Así son las personas que destacan en una organización

 

Pasa en todos los grupos humanos. Siempre hay una serie de personas que, por unas u otras razones, sobresalen del resto. Y no lo hacen por la apariencia física -que siempre influye-, sino por su actitud ante el trabajo, ante sus compañeros y en general ante la vida.

Inspiran una sana envidia. Las vemos tan populares, tan aceptadas, tan confiables, tan… estupendas. Y nos preguntamos: ¿qué tienen o hacen que yo no tenga o haga?

 

Pues repasemos algunas de sus características.

SE LAS VE CONTENTAS Y CON ÁNIMO POSITIVO
Sonríen. Son amables con las personas. Irradian una energía que recarga a quienes están en momentos bajos. Aportan a quienes las rodean estabilidad emocional, mejorando con su presencia el ambiente de trabajo. Dan las gracias y los buenos días de una forma natural y espontánea.

SABEN ESCUCHAR
En vez de estar siempre listas para colocar sus historias a los demás, se sabe que quien necesite ser escuchado ya sabe a quién ir. No interrumpen a quien habla ni adelantan opiniones. Callan y procuran entender a quien habla. Porque con frecuencia eso es todo lo que se necesita.

GENERAN CONFIANZA
Sabemos cómo son. Qué les gusta más y menos en el trabajo. Conocemos algún detalle de su vida personal, de sus aficiones, de su familia. Podemos anticipar cómo responderán en una situación dada. Por eso confiamos en ellas.

SON EMOCIONALMENTE COMPETENTES
Estén o no al tanto de lo que es la inteligencia emocional, la practican con maestría. Gracias a que saben escuchar de verdad, entienden la posición de la otra persona aunque no la compartan. Y es algo que todos notan y valoran enormemente.

SON CURIOSAS
Les atrae lo nuevo, lo distinto. Suelen tener intereses variados y les gusta estar al tanto de las cosas tanto del trabajo como fuera de él. Son curiosas, sí, pero no son cotillas.

SE LAS CONOCE POR LO QUE HACEN ANTES QUE POR LO QUE DICEN
Tienen fama de hacedoras. De ser gente práctica que cumple con sus obligaciones y que se toma en serio sus compromisos. Lejos de la palabrería que muchas personas usan para camuflar su inacción, se remangan y actúan. Y dan resultados.

ESTÁN DISPUESTAS A AYUDAR
Quienes las conocen saben que tienen la puerta abierta a los demás. Que no se encierran en su campo de obligaciones y tareas, y que siempre se puede contar con ellas cuando tengamos alguna necesidad. Y si no pudieran, nos lo sabrán decir de una forma asertiva y tranquila.

SON BUENAS COMUNICADORAS
Saben contar las cosas de una forma interesante y atractiva. Dejan que se note su conexión emocional con el asunto del que hablan sin que interfiera en la información. Es decir, se entenderá si están o no de acuerdo con lo que dicen. Son emocionalmente competentes al comunicarse con los demás.

VEN MÁS ALLÁ DE SU ESCRITORIO
O de su volante, de su taller o de su almacén. En vez de limitarse estrictamente a sus responsabilidades quieren ver más allá. Entienden en qué medida su quehacer aporta valor al conjunto. Tienen un buen sentido general de la organización, de sus metas, de su estructura y de sus interrelaciones.

VEN MÁS LAS OPORTUNIDADES QUE LAS AMENAZAS
Ante nuevas situaciones y cambios no centran su mente en lo malo, en lo desconocido y en lo aparentemente peligroso. Buscan las vertientes de oportunidades y las posibilidades de mejora -propia y organizacional- cuando la empresa decide o se ve forzada a cambiar su forma de operar.

APORTAN NUEVAS IDEAS
Independientemente del departamento en el que trabajen, se sienten parte del esfuerzo colectivo de I+D necesario para que su empresa prospere. Hablan en las reuniones con propuestas y alternativas que evidentemente has sido pensadas con anterioridad.

