El aprendizaje debe continuar

Aprender y formarse es parte de la vida. Empezamos en el colegio, algunos siguen en la Universidad. Todos pasamos a aprender lo que necesitamos para nuestro trabajo, y muchos buscamos saber más de los temas que nos interesan. El mundo de la empresa también requiere mantenerse al día a través de la formación; es la forma de mejorar la competitividad de sus profesionales y, por ende, de toda la organización.

Este artículo, pensado para el mundo de la enseñanza, es perfectamente aplicable al de las empresas y organizaciones. No importa qué difíciles situaciones como esta pandemia nos amenacen: debemos seguir formándonos aunque sea de otras formas. (N. del T.)

 

Traducido y adaptado del original «The Learning Must Go On«, por Kyle Wagner en el blog de Getting Smart

 

Johnny se despierta aturdido a las 8:30 am, se sirve un poco de cereales y se sienta a comer en la mesa de la cocina. No tiene mucho tiempo. La clase de inglés comenzará puntualmente a las 9:00 a.m. y ni siquiera ha completado los deberes de la noche anterior. Abriendo su portátil, acelera la mini-lección del profesor sobre lenguaje figurado y empieza a añadir metáforas a su escrito.

El reloj corre.

Se acabó el tiempo. La clase está a punto de comenzar.

Se une a 28 compañeros de la clase online a través del video chat; cada uno de ellos llenando una pequeña caja en la pantalla. La clase de inglés virtual ha comenzado oficialmente.

Debido al reciente brote de coronavirus, Johnny, como miles de otros estudiantes en China y Hong Kong se ha visto obligado a pasar los próximos dos meses aprendiendo completamente online.

Pero eso no significa que su aprendizaje se detenga.

Las escuelas ágiles con sistemas de aprendizaje combinados y robustos han sido rápidas en adaptarse, cambiando el contenido, el plan de estudios, las lecciones y el aprendizaje a la perfección a una plataforma en la nube. Para ellos, ha sido como siempre.

Para otras escuelas menos robustas y adaptables, ha sido una transición lenta y dolorosa. No han fomentado una cultura que permita tal agilidad.

Entonces, ¿qué es lo que pasa? ¿Qué tienen de especial las escuelas que han podido prosperar en esta época de incertidumbre?

Entrevisté a seis innovadores educadores repartidos en seis escuelas ágiles para descubrir las respuestas.

Esta pieza destila sus ideas desde seis rasgos distintos, tanto de los estudiantes ágiles como de los sistemas que ayudan a crearlos. Espero que te proporcionen ideas sobre cómo también puedes fomentar una cultura de agilidad y adaptabilidad en tu aula o escuela.

 

1. Hay más de una manera de comerse un elefante.

Los estudiantes ágiles entienden que hay más de una manera de resolver un problema. Cora Yang, de la Harbour School, ha creado un aula virtual llena de solucionadores de problemas. Para enseñar el diseño de juegos, ella esboza una tarea abierta donde los estudiantes crean cualquier juego que les gusta usando cualquier programa de codificación que elijan. Y mientras enseña algunos comandos de codificación, depende de ellos mismos descubrir las piezas que faltan. Cuenta la historia de Milo, un ágil aprendiz que incorpora múltiples niveles y desafíos a su juego: «Cuando se encontró con un comando que no conocía, consultó a Youtube. Cuando Youtube resultó ser demasiado difícil, me pidió ayuda». Siendo ella misma una ágil aprendiz, Cora sabía cómo responder: «Averigüémoslo juntos«.

Implicaciones para la práctica:

¿Cómo fomentas una cultura de búsqueda y resolución de problemas en tu clase? ¿Proporcionas a los estudiantes tareas abiertas? Considera la posibilidad de presentar a los estudiantes un desafío o problema que requiera una comprensión detallada de su plan de estudios para resolverlo. Desarrollad juntos las preguntas. De esta manera, los estudiantes verán la clase no tanto como un conjunto de normas y objetivos, sino como una puerta para comprender mejor el mundo en el que viven.

 

2. Estar cómodo en lo extraño.

Los estudiantes ágiles se sienten cómodos con la incertidumbre. Trevett Allen, del innovador programa educativo «Baker and Bloom«, crea un ambiente lleno de incertidumbre. Describe el paisaje de aprendizaje ágil ideal como «Pizarras sobre ruedas». Como un integrador de arte y diseño/espacio de fabricación/currículo, ha creado un ambiente que permite el constante retoque e iteración. Recuerda la vez que uno de sus estudiantes notó que las ruedas bajo su mesa sólo giraban en un sentido. Frustrado, insistió, «Puedo hacer que giren en todas las direcciones». En lugar de redirigir al estudiante, Trevett le pidió que lo intentara. Sin perder tiempo, el estudiante tomó algunas herramientas, algunos amigos y se puso a trabajar. En menos de una hora, la mesa se movió en todas las direcciones. Este mismo estudiante ahora dirige un negocio de robótica con robots que giran en todas las direcciones.

Implicaciones para la práctica:

¿Cómo ayudas a los estudiantes a sentirse cómodos con la incertidumbre? ¿Haces hincapié en el proceso de aprendizaje tanto como en el producto? Intenta crear un espacio en tu aula para mostrar el proceso con múltiples borradores del trabajo del estudiante. No tengas miedo de compartir algunos de tus trabajos también.

 

3. Las piezas del rompecabezas son sólo piezas hasta que las juntas.

Los estudiantes ágiles ven el aprendizaje no como una colección de piezas mezcladas, sino como un hermoso rompecabezas interconectado. Levent Erdoğan, un profesor de cine de la Escuela Delia de Canadá en Hong Kong, ayuda a proveer a los estudiantes con cada pieza del rompecabezas que falta. Recientemente asignó un proyecto cinematográfico que pedía a los estudiantes que montaran sus propias historias digitales combinando lecciones y técnicas cinematográficas anteriores. Un estudiante particularmente ágil decidió crear un cortometraje centrado en un mando a distancia que controla a su familia, combinando lecciones previas de guión gráfico, redacción del guión, efectos especiales, producción, actuación y dirección de manera impecable en la producción del corte final. No fue su primera experiencia con este tipo de aprendizaje. Levent continuamente modela este proceso en todos los proyectos y tareas que asigna.

Implicaciones para la práctica:

¿Cómo ayudas a los estudiantes a conectar su aprendizaje? Considera cómo podrías integrar las lecciones individuales dentro de un proyecto más grande o una tarea sumativa. Al modelar continuamente para los estudiantes cómo se conecta el aprendizaje, los estudiantes desarrollarán la capacidad de ver el panorama general.

 

4. La curiosidad sólo mata a los gatos.

Rosie Howes crea alumnos ágiles al compartir el poder de decisión en su clase. Los estudiantes son libres de desarrollar sus propios itinerarios de aprendizaje, abordar los problemas, tomar decisiones y elegir el aprendizaje más adecuado a sus necesidades. Rosie comienza escuchando atentamente lo que le interesa a los estudiantes, les proporciona preguntas y actividades provocativas para aumentar su curiosidad, y luego les permite llevar el aprendizaje a donde les lleve de forma natural. Por ejemplo, durante una de esas provocaciones, Rosie pidió a los estudiantes que compartieran sus ideas para el siguiente tema de la clase. Viendo que estaban más interesados en la vida marina, trajo a un biólogo marino y programó excursiones al cercano mar para explorar. Los estudiantes continuaron a partir de ahí.

Estudiantes de tan sólo seis años crearon campañas para proteger la vida marina, investigaron formas innovadoras de proteger los ecosistemas locales y organizaron demostraciones en toda la escuela en apoyo de la Movilización Global por el Clima. Proporcionando un imagen de toma de decisiones compartida, Rosie ha creado una sala llena de alumnos ágiles y capacitados.

Implicaciones para la práctica:

¿Compartes la toma de decisiones en tu aula? ¿Cómo puedes hacer que tu aula sea más democrática? Las reuniones habituales de clase y en corros son un buen punto de partida.

 

5. El aprendizaje es iterativo. La perfección es el enemigo.

Los estudiantes ágiles están tan preocupados con el proceso de aprendizaje como con el producto. Zach Post, director de la Escuela Internacional Americana en Hong Kong ha fomentado una cultura obsesionada con el proceso. Cada año, su escuela se toma una semana entera de descanso para trabajar en todas las materias, disciplinas y niveles de grado para abordar los problemas locales. Durante estos «Proyectos Intensivos», los estudiantes abordan problemas que van desde el exceso de residuos de alimentos en la cafetería hasta cuestiones más complejas de vivienda justa y cambio climático. El objetivo de cada proyecto no es recibir la nota más alta, sino crear el impacto más significativo. Zach explica que de esta manera el aprendizaje  ayuda a romper la rutina y crea un ambiente libre de riesgos que es tanto iterativo como adaptativo. Los estudiantes son ágiles en la transferencia de las mentalidades que ganan a través de estas experiencias a nuevas situaciones y escenarios.

Implicaciones para la práctica:

¿Cómo se crea una cultura de iteración y reflexión continua? ¿Muestra el proceso de aprendizaje tanto como el producto? Considera llenar tu aula con prototipos, bocetos y piezas de trabajo inacabadas. Pide a los estudiantes que reflexionen sobre su aprendizaje en cada paso del camino.

 

6. Todo el aprendizaje es SOCIAL

Si entraras en el aula de Laura Rogers un día cualquiera, te costaría encontrarla. En una esquina dos estudiantes se sientan de rodillas, charlando excitadamente sobre escenas para añadirlas a sus historias ficticias; en otra, un chico se agacha sobre su hoja de papel en blanco, ilustrando cuidadosamente al villano para su cuento; en el medio, tres chicas intercambian papeles y hacen correcciones en los márgenes. Laura Rogers se sienta con las piernas cruzadas en una pequeña alfombra, inclinándose hacia adelante para escuchar a un niño compartir en voz alta su historia en un juego secreto de llaves. Laura ha creado un ambiente en el que cualquiera puede ser profesor. Explica que todo el aprendizaje en su clase es social y compartido. Los estudiantes tienen oportunidades a diario para compartir su trabajo con sus compañeros, con el profesor o ante un público. De esta manera, se vuelven más ágiles y adaptables, mejorando su trabajo a través de cada conversación sucesiva.

