión más duradera si grababa lo que estaba enseñando para poder compartirlo. Eso llevó a algunos videos experimentales de YouTube y luego a montar un canal. La idea creció desde allí hasta convertirse en una página web, que publicó como RapidStart Leadership en septiembre de 2015.

IMAGEN: Isaiah Rustad en Unsplash

 

— ¿Te gusta lo que estás leyendo? ¡Suscríbete al boletín semanal de Avantideas! —

Habilidades Humanas: la Proactividad Situacional

El sueño de cualquier dirigente de una organización es que todas las personas que trabajan en ella se sientan profundamente comprometidas con su éxito. Que dedican todos sus recursos profesionales para no solamente hacer su trabajo lo mejor posible: también están pensando activamente en mejoras y oportunidades para el conjunto.

Lo que pasa es que esta idílica situación hay que trabajarla. De la misma forma que esperamos algo más de nuestros colaboradores, habrá que darles algo más que su sueldo. Es lo que hoy se llama el “salario emocional”. Algo que, por definición, es enteramente subjetivo y que no funciona igual con todas las personas.

 

¿QUÉ ES ESTO DE LA PROACTIVIDAD SITUACIONAL?

Se da cuando el colaborador se siente parte de la organización y que, por ello, ve más allá de su trabajo y percibe cómo funciona todo a su alrededor. Esa percepción holística de su ánimo le convierte en un activo dinámico de la empresa, en una fuerza que piensa en términos de soluciones y oportunidades en vez de quejarse por todo.

Anticipa los problemas, visualiza las oportunidades y piensa en cómo intervenir para resolver los unos y aprovechar las otras en bien de toda la empresa. Un empleado feliz suele tener un interés extra en que su organización prospere.

Hay dos componentes: la proactividad como actitud en el trabajo y en la vida, y la comprensión de las distintas fuerzas y elementos que configuran una organización y que dan lugar a unas u otras situaciones en ella.

 

LA PROACTIVIDAD SITUACIONAL COMO HABILIDAD ESPECÍFICAMENTE HUMANA

Las personas se mueven por emociones. Por amor, por ira, por esperanza, por orgullo, por solidaridad, por ambición, por miedo, por sentirse parte de algo. Esto no ocurre con las máquinas: sus procesos son estrictamente lógicos y lineales. Son predecibles y dependen de los parámetros de su programación.

En cambio, un humano es variable. Cambia y evoluciona. Es más o menos permeable a lo que ocurre en su entorno y en su vida. Tiene objetivos y preferencias. Decide con criterios emocionales antes que estrictamente racionales. Pero tiene una actitud y personalidad de fondo que es la que define cómo los demás lo vemos.

A un humano se le puede emocionar. Podemos conseguir que se sienta contento de involucrarse en una situación que le procure bienestar y le haga sentirse útil, querido y aceptado. En el momento en que llegamos a ese estado de complicidad, de compartir objetivos y de querer ayudar a lograrlos, de involucrarse de corazón en la buena marcha del grupo, nos estamos acercando a ese ánimo de proactividad situacional.

¿Y cómo puedo conseguir que mi equipo se sienta así de comprometido? Dando razones para ello, que variarán en función de cómo es cada persona.

 

LOS TRES TIPOS DE COLABORADOR SEGÚN SU GRADO DE INVOLUCRACIÓN

Hay tres niveles, cada uno con sus peculiaridades y forma de gestionarlo.

1. Los de 9 a 5. Son los que, en todo su derecho, cumplen exactamente con las tareas por las que recibe su sueldo. Y nada más.

¿Qué hacer con ellos? Como mucho, asegurarnos de que vean los beneficios de participar más a través de las experiencias de sus compañeros más involucrados.

2. Los de A ver Qué Pasa. Suelen conformar la mayor parte del personal de una empresa. Son de una sensibilidad variable ante los estímulos motivadores de la empresa. Hay muchos escépticos que miran con desconfianza los mensajes corporativos.

