Cómo conocer mis habilidades

Todos tenemos unas habilidades que nos diferencian de los demás. Absolutamente todos. Lo que pasa es que estas habilidades evolucionan durante la vida de las personas a medida que ganan experiencia y van aprendiendo cosas nuevas.

¿Y cómo puedo saber las habilidades que tengo? En el fondo ya sospechamos las principales que pudiéramos tener: don de gentes, habilidad manual, talento organizador, facilidad para aprender idiomas o mano en la cocina.

Lo que pasa es que, como leí una vez, las personas somos muy buenas en un 20% de las cosas, pasables en un 50% e inútiles en el restante 30%. Si esto fuera así, ¿qué habilidades tengo en los dos primeros porcentajes?

Así que vayamos con unas pistas para explorar esas habilidades que tenemos para conseguir nuestros objetivos en la vida. Seguro que descubrimos alguna que no teníamos muy en cuenta. Vamos allá.

 

Pregunta a los demás
Haz una sencilla encuesta a quienes te conocen. Poniendo cara de interés real en su opinión. Que no les des la sensación de que estás esperando oír algo concreto. “Oye, Manolo, tú que me conoces bien, ¿en qué dirías que soy muy bueno?”. Y déjate de modestias.

Cuando eras un niño
Piensa en aquellas actividades o asuntos que te fascinaban. O en los que destacabas y que eran parte de tu descripción como niño. ¿Te encantaba el Lego y destacabas por tus inventos para luego licenciarte en Derecho como me pasó a mí? ¿Eras un niño del que se decía que pensaba mucho más de lo que parecía? ¿Sabías llevarte al huerto a tus padres con extraordinaria habilidad? ¿Eras ordenado, disciplinado y estudioso?

Lo que más te gusta hacer hoy
Piensa en esos momentos de placer y felicidad cuando haces algo que te llena. Da igual si es con tu hobby, o leyendo, paseando por la calle o mirando el cielo. ¿Te notas especialmente alineado con la acción de ese instante?

¿De qué te encanta hablar?
Todos tenemos unos temas favoritos de conversación. De los que normalmente sabemos más, ya que disfrutamos encontrando nueva información sobre ellos. Política, Economía, cría de perros, poesía, el cambio climático o tecnología. Estos gustos se alinean con tus intereses, que a su vez suelen estar relacionados con lo que sabes hacer.

Recuerda tus sueños -los del día
Cuando sea mayor seré …………….” O “Cuando acabe la carrera viajaré a ………… para hacer un poco de …………………………..” “Cómo me gustaría encontrar un trabajo de ……………………..” Todas las personas lo hemos hecho. Recuerda qué soñabas hacer. ¿Por qué te veías capaz de hacerlo?

Recuerda tus sueños -los de la noche
Los sueños que tenemos mientras dormimos están directamente relacionados con lo que pensamos y sentimos. Con nuestras ilusiones y miedos. Intentemos recordar esas películas para ver si podemos extraer alguna pista sobre lo que se nos da bien. Aunque sea en sueños.

¿Cómo andas de aficiones y hobbies?
Escoger aficiones dice algo sobre nuestras capacidades. Quien tiene sentido estético suele disfrutar con las artes. Los hábiles suelen estar haciendo bricolage, y los deportistas andan superándose día a día.

Si pudieras reencarnarte a voluntad, ¿qué elegirías?
Y pregunto “qué” porque cualquier respuesta vale: otra persona, un animal existente o extinto, una montaña o un elemento. Un planeta. Un personaje de ficción. ¿Por qué me atrae esa selección? ¿Qué habilidades y características tiene?

Mírate a ti mismo
¿Prefieres trabajar solo o con personas? ¿Letras o números? ¿Artes o cosas concretas? ¿Crear o revisar? Con esto más o menos en la mente, ¿qué habilidades crees que son imprescindibles?

Lee. Mucho y variado.
Nada como mirar en otros mundos para disfrutar de la diversidad de opiniones, enfoques, percepciones y emociones. Estos viajes enriquecerán tu capacidad de imaginar situaciones que te gustan, y probablemente te hagan descubrir la existencia de nuevas habilidades en las que nunca habías reparado. Quién sabe …

El poder inspirativo de los podcasts
Para quien no se sienta especialmente inclinado a leer existe la opción de los podcasts y los audiolibros. De los primeros hay de cualquier teme imaginable, sobre todo si te sientes cómodo con el inglés. Psicología, innovación, empresas, negocios, artes, filosofía, naturaleza, salud, … Seguro que hay varios para ti que te ayuden a reflexionar sobre tus puntos fuertes.