Implicaciones/Preguntas para la práctica

¿Cómo haces que el aprendizaje sea social y compartible? ¿Qué rutinas podrías establecer que permitan un feedback y reflexión periódicos?

 

Para terminar

No debería hacer falta una pandemia global como el coronavirus para que nos replanteemos cómo enseñamos y aprendemos. En el 2020, el aprendizaje puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar. Los estudiantes y las escuelas ágiles lo saben mejor. Ellos ven el aprendizaje no como algo confinado a un lugar físico o a un edificio escolar, sino más bien como un conjunto de mentalidades que permiten una constante iteración, ajuste y adaptación.

Como educadores, debemos continuar proporcionando el paisaje apropiado.

Esperemos que el brote de coronavirus se contenga pronto. Pero si no, sabemos cómo adaptarnos.

 

AUTOR

Kyle Wagner es escritor en plantilla de Getting Smart, un ex educador en la High Tech High, un Director de Programa de Escuela Secundaria en la Escuela Internacional Montessori, un autor y fundador de Transform Educational Consulting. Recientemente ha creado un curso online de PBL para ayudar a los educadores a planificar, evaluar, gestionar y reflexionar sobre las experiencias basadas en proyectos con un equipo de profesionales expertos. Encuentra más información sobre el curso aquí. Puedes contactar con él en kylewagner@transformschool.com o en Twitter en @kwagssd3

IMAGEN: la del artículo original

 

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13 sencillas acciones para mantenerse positivo en situaciones negativas

¿Y si digo que no hay situaciones negativas o positivas? Según la psicología, es tu reacción a cualquier situación lo que la convierte en negativa o positiva.

 

Traducido y adaptado del original «13 Simple Exercises To Stay Positive In Negative Situations«, por Fahim & Saloni en el blog de Don´t worry be happy.

 

Mantente positivo y feliz. Trabaja duro y no pierdas la esperanza. Estate abierto a la crítica y sigue aprendiendo. Rodéate de gente feliz, cálida y genuina.Tena Desae

 

Es simplemente la creencia y la fe que hemos cultivado durante años o heredado de nuestros mayores.

Quiero pasar directamente a hacerte ciertas preguntas.

¿Temes todo el tiempo perder a tus seres queridos?

¿Tienes problemas de confianza con la gente que te rodea?

¿Sientes que estás renunciando a casi todo porque crees que algo no está bien?

¡Vaya! Tantas dudas. ¿De dónde vienen?

¿Todas estas conversaciones negativas y dudando de ti mismo todo el tiempo?

¿Te amas a ti mismo?

¿Pides una buena vida para ti cada mañana que te levantas?

Si lo haces, entonces estás haciendo un gran trabajo para ti mismo. ¡Felicidades!

Y los que no lo hacen, aquí tenemos algo que hacer .

Hablemos de ello.

Estoy siendo amable contigo, así que no tienes que saltar sobre nada todavía.

 

UNA SITUACIÓN CON MÚLTIPLES RESPUESTAS

Mira a tu alrededor. Verás que tus amigos tienen una respuesta diferente ante una situación concreta.

Por ejemplo; piensa por un momento que estás de viaje con ellos. El neumático del coche se pincha. Ahora cada amigo tendrá una respuesta diferente.

-Respuesta 1: ¡Oh Dios! ¿Qué demonios es esto? Te dije que no tomaras este camino. Ahora fíjate que estamos atascados.

-Respuesta 2: Oh no. Llegaremos tarde, mi mamá me va a matar. Por eso no voy con vosotros.

-Respuesta 3: Sólo tenemos que cambiar el neumático, chicos. Hagámoslo, no llevará mucho tiempo.

¿Qué encontraste diferente en las tres situaciones?

La primera persona respondió negativamente. La segunda también negativa y la tercera fue positiva.

De una forma u otra todos respondieron de manera similar a lo que han visto hacer a sus padres.

 

LO QUE SEA QUE PASE, PASA POR UNA BUENA RAZÓN

Créelo y tu vida estará resuelta. Al menos el 70%. ¿Por qué digo eso? Mira el video primero. Aunque parezca infantil. Pero abrirá las puertas de tu mente. Porque lo visual explica más que las palabras.

Para esto, piensa por qué todo sucedió y por qué esa pérdida fue buena para ti. Como Akbar se dio cuenta después de volver de la caza. Así que ahora vamos a relacionar esto con nuestra vida.

Entraste a trabajar en una empresa. Te esforzaste al máximo durante el periodo de prueba para que te contrataran indefinidamente. Y a pesar de tus esfuerzos, la empresa te despidió. Esto me ha pasado a mí.

Ahora, como ser humano tu reacción será; ¿por qué yo? Lo hice todo bien, pero aún así pasó lo que pasó, no soy digno de ello o no soy capaz de trabajar en una empresa tan grande y bla bla…

Te fuiste de ese sitio y empezaste a buscar otro trabajo. Encontraste un trabajo mejor o, mejor dicho, el trabajo de tus sueños, el que has anhelado toda tu vida.

Piensa, ¿estarías en este trabajo mejor o en el trabajo de tus sueños si no te hubieran echado del trabajo anterior?

Dios siempre es un buen Dios. Créelo y empieza a disfrutar de la vida como nunca antes.

El pensamiento «Todo sucede para bien» primero encenderá la esperanza en ti y te permitirá avanzar con positividad.

Creo que después de leer y ver esto estarás mucho más en paz.

Ahora, ya empezando, sentirás que es un poco difícil de hacer. No importa que lo intentes, pero en esa situación concreta, todo lo que puedes hacer es culparte a ti mismo o a la otra persona en la foto.

 

CONVERTIR LO NEGATIVO EN POSITIVO

Tienes que dejar de preocuparte por la situación porque a veces no eres tú quien lo hace todo a propósito, ¿verdad?

Hay 7.000 millones de personas en el mundo. Y todas ellas tienen una mentalidad diferente para reaccionar ante todo.

No puedes cambiar la situación, pero siempre tienes el control de cómo reaccionas ante ella.

Sólo relájate. Algunas partes de nuestra vida toman otro camino para llevarnos cerca de nuestro destino. No importa cuál sea el camino. Estás llegando a donde quieres ir.

En cada momento de decepción que tengas, vuelve tu mente a esta idea: está sucediendo por una buena razón.

Haz un hábito de ello. Recuerda esto cada vez y repítelo sin importar que el problema sea demasiado pequeño o grande.

Pronto encontrarás tus razones. Pronto recibirás un buen regalo. Dios es bueno con todos por igual.

Aparte de esto, pasemos a algunos ejercicios saludables que te harán afrontar el mayor problema de tu vida con una actitud positiva.

Mantente positivo en situaciones negativas

Mantente positivo. Todas las demás opciones son castigos sin sentido para tu mente.Joe Peterson

 

EJERCICIOS PARA CULTIVAR UNA MENTALIDAD POSITIVA

Aquí hay 13 ejercicios que te ayudan a mantenerte positivo en situaciones negativas. Lo mejor de estos ejercicios es que te encantará hacerlos.

1. Mantente acompañado de gente positiva

¿Te pasa alguna vez que cuando conoces a una persona te sientes bien? Como si fuera tu medicina cuando estás demasiado flojo.

Mi abuela siempre solía decir sobre esto: «Si eres amigo de un comerciante de carbón, tus manos no se ensuciarán pero tu ropa tendrá un mal olor».

Del mismo modo, cuando eres amigo de un vendedor de perfumes, puede que no te regale perfume pero te beneficiarás del buen olor cada vez que lo veas.

Lo mismo ocurre con las personas positivas y negativas. Tienes que hacer tu elección.

Estar en una buena compañía te hace bueno. Te hace pensar bien y te hace crecer interiormente.

Estar con gente positiva puede darle la vuelta a tu forma de pensar sin que te des cuenta de que tú mismo has cambiado.

En tu mente habrá ahora una pregunta obvia: ¿dónde encontrar a estas personas positivas?

Búscalas en tus amigos y familiares. Aquellos que son buenos siempre serán visibles como estrellas en una noche. Su energía te llevará a ellos.

Algunas personas son tímidas y no les gusta implicarse en tales acciones. Pero aún así, necesitan tener una compañía positiva. ¿Y ahora qué?

La solución es muy simple, empieza a leer un libro de autoayuda. Los libros son tus mejores amigos.

 

2. Concéntrate en las soluciones y no en los problemas

Siempre que surge un problema, tendemos a centrarnos en el problema más que en la solución. Esto se debe a que se nos ha educado de esa manera. Es una tendencia humana general.

No es que yo diga y tú lo hagas. No es así. El primer paso para centrarse en las soluciones es analizar tu problema.

Cuando conoces tu problema adecuadamente puedes encontrar soluciones fácilmente. Buscar soluciones es un signo de esperanza y positividad.

Las soluciones siempre están ahí. ¿No crees que a menudo no las buscamos? Tendemos a dedicar más tiempo a una puerta que está cerrada que a las 10 que ya están abiertas.

La vida no es maravillosa cuando no tienes problemas. Confía en mí.

Empecé uno de mis negocios y fracasé miserablemente. Y aprendí muchas cosas de él. Tantas maneras fallidas de resolver el problema. Ahora sé lo que tengo que hacer para tener éxito.

Cuando te concentras más en el problema, tu mente empieza a derivar hacia el pensamiento de algo malo. Siempre estás culpando a la gente o a la situación. En vez de eso, piensa en algo bueno.

