Por qué no se te permite trabajar desde casa

 

La mayoría de los estudios sobre el trabajo, que datan de la década de 1980, predijeron que los empleados de oficina ya estarían trabajando desde casa. La predicción no se ha hecho realidad. ¿Por qué? Bueno, hay toneladas de razones por las que los programas de trabajo en casa son un reto para empleados de todas partes. De hecho, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU., sólo alrededor del 24% de las personas empleadas trabajaban desde su casa en 2015. Estas estadísticas son un tanto sorprendentes. La tecnología ha avanzado mucho para facilitar un trabajo remoto más rápido. La tecnología incluso reduce el coste del trabajo a distancia y aumenta su eficiencia.

 

Traducido y adaptado del original «Why You Are Not Allowed to Work from Home«, de Alyssa Johnson,en el blog de Cake HR.

 

Entonces, ¿por qué los empleadores, incluyendo gigantes como Yahoo!, se están trayendo a sus teletrabajadores de vuelta a la oficina ?

 

Aquí están las verdaderas razones por las que no se te permite trabajar desde casa.

 

#1. FALTA DE CONTROL

Esta es otra forma de decir que los jefes no confían en los empleados. La mayor razón por la que no se te permite trabajar en casa en pijama es exactamente lo que piensas: no creen que vayas a cumplir con tu trabajo. Quieren que estés en la oficina donde puedan vigilarte y asegurarse de que cumplas con tus metas laborales.

El nivel justo de miedo en los jefes, cuando se trata de sus empleados que trabajan desde casa, gira en torno a su zona de confort. El gestor ideal tiene que confiar en sus compañeros de equipo. Si el líder, por diversas razones, no confía en que los empleados hagan las cosas, el miedo se manifiesta en las políticas de la empresa. El jefe temeroso hará que los empleados se presenten en la oficina todos los días de la semana a las 8:00 y se asegurará de que salgan a las 17:00. Este régimen, según él, ayuda a mejorar la productividad de los empleados.

Por el contrario, los empleados que trabajan en casa no pasan sus días en zapatillas viendo programas como «Keeping up with the Kardashians Reruns» (una serie sobre la familia de las célebres Kardashinas, N. del T.). Los estudios muestran que un abrumador 60% de los directores informarion de un aumento en la productividad cuando los empleados trabajaban desde casa. El aumento de la productividad es fácil de explicar. Verás, cuando trabajas desde casa, puedes trabajar muchas horas en comparación con los empleados que están encerrados en una oficina todo el día. No tienes adónde ir, así que tiendes a concentrarte en tu trabajo durante tiempos más largos. Los empleados de oficina no tienen la misma ventaja. Es más probable que respondan a los correos electrónicos y revisen sus redes sociales durante sus horas libres. El empleado que trabaja en casa siempre está en el trabajo, ya que su casa es siempre la oficina.

Entonces, ¿por qué los directores no confían en que sus empleados trabajen desde casa, incluso si van a obtener más de ellos? Bueno, todo se reduce al hecho de que los líderes no confían lo suficiente en sí mismos como para contratar empleados en los que puedan confiar. Luego tienen que recurrir a mecanismos de control que les permitan vigilar a los empleados. Por esa única razón, te ves obligado a conducir o coger un transporte al trabajo todos los días y mantener así a raya el miedo de tu jefe.

 

#2.  GASTOS EXTRA SIN BENEFICIOS

Otra razón por la que puede ser que no quieras trabajar desde tu casa es el dinero. Si  quieres comenzar un negocio en casa, es tentador pensar que no necesitarás todo ese dinero para poner las cosas en marcha. Si eso es lo que piensas, te vas a llevar una gran sorpresa.

Verás, empezar un negocio en casa supone ya una gran cantidad de dinero. (N. del T. -En Estados Unidos la Sanidad es fundamentalmente privada, y quienes no estén contratados por una empresa que incluya seguro médico tendrán que hacer frente a los gastos derivados de la atención y tratamientos médicos). Los empleadores ya están sintiendo el gasto de tener empleados. Tienen que pagar su seguro de salud, entre otros beneficios. Por lo tanto, si estás dándole vueltas a si «¿debería trabajar desde casa?, tendrás que incluir el coste de un seguro médico, dental, pensión para la jubilación, y otros gastos. Lo que es aún más preocupante es el hecho de que la mayoría de las pólizas privadas de salud no ofrecen cobertura por maternidad. Así que si eres una madre decidida a hacer que el trabajo en casa funcione, recuerda que tendrás que pagar en efectivo si planearas tener hijos. Estos y otros gastos se suman al coste de iniciar un negocio en casa. Unos meses más tarde, puedes empezar a lamentar la decisión de trabajar en casa e incluso aventurarte a buscar un contrato de trabajo. Pero hay un lado positivo. Puedes reclamar primas de seguros privados como deducibles de los impuestos de tu negocio.

