El aprendizaje debe continuar

Aprender y formarse es parte de la vida. Empezamos en el colegio, algunos siguen en la Universidad. Todos pasamos a aprender lo que necesitamos para nuestro trabajo, y muchos buscamos saber más de los temas que nos interesan. El mundo de la empresa también requiere mantenerse al día a través de la formación; es la forma de mejorar la competitividad de sus profesionales y, por ende, de toda la organización.

Este artículo, pensado para el mundo de la enseñanza, es perfectamente aplicable al de las empresas y organizaciones. No importa qué difíciles situaciones como esta pandemia nos amenacen: debemos seguir formándonos aunque sea de otras formas. (N. del T.)

 

Traducido y adaptado del original «The Learning Must Go On«, por Kyle Wagner en el blog de Getting Smart

 

Johnny se despierta aturdido a las 8:30 am, se sirve un poco de cereales y se sienta a comer en la mesa de la cocina. No tiene mucho tiempo. La clase de inglés comenzará puntualmente a las 9:00 a.m. y ni siquiera ha completado los deberes de la noche anterior. Abriendo su portátil, acelera la mini-lección del profesor sobre lenguaje figurado y empieza a añadir metáforas a su escrito.

El reloj corre.

Se acabó el tiempo. La clase está a punto de comenzar.

Se une a 28 compañeros de la clase online a través del video chat; cada uno de ellos llenando una pequeña caja en la pantalla. La clase de inglés virtual ha comenzado oficialmente.

Debido al reciente brote de coronavirus, Johnny, como miles de otros estudiantes en China y Hong Kong se ha visto obligado a pasar los próximos dos meses aprendiendo completamente online.

Pero eso no significa que su aprendizaje se detenga.

Las escuelas ágiles con sistemas de aprendizaje combinados y robustos han sido rápidas en adaptarse, cambiando el contenido, el plan de estudios, las lecciones y el aprendizaje a la perfección a una plataforma en la nube. Para ellos, ha sido como siempre.

Para otras escuelas menos robustas y adaptables, ha sido una transición lenta y dolorosa. No han fomentado una cultura que permita tal agilidad.

Entonces, ¿qué es lo que pasa? ¿Qué tienen de especial las escuelas que han podido prosperar en esta época de incertidumbre?

Entrevisté a seis innovadores educadores repartidos en seis escuelas ágiles para descubrir las respuestas.

Esta pieza destila sus ideas desde seis rasgos distintos, tanto de los estudiantes ágiles como de los sistemas que ayudan a crearlos. Espero que te proporcionen ideas sobre cómo también puedes fomentar una cultura de agilidad y adaptabilidad en tu aula o escuela.

 

1. Hay más de una manera de comerse un elefante.

Los estudiantes ágiles entienden que hay más de una manera de resolver un problema. Cora Yang, de la Harbour School, ha creado un aula virtual llena de solucionadores de problemas. Para enseñar el diseño de juegos, ella esboza una tarea abierta donde los estudiantes crean cualquier juego que les gusta usando cualquier programa de codificación que elijan. Y mientras enseña algunos comandos de codificación, depende de ellos mismos descubrir las piezas que faltan. Cuenta la historia de Milo, un ágil aprendiz que incorpora múltiples niveles y desafíos a su juego: «Cuando se encontró con un comando que no conocía, consultó a Youtube. Cuando Youtube resultó ser demasiado difícil, me pidió ayuda». Siendo ella misma una ágil aprendiz, Cora sabía cómo responder: «Averigüémoslo juntos«.

Implicaciones para la práctica:

¿Cómo fomentas una cultura de búsqueda y resolución de problemas en tu clase? ¿Proporcionas a los estudiantes tareas abiertas? Considera la posibilidad de presentar a los estudiantes un desafío o problema que requiera una comprensión detallada de su plan de estudios para resolverlo. Desarrollad juntos las preguntas. De esta manera, los estudiantes verán la clase no tanto como un conjunto de normas y objetivos, sino como una puerta para comprender mejor el mundo en el que viven.