Concéntrate en resolverlo. Cada problema es una oportunidad para hacer más y tener éxito. Lo que deseas puedes lograrlo desviando tu mente hacia las soluciones.

No importa cuán grande o pequeño sea tu problema, la solución está ahí si te calmas y piensas lo suficiente.

Siempre digo una cosa sobre esto: tendemos a ver lo que queremos ver. Si tendemos a ver los problemas, entonces se presentan y si tendemos a buscar soluciones, también se presentan.

Tú decides lo que quieres hacer con ello.

 

3. Controla tu respuesta a los problemas

Esto tiene mucho que ver con tu positividad. Ser positivo en la vida tiene un aspecto muy importante. Lo que dices tiene también mucho poder.

Puede que estés trabajando o estudiando. Puede que hayas visto estudiantes y colegas que no son lo suficientemente puntuales o estudiosos pero que aún así son los favoritos de los profesores o jefes. ¿Por qué?

Son capaces de reaccionar adecuadamente a las situaciones que se les presentan.

No te confundas. Yo trabajaba en una compañía aérea en el 2011. Tenía un colega: era muy puntual, terminando el trabajo asignado y todo perfecto.

Mientras que yo tenía un enfoque diferente de mi trabajo. No era tan puntual con el tiempo como él.

Solíamos revisar nuestros diarios cada fin de mes. Así que cada vez que había un error, él solía entrar en pánico e incluso a veces perdía el control. Mi reacción a esto fue completamente diferente.

Cuando surgía un problema así, siempre solía empezar desde la base y mirar el problema desde el principio. Me ayudó a entender el patrón y a resolverlo en menos tiempo que el que solía necesitar mi colega.

A veces ocurría que ni siquiera era capaz de resolverlo debido a su frustración y a su reacción negativa a la situación.

Por lo tanto, estate muy seguro de qué reacción te provoca cada problema que encuentres en tu vida.

 

4. Agradece lo que tienes.

Lo digo por experiencia. Dios ama a los que aman lo que Dios les ha dado. Nunca te quejes de lo que tienes y por qué lo tienes.

Nunca podrás cambiar eso. Dios te ha dado todo porque piensa que es lo mejor para ti. Dios ama a todo el mundo y debemos estar agradecidos por lo que tenemos. Sigue agradeciéndole todos los días.

Agradécele por darte un buen día, por darte una buena familia y por que todos tus deseos se hagan realidad sin importar lo pequeño o grande que sea.

Sé agradecido y muestra gratitud hacia Dios. Verás un cambio positivo en tu vida justo después de que empieces a creer que lo que tienes es mejor porque te mereces lo mejor.

Somos una nueva generación y no creemos mucho en estas cosas. Pero empezarás a estar agradecido si lees los siguientes párrafos porque todos estos beneficios están científicamente probados.

La gratitud te ayuda a ser más feliz, reduce el estrés, aumenta la positividad, te hace sentir mejor contigo mismo y esto finalmente mejora tu vida emocional.

Ayuda a dormir mejor, a mejorar el metabolismo y el sistema inmunológico. Además, tu vida social también mejora debido a tu vida satisfactoria y tu naturaleza agradecida.

También ayuda a aumentar tu productividad y te hace más creativo. Y da igual que trabajes para alguien o para ti mismo.

 

5. Levanta a los demás para levantarte a ti mismo

La alegría de levantar a alguien es tan grande que te sientes feliz de nuevo. Somos humanos poderosos. Lo creas o no, pero podemos hacer crecer un árbol en cualquier tierra seca.

El poder de la positividad comienza en tu vida cuando te das el gusto de ayudar a los demás. Siéntete feliz por ellos y deséales lo mejor.

Llama al universo y dile que cumplan sus deseos. Trata de hacer todo lo posible para ayudarles a alcanzar su objetivo.

Sé una guía para la gente. Cuando apoyas a otro ser humano, obtienes el inmenso poder del universo para elevarte. Tu poder se duplica para cumplir tus sueños y deseos.

Levantar a los demás es amabilidad y la amabilidad es contagiosa.

¿Quieres probar esto? Vale. Mantén los ojos abiertos. Encontrarás esta bondad volviendo a ti al final de cada día. Créeme.

Durante la próxima semana , cada mañana haz un acto para ayudar/levantar a los demás. Aunque sea tu colega, amigo, pariente o incluso un vendedor de té que te sirva cerca de tu oficina.

Escuchar a alguien también le ayuda a expresarse mejor y le ayuda a crecer. Mostrar el camino si lo sabes, hacer algo por alguien cuando no puede hacerlo son todos actos de levantar a los demás.

La percepción de la gente sobre ti cambiará. Serás adorado y respetado.

 

6. No saques conclusiones demasiado rápido

Saltar a la conclusión es como invitar a la negatividad. Yo lo llamo saltar sobre el cuchillo.

Para ti mismo o incluso relacionado con otras personas. No tienes que juzgar cada cosa de la vida con dureza y rapidez.

Déjame contarte un incidente de mi vida real. Tengo una colega. Una buen empleada y quería escribir artículos para un nicho diferente. Lo intentó lo mejor que pudo pero fracasó y fue rechazada.

Inicialmente, empezó a sacar conclusiones sobre lo equivocado respecto del rechazo. Pero cuando estuvo sola y revisó su trabajo una vez más con una perspectiva diferente, se dio cuenta de que era lo correcto.

En lugar de juzgar, monitoriza todo tu viaje. Contempla tu vida, tus situaciones y tu naturaleza. Porque todo esto está interconectado.

Toma el ejemplo de la lucha con un íntimo amigo. No quieres pelear con una persona que amas, juzgando sin saber sus intenciones , ya que teminarás haciéndole daño.

Esto es aplicable a todas las partes de la vida; a tus padres, a tus amigos, colegas e incluso conocidos.

Porque no contemplaste toda la situación. No pensaste en por qué esa persona hizo algo. Puedes ignorar muchas cosas negativas tan sólo con usar tu mente lógica para contemplarlas. Esto te ayudará a mantenerte positivo.

 

7. Di tus pensamientos negativos.

Hablar con el corazón es el mejor ejercicio para mantenerse alejado de la negatividad. Tener pensamientos en mente te hará repensarlo una y otra vez. Esto resultará en más negatividad.

Todos tenemos algunos amigos muy cercanos que siempre están ahí para escuchar. Ellos nos escucharán, nos consolarán y nos darán esperanza o incluso una solución a nuestro problema.

Si no tienes a nadie así o no te gusta compartir tus cosas con los demás, está bien. Empieza a evaluarte a ti mismo. Y no te escuches sólo a ti mismo.

Haz preguntas, ponte en el lugar de los demás, pregunta por qué sucede eso, etc. Seguramente encontrarás las respuestas.

Siempre le digo a mi gente: «Convertíos en espectadores cuando os enfrentéis a un problema».

¿Cómo es posible? Cuando tengas cualquier situación o problema negativo, intenta ver la situación como si le hubiera pasado a otros.

Siempre somos buenos para aconsejar a los demás. Conviértete en ese otro para ti mismo.

Las charlas con uno mismo son necesarias todos los días de nuestra vida. Cuando estés solo o vayas a la cama, tómate 5 minutos y confiésate lo que quieras.

Si sientes odio hacia una persona en tu vida, dilo y pregúntate por qué. Resolverás los pequeños y grandes rompecabezas de tu vida en sólo unos minutos.

Puedes alejarte de muchos malos sentimientos dentro de ti. Todos necesitamos hablar con nosotros mismos. Porque eso te traerá todas tus respuestas.

 

8. No dejes que las malas situaciones te quiten lo bueno de ti.

Nunca permitirás que nadie camine sobre tu alma con sus sucios pies. Prométete esto hoy. Siempre protegerás tu personalidad única y tus buenos pensamientos.

Proteger tu propio ser es muy importante. Algunas personas dicen que después de que algo malo les pasó, ahora se han convertido en algo distinto. ¿Por qué?

Cambiar tu buena actitud hacia una mala no va a cambiar ni una fracción de tu vida.

Confía en Dios y en sus deseos para ti. Porque él ama a todos por igual. Es tu responsabilidad respecto de tu actitud, tu comportamiento, decisiones, y tu proceso de pensamiento cómo llegues a ellos.

 

9. Construye tu fe

Tu fe lo es todo. Te da el poder de levantarte cada vez que caes. Normalmente, tendemos a rendirnos en los momentos en que estamos cerca del éxito. Esto es una falta de fe.

Vemos a muchos a nuestro alrededor intentando hacer algo sin conseguirlo, o puede que sea nuestro propio caso. Confía durante el proceso, ten fe y nunca te rindsa.

Durante mis primeros días de carrera, hice lo mismo. Arranqué muchas empresas. Fallé muchas veces.

Fue entonces cuando aprendí que no trabajé bien en mi fe. Siempre me di por vencido en los momentos en que estaba cerca del éxito.

Puedes hacer un pequeño ejercicio cada mañana. Las mañanas son puras. Cuando te duermes, dejas a un lado el hoy que se acaba y esperas un nuevo comienzo el día siguiente.

Es sólo este día el que quieres aprovechar al máximo. Cuando te despiertes, ofrece tus primeros 5 minutos al Universo. Dale al Universo una nota de gratitud por darte otro día para vivir.

Envía buenos deseos a tus seres queridos, y sé consciente de tu respiración al aspirar y al espirar. Recuerda tus obligaciones. Te sentirás poderoso.

 

10. Vivir en el presente

¿Ha observado a los niños pequeños? ¿Cuán felices y enérgicos son? ¿Sabes cuál es la razón que hay detrás?

Siempre viven en el presente. El presente no significa hoy. Significa ese mismo momento. Nunca recuerdan el ayer ni piensan en el mañana. Sólo viven en el presente.