CREEN EN EL TRABAJO EN EQUIPO Y EN LA FUERZA DE LAS REDES DE PERSONAS
Suelen ser personas con muchos contactos que han ido ganando por ser como son. Puede que sean intrínsecamente solitarias pero a la hora de hacer cosas se sienten a gusto colaborando con otras personas para entre todos aportar resultados

REPARTEN EL MÉRITO
Justo lo contrario de quienes se cuelgan medallas ajenas. Se confía en ellas porque entre otras cosas reconocen públicamente los méritos y aportaciones de otros miembros del equipo.

SE INVOLUCRAN EN NUEVOS PROYECTOS
No dudan en apuntarse a nuevas iniciativas y proyectos si creen que podrán aportar algo útil en función de sus conocimientos y habilidades. Precisamente por su carácter curioso, espíritu de equipo y dinámica de aportar nuevas ideas.

PIENSAN MÁS EN TÉRMINOS DE SOLUCIONES QUE DE PROBLEMAS
No les va la queja por queja. Entienden que es algo negativo y frustrante, y que en vez de protestar es más útil para todos pensar en soluciones y alternativas. Claro que determinadas circunstancias les puede molestar: lo que pasa es que no se regodean en esa sensación y piensan en cómo salir de ella.

SON TRABAJADORAS.
Se toman en serio sus responsabilidades. Creen que la organización cuenta con ellas y consecuentemente cumplen con su parte. Y no solamente eso: hacen un poco más de lo que se espera de ellas; eso que en el mundo anglosajón se llama la “extra mile”.

 

¿Y QUÉ OCURRE CON LAS PERSONAS QUE DESTACAN POR ESTAS RAZONES?

Lo que más recordamos de las personas que vamos conociendo es su actitud. Cómo nos sentimos ante ellas, o cómo nos hicieron sentir. Así, de la misma forma que una mala actitud suele provocar malas emociones en los demás, una buena nos traerá buenas oportunidades. Ninguno preferimos contar con las personas de conducta equívoca, o que no destacan en nada, o que como no sabemos nada de ellas pues tampoco hay confianza. Las personas que destacan -para bien- son las que mejor futuro tienen. ¿Por qué? Pues porque …

Inconscientemente contamos con ellas.
¿Están por ahí Marga y Fernando? Ha salido un asunto importante y estaría bien conocer su opinión.

Son las primeras candidatas a ascensos y nuevos desafíos.
Porque al estar más presentes en la mente de quienes están arriba para contar con ellas, también lo están a la hora de recompensar sus esfuerzos.

Están en mejor situación para negociar sus condiciones laborales y profesionales
Precisamente porque se las considera valiosas, tienen más fuerza negociadora para obtener mejoras y concesiones por parte de la organización.

En caso de crisis y problemas, son de las últimas en marcharse
Se las tiene como la energía de la empresa por lo que, en momentos de dificultades, se optará por desprenderse antes de profesionales que aporten menos valor al conjunto.

En caso de malos jefes, son de las primeras en irse
Como se toman en serio sus responsabilidades, exigen que los demás también lo hagan. Y ver que sus mandos se comportan de una forma arbitraria, injusta o claramente negligente les hace sentirse en el sitio equivocado… así que lo cambiarán cuanto antes.

Se las considera parte del futuro de la organización
En terminología anglosajona se les denomina highflyers. Los que vuelan alto. Los que ayudarán a construir, gracias a sus competencias y actitud, el futuro de la empresa en la que trabajan. Son su próxima generación de líderes.

Viven en paz consigo mismas
No están especialmente involucradas en luchas internas. Se sienten seguras de sus habilidades. No se ven obligadas a demostrar constantemente su valía. No están compitiendo conscientemente con sus compañeros. Por eso sí que se las ve tranquilas, seguras y equilibradas.

 

¿Cómo te ves tú?
¿En qué aspectos puedes mejorar? Porque si bien nacemos con una personalidad concreta, hay competencias y habilidades que con la necesaria convicción y práctica podemos desarrollar.

¿Para qué? Para destacar en la organización.

 

AUTOR: Alberto Losada Gamst

IMAGEN: rawpixel  en Unsplash

 

 

 

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