¿Qué hacer con ellos? Aumentando su predisposición a pensar en mejoras, darles herramientas para estructurar sus propuestas y animándolos a presentarlas y compartirlas. Organizar talleres y ciclos formativos son una buena forma de reforzar las ganas de hacer algo más de sus obligaciones. Que vean que vale la pena.

3. Los Apóstoles. Un tesoro a mimar. Son los que hacen que la empresa sea algo vivo, ágil y deseable como lugar en el que trabajar. Son personas positivas, con ganas de hacer nuevas cosas, que sienten la empresa como algo propio y que comparten sus fracasos y sus éxitos como propios.

¿Qué hacer con ellos? Darles calor. Que se sientan de verdad apoyados en sus esfuerzos, recompensados por su involucración, y tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones. Son el futuro de la organización. Invirtamos en ellos.

 

¿CÓMO PUEDO DESARROLLAR LA PROACTIVIDAD SITUACIONAL EN MI ORGANIZACIÓN?

La respuesta es sencilla de decir: creando una cultura de empresa atractiva, con sentido del propósito, que mira a mejorar el mundo allá donde actúe. Porque si las personas ven autenticidad en esos deseos de proyección de la empresa en la que trabajan es mucho más fácil que quieran hacer los mismo en su área de trabajo.

Ya. Pero, en concreto, ¿qué medidas puedo tomar para que mis equipos quieran involucrarse más?

  • Creando un buen ambiente en la empresa. Que las personas se sientan seguras y apreciadas. Crear una cultura de empresa que tiene en cuenta el bienestar de sus empleados lleva tiempo… y da resultados.
  • Dando oportunidades reales de desarrollo profesional. Cuando sea posible, que los empleados perciban que crecer es posible.
  • Dando información veraz y transparente. No se trata de publicar la contabilidad: hablamos de que la gente sepa de los desafíos y los logros de su empresa, tenga una idea de si va bien o de si tiene dificultades, y en qué medida podrían ayudar.
  • Estableciendo un método sencillo, eficaz y transparente para que los más proactivos puedan aportar sus propuestas de mejora. Un sistema de gestión de ideas que aproveche la inteligencia colaborativa de los profesionales.
  • Facilitando la compatibilidad entre la vida personal y la profesional. La conciliación no es una moda. Es un enorme incentivo para que la organización incorpore y fidelice a las personas.

 

Podríamos recomendar más acciones. Al final, lo que realmente importa es que las personas que trabajan en una empresa se sientan parte de ella, con voz, valoradas en todas sus vertientes y, por tanto, proactivamente solidarias con su marcha y evolución.

Y conseguir esto solamente es posible si desde la Dirección se actúa con el convencimiento de que las personas son su mejor capital, y de que vale la pena invertir en ellas para asegurar el futuro de toda la organización.

Sin postureos. Sin declaraciones escritas para decir lo correcto. Sin medias verdades ni reservas. De corazón. Porque quien no da de corazón no puede esperar a recibir de corazón.

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.100 participantes. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: IMG_1979 en Pexels

 

— ¿Te gusta lo que estás leyendo? ¡Suscríbete al boletín semanal de Avantideas! —

 

Habilidades Humanas: la Curiosidad y la Creatividad

Zorg el Neandertal llevaba ya tiempo preguntándose si era posible dejar de sufrir el olor y el ruido de la caverna en la que vivía con su tribu. ¿Y si me busco otro sitio? Así que salió de donde siempre había vivido y se internó en nuevas zonas, buscando una vida mejor.

La curiosidad le llevó a seguir el río donde solía beber. Tras andar casi todo el día encontró un espacio que le gustó. Se preguntó: “ya no tengo la protección de antes contra el frío y el agua que cae del cielo. ¿Cómo puedo hacer para tener algo parecido?” Su mirada se detuvo en unas ramas caídas… su imaginación las convirtió en defensas contra el viento… y sus manos materializaron esa creación.