Nunca sientas la presión del mañana o el dolor del ayer. Tu vida no ha terminado. Tu vida tiene muchas sorpresas para ti.

Vivir en el presente te da una sensación de felicidad. Te ríes más. No hay preocupaciones por el futuro.

¿Y qué pasa si…? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Por qué no? Todas estas pompas de preguntas se pincharán con tu presencia. Tu mente estará en el día de hoy. Esa es la clave del éxito y la positividad en la vida.

 

11. Mímate a menudo

Durante tus días de lucha, a menudo estamos atascados en la negatividad. Terminamos yendo a casa/oficina de mal humor arruinando nuestro día. Tú no eres todo pero eres algo.

Esto es muy útil. Te ayuda a ganar confianza y te llena de positividad. Solía hacerlo a menudo durante mis épocas difíciles.

Puede ser cualquier cosa: el mojito que te gusta, ese chocolate que amas… ve y tómalo. Date un buen regalo para la cena.

Date importancia a ti mismo. Tú eres algo. Eres un ser supremo de buena energía a tu alrededor. Lo que haces es único y se te ha dado a ti.

Ilumina tu estado de ánimo. Si tienes amigos para hacerlo contigo, entonces es como el cielo. Pero si estás solo, entonces no es menos que el cielo.

No devuelvas el regalo de Dios y date todas las oportunidades de la vida.

 

12. Acepta tu error y rectifícalo.

Si quieres vivir una vida muy fácil sin sal ni pimienta extra, empieza aceptando tu error. Cuando cometes un error, antes que nada, recuérdate que eres un humano. Y es tu derecho cometer errores.

No te irrites con la gente por señalar tus errores. Porque tú haces lo mismo con los demás. Acéptalo con calma.

No hay nada malo en aceptarlo. No te van a matar. No te preocupes.

Los errores no son el final de todo. Admite que sí lo hiciste y sigue adelante. Pasa a tu siguiente movimiento.

La vida es así de simple. Y por favor, no discutas con los demás por qué hiciste eso y no aquello.

Sólo hazte un favor a ti mismo y afirma que tus errores no son más grandes que tú. Tú eres más grande que tus errores.

Puedes hacer las cosas bien en cualquier momento de tu vida. Nunca es demasiado tarde para hacer las cosas bien.

La aceptación te ayudará a desarrollar una actitud positiva en la peor de tus situaciones.

 

13. Tomar la crítica positivamente

La crítica es la clave del éxito. Cuando alguien te critica, te haces más fuerte. Refuerza tu voluntad para que ninguna otra persona o cosa negativas puedan dañarte.

Hay millones de mentes en todas partes diciéndote diferentes opiniones. Y eso está bien. Tómate la crítica como un consejo y sé positivo.

Nunca debes sentir que no eres bueno; eres increíble. Eres la próxima estrella. Cree en ti.

Recuerdo unas líneas increíbles de una canción en hindi: «Kuch Toh Log Kahenge, logo ka to kaam hai Kehna, chodo bekar ki battion mein bit na Jaye Raina».

Traducción – La gente dirá una cosa o la otra: es su trabajo hablar. Olvida todas estas cosas inútiles o nuestra noche terminará a su alrededor.

Así que no te preocupes, sé feliz. Abrazate a ti mismo hacia la felicidad. Vive, ríe y sigue haciendo lo que te gusta.

Si quisieras hablar con nosotros o que te guiemos en cualquier asunto, estaremos encantados de ayudarte. No olvides contarnos qué tal te pareció nuestro artículo.

 

AUTORES

Fahim Lashkaria es fundador, Friend-tor (juego de palabras con Men-tor, N. del T.) , Analista del Comportamiento y Empresario. Tras haber aprendido por experiencia muchas cosas sobre la vida, las personas, lo que uno desea y los precios que se pagan por conseguirlo, ha decidido compartirlo para que otras personas no tengan que enfrentarse a lo mismo.

Saloni Desai es cofundador, Friend-tor y autor «millenial». Antes no creía en estas cosas de las leyes del Universo pero ahora ve cómo de verdad pueden ayudar a las personas. Quiere animarte a mejorar tu mentalidad para que avances en tu vida, y para que ayudes a los demás a hacerlo.

IMAGEN: la del artículo original

 

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Cómo teletrabajar cuando no lo has probado antes

Tanto hablar y hablar de las ventajas del teletrabajo, su creciente futuro, sus proyecciones, y tiene que venir un virus para lanzarnos a teletrabajar en serio. Y a experimentar, por falta de experiencia, formas de sacarle el máximo partido.

Venga. Admite que no eres de esas personas que se sienten a gusto -y hasta ilusionadas- ante la perspectiva de tener que trabajar a distancia. Aunque fuera un par de días a la semana. Que estás en el grupo amante de su espacio en la oficina, de la charla ante la máquina de café, de esas reuniones informales y no tan informales. Y que cuando la empresa dejaba caer que se estaban preparando programas, pensabas que no iba contigo.

Pues ha llegado el COVID-19 para ponerte las pilas con el teletrabajo, si es que tu actividad es susceptible de aprovecharlo.

 

LAS CIFRAS DEL TELETRABAJO  -no es una cosa de frikis, y cada vez menos

En realidad, hay bastante gente que teletrabaja. Según estadísticas de 2018, en España hay 1,43 millones de personas  que no trabajan en una oficina. Suponen el 4,3% de nuestra fuerza laboral muy por debajo del 14% de los Países Bajos (los líderes) y cerca de Reino Unido o Alemania.

En el cuarto trimestre de 2019, un 7,9% del total de ocupados ha teletrabajado alguna vez, cuatro décimas más que hace un año. Una cifra que equivale a poco más de 1,5 millones de personas y que supone un nuevo máximo histórico.

La revista FastCompany, en su artículo “Why remote work isn’t going away anytime soon” (“Por qué el trabajo a distancia no se va a ir pronto”), llega a estas conclusiones:

  • Los empleados a distancia, los teletrabajadores, son sencillamente más productivos: las últimas investigaciones demuestran que “los empleados que pasan la mayor parte de sus horas de trabajo fuera de la oficina son mucho más felices y productivos”.
  • El Internet de las Cosas está fusionando los espacios de vida y de trabajo: la tecnología está creando hogares inteligentes, capaces de ayudar a sus habitantes en muchos más ámbitos de su vida. Incluido el laboral.
  • La era de los servicios a conveniencia ha llegado: como siempre habrá profesionales online, en cualquier momento se podrán requerir servicios de cualquier tipo.

Así que preparémonos.

 

LA MENTALIZACIÓN DEL TELETRABAJO

El teletrabajo es, antes que nada, trabajo. Lo que cambia es el entorno, tanto físico como humano. El resto, en la medida en la que la actividad lo permita, debería ser casi igual: horario, pausas, rendimiento, concentración, consultas con colegas, comunicaciones con clientes, plazos de entrega, calidad del trabajo o percepción desde fuera de que estás en tu puesto.

Evidentemente no es lo mismo trabajar desde casa que desde un coworking o cualquier otro espacio compartido. Como lo más frecuente será trabajar desde casa nos centraremos en ese escenario a la hora de dar unas recomendaciones.

Como estas.

 

GUÍA PARA TELETRABAJAR SI NO LO HAS HECHO ANTES

  • Mentalízate: estás en el trabajo. Imagina que han redecorado la oficina y que se parece muchísimo a tu casa: a una habitación que puedas usar de despacho, al salón o a la cocina.
  • Crea tu espacio de trabajo. Aunque sea un rincón. Nada de estar tirado en el sofá o en la butaca. Ambienta ese espacio con los útiles de oficina que suelas usar.
  • Tus responsabilidades siguen vigentes. Tus clientes, compañeros y jefes cuentan con tu actividad como si estuvieras en la oficina. Visualízate dentro de tu rutina laboral de siempre, con las mismas interrelaciones humanas. O casi.
  • Márcate un horario. Tampoco hay que ser muy creativo: que sea el mismo que en circunstancias normales. Mantener una rutina es esencial en tu nueva situación.
  • Planifica tu jornada. Recuerda que lo que ha cambiado es el escenario y algunas herramientas, no tu trabajo.
  • Respeta tus pausas. Si sueles hacer una paradita a las 11.15, continúa haciéndola. Lo mismo te digo del tiempo de comida de 14.00 a 15.00.
  • Lo que no hagas en la oficina, tampoco lo hagas en tu casa. Esto vale para las visitas a la nevera, encender la televisión o cualquier otra distracción casera.
  • Deja claro al resto de la familia, mascotas incluidas, que no estás en casa. Que esa persona que tanto se te parece es un extraño que se ha venido a trabajar.
  • De la misma forma que dices no estar en casa con la familia, la familia tampoco está en casa contigo. También son unos extraños que se han colado en tu nueva oficina.
  • Vístete como para salir a la calle en plan casual.  El pijama es para dormir o para los fines de semana. ¿Vas a la oficina en chándal o pantalón corto, en kimono o en bata? ¿No? Pues tampoco vistas así mientras teletrabajas.
  • Piensa en términos de productividad, de cumplimiento de plazos y de todo lo habitual en tu trabajo. Si tienes un buen nivel de concentración en tu puesto de trabajo no deberías perderlo pasados unos pocos días en tu nueva situación.
  • Ha llegado el momento de la tecnología. Familiarízate con las herramientas y plataformas que la empresa decida utilizar para mantener la colaboración y comunicación entre sus empleados. Es una magnífica ocasión para conocer las maravillas de Slack, Evernote, Asana, Hive, Trello, ClickUp, Zoom, Skype, Google Docs, ProofHub, GoToMeeting, Whereby, Monday.com, Miro o Zoho, entre muchísimas otras.
  • Seguirás reuniéndote con las mismas personas… pero por Internet. Tienes la ocasión de pulir tus habilidades para mantener reuniones virtuales como un experto. Continúa haciendo las llamadas telefónicas que normalmente harías, y enviando los correos electrónicos habituales.
  • Para mantener arriba el ánimo y con las personas con las que tengas confianza suficiente, no tengas problema en contar qué tal te va en tu nueva oficina. No es un drama sino una pequeña aventura en la que podrás demostrar tu adaptabilidad.
  • Cuando acabe tu jornada laboral, sal a darte una vuelta. Airéate, física y mentalmente. Cuídate. Si solías hacer ejercicio al final del día, o a la hora de comer, sigue con ello.

