La Empresa sin Muros

Ya va siendo hora de que nos quitemos de la cabeza la imagen de una empresa como un recinto cerrado donde se trabaja. En la Era del Conocimiento es necesario pensar de otra forma para competir.

Imaginemos cómo es una empresa.

A la mayor parte de las personas les vendrán a la mente imágenes de espacios cerrados: edificios, despachos, almacenes o naves. Y en esos espacios hay elementos físicos: máquinas, estanterías, mobiliario, equipamiento. Ah, se me olvidaba: probablemente también aparezcan personas en esa imagen.

¿Esto es una empresa? Claro que sí. Pero no solamente eso. Una empresa realmente competitiva es mucho más que unos espacios. Esos espacios y las cosas que contienen no son más que herramientas utilizadas para materializar las ideas que caracterizan a esa empresa.  Sus productos y sus servicios nacen de la mente de las personas aunque luego se hagan en otro sitio.

 

PONGAMOS UNOS EJEMPLOS

Recordemos un ejemplo conocido por todos. Ikea es famosa en todo el mundo por sus productos, y la realidad es que no fabrica nada. Lo que hace es crear. Aprovecha el talento de fuera para alumbrar esos nuevos sofás, platos o mesas. Una vez aprobado el diseño se pide presupuesto a fabricantes para saber quién lo va a producir.

Procter & Gamble tiene un programa llamado “Connect + Develop”. Afirma  en su web que “es nuestra versión de innovación abierta: la práctica de poder usar propiedad intelectual desarrollada externamente para acelerar la innovación interna y compartir nuestros bienes desarrollados internamente, y saber cómo ayudar a otros fuera de la Compañía.”  ¿Y por qué esta decisión? Pues porque  “Históricamente, P&G dependía de sus capacidades internas y de aquellos elementos de una red de abastecedores de confianza para inventar, desarrollar y proporcionar nuevos productos y servicios al mercado. No buscábamos activamente conectar con posibles asociados externos.”

Aunque desde Diciembre de 2013 esté reenfocando el concepto, la empresa Kraft tuvo en su día un “Collaboration Kitchen” en donde invita a inventores a presentar sus propuestas para nuevos productos. Incluso tienen una lista de necesidades para las que buscan respuestas. Por ejemplo, al escribir este artículo estaban buscando un “relleno premium de queso a la parrilla para sándwiches”.

Sin irnos más lejos, la consultora multinacional Everis tiene abierta una unidad de negocio llamada “Everis Initiatives” para que cualquiera que tenga una idea con potencial de negocio la pueda proponer. De ser aceptada,  Everis pondrá  “toda nuestra capacidad y los recursos de la compañía para que juntos hagamos que esa idea se convierta en un negocio rentable.” Es decir, que tiene la puerta abierta al talento que busque apoyo para materializar su idea.

 

INTERCONECTAR DEPARTAMENTOS

La puerta abierta. Porque esa es la clave de la competitividad en un mundo interconectado como hoy. La filosofía del siglo pasado de limitar la capacidad de cada empleado a la función que conste en su contrato supone hoy una inmensa pérdida de oportunidades. No es requisito el trabajar en I+D para tener una buena idea que suponga un servicio nuevo, un producto mejor o un sistema de trabajo más eficiente. Si mantenemos esta estanqueidad entre departamentos estaremos haciendo un enorme favor a los competidores más flexibles. Seamos capaces de gestionar las ideas y la inteligencia colaborativa resultante favorecerá los resultados de la empresa.

 

Ya puestos a tirar tabiques, ¿por qué limitarnos a los internos? ¿Es que es necesario estar en plantilla para poder aportar buenas ideas y proyectos? Pues… no. Las empresas antes mencionadas, entre muchas otras, promueven activamente la participación externa en la mejora de su oferta. Invitan a presentar ideas. Tiene su propio departamento de innovación, pero éste no es celoso ni pretende exclusivas. Lo que pretende, como el resto de la empresa, es que sea rentable y viable en el tiempo.

Estamos viendo nacer las empresas sin muros. Son aquellas abiertas al talento esté donde esté, tenga la forma que tenga y que solamente será valorado por las ideas que aporte. Sin problemas de egos personales, rencillas interdepartamentales ni burocracias fosilizadas. Un nuevo paso adelante en la evolución de la gestión empresarial, imprescindible para quien quiera competir en la economía del siglo XXI.

¿Usted quiere?

Si te ha gustado... ¡pásalo!

Comparte tu opinión



Suscríbete a nuestro Boletín