El momento de la innovación forzada

Muchas de las grandes innovaciones se han hecho por necesidad. Por grandes crisis. Por guerras. Porque o piensas algo nuevo o te comen. O porque la competencia ya está dedicando tiempo y esfuerzos a evolucionar. O, simplemente, porque las condiciones en las que se desarrollaba tu actividad habitual han cambiado radicalmente.

La irrupción del coronavirus en el mundo ha supuesto un electroshock a las cosas de siempre. A las rutinas, a nuestro modo de trabajar, a cómo nos relacionamos, a nuestra movilidad, a la educación de nuestros hijos… a todo.

 

EN LO QUE ESTAMOS HOY

Sabemos lo que está pasando, pero no tenemos más que una idea genérica e imprecisa de lo que va a ocurrir. Que si una tercera o cuarta ola de la epidemia, que si nuevas restricciones, distintas condiciones económicas, cambios en los hábitos de consumo, o la aparición o popularización de nuevas profesiones y habilidades a la luz de nuevas dinámicas de mercado. Hay muchas cosas nuevas, que generalmente suponen la calificación de obsoletas de muchas otras.

Este es el momento. Veo que desde hace unos meses, ya recompuestos del susto del confinamiento y habiendo asumido que esto va para largo, la gente ha tirado de Creatividad y se ha puesto a innovar. ¿De qué otra forma puedo seguir vendiendo a unos clientes que ya no vienen a mi establecimiento? Con las instalaciones de las que dispongo, ¿qué otro producto o servicio nuevo puedo ofrecer para mantener la facturación? A lo mejor yo no soy una persona que destaca por la imaginación pero, ¿he preguntado a otros (colaboradores, clientes, proveedores) si tienen alguna sugerencia? El aprovechameinto de la inteligencia colaborativa se hace cada vez más evidente.

Siempre podemos sacar algo útil del fracaso (o de la cercanía al fracaso), algún conocimiento provechoso para el futuro. Pensemos en cómo aprovecharlo.

Dejar un mal hábito o cambiar una rueda pinchada pasan por el mismo momento inicial: asumir que hay un problema que exige gestionarlo. Ese instante es el que nos permitirá plantearnos en serio y de una forma metódica los próximos pasos a dar. Es cuando pensaremos en cómo buscar oportunidades en los problemas .

 

EMPEZANDO A ANDAR EL MAÑANA

Porque sí, mañana amanecerá de nuevo. Al invierno le sucederá la primavera como el día a la noche. Seguimos vivos, y estamos ante una posibilidad histórica de revisar lo que hacíamos para hacerlo mejor o distinto. Cierto que cada 31 de diciembre todos nos prometemos cerrar unos proyectos y empezar otros, y este año no será distinto. Lo que creo es que a la motivación de hacer nuevas cosas se une la necesidad de ponerlas en marcha, de verdad, porque no hay la opción de aparcarlas de nuevo.

Todas las empresas están pensando en cómo repensar el negocio. Autónomos, comerciantes, hosteleros, asesores, educadores, todos estamos buscando cómo salir de los problemas que nos ha traído la pandemia para poder seguir adelante. O para cambiar de rumbo, o buscarnos otro barco, seguir a otro capitán. Lo que fuere, pero algo hay que cambiar.

Es ahora cuando empezamos a hablar en serio de Innovación, de Creatividad, de nuevos modelos de negocio, de Internet y sus casi infinitas posibilidades. En este momento hasta los más conservadores se han visto forzados a definir y adoptar cambios en sus rutinas de siempre.

 

¿Y CÓMO PUEDO REPENSAR MI NEGOCIO O EMPRESA?

Nadie mejor que uno mismo conoce sus capacidades, sus habilidades, sus competencias y sus recursos. Pero sí que me atrevo a dar unas ideas respecto de cómo sería el repensamiento de nuestro negocio:

  • Mejor en compañía que solo. En un mundo cada vez más complejo, tener el apoyo de otras personas con puntos de vista distintos y complementarios al tuyo es una fortaleza.
  • Cuanto mayor el tamaño, más fuerza y resistencia tendrás. 99% de las 68.000 empresas destruidas en España por la pandemia tiene menos de 50 trabajadores.
  • Ten un propósito. Que tu actividad vaya más allá de lo visible, que trascienda, que aporte a las personas y a la sociedad. Esfuérzate por conseguir que quienes trabajen contigo sientan que contribuyen a algo más que al negocio.
  • Internet es tu aliado, no tu enemigo. Aprovecha ese mundo virtual tan real para sacar adelante tus planes. Además, ya hemos visto que cuando nos limitan la movilidad física el negocio puede seguir atendiendo a tus clientes si dispones de los medios informáticos necesarios.
  • Piensa en el cliente. Gracias a él vives tanto tú como tus colaboradores y proveedores. ¿Qué necesita? Si no se lo das tú lo harán otros. ¿Puedes llegar a alianzas con otras empresas y profesionales para mejorar entre todos vuestra relación con el cliente?
  • No hay otro planeta. El hecho de que tu empresa contribuya a proteger el medioambiente (y que tus clientes lo sepan, claro) es un factor diferencial que cada vez pesa más en la decisión de compra. Además, recuerda que tú también vives en él y respiras el aire que todos respiramos.
  • Sé humano y amable. No como argumento de marketing sino como una convicción que marca la cultura de tu negocio y de tu actividad profesional. No eres un robot: eres tan persona como los que te rodean, estés o no de acuerdo con sus opiniones y perspectivas.
  • La vida es corta. No la desperdicies en actividades que te amarguen. Piensa bien en qué es lo que te gusta, lo que no te importa dedicarle más horas y esfuerzo, e incorpóralo a tu vida. No es necesario que te haga feliz; basta con que vayas con ilusión a trabajar la mayor parte de los días.

 

EN RESUMEN

La vida sigue. Para quien quiera buscarlas, hay oportunidades para casi todos. Normalmente bastará con abrir la mente, fijarnos bien en lo que pasa en el mundo y a nuestro alrededor, comprobar nuestro inventario de experiencia y conocimiento, remangarnos y ponernos a hacer.

Os deseo un 2021 lleno de ilusión, buenos amigos, una actividad profesional satisfactoria y la posibilidad de decir al final del día ¡voy por el buen camino!

A por ello.

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.200 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN:  Saydung89  en Pixabay

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