Ánimo. El telepresente te espera, y el telefuturo está a la vuelta. Aprovecha esta ocasión para ponerte al día en habilidades que van más allá de la transformación digital. Es tu capacidad de adaptarte a las nuevas necesidades, a escenarios distintos, de evolucionar como profesional capaz de aprovechar los retos de hoy para ser mejor mañana.

 

ENTREVISTA: en el Podcast Turismo Pro, con Alejandro Barredo.

 > El Teletrabajo, ¿realidad o ficción? <

 

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.100 participantes. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: Free-Photos en Pixabay

 

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Decir que NO: 9 formas de hacerlo sin enfadar a nadie

No.

Es una de las palabras más cortas en inglés, y posiblemente una de las más poderosas. También es una de las más difíciles de decir para muchos de nosotros.

 

Traducido y adaptado del original «Saying No: 9 Ways to Say ‘No’ Without Making Everybody Angry«, por Ken Downer en el blog de Rapid Start Leadership.

 

¿Por qué? Hoy vamos a ahondar un poco más profundo en esta corta palabra para entender por qué decir «no» es tan difícil, por qué podríamos necesitar más de ella en nuestras vidas, y 9 maneras de hacer más fácil su uso cuando lo necesitamos.

 

LAS PALABRAS MÁS ANTIGUAS Y MÁS CORTAS

¿Te suena esto familiar? Estás en medio de algo importante cuando el correo electrónico suena: Marco quiere que te unas a otro comité, o Bob se asoma a tu cubículo y empieza a hablar de un juego, o hay una crisis en marketing y Janelle piensa que eres el único que puede ayudar.

Nuestro corazón dice ‘no’, tenemos cosas que hacer ahora mismo. Nuestro cerebro nos dice que no debemos. La experiencia nos recuerda que no es una buena idea. El calendario ya está lleno de otras cosas a las que ya hemos dicho ‘sí’ (para otras personas).

Y sin embargo, antes de que nos demos cuenta de lo que está pasando, nos sentimos obligados a sonreír, nos oímos decir «sí», y nos vemos hurgando en nuestra pequeña bolsa de tiempo, y entregando un fajo de tiempo a quien sea que esté exigiendo ese pago.

Entonces se van, mientras nosotros nos quedamos murmurando en voz baja mientras empezamos a ajustar los horarios, recortando el tiempo personal, y sacrificando nuestras «prioridades» para hacer espacio para otra nueva obligación.

Todo sucedió más rápido que un carterista en Times Square – un pequeño empujón en la multitud y de repente nuestra cartera desapareció. Siempre pensé en Pitágoras como un matemático, pero tenía razón cuando dijo:

Las palabras más antiguas y cortas – «sí» y «no» – son las que requieren más reflexión.Pitágoras

¿Por qué permitimos que nos  den esos empujones habitualmente? ¿Por qué seguimos diciendo «sí»?

 

¿POR QUÉ SÍ?

Hay muchas razones, pero aquí están las que más parecen surgir:

-Para ser querido. Como animales sociales, a todos nos gusta sentirnos aceptados por cualquier grupo de personas que nos importa. Hacer cosas que hagan felices a esas personas parece ser una forma rápida de integrarnos. Decimos «sí», ellos sonríen, y todos se sienten bien.

-Para no ser desagradable. Lo contrario de eso, decir «no» puede traer decepción, disgusto y fruncimientos el ceño. Decir «no» puede parecer un rechazo personal, aunque no sea nuestra intención. Nos preocupamos por el coste social de un «no».

-Para evitar el conflicto. Decir «no» aumenta la tensión, hace que la gente se sienta incómoda, y ahora puede que tengamos que defender nuestra respuesta. Parece más fácil decir ‘sí’ que discutir sobre las prioridades, los recursos y quién debe hacer qué.

-Para sentirse importante. Que nos pidan que hagamos algo nos hace sentir necesarios. Es lo que Sarah Newman en PsychCentral llama Comportamiento de los Salvadores – somos a quienes los demás acuden cuando hay un incendio que apagar. Puede hacerte sentirte bien ser esa persona.

-Para corresponder. Hay una balanza social de intercambios: hacemos cosas por la gente, y en teoría ellos harán cosas por nosotros más adelante. O tal vez ya «les debemos una». La mayoría de nosotros intentamos mantener el equilibrio.

-Para mantener el diálogo. Podemos temer que con un «no» de más nos arriesgamos a dañar nuestra relación con esa persona. Decimos «sí» porque queremos seguir conectados.

Si el «no» es siempre la respuesta, muy pronto la gente dejará de hacer la pregunta.

Hay muchas razones poderosas por las que nuestro impulso natural es asentir en dirección norte-sur, pero antes de ceder a esa inclinación, vale la pena ver las razones por las que un movimiento de cabeza este-oeste pueda ser una idea mejor.

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DECIR «NO»?

El coste de oportunidad. El tiempo es limitado, y hay pocos recursos. Cuando decimos «sí» comprometemos esos recursos, y en el proceso, sacrificamos la oportunidad de usarlos para algún otro propósito.

En ese sentido, cada «sí» a una cosa es un «no» a todo lo demás que podríamos haber hecho. Decir «sí» quita nos opciones y limita nuestra libertad.

Tienes que elegir con cuidado. Estoy tan orgulloso de las cosas que no hemos hecho como de las que he hecho. La innovación es decir no a 1.000 cosasSteve Jobs

Dirección. Otra razón tiene que ver con el lugar al que nos dirigimos. Si siempre estamos trabajando en las prioridades de los demás, no hay tiempo para trabajar en las nuestras, y nos será difícil llegar a los lugares a los que intentamos ir.

Como Dan Rockwell en «Leadership Freak» señala tan sucintamente:

Decir sí cuando deberías decir no permite a otros dirigir tu vida.Dan Rockwell

Control. Además, podemos ver la capacidad de decir «no» como un indicador de la salud de nuestras relaciones. Judith Sills, doctora en psicología, nos dice que si sentimos que no podemos decir «no», a al menos algunas cosas, algunas veces, entonces no estamos siendo amados, estamos siendo controlados. En ese caso, puede ser el momento de mirar un poco más profundo a la naturaleza de la relación en sí.

Si no podemos decir «no» de vez en cuando, no estamos siendo amados: estamos siendo controlados. Judith Sills

Los cálculos son diferentes. En situaciones de liderazgo el cálculo social cambia. Como líderes, ya no se trata de lo que como individuos nos debamos los unos a los otros del grupo, sino de hacer lo mejor para el equipo y su misión colectivamente. Esa es una de las cosas que hace tan difícil liderar un equipo de nuestros antiguos compañeros.

Así que estamos fuertemente tentados a decir «sí», aunque entendemos que debemos decir no; ¿qué pasa si partimos la diferencia y no decimos nada?

 

¿Y SI NO DECIMOS NADA?

¿Y si simplemente ignoramos la petición? Tal vez si no hacemos contacto visual con ella, desaparecerá. Esto es lo que Hank Davis, escribiendo para Psychology Today, llama el no pasivo.

Al elegir no responder en absoluto a una petición, podemos evitar el conflicto a corto plazo pero, en su lugar, nuestra falta de respuesta está sembrando una confusión e incertidumbre más duradera. ¿Está pasando o no? ¿Quién está a cargo? ¿Cuál es la prioridad? Algunos pueden tomar el silencio como consentimiento y comenzar a actuar, o pueden asumir que estamos actuando y no actuar ellos mismos. Reina la confusión.

No, si vamos a liderar, se supone que estamos trayendo orden al caos, no creando más de él tomando la salida fácil. Debemos a nuestros compañeros un claro sí o no, y muy a menudo implicará decir «no», lo que puede ser difícil.

Aquí hay nueve maneras que hacen un poco más fácil decir «no».

 

CÓMO DECIR «NO»

1. Que sea un «ahora no». Esta es una forma de «no» que deja la puerta abierta al futuro. Es más fácil de decir, ya que no es un rechazo rotundo. Ten en cuenta que es un «sí» cualificado, ya que estamos diciendo que estamos dispuestos a decir que sí si las condiciones fueran diferentes. Sólo usa esto si realmente estarías dispuesto a hacerlo en algún momento futuro.

«No, ahora no es un buen momento con todo lo que tengo, pero la semana que viene podría ser posible».

 

2. Ofrecer como voluntaria a otra persona. Tal vez la tarea es digna: ello no significa que tengamos que hacerla nosotros. Tal vez haya alguien con más tiempo, mayor habilidad, o que pueda usar la tarea como una oportunidad de desarrollo. Ofrecer como voluntaria a otra persona es un «no» con una desviación: les estamos ayudando a ver otras opciones sin aceptar la tarea nosotros mismos.

«No, no puedo hacer eso ahora, pero sabes que Karl es bueno en este tipo de cosas y puede ser capaz de ayudar. Tal vez le pregunte.»

 

3. Ten un plan. Como señala Eric Barker en Barking up the Wrong Tree, mucha gente usa la agenda para planear las interrupciones del día – la cita con el dentista, llevar a los niños al entrenamiento de fútbol, asistir a la reunión de personal. Lo que puede ser mejor es usar esa agenda para planificar cosas que no deben ser interrumpidas. Cuando ya hemos bloqueado nuestro tiempo prioritario en el calendario, es más fácil decir las cosas que lo interrumpirían.