En algún lugar, algo increíble está esperando ser conocido». Carl Sagan

 

LA CURIOSIDAD Y EL PROGRESO

La curiosidad por saber más de lo que ocurre en su entorno es parte de la naturaleza humana. Es una fuerza que nos impulsa a explorar nuevas tierras, nuevas áreas de conocimiento, a avanzar en esa dinámica que llamamos vida. La Historia recoge infinidad de ejemplos de ello: desde el descubrimiento de América hasta los constantes desarrollos técnicos que empezaron con la invención de la rueda (¿cómo puedo hacer para llevar más peso con menos esfuerzo?) o del aeroplano (¿y si pongo unas alas de pájaro a un asiento y salto?) La Inteligencia Artificial, la búsqueda de oportunidades fuera del planeta Tierra, las investigaciones en el fondo de los mares o en entornos que se miden en micras son manifestaciones de esa curiosidad y creatividad que tenemos como especie.

«Seguimos avanzando, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas, porque somos curiosos y la curiosidad nos lleva por nuevos caminos«. Walt Disney

Sabemos que una persona es curiosa por las preguntas que hace. Porque desea -o necesita- saber más. Porque se plantea por qué las cosas son como son, cuáles son sus causas, e incluso qué pasaría si se cambiara algo. Justo al contrario que aquellos que se creen en posesión de la verdad, que hablan desde la convicción de que los otros se equivocan, quienes suscriben que los tiempos pasados siempre fueron mejores, y que hay que mantener las rutinas y las inercias como forma de procurar seguridad. Este último tipo de personas encabezaba los regímenes más totalitarios, la Inquisición, el fanatismo y la intolerancia a las nuevas ideas y al cuestionamiento del orden de las cosas. Es el mayor freno al avance de la Humanidad, y casi siempre viene por el miedo a todo lo que sea cambio en el statu quo del presente.

Claro, si es que hay mucho radical por ahí, nos diremos. Pero pensémoslo un poco mejor: ¿lo somos nosotros en alguno de los aspectos de nuestra vida? ¿De verdad aceptamos con mente abierta los planteamientos que nos hacen desde otras perspectivas? Nuestros modales serán más suaves que en el medievo, pero quizá nuestra actitud no esté tan lejos de otros tiempos. Individualmente y como sociedad.

No soy ni inteligente ni estoy especialmente dotado. Sólo soy muy, muy curioso«. – Albert Einstein

Asociamos la Curiosidad a niños y a inventores e investigadores, y la Creatividad a artistas. ¿Qué tal suena hablar de ingenieros curiosos, de políticos curiosos, de médicos curiosos, de matemáticos o economistas curiosos? Pues no son términos muy asociados, la verdad. Al menos me gusta ver que la Creatividad es una actitud ante la vida cada vez más valorada, incluso profesionalmente. ¿Por qué esta evolución en la percepción de ambas? Pues porque nos damos cuenta de que no hay otra opción. Que el mundo avanza y, sin cultivar la curiosidad y la creatividad, nos quedaremos atrás.

 

LA CURIOSIDAD Y LA CREATIVIDAD EN LAS ORGANIZACIONES

Una empresa que no promueva activamente la curiosidad de sus colaboradores es una empresa de muy corto recorrido. Desaprovechará una de las principales ventajas de su capital humano, al que ya está pagando cada mes por sus obligaciones: la capacidad de los profesionales de buscar y detectar mejoras y oportunidades.

Los tiempos, la rápida evolución de los escenarios y la competencia no están para esos lujos. No tiene sentido que la búsqueda de lo nuevo corresponda exclusivamente al departamento de I+D. Unos líderes responsables y de mente abierta entenderán rápidamente que es una dinámica a la que todos pueden apuntarse. Instalarán en sus organizaciones sistemas para gestionar las propuestas de sus colaboradores , dejarán que entren ideas e inquietudes nuevas a través de talleres de formación en pensamiento creativo y charlas motivacionales y, sobre todo, darán ejemplo de cómo su curiosidad y ganas de cuestionar los procedimientos presentes llevan a un futuro mejor.