¿Qué puedes hacer para que los gastos extra y la falta de beneficios sean un poco más fáciles de manejar cuando quieras trabajar desde casa? Bueno, para empezar, necesitarás suficiente capital para tu negocio en casa. Tu presupuesto estimado para iniciar el negocio siempre será mayor cuando tengas los pies en el suelo. Por lo tanto, cuando estés consiguiendo préstamos de amigos u otros prestamistas para poner en marcha tu negocio en casa, asegúrate de obtener más que suficiente para cubrir tu presupuesto estimado. Esto te da cierto margen de maniobra y seguridad antes de que el negocio arranque y comience a pagar los gastos.

 

#3, NUNCA ESCAPARÁS DE LA OFICINA

La mayoría de las veces, las personas que buscan formas de empezar a trabajar en casa buscan escapar de las jornadas laborales de 9 a 5. De lo que no se dan cuenta es de que trabajar desde casa es pasarse las 24 horas en la oficina, y aquí está el por qué. Trabajar en las oficinas de la empresa te lleva a un ambiente organizado donde el tiempo está predeterminado y es predecible. Es cierto que puedes estar encerrado en un cubículo durante siete horas cada día de la semana, pero al menos sabes cuándo empieza y cuándo termina una jornada laboral. Cuando  trabajas desde tu casa, ya no tienes acceso a esas horas de trabajo predeterminadas. Entras en un mundo en el que la gestión del tiempo es mucho más complicada. El trabajo puede llegar a cualquier hora cuando tienes una oficina en casa. A las 11 de la noche puedes estar sentado en el escritorio de casa ocupándote de asuntos de trabajo y permanecer allí hasta las primeras horas de la mañana.

Nadie paga por este tiempo extra, y al día siguiente se espera que empieces otro día de trabajo. El ritmo frenético de trabajar desde casa consume el tiempo de la familia y el tiempo personal. Rápidamente te das cuenta de que ya no tienes tiempo para hacer las cosas que amas y disfrutas porque siempre estás en la oficina. Trabajar desde casa difumina la línea entre las horas de trabajo y las horas de descanso. Con eso, el equilibrio entre el trabajo y la vida personal se va por la ventana, y lucharás para mantenerte cuerdo.

Ser empleado en las oficinas de alguien te hace responsable de una o varias áreas. Esto hace que sea fácil cumplir con tus deberes y tener una vida separada fuera del trabajo. Trabajar desde casa significa que eres responsable de todo. Eres el contable, el jefe,  el comercial y el director ejecutivo de tu empresa. Hacer todos estos papeles todos los días será agotador. Hacer malabarismos con todas esas responsabilidades te agotará, y te negará tiempo para ti mismo. Piensa en las responsabilidades extra y evalúa honestamente si puedes manejarlas antes de subirte al carro del trabajo en casa.

 

#4. TODO TRATARÁ DE DISTRAERTE

¿Recuerdas cuando en la escuela primaria la profesora amenazó con cancelar el recreo si la clase no se mantenía en silencio? La amenaza era suficiente para poner orden en la clase, pero siempre había un chico que perjudicaba a todos montando un escándalo. Eso es lo que le pasa a algunas personas que trabajan desde casa. Mientras que la mayoría de la gente terminará todo su trabajo en casa y mantendrá una disciplina estricta, hay algunos a los que le costará mucho conseguirlo. Sin supervisión y estructura, estas personas apenas consiguen hacer nada. Su falta de productividad asusta a los empleadores lo suficiente como para negarles el privilegio de trabajar desde casa. Sería ideal eliminar a aquellos que requieren supervisión constante y negarles ese privilegio mientras dejan que los demás tengan más libertad sobre su trabajo, pero el mundo tristemente no funciona así. Sería demasiado molesto para un empleador identificar a las personas menos aptas para trabajar desde casa. También llevaría a que el empleador incurriera en más gastos. Así que prefieren que todos trabajen en la oficina.