 

2. Estar cómodo en lo extraño.

Los estudiantes ágiles se sienten cómodos con la incertidumbre. Trevett Allen, del innovador programa educativo «Baker and Bloom«, crea un ambiente lleno de incertidumbre. Describe el paisaje de aprendizaje ágil ideal como «Pizarras sobre ruedas». Como un integrador de arte y diseño/espacio de fabricación/currículo, ha creado un ambiente que permite el constante retoque e iteración. Recuerda la vez que uno de sus estudiantes notó que las ruedas bajo su mesa sólo giraban en un sentido. Frustrado, insistió, «Puedo hacer que giren en todas las direcciones». En lugar de redirigir al estudiante, Trevett le pidió que lo intentara. Sin perder tiempo, el estudiante tomó algunas herramientas, algunos amigos y se puso a trabajar. En menos de una hora, la mesa se movió en todas las direcciones. Este mismo estudiante ahora dirige un negocio de robótica con robots que giran en todas las direcciones.

Implicaciones para la práctica:

¿Cómo ayudas a los estudiantes a sentirse cómodos con la incertidumbre? ¿Haces hincapié en el proceso de aprendizaje tanto como en el producto? Intenta crear un espacio en tu aula para mostrar el proceso con múltiples borradores del trabajo del estudiante. No tengas miedo de compartir algunos de tus trabajos también.

 

3. Las piezas del rompecabezas son sólo piezas hasta que las juntas.

Los estudiantes ágiles ven el aprendizaje no como una colección de piezas mezcladas, sino como un hermoso rompecabezas interconectado. Levent Erdoğan, un profesor de cine de la Escuela Delia de Canadá en Hong Kong, ayuda a proveer a los estudiantes con cada pieza del rompecabezas que falta. Recientemente asignó un proyecto cinematográfico que pedía a los estudiantes que montaran sus propias historias digitales combinando lecciones y técnicas cinematográficas anteriores. Un estudiante particularmente ágil decidió crear un cortometraje centrado en un mando a distancia que controla a su familia, combinando lecciones previas de guión gráfico, redacción del guión, efectos especiales, producción, actuación y dirección de manera impecable en la producción del corte final. No fue su primera experiencia con este tipo de aprendizaje. Levent continuamente modela este proceso en todos los proyectos y tareas que asigna.

Implicaciones para la práctica:

¿Cómo ayudas a los estudiantes a conectar su aprendizaje? Considera cómo podrías integrar las lecciones individuales dentro de un proyecto más grande o una tarea sumativa. Al modelar continuamente para los estudiantes cómo se conecta el aprendizaje, los estudiantes desarrollarán la capacidad de ver el panorama general.

 

4. La curiosidad sólo mata a los gatos.

Rosie Howes crea alumnos ágiles al compartir el poder de decisión en su clase. Los estudiantes son libres de desarrollar sus propios itinerarios de aprendizaje, abordar los problemas, tomar decisiones y elegir el aprendizaje más adecuado a sus necesidades. Rosie comienza escuchando atentamente lo que le interesa a los estudiantes, les proporciona preguntas y actividades provocativas para aumentar su curiosidad, y luego les permite llevar el aprendizaje a donde les lleve de forma natural. Por ejemplo, durante una de esas provocaciones, Rosie pidió a los estudiantes que compartieran sus ideas para el siguiente tema de la clase. Viendo que estaban más interesados en la vida marina, trajo a un biólogo marino y programó excursiones al cercano mar para explorar. Los estudiantes continuaron a partir de ahí.

Estudiantes de tan sólo seis años crearon campañas para proteger la vida marina, investigaron formas innovadoras de proteger los ecosistemas locales y organizaron demostraciones en toda la escuela en apoyo de la Movilización Global por el Clima. Proporcionando un imagen de toma de decisiones compartida, Rosie ha creado una sala llena de alumnos ágiles y capacitados.