¿En qué tipo de actividad destacas hoy por hoy?
No tiene por qué ser la que más te gusta. Todos conocemos a alguien que es muy bueno haciendo algo que no le emociona especialmente. Tras esa realidad subyace una capacidad que se podría utilizar de otro modo.

¿Qué te ves haciendo dentro de 15 años?
Cuando no planteamos esta pregunta lo hacemos consciente o inconscientemente teniendo en cuenta lo que sabemos hacer bien o muy bien. Saca a la luz esas habilidades con las que cuentas para visualizar ese futuro.

Repasa tus éxitos
¿Qué hacías? ¿En qué cosa triunfaste? ¿Gracias a qué habilidad saliste adelante? Identifícala bien para explotarla mejor.

Y no te olvides de tus fracasos
¿Cuáles han sido algunos de tus fracasos? Sinceramente, ¿por qué ocurrieron? De haber tenido alguna habilidad que por entonces no tenías, ¿el resultado habría sido otro? ¿Qué habilidad es? Aquí tenemos un margen de mejora.

¿Hay algo que no sabes hacer y que te gustaría aprender?
Hay actividades en las que no participamos porque no sabemos hacer algo concreto. Por ejemplo, uno no es parte de una orquesta porque no sabe tocar un instrumento. Pero hay otras formas de participar en ella (organizando conciertos, diseñando los escenarios, buscando patrocinadores) que no exigen dominar el violín o la trompeta. Pregúntate qué es lo que de verdad te llama la atención de esa actividad, qué habilidad tienes para ser útil… y toma una decisión.

Que la locura se apodere de ti
Haz una lista de cosas que nadie diría -ni tú mismo- que harías. Al menos 20. Las primeras son las obvias; las interesantes son las últimas, las que más te ha costado imaginar.

Esas actividades de otros que tanto has envidiado
Esa amiga que es una crack del marketing, o un cuñado director de hotel, o un sobrino que lo sabe todo de informática, o una vecina extraordinariamente manitas, o el escritor que ves en tu cafetería favorita. Mira a tu alrededor y reconoce qué actividades te gustaría conocer mejor… y quizá probarlas

Apúntate a un voluntariado
Verás las muchas cosas que se hacen y conocerás a las personas que las mueven. ¿Qué saben hacer? ¿Para qué utilizan mejor esa capacidad? ¿En qué podrías ayudar tú? Seguro que alguien necesitará uno de tus muchos talentos.

¿Qué habilidades has utilizado más en los siete últimos días?
Hay días y semanas más fáciles que otros, y que nos exigen un abanico diferente de habilidades para resolver los distintos asuntos que se nos presentan. Hazte una lista con el Top Ten de las más socorridas en una semana.

Un poquito de Historia
En términos históricos, ¿te ves en alguna época concreta? ¿Qué estarías haciendo en ella? ¿Serías quien preparara las trampas de caza en la Prehistoria, un sanador, una abadesa del medievo, un marinero de los que acompañó a Cristóbal Colón, un azteca, un inventor, una periodista famosa? ¿Por qué has pensado en unos personajes antes que en otros?

¿Y tú qué opinas de ti mismo?
Tras estas pistas prueba ahora a hacerte una lista de habilidades dividida en categorías. Por ejemplo, las más destacadas, las pasables, y las que quisieras adquirir o mejorar. O las más útiles para ganar dinero, para hacer amigos, para ser mejor persona, para ser mejor profesional, o para ser más feliz.

 

EL MOMENTO DE LA VERDAD
Todo esto se quedaría en sueños si no materializas algunas de las ideas.

Decide los pasos para hacer una especie de lean-startup o prueba inicial sin grandes riesgos. Es decir, prueba a poner en práctica alguna de esas “nuevas” habilidades recién descubiertas -o redescubiertas- haciendo algo concreto y dentro de un plazo.

A lo mejor ahora puedes imaginarte a ti mismo de otra forma. Y cuanto antes empieces, mejor. El mejor momento para empezar, AHORA.

 

AUTOR: Alberto Losada Gamst

IMAGEN: StockSnap en Pixabay

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