Incluso para el trabajador más disciplinado, las tentaciones están en todas partes cuando se trabaja desde casa. Es fácil quedarse atrapado en la nueva libertad y seguir posponiendo las cosas con la falsa creencia de que tienes suficiente tiempo para hacer las cosas más tarde. El hecho es que si decides pasar las mañanas con tu familia, nadie te despertará a las 4 a.m. para que hagas algo de trabajo antes de que la familia se despierte a las 7 a.m. También están esos molestos programas de televisión, películas, pasatiempos y cosas divertidas que nunca has tenido tiempo de disfrutar. Trabajar desde casa puede brindarte la oportunidad de acceder a la mayoría de estas actividades de ocio, pero eso puede ser una gran desventaja. Puedes terminar perdiendo días de valioso trabajo al tiempo que pierdes un cliente. Cuando decidas trabajar desde casa, asegúrate de que tus habilidades de gestión del tiempo y autodisciplina sean lo suficientemente fuertes como para hacer frente a las muchas tentaciones. Una forma de hacerlo es instalar un software de gestión del tiempo en el teléfono y en el portátil que garantice que las cosas se hagan en el momento adecuado. También puedes querer tener una oficina aislada lejos de la sala de estar para evitar la tentación de sentarte en el sofá y ver algunos episodios de tu programa favorito de televisión.

 

#5. FALTA DE INTERACCIÓN CON LOS COMPAÑEROS DE EQUIPO

Cuando sólo hablas con tus compañeros de equipo o clientes a través del chat y los ves en videollamadas una vez a la semana, es difícil desarrollar una relación sólida. Las relaciones bien cutivadas en el trabajo son esenciales para formar un gran equipo, y ahí es donde el trabajo de oficina es mejor que el trabajo en casa. No hay interacción cara a cara cuando se trabaja desde casa. Las videoconferencias semanales no son un sustituto, especialmente cuando estás involucrado en una situación que necesita de colaboración. Necesitarás saber cómo son tus colegas y eso significa aprender un poco sobre sus respuestas emocionales a situaciones particulares. Eso sólo se obtiene de la interacción constante con ellos, que solamente es posible en el modelo de oficina. Como consecuencia, los trabajadores a distancia nunca llegan a formar parte del equipo. Son un brazo laboral virtual que a veces funciona mal porque nunca aprenden realmente la cultura de la empresa.

La mayoría de los empleadores dudan en contratar a trabajadores remotos porque nunca están realmente seguros de que aceptarán esa cultura de empresa. No estar en la oficina por un período de tiempo prolongado significa que el empleado no aprende lo que hace funcionar a la empresa. No aprenden los valores de la organización y, por lo tanto, nunca son capaces de abrazar realmente su ética de trabajo. Esto puede ser un desafío de enormes proporciones para las organizaciones que se basan en valores intangibles. Imagínate que trabajas para una empresa de tecnología y no tienes ni la más mínima idea de lo que la empresa realmente representa. Aunque es posible completar tus tareas asignadas remotamente, en realidad nunca serás parte de la compañía. Es sólo otra corporación sin rostro que envía un cheque al final de cada mes.

Para los empleados, la falta de interacción también tiene consecuencias negativas. Trabajar desde casa significa que nunca podrás interactuar con otras personas fuera de tu familia y amigos. Te pierdes la oportunidad de aprender sobre otras culturas, lo que te hace menos tolerante a ideas fuera de tu entorno habitual. Lo que puede ser paralizante, especialmente en un mundo cada vez más pequeño. Esto es bastante evidente en la vida de un proveedor. No tienen ni idea de la cultura de su cliente, lo que significa que es posible que nunca sean capaces de abordar completamente una tarea determinada a satisfacción del cliente. Hay que aprender a trabajar con los demás y eso implica aprender sobre las diferentes culturas. Trabajar desde casa te niega este privilegio.

 

En resumen, trabajar desde casa no es para todos. Hay personas que tienen la actitud necesaria para que funcione, pero hay un gran número de nosotros que simplemente no podemos prescindir de la supervisión. Por esas precisas razones, los empleadores se han encontrado que cada vez es más difícil que sus empleados trabajen a distancia. De hecho, la mayoría de los empleadores están llamando a los empleados remotos de vuelta a la oficina. Aunque parte del problema es el miedo de los empleadores, gran parte del problema es que la los trabajadores no ha madurado lo suficiente como para que el trabajo desde casa sea factible. Hay toneladas de innovaciones tecnológicas que hacen que trabajar desde casa sea más barato y eficaz. Si bien la fuerza laboral no puede aprovechar estas innovaciones, trabajar desde casa sigue siendo una quimera para la mayoría de los sectores.

 

AUTORA

Alyssa Johnson es una compañera freelance que entiende los dolores de trabajar desde casa. Ha sido una trabajadora independiente desde que terminó la universidad y durante los últimos cuatro años, se ha enfrentado todos los desafíos inherentes a esa actividad. Ella escribe sobre los retos de trabajar en casa para ayudar a otros a evitar estas trampas y prepararse para la vida fuera de la oficina.

IMAGEN: hamonazaryan1 en Pixabay

 

 

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