«No, ese tiempo ya lo tengo dedicado a otra cosa que tiene que hacerse».

 

4. Que sea «no», en el sentido de «yo no hago esto». James Clear dice que la forma en que expresamos nuestra respuesta puede hacer que sea más fácil decir «no» y más difícil para los demás discutir. Si decimos «no puedo» implica una restricción externa impuesta a nosotros, y el preguntón puede abrir un debate sobre ello empezando por un «¿por qué no?».

Si usamos el más poderoso «Yo no hago eso», es una fuerte señal de convicciones e identidad personal – es nuestra elección y se trata de quiénes somos. La gente que piensa en términos de «No puedo comer ese trocito de chocolate» es mucho más probable que ceda que aquellos que dicen «No como chocolate».

«No, eso entraría en conflicto con mi carrera de los martes, y no me pierdo los entrenamientos.»

 

5. Compromiso con los demás. En su libro Lean In, Sheryl Sandberg habla de las presiones que las mujeres sienten a veces para ser agradables en el trabajo. Una forma que ella sugiere para combatir esto es hacerlo sobre los demás – los estudios mostraron que en las negociaciones, las mujeres tenían dificultades cuando se trataba de ellas mismas, pero fueron extremadamente efectivas cuando abogaban por los demás.

«No, ya he comprometido ese tiempo para ayudar al equipo de marketing y no puedo defraudarlos.»

 

6. Gana tiempo. A menudo, bajo la presión del tiempo y la presencia de la persona que lo pide, perdemos la perspectiva y nos sentimos tentados a ceder inmediatamente. Elimina la presión negociando para ganar un poco de tiempo. Una vez que hemos tenido un momento claro para pensar, podemos llegar a una decisión racional. No los dejes colgados; cuanto más esperemos, más pensarán que podemos hacerlo y más difícil será decir «no».

«No puedo darte un ‘sí’ o un ‘no’ ahora mismo; déjame pensarlo y te llamaré mañana para el almuerzo.»

 

7. Sopesa el coste de oportunidad. Detente un momento y considera el coste de oportunidad. ¿Vale la pena dedicarle las tres horas necesarias para hacer su proyecto (el de la otra persona) para que nuestro propio proyecto se complete? Expresar las opciones en estos términos nos saca personalmente del cálculo. Es más fácil decir «no» cuando podemos enmarcar las opciones de esta manera.

«No, Jim, no puedo cubrir la reunión. Mi martes está dedicado a poner en marcha el proyecto de Dinglemeyer, y ese es uno de nuestros mayores clientes.»

 

8. Haz un ataque preventivo. En su libro Essentialism: The Disciplined Pursuit of Less, el autor Greg McKeown necesitaba proteger su tiempo de escritura de libros; usó la tecnología para ayudarlo a hacerlo. Escribió un correo electrónico de respuesta automática «fuera de la oficina» con el asunto: «En modo monje». Cualquiera que le enviara un correo electrónico con una solicitud, recibía automáticamente un mensaje cortés disculpándose y diciendo que lamentablemente no podría responder. McKeown informó que «la gente parecía adaptarse a mi… falta de respuesta muy bien».

«Lo siento, pero estoy comprometido al 100% para tener el proyecto Dinglemeyer terminado para el viernes y no estoy disponible para otras tareas por el momento. Gracias por su comprensión.»

 

9. Pregunta: ¿A qué le quitamos prioridad? Como nos recuerdan los asesores de carrera profesional de Ladders, decir no puede ser especialmente difícil si la petición viene de alguien más alto en nuestra pirámide alimenticia. Una forma de abordar esto es simplemente preguntarles dónde debe caer su petición en relación con todo lo demás que está pasando.

En este caso, ya que es el jefe, podemos incluso empezar con un «sí» pero dejar claro que también hay un «no» en la respuesta.

«Puedo hacerlo si quieres, pero eso significa que no tendré el proyecto de Dinglemeyer terminado para el viernes. ¿En qué preferirías que me centrara?»

 

SABER DECIR QUE NO: LO QUE NOS LLEVAMOS

Hay muchas maneras de sacar ese «no» y hacer que conste, pero tal vez esta idea puede servir como una herramienta más para ayudarnos a mantener un ojo en nuestras prioridades.

Piensa en «Decir que no» como el semáforo en rojo en un cruce concurrido. Para que el tráfico fluya por la vía principal, ese semáforo pasa mucho tiempo señalando «no» a las otras vías.cómo decir que no empáticamente

No nos enfadamos con el semáforo: sólo está haciendo su trabajo, que es ayudar a los demás a moverse con seguridad y eficiencia en su camino. Puede que no nos guste tener que esperar en un semáforo en rojo, pero también nos alegramos por la claridad – sabemos exactamente qué hacer y por qué.

Con tiempo y recursos limitados, no podemos hacer todo lo que nosotros u otros pueden querer que hagamos; el semáforo no puede estar en verde para todos. Tiene que haber prioridades.

Lo que le debemos a los demás, y a nosotros mismos, es un «no» claro, firme y respetuoso la mayor parte del tiempo, para que cuando llegue el momento de decir «sí» a algo, podamos hacerlo íntegramente.

O como me gusta responder cuando mi esposa me pide un favor:

«Para ti, cariño, la respuesta es ‘sí’; haz tu pregunta en consecuencia…»

¡Adelante!

 

AUTOR

Ken Downer es Eagle Scout y Veterano del Ejército de EEUU. Tras retirarse se dedicó a enseñar a los Scouts sobre liderazgo y ayudarlos a aprender y crecer como líderes capaces y seguros de sí mismos. En un momento dado pensó que podía tener un mayor impacto y dejar una impresión más duradera si grababa lo que estaba enseñando para poder compartirlo. Eso llevó a algunos videos experimentales de YouTube y luego a montar un canal. La idea creció desde allí hasta convertirse en una página web, que publicó como RapidStart Leadership en septiembre de 2015.

IMAGEN: Isaiah Rustad en Unsplash

 

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Cómo mantener a tu equipo comprometido e innovador a través de la formación y el desarrollo

Un estudio reciente realizado por la plataforma de búsqueda profesional findcourses.com encontró que los ejecutivos altamente comprometidos con el L&D («Learning and Development», aprendizaje y desarrollo en inglés, F&D en adelante) eran tres veces más propensos a decir que su compañía tenía una cultura de innovación.

 

Traducido y adaptado del original «How to Keep Your Team Engaged and Innovative Through L&D«, por Keely Witherow en el blog de Leaderonomics. com. Leaderonomics es una empresa social malaya dedicada a transformar las naciones en desarrollo a través del desarrollo del liderazgo.

 

Un objetivo clave de liderazgo de cualquier empresa, grande o pequeña, es el desarrollo de una cultura de la innovación. Mientras que una cultura de innovación puede parecer diferente en todas las empresas e industrias, ciertos rasgos sobresalen entre sus líderes. No es de extrañar que los líderes más innovadores no tengan miedo a asumir riesgos, estén muy comprometidos con las prácticas de Formación y Desarrollo (F&D) y animen a los empleados a personalizar su propio aprendizaje.

¿Ansioso de comenzar a fomentar nuevas ideas y entusiasmo en tu propio equipo? Sigue leyendo para descubrir cómo los principales líderes en F&D logran ese objetivo.

 

FOMENTAR LA ASUNCIÓN DE RIESGOS

¿La idea de los riesgos sin repercusiones suscita sentimientos de inquietud? Calma cualquier preocupación, porque la toma de riesgos es una de las mejores rutas hacia la innovación y es adoptada por los líderes de L&D en las principales empresas.

En Bonobos (una empresa de comercio electrónico especializada en ropa para hombres), el enfoque está en las fortalezas individuales de los empleados. De acuerdo con su director de experiencia de los empleados:

Centrarse en las fortalezas crea confianza; crea un espacio seguro para intentar algo y posiblemente fallar, tener una conversación sobre ello, y seguir adelante.

Para muchas empresas, la innovación es un subproducto de una cultura que da prioridad a la creación de relaciones y a la confianza entre los empleados y los directivos por encima del aprendizaje de habilidades duras.

Compartir nuevas ideas entre colegas de todos los niveles de la organización es una clave para la innovación y debe ser fomentado a pesar de la posibilidad de fracaso. Donde hay apoyo, hay innovación, y la confianza debe existir entre los miembros del equipo para que la innovación florezca.

 

EXPERIMENTAR, EVALUAR, RECALIBRAR

La innovación es un subproducto natural de la asunción de riesgos, pero como hay tantos medios y métodos eficaces para impartir la formación, es importante pensar fuera de la caja y más allá del aprendizaje tradicional. Lo más importante es no tener miedo de recalibrar en base a los resultados.

El gigante farmacéutico Bayer es un ejemplo de una empresa cuyo arriesgado experimento de aprendizaje resultó exitoso. Pusieron a los líderes en proyectos que estaban fuera de su espacio normal, lo que les permitió ganar experiencias más allá de sus funciones habituales y tener acceso a los líderes superiores. Demostró ser inmensamente exitoso, y varios de ellos fueron promovidos poco después de que el programa concluyera.

Aunque no todos los experimentos de aprendizaje tienen tanto éxito como los de Bayer, los conocimientos adquiridos en el proceso son inestimables. Si una apuesta sale mal, es vital llevar a cabo evaluaciones y monitorear continuamente los datos para producir y desarrollar los programas más innovadores.

Dos pasos importantes en este proceso son la evaluación y la recalibración, que pueden llevarse a cabo mediante encuestas, grupos de discusión u otras técnicas de evaluación. Determinar qué programas funcionan, cuáles pueden ser optimizados y cuáles deben ser reconsiderados es crucial.

Sin embargo, aún más crítico es el cultivo de un entorno de trabajo en el que los empleados puedan cuestionar los procesos actuales sin consecuencias. En un espacio donde hay confianza mutua, la reflexión puede convertirse en innovación.