 

PENSAMIENTO CRÍTICO + CURIOSIDAD + CREATIVIDAD + VOLUNTAD = INNOVACIÓN

Esta es la secuencia mágica que ha puesto al ser humano en donde está.

 

¿POR QUÉ ME INTERESA SER CURIOSO Y CREATIVO?

Es decir, ¿tiene ventajas que valgan la pena eso de ser curioso? ¿No me meteré en problemas? ¿Me empezarán a mirar como si fuera incómodo o rarillo? Como todo en la vida, es cuestión de valorarlo y luego tomar una decisión. Y yo creo que hay muchas más ventajas que posibles inconvenientes.

  • Es divertido. Esencialmente, averiguar el porqué de las cosas e imaginar alternativas es intensamente divertido.
  • Te hace crecer como persona. Te dará más matices y colores, más conocimiento del mundo, más temas de los que conversar. Y, como consecuencia, te hará evolucionar.
  • Te hace crecer como profesional. La curiosidad lleva a una dinámica de aprendizaje continuo, de puesta al día de las últimas tendencias y habilidades que necesitas para cumplir con tus responsabilidades y evolucionar con el mundo.
  • Te diferencia de los robots y de los programas informáticos. Robots hay muchos, y empleados zombis también. Quien sepa aportar a su empresa la capacidad de pensar en formas mejores de hacer las cosas, o de encontrar nuevos mercados o productos, formará parte de su futuro.
  • Llegarás a sitios y conocimientos insospechados. Quien se pregunta qué habrá fuera de los caminos trillados y las técnicas, productos o servicios de toda la vida encontrará campos inexplorados.
  • Mejorará tu humor. Porque es divertido, y porque ese cuestionamiento y búsqueda de otras posibilidades te llevarán al sano convencimiento de no tomarte la vida -ni a ti mismo- demasiado en serio.

 

¿CÓMO PUEDO DESARROLLAR MI CURIOSIDAD Y CREATIVIDAD?

Quizá seas de esas personas que se tiene por poco curiosas. ¿Es un problema? No. La curiosidad puede ser intrínseca, una actitud con la que la persona nace, y adoptada, fruto de una decisión consciente de ser curioso. La práctica constante de la segunda lleva a la primera. –fake it until you make it!

  • Cuestiona lo que se te presente como “La Verdad”, o que se justifique con un “así se ha hecho siempre”. En general, intenta hacerte las preguntas del periodista: qué, cómo, cuándo, por qué.
  • Detente. Concédete un tiempo de pensamiento imaginativo. Disfrútalo.
  • Desarrolla el sentido de la observación: domina el arte de ser capaz de entender las situaciones y las razones por las que se dan. ¿Qué podrías cambiar para mejorarlas?
  • Imagina alternativas aparentemente absurdas a lo que estás haciendo. Juega con ellas. Igual no lo son tanto.
  • Sal de las pantallas y entra en el mundo físico. Interactúa con las personas. En persona.
  • Pregunta. Y pide que te aclaren la respuesta si no te satisfizo
  • Échale humor y no te tomes a ti mismo ni a la vida tan en serio.
  • Olvídate de lo “correcto”. Pensar incorrectamente es mucho más interesante.
  • Mézclate con gente distinta. De otras edades -sobre todo, niños-, opiniones, gustos, creencias y costumbres. Iluminarán tu curiosidad y e inspirarán tu creatividad.
  • Reflexiona sobre lo que ves. Imagina cómo podría ser de otra forma, y qué consecuencias razonables tendría la puesta en práctica de lo imaginado.

 

¿Y si Zorg nunca se hubiera preguntado si la caverna que lo vio nacer puede no ser la única posibilidad de refugio? Hmmm. ¿Seguiríamos viviendo en el equivalente a las cuevas físicas y mentales de su tiempo? ¿En cuánto se habría retrasado o modificado el progreso de la Humanidad?