Implicaciones para la práctica:

¿Compartes la toma de decisiones en tu aula? ¿Cómo puedes hacer que tu aula sea más democrática? Las reuniones habituales de clase y en corros son un buen punto de partida.

 

5. El aprendizaje es iterativo. La perfección es el enemigo.

Los estudiantes ágiles están tan preocupados con el proceso de aprendizaje como con el producto. Zach Post, director de la Escuela Internacional Americana en Hong Kong ha fomentado una cultura obsesionada con el proceso. Cada año, su escuela se toma una semana entera de descanso para trabajar en todas las materias, disciplinas y niveles de grado para abordar los problemas locales. Durante estos «Proyectos Intensivos», los estudiantes abordan problemas que van desde el exceso de residuos de alimentos en la cafetería hasta cuestiones más complejas de vivienda justa y cambio climático. El objetivo de cada proyecto no es recibir la nota más alta, sino crear el impacto más significativo. Zach explica que de esta manera el aprendizaje  ayuda a romper la rutina y crea un ambiente libre de riesgos que es tanto iterativo como adaptativo. Los estudiantes son ágiles en la transferencia de las mentalidades que ganan a través de estas experiencias a nuevas situaciones y escenarios.

Implicaciones para la práctica:

¿Cómo se crea una cultura de iteración y reflexión continua? ¿Muestra el proceso de aprendizaje tanto como el producto? Considera llenar tu aula con prototipos, bocetos y piezas de trabajo inacabadas. Pide a los estudiantes que reflexionen sobre su aprendizaje en cada paso del camino.

 

6. Todo el aprendizaje es SOCIAL

Si entraras en el aula de Laura Rogers un día cualquiera, te costaría encontrarla. En una esquina dos estudiantes se sientan de rodillas, charlando excitadamente sobre escenas para añadirlas a sus historias ficticias; en otra, un chico se agacha sobre su hoja de papel en blanco, ilustrando cuidadosamente al villano para su cuento; en el medio, tres chicas intercambian papeles y hacen correcciones en los márgenes. Laura Rogers se sienta con las piernas cruzadas en una pequeña alfombra, inclinándose hacia adelante para escuchar a un niño compartir en voz alta su historia en un juego secreto de llaves. Laura ha creado un ambiente en el que cualquiera puede ser profesor. Explica que todo el aprendizaje en su clase es social y compartido. Los estudiantes tienen oportunidades a diario para compartir su trabajo con sus compañeros, con el profesor o ante un público. De esta manera, se vuelven más ágiles y adaptables, mejorando su trabajo a través de cada conversación sucesiva.

Implicaciones/Preguntas para la práctica

¿Cómo haces que el aprendizaje sea social y compartible? ¿Qué rutinas podrías establecer que permitan un feedback y reflexión periódicos?

 

Para terminar

No debería hacer falta una pandemia global como el coronavirus para que nos replanteemos cómo enseñamos y aprendemos. En el 2020, el aprendizaje puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar. Los estudiantes y las escuelas ágiles lo saben mejor. Ellos ven el aprendizaje no como algo confinado a un lugar físico o a un edificio escolar, sino más bien como un conjunto de mentalidades que permiten una constante iteración, ajuste y adaptación.

Como educadores, debemos continuar proporcionando el paisaje apropiado.

Esperemos que el brote de coronavirus se contenga pronto. Pero si no, sabemos cómo adaptarnos.

 

AUTOR

Kyle Wagner es escritor en plantilla de Getting Smart, un ex educador en la High Tech High, un Director de Programa de Escuela Secundaria en la Escuela Internacional Montessori, un autor y fundador de Transform Educational Consulting. Recientemente ha creado un curso online de PBL para ayudar a los educadores a planificar, evaluar, gestionar y reflexionar sobre las experiencias basadas en proyectos con un equipo de profesionales expertos. Encuentra más información sobre el curso aquí. Puedes contactar con él en kylewagner@transformschool.com o en Twitter en @kwagssd3

IMAGEN: la del artículo original

 

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