 

PROMOVER LA DIVERSIDAD Y LA INCLUSIÓN

Todas esas grandes ideas que provocan la innovación no serían posibles sin un equipo diverso e inclusivo. Los equipos en los que diferentes culturas, edades, nacionalidades y géneros se sientan alrededor de la misma mesa son más creativos e innovadores.

Sin embargo, tener un equipo diverso no es suficiente. Como líder del equipo, es importante que cada miembro del equipo se sienta escuchado y aceptado para que se sienta libre de compartir sus ideas y aprender de los demás.

Como ventaja añadida, los equipos diversos ayudan a llevar una organización desde el nivel local o regional al nivel global. El desarrollo de productos aplicables a diferentes culturas y mercados no es posible sin un equipo diverso que trabaje en conjunto.

 

MANTENER UN MARCO FLEXIBLE

Los marcos abiertos y flexibles que permiten cambios en las estructuras internas de información o las fusiones y adquisiciones son un atributo clave de los programas de F&D que promueven la innovación. Este tipo de estructura está diseñada para permanecer ágil y ajustarse a los cambios organizativos sin comprometer la velocidad o la calidad.

A diferencia de los programas ágiles y flexibles, los programas de F&D demasiado planificados tienen menos probabilidades de adaptarse a los cambios en la estrategia empresarial. Cuando las necesidades empresariales cambian, no tenga miedo de desviarse de su horario o de adaptar su programa a las necesidades individuales.

Para que haya innovación, cualquier programa de F&D debe tener en cuenta las necesidades presentes (y futuras) individualizadas de los empleados, lo que mejorará la cultura del trabajo, según las ideas del Informe F&D del Reino Unido.

Personalizar F&D para proporcionar un contenido específico relacionado con el papel y las responsabilidades de un individuo es algo de lo que EY (Ernst&Young, una empresa multinacional de servicios profesionales) se enorgullece. Según su líder de formación global:

La personalización puede venir ya sea de que nuestros profesionales accedan al contenido requerido en el momento adecuado para ellos, o de que elijan un contenido específico relevante para su función y los clientes en los que están trabajando.

 

NO OLVIDES CONECTAR LA F&D CON LA INNOVACIÓN

Una gran iniciativa de L&D podría ser lo suficientemente poderosa como para provocar la innovación en toda la empresa, pero ¿por qué no ser más proactiva? Centrar el aprendizaje en torno a temas como el pensamiento creativo, la superación de los prejuicios inconscientes y la innovación basada en las fortalezas proporciona a los empleados las herramientas que necesitan para poner en práctica sus grandes ideas.

Los programas de planificación en torno al tema de la innovación podrían incluir una serie de ponencias con innovadores de tu sector, un curso sobre el design thinking o Hackatones  en los que los empleados den un paso atrás en sus tareas diarias para centrarse en lo que se podría mejorar en sus empresas.

Entonces, ¿qué estrategias de aprendizaje utilizarás para que tus empleados se comprometan más y sean más innovadores?

 

AUTORA
Keely Witherow es escritora y editora de contenidos en el buscador de formación profesional findcourses.com y el portal de educación superior educations.com. Nativa de Texas y residente en Estocolmo, Keely ha utilizado su interés en las relaciones interculturales para promover la diversidad y la inclusión en el lugar de trabajo. Para ponerse en contacto con ella, envía un correo electrónico a editor@leaderonomics.com

IMAGEN: la del artículo original.

 

 

 

 

 

El factor humano de la Transformación Digital

Los que hemos nacido en la década de los 60 estamos siendo testigos de excepción de la irrupción de la tecnología en la sociedad. Vemos cómo ha ido transformando y sustituyendo hábitos, cambiado muchas dinámicas interpersonales y modificado sustancialmente el mundo económico.

Hoy estamos en la famosa Transformación Digital. ¿Y qué es eso? Pues básicamente la integración de esas nuevas tecnologías al funcionamiento de las organizaciones y empresas, aplicándolas a sus distintos procesos, y que cambia su forma de trabajar. La Wikipedia va más allá: dice que

La transformación digital es el cambio asociado con la aplicación de tecnologías digitales en todos los aspectos de la sociedad humana.

 

LOS PROTAGONISTAS DE LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL

¿Quién debe cambiar su forma de trabajar? Pues las personas. Y en su compromiso y motivación están el éxito o el fracaso de estos necesarios procesos de cambio.

Un ejemplo claro de transformación digital está en nuestros mayores. Cuando desde la Fundación Cibervoluntarios  imparto un taller para ayudarles a manejar mejor su teléfono móvil (“ExpertClick” ), lo primero de lo que hablamos es sobre ese aparato al que llamamos teléfono móvil pero que en realidad es una caja de herramientas o un asistente personal. Los que vienen muestran su entusiasmo por las posibilidades que ofrece ese invento, y quieren saber más. Ven con claridad en qué medida les puede ayudar en su día a día, y preguntan cómo personalizar sus funciones.

Hace algunos años un abogado amigo me preguntó cómo adjuntar archivos a un correo electrónico. Hoy se maneja perfectamente con las firmas electrónicas y la plataforma Lexnet para presentar escritos a los juzgados.

Tanto los abuelos que querían saber usar bien sus móviles como el profesional que se ve obligado a actualizarse en el uso de la tecnología ya han hecho su propia transición digital.

 

En el mundo de la empresa, la transformación digital es algo que hay que hacer. Quien no aproveche las nuevas tecnologías aplicándolas a la mejora de sus procesos quedará atrás. La competencia, que siempre es dura, exige dar este paso adelante.

Estando todos de acuerdo en la necesidad de incorporar herramientas tecnológicas al negocio, la tasa de fracaso en los proyectos de transformación digital está entre el 60% y el 80%. Un porcentaje altísimo. En el que el factor humano tiene mucho que ver.

 

LAS CAUSAS HUMANAS DEL FRACASO DE UNA TRANSFORMACIÓN DIGITAL

Dicho en una frase, el motivo general es porque las personas no ven ni la utilidad del cambio (para sí mismas, para la empresa y para los clientes), ni el compromiso real y ejemplo en la Dirección.

Las dudas e incertidumbres juegan un papel decisivo en el fracaso de estos procesos de cambio. Si las personas no tienen motivos ni ilusión por hacer algo, no lo harán o lo harán a medias.

Veamos algunas de esas dudas y resistencias de las personas frente a un proceso de cambio digital:

  • No sé de qué va realmente esto. Una buena campaña de información que deje poco sitio a las dudas y rumores podrá atenuar notablemente este factor.
  • No entiendo en qué medida esto va a mejorar el servicio que damos a nuestros clientes. Claro: es lo que pasa si nadie se ha molestado en explicar cómo la adopción de tecnologías mejorará nuestra relación con quienes compran nuestro producto.
  • ¡Qué difícil es manejar la nueva herramienta! Yo recuerdo que un día me dijo un jefe: “Alberto, necesito una hoja comparativa de ofertas en Excel”. Y en mi vida había usado ese programa, ni me habían enseñado a hacerlo. Yo venía de usar un poco Quattro Pro… Así que vayamos pensando en organizar unos buenos talleres formativos, que aprovecharemos para vender el cambio a sus participantes.
  • ¿Cuál será la próxima ocurrencia de los mandamases? Típica consecuencia de un historial de experimentos fracasados. Si otras veces las novedades no han salido bien, ¿por qué esforzarse? Pensemos una información seria, con proyección a futuro, para contestar esta legítima pregunta.
  • Tengo amigos en empresas que han intentado esa transformación digital y han fracasado. Tanto trabajo para luego nada. En este caso, el fracaso está en la experiencia de gente próxima. Tendremos que saber explicar a nuestra gente por qué estamos convencidos de que nuestra estrategia es la adecuada.
  • Me da que esto solamente valdrá para reducir la plantilla y bajar costes. Como hoy se habla mucho de automatización de procesos, de robots y de inteligencia artificial, pues es una inquietud lógica. ¿Sabemos contestar estos temores?
  • ¿Cómo que tengo que cambiar mi rutina? ¿Quién me paga este esfuerzo? En otras palabras, que el proceso de transformación digital se percibe como un incordio que nos quitará tiempo y nos obligará a introducir cambios. Es evidente que no se ha hecho suficiente esfuerzo en comunicar las bondades y ventajas del cambio a lo digital. Con todo, siempre habrá personas que se resistan pasiva o activamente a la incorporación de la tecnología al día a día de la empresa.
  • Esto de lo digital es para jóvenes y yo ya tengo una experiencia y unos años que compensa mi déficit tecnológico. Un frecuente error de actitud: el que no existieran los móviles ni el correo electrónico cuando uno se incorporó al mundo laboral no justifica que se jubile sin saber usarlos. Esos talleres de formación para la Transformación Digital que necesariamente hay que organizar deben contemplar la gestión discreta de esta forma de pensar.

Al final, muchas causas de fracasos vienen de una mala información: insuficiente, imprecisa, genérica con algunos tópicos, aburrida y poco ilusionante. Lo primero que hay que abordar es el abanico de inseguridades ante el cambio: la mejor forma, una clara y honrada campaña de comunicación interna. Las preguntas sin respuesta se convierten en rumores, y los rumores rara vez son útiles para cimentar un proceso de cambio. Más bien al contrario.

 

LAS PRIORIDADES EN UNA TRANSFORMACIÓN DIGITAL

En un mundo tan volátil como el que estamos viviendo, toda empresa u organización que desee mantenerse competitiva tiene que conseguir 3 objetivos: ser más eficiente (=producir más empleando menos recursos), ser más ágil (=más rápida en su funcionamiento y en su adaptación al entorno VUCA), y ser más cercana a su cliente (=lo que exige saber cómo evoluciona para ofrecerle lo que está dispuesto a comprar). Si los empleados ya están convencidos de ello, y la cultura corporativa apoya estos objetivos de innovación, podremos hablar de las tecnologías en las que nos apoyaremos.