No lo sé.

¿Tú te lo has preguntado?

 

IDEA CLAVE
«Una persona realmente curiosa siente curiosidad por saber la razón por la que la curiosidad mató al gato -Matshona Dhliwayo

RECURSOS PARA SABER MÁS DE LA CURIOSIDAD Y LA CREATIVIDAD

Big Magic: Creative Living Beyond Fear , por Elizabeth Gilbert

Unthink: Rediscover Your Creative Genius, por Erik Wahl

Cracking the Curiosity Code: The Key to Unlocking Human Potential, por Diane Hamilton

 

Artículos relacionados

Why Curiosity Matters, por Francesca Gino en HBR

4 Reasons Why Curiosity Is Critical To Your Success, por LaRae Quy en Vunela

Using Curiosity to Enhance Meaningfulness of Work, por Alison Horstmeyer en Grazia Radio Business Review

Forget teaching hard and soft skills. Activate employee curiosity instead! , por Susan B. Chen en Manage HR

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.100 participantes. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: Angela Yuriko Smith en Pixabay

 

— Para no perderte ningún artículo sobre estas soft skills… ¡suscríbete al boletín semanal de Avantideas! —

 

Habilidades Humanas: Adaptarse al Cambio

Por Alberto Losada Gamst

 

Me he mirado en el espejo todas las mañanas y me he preguntado: «Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿me gustaría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?» Y siempre que la respuesta ha sido «No» durante demasiados días seguidos, he sabido que necesito cambiar algo.Steve Jobs

Si en el fondo bien que lo sabes: la vida es cambio. Desde que naces hasta que te mueres. ¿O querrías vivir en pañales, con chupete y metido en una cuna? Pues no. Adaptarse al cambio natural sería… lo más natural.

Heráclito  (540-480 a. de C.) lo decía con claridad: “no hay nada permanente salvo el cambio”. ¿Y qué hago entonces? Tienes una pista en el principio filosófico del taoísmo llamado Wu Wei, y que Bruce Lee expresó con el famoso “Be water, my friend”.

 

CAMBIAR Y ADAPTARSE AL CAMBIO PARA EVOLUCIONAR Y SOBREVIVIR

Una de las razones por las que el ser humano está donde está como especie terrestre es su capacidad de adaptarse a las circunstancias. De adoptar nuevas estrategias y conductas que le permitan responder a un cambio en su entorno.

Una curva en la carretera no es el final del camino… a menos que no sepas hacer bien el giro. – Helen Keller

La constante sucesión de cambios que llamamos vida -personal y profesional- nos hace cambiar hábitos, preferencias, rutinas, interacciones con los demás, profesión, enfoque vital, …

El naturalista Charles Darwin, en su obra “El origen de las especies”, dejó claro el mecanismo que hace que unas especies desaparezcan y otras se mantengan sobre la Tierra: “No son las especies más fuertes las que sobreviven, ni las más inteligentes, sino las que más se adaptan al cambio.” Una explicación que se aplica a cualquier ser vivo, incluyendo las organizaciones. Tirando del refranero, se atribuye a Miguel de Unamuno la frase “progreso consiste en renovarse”, que dio pie al “renovarse o morir.”

Pero …

 

¿QUÉ ES ESTO TAN FAMOSO DEL CAMBIO?

Una realidad de la vida.

Lo que quizá ocurra es que antes no se hablara tanto de ello, ni existía una herramienta como Internet que promoviera tanto la globalización del conocimiento y, por tanto, la posibilidad de hacer comparaciones y saber de nuevos desarrollos técnicos, estratégicos, económicos o sociales.

Ahora bien, es importante separar lo accesorio de lo principal en este fenómeno. Hay valores como la honradez, la diligencia, la lealtad o la creatividad que siempre han existido, y que seguirán existiendo. En cambio, hay instrumentos o técnicas que sí que cambian: formas de comunicarse, de trabajar, de organizarse en la vida. Los descubrimientos que llevan a la evolución de la tecnología van sustituyendo esas herramientas de las que nos valemos en nuestro día a día.

El cambio es ley de vida. Y aquellos que sólo miran al pasado o al presente, seguramente se perderán el futuro. -John F. Kennedy

El cambio en sí no es bueno ni malo. Ello dependerá de a qué nueva situación nos lleve; ese destino es lo que luego podremos calificar. Respirar no es bueno ni malo, es algo natural: lo bueno o malo será lo que inhalemos o dejemos de inhalar -aire puro o contaminado.

 

EL CAMBIO EN LA PERSONA: TÚ ANTE EL CAMBIO

Tanto se habla de eso del cambio que olvidamos que, seamos o no conscientes de ello, las cosas cambian a nuestro alrededor casi a diario. Cambia el tiempo meteorológico, crecen nuestros hijos, cambia nuestro aspecto físico y el de amigos y colegas, se suceden los Gobiernos, aparecen nuevas crisis, el clima ya no es como era, nuestra actividad profesional es otra, … ¿Seguimos?

Para Albert Einstein, “la medida de la inteligencia es la habilidad para cambiar.” Si algo importante en tu entorno cambia, lo más probable es que te convenga hacer también algún cambio.

 

Las dos grandes razones por las que las personas nos resistimos a cambiar algo en nuestra vida son la pereza y la incertidumbre. De cada uno depende el orden de importancia.

-La Pereza: es ese factor que crea resistencia a la acción, igual que hace el aire con lo que vuela. Lo frena, así que hay que oponerle otra fuerza superior que matemáticamente se expresa así: FS=M+FV. Para los de Letras: Fuerza Superior=Motivación (¡Cómo me apetece!) + Fuerza de Voluntad (algo que se puede ejercitar y que nos permite ir de una situación a otra).

-La Incertidumbre: es la sensación que nos embarga cuando no sabemos con precisión qué habrá al otro lado. ¿Aparecerán monstruos que me devorarán? ¿Dejarán de quererme? ¿Me rechazarán? ¿Fracasaré? ¿Me moriré de hambre? A diferencia del riesgo, que es algo medible por históricos y estadísticas, la incertidumbre solamente se puede estimar. En ella trabajamos con posibilidades y escenarios alternativos, siendo nuestra intuición y experiencia la mejor herramienta de visualización del futuro.

 

Hay otra razón relacionada con la dificultad de muchas personas de adaptarse al cambio: cambiar de idea. Es mucho más fácil cambiar de opinión cuando se es joven que más adelante en la vida. ¿Por qué? La Psicología apunta diversas razones: una de las primeras es la edad cerebral. Si se considera que la mente es una manifestación del cerebro, cuando cambiamos de idea algo habrá cambiado en nuestro cerebro. Y ese cambio es más sencillo cuando el cerebro es físicamente joven.

Otras razones por las que es más sencillo para los más jóvenes cambiar de idea y de hábitos está relacionada con la mochila vital que vamos llenando con los años. Estamos menos influidos por los tópicos y las convenciones sociales, por lo que hace falta menos energía para variar nuestro rumbo.

Aquí viene la buena noticia para los veteranos: nuestra experiencia y sentido común nos permiten entender argumentos que, quizá, nos lleven a la decisión de que hay que cambiar algo en nuestra vida: poco, bastante o mucho. O reinventarnos totalmente.

Hagamos lo que hagamos, que sea siempre a la luz de lo que contestemos a la pregunta “¿qué quiero yo para mi vida?»

 

LA GESTIÓN DEL CAMBIO EN LAS ORGANIZACIONES

Una de las conversaciones en estrategia empresarial más de moda en los últimos años es la necesidad de gestión del cambio a la que nos obliga el entorno VUCA que nos ha tocado vivir. ¿Y qué significa esto en cristiano? Pues que las nuevas dinámicas del mundo de los negocios han convertido su ambiente en algo caracterizado por la

Volatilidad:

  • Situación: los cambios se suceden cada vez más rápidamente, exigiéndonos estar mucho más atentos a su evolución para tomar las decisiones más oportunas.
  • Remedio: tener una visión de futuro clara que nos guíe a través del paisaje cambiante. Una idea-faro que nos recuerde hacia dónde vamos aunque no estemos muy seguros de cada detalle del camino.

Incertidumbre:

  • Situación: el futuro es menos claro y los cambios más difíciles de pronosticar.
  • Remedio: manejar de una forma fluida la información que llega de los colaboradores, clientes, proveedores y del mercado en general, para poder ir ajustando la acción.

Complejidad:

  • Situación: aumenta el número de factores a tener en cuenta, variables posibles, interacciones y opciones entre las que elegir. Y nos vemos cada vez más frente a situaciones que, por su novedad, no tienen precedentes. La conocida relación causa-efecto ya no es de aplicación universalmente sencilla.
  • Remedio:la capacidad de separar el grano de la paja, de saber resumir y clarificar los conceptos que barajamos. Es el momento del Pensamiento Crítico.

Ambigüedad:

  • Situación: el blanco y el negro forman parte del pasado -bienvenidos al mundo de las escalas de grises y de la rueda del color. Todo tiene matices, interpretaciones, valoraciones. No hay respuestas correctas sino posibles respuestas alternativas, y cada una implicará unas consecuencias que hoy por hoy no se pueden anticipar con precisión.
  • Remedio: se impone el modelo ágil. Rapidez en la toma de decisiones, en su ejecución, en la comunicación, en las dinámicas de adaptación a las nuevas situaciones.

 

SALIR DE LA ZONA DE CONFORT

qué es la zona de confort y cómo salir de ella -adapatación al cambio

 Nuestra naturaleza perezosilla nos anima constantemente a no probar demasiadas cosas nuevas, quedándonos en el ambiente al que estamos acostumbrados. Ese ambiente tan familiar es lo que se llama la “zona de confort.”

 

Cuando salimos un poquito -y durante poco tiempo- de ahí entramos en una zona nueva de exploración y aprendizaje. Es echar un vistazo desde nuestro jardín a lo que hay al otro lado del seto y, quizá, pisar brevemente esa otra parcela. Sabemos más o menos lo que hay, por lo que tampoco necesitamos hacer un gran acopio de valor.

Más allá de la zona de aprendizaje está la de las los miedos y pesadillas. No sabemos qué habrá en ella porque no la vemos; solamente podemos intuir lo que nos encontraremos y, normalmente, esas intuiciones no serán excesivamente optimistas ni motivadoras.

Y reservado para los más intrépidos y lanzados, aquellos que han sabido cruzar la zona de los miedos, están los oasis y los tesoros. Es donde pasan cosas que no imaginábamos que podían ser posibles, y en la que encontraremos formas de avanzar en nuestra vida más allá de los caminos trillados. Si has llegado ahí, ¡enhorabuena!

Lo interesante es entender que la zona de confort también está en movimiento. A medida que vivimos vamos haciendo incursiones a otras zonas y notaremos que parte de esas zonas nuevas se van incorporando a nuestra zona inicial, y que las demás zonas también se van desplazando hacia nuevos horizontes.

Oye, y… ¿por qué me interesaría salir de mi zona de confort?

  • Es una forma de ir practicando una constante en la vida: EL CAMBIO
  • Te descubrirás una faceta de innovación que quizá no tomabas en serio.
  • Aumentará tu flexibilidad personal y profesional.
  • Incrementarás cualitativamente tu desarrollo profesional
  • Te irás convirtiendo en un profesional más competitivo… y atractivo.
  • Te convertirás en una persona mucho más interesante y polifacética.
  • Te encontrarás con sorpresas en un viaje que suele ser fascinante. Déjate sorprender por ti mismo.

 

¿CÓMO PUEDO ADAPTARME MEJOR AL CAMBIO?

A las personas no les molesta el cambio como tal: lo que perturba y despierta resistencia es ser obligado a cambiar sin tener claras las contraprestaciones de ese esfuerzo por adaptarse a las nuevas circunstancias.

Son tres las posibles actuaciones ante un cambio en nuestras circunstancias:

  • Ignorarlo: imposible a medio plazo, y quien lo hace termina dejándose llevar por la corriente general.
  • Resistirlo: la peor decisión si ese cambio viene impuesto por fuerzas externas y supone que tengamos que aprender a hacer nuevas cosas, o a hacerlas de otra manera.
  • Aprovecharlo: la más inteligente de las decisiones. Normalmente nos permitirá mejorar nuestra situación ante la competencia, y nos llevará a unos terrenos inexplorados en el que nos podremos encontrar más de una oportunidad que de otra forma no habríamos visto.

La idea clave es sencilla:  conviene entender y aprovechar el cambio en vez de combatirlo y sufrirlo.

 

Sugerencias de mejora…

…para las personas:

  • cambia detalles de tus rutinas a menudo.
  •  introduce esos cambios poco a poco
  • convéncete de que puedes hacerlo
  • mézclate con gente nueva
  • haz algo que te imponga
  • no te tomes demasiado en serio -échale humor

… para las organizaciones:

  • Esto va de arriba abajo. Toca a las jerarquías superiores dar ejemplo de apertura al cambio y no solamente de pregonarla
  • Una buena comunicación es esencial: que todo el mundo se sienta invitado e implicado y corresponsable del éxito.
  • Revisa la cultura de la empresa. Que incorpore esta dinámica de innovación, adaptación y evolución.
  • Que no haya miedo a los errores entre quienes experimentan nuevas opciones. Anima a la gente a probar formas distintas de hacer las cosas.
  • Premia públicamente los éxitos, por pequeños y modestos que sean, en la incorporación de cambios a la rutina de la organización.
IDEA CLAVE
«Si quieres cambiar actitudes, empieza por cambiar comportamientos. En otras palabras, actúa como lo haría esa persona que preferirías ser, la persona en la que más quieres convertirte. Poco a poco, la persona antigua y temerosa que eres se irá desvaneciendo. » -William Glasser

RECURSOS PARA SABER MÁS DEL SENTIDO DE PERTENENCIA A UN GRUPO

¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson

«How to change your mind«, episodio 379 del Podcast de Freakonomics

«HBR’s 10 Must Reads on Change Management «, del Harvard Business Review

«Managing in a Time of Great Change«, de Peter Drucker

«Al frente del cambio«, de John P. Kotter

 

Artículos relacionados

Por qué nos peleamos con el cambio, de Leo Babauta

10 Razones por las que aprender durante toda la vida es la única opción, de Caroline Vander Ark & Mary Ryerse

Organizaciones ágiles: ¿son un modelo para el futuro?, de Norbert Erts

Cómo gestionar la incertidumbre, de Jonathan Bales

 

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.100 participantes. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: Gerd Altmann en Pixabay

 

— Para no perderte ningún artículo sobre Habilidades Humanas… ¡Suscríbete al boletín semanal de Avantideas! —

 

Suscríbete a nuestro Boletín

Al hacerlo, aceptas la Política de Privacidad.

Buscar contenidos …

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Search in posts
Search in pages

Categorías de los artículos

Suscríbete a nuestro Boletín

Al hacerlo, aceptas la Política de Privacidad.
¿Quieres recibir cada semana la última publicación del blog de Avantideas?
como gestionar ideas en la empresa y tener sistemas de inteligencia colaborativa
Te mandaremos ideas y reflexiones de expertos de todo el mundo que sin duda te serán útiles.
Holler Box