Porque la elección de las herramientas tecnológicas a incorporar en ese proceso de transformación digital no es lo importante. Lo que realmente determinará el éxito o fracaso es la adecuada adaptación de la mentalidad de las personas y de la cultura de la empresa. Si introducimos a palo seco nuevas tecnologías, sin preparaciones ni entrenamientos, sin vender sus ventajas a las personas, lo único que conseguiremos es amplificar los desalineamientos entre individuos y empresa. Con la sensación de fracaso que trae, además del gasto en tiempo y dinero. Una organización emocionalmente inteligente sabrá bien qué es lo que primero debe gestionar: el ánimo de sus personas.

 

Abordado el aspecto humano, ya podemos ocuparnos del tecnológico.

 

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.100 participantes. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: Rawpixel

 

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5 consejos para crear una fuerte visión de producto

Toda empresa de nueva creación y orientada al crecimiento necesita centrarse en la innovación para poder crear historias y mensajes de marca convincentes, productos y servicios atractivos y tácticas de marketing sorprendentes que sitúen a la empresa en el mapa y le permitan convertirse en una autoridad en su nicho.

 

Traducido y adaptado del original «5 Tips to Create a Strong Product Vision«, por Emma Miller en el blog de Innovation Management

 

Uno de los elementos esenciales de una innovación exitosa es la capacidad de crear una visión de producto poderosa y atractiva, un plan global que debe construirse antes de intentar empujar cualquier producto nuevo al mercado competitivo.

En resumen, la visión de producto es tu plan a largo plazo y global para tu nuevo producto que mira más allá de los primeros meses e incluso el primer año de su vida, y que se centra en el panorama general. Esta visión sirve como la base de toda tu estrategia de desarrollo de productos, que te permitirá asegurar el éxito de tu producto en la próxima década y el crecimiento de tu empresa.

Con eso en mente, aquí están los pasos que necesitas dar para crear una fuerte visión de producto.

 

1. LIDERA TALLERES DE PRODUCTO

No hace falta decir que la creación de una visión de producto no es un proceso de una sola persona, o al menos no debería serlo. Dada su complejidad y los numerosos factores internos y externos que guiarán el proceso de desarrollo en los próximos meses, es importante que te rodees de visionarios y personas experimentadas de diferentes departamentos para poder llevar a cabo talleres exitosos que generen ideas de calidad y te ayuden a dar forma a tu visión.

Esto significa que debes dejar que tus empleados clave participen en el proceso, y que debes organizar talleres frecuentes de brainstorming. Puedes dividirlos en equipos más pequeños y discutir los puntos débiles y las cuestiones que haya sobre el producto y la visión, los desafíos futuros y más. Intenta encontrar sobre la marcha tantas soluciones como puedas, y luego compara y contrasta los resultados con otros equipos.

 

2. INNOVA CON UN TABLERO DE VISIÓN DE PRODUCTO

Para ayudarte a llevar a cabo esos talleres de visión de productos de una manera eficiente y efectiva, también es importante utilizar una tabla de visión de producto. Puedes utilizar una pizarra en la sala de reuniones, una digital que todos tendrán en sus portátiles, o puedes dibujar una en una hoja de papel – lo importante es esbozar los elementos clave que te ayudarán a impulsar el proceso de innovación. La pizarra de visión de producto se utiliza comúnmente en el Design Thinking, ya que permite a los líderes empresariales encontrar soluciones eficaces a problemas complejos en un plazo razonable.

Los elementos clave de una tabla de visión de producto incluyen su objetivo demográfico, sus necesidades/puntos de vista/desafíos, las características y atributos de su producto que responden a resolver estos problemas, sus objetivos empresariales y cómo el producto contribuye al crecimiento empresarial y, por supuesto, la visión global. Comienza con tu visión a largo plazo en la parte superior, y ve bajando a través de estas categorías utilizando conocimientos relevantes del sector y datos concretos.

 

3. HAZ QUE TU VISIÓN SEA FÁCIL DE ENTENDER

A fin de «vender» tu visión a todos los actores e interesados clave como tus empleados, tus vendedores y minoristas, tus inversores, etc., tendrás que combinar datos procesables con elementos visuales convincentes que cuenten la historia de tu producto de manera que la gente lo entienda. Por eso es importante crear un contenido visual que capte todos esos elementos y transmita la información clave de manera atractiva.

En los últimos años, este ha sido un gran enfoque de empresas como Infostarters para crear extensos y visualmente atractivos catálogos y folletos de productos que capturen la esencia de la marca, la visión del producto, y combinen estos elementos con los datos relevantes de sus tableros de visión del producto. Este tipo de contenido visual atractivo es ideal para presentaciones y talleres, y puedes utilizarlo para tus estrategias de ventas y marketing, y ayuda a poner todo el proyecto en perspectiva.

 

4. ¿CÓMO SABES QUE TU VISIÓN ES LA BUENA?

Este es un problema común al que muchos líderes de negocios se enfrentan después de numerosas sesiones de tormentas de ideas y talleres de visión de productos. Con todas estas ideas fluyendo, con todos esos datos en la pizarra de visión de producto, y con toda esa creatividad impregnando tu equipo, puedes empezar a dudar de la visión y de si ya estás o no en el camino correcto.

Para evitar caer en esta trampa tan frecuente, asegúrate de hacer referencia a los siguientes elementos de una gran visión global. Tu visión debe ser amplia y atractiva, relevante interna y externamente, clara y concisa, perspicaz y basada en datos procesables, y por supuesto, alcanzable.

 

5. ESTABLECE OBJETIVOS Y TÁCTICAS INDIVIDUALES

Por último, recuerda usar tu visión como base para todas las demás metas, estrategias y tus pequeñas tácticas y tareas diarias. La visión es la estrella que te guía, y si intentas innovar un producto sin ella, inevitablemente te encontrarás con obstáculos en el diseño y el desarrollo, confusión entre tus filas, e invariablemente perderás todo tipo de plazos y fechas en el camino.

En vez de ello, haz siempre referencia a tu visión cuando establezcas objetivos a largo, medio y corto plazo. Construye una estrategia en torno a la visión, y luego empieza a trazar un mapa de las tácticas individuales para lograrla. Desglosa estas tácticas en tareas individuales, equipos y plazos más pequeños para que el proyecto siga avanzando en todo momento.

 

RESUMIENDO

Para establecerte como un contendiente viable en el mercado competitivo, necesitas golpear dicho mercado con una poderosa oferta de productos. Y la única manera de crear una línea de productos asombrosa es empezar con una visión de producto. Asegúrate de usar estos consejos para construir una fuerte visión de producto que lleve a tu compañía hacia adelante como un todo.

 

AUTORA

Emma Miller es una marketera y escritora de Sidney, que trabaja con empresas australianas de reciente creación en el desarrollo de negocios y marketing. Emma escribe para muchas publicaciones digitales relevantes y relacionadas con ese sector, y realiza un trabajo de Editora Ejecutiva en el blog de Bizzmark y como profesora invitada en la Universidad de Melbourne.

IMAGEN: la del artículo original

 

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Habilidades Humanas: la Proactividad Situacional

El sueño de cualquier dirigente de una organización es que todas las personas que trabajan en ella se sientan profundamente comprometidas con su éxito. Que dedican todos sus recursos profesionales para no solamente hacer su trabajo lo mejor posible: también están pensando activamente en mejoras y oportunidades para el conjunto.

Lo que pasa es que esta idílica situación hay que trabajarla. De la misma forma que esperamos algo más de nuestros colaboradores, habrá que darles algo más que su sueldo. Es lo que hoy se llama el “salario emocional”. Algo que, por definición, es enteramente subjetivo y que no funciona igual con todas las personas.

 

¿QUÉ ES ESTO DE LA PROACTIVIDAD SITUACIONAL?

Se da cuando el colaborador se siente parte de la organización y que, por ello, ve más allá de su trabajo y percibe cómo funciona todo a su alrededor. Esa percepción holística de su ánimo le convierte en un activo dinámico de la empresa, en una fuerza que piensa en términos de soluciones y oportunidades en vez de quejarse por todo.

Anticipa los problemas, visualiza las oportunidades y piensa en cómo intervenir para resolver los unos y aprovechar las otras en bien de toda la empresa. Un empleado feliz suele tener un interés extra en que su organización prospere.

Hay dos componentes: la proactividad como actitud en el trabajo y en la vida, y la comprensión de las distintas fuerzas y elementos que configuran una organización y que dan lugar a unas u otras situaciones en ella.

 

LA PROACTIVIDAD SITUACIONAL COMO HABILIDAD ESPECÍFICAMENTE HUMANA

Las personas se mueven por emociones. Por amor, por ira, por esperanza, por orgullo, por solidaridad, por ambición, por miedo, por sentirse parte de algo. Esto no ocurre con las máquinas: sus procesos son estrictamente lógicos y lineales. Son predecibles y dependen de los parámetros de su programación.

En cambio, un humano es variable. Cambia y evoluciona. Es más o menos permeable a lo que ocurre en su entorno y en su vida. Tiene objetivos y preferencias. Decide con criterios emocionales antes que estrictamente racionales. Pero tiene una actitud y personalidad de fondo que es la que define cómo los demás lo vemos.

A un humano se le puede emocionar. Podemos conseguir que se sienta contento de involucrarse en una situación que le procure bienestar y le haga sentirse útil, querido y aceptado. En el momento en que llegamos a ese estado de complicidad, de compartir objetivos y de querer ayudar a lograrlos, de involucrarse de corazón en la buena marcha del grupo, nos estamos acercando a ese ánimo de proactividad situacional.

¿Y cómo puedo conseguir que mi equipo se sienta así de comprometido? Dando razones para ello, que variarán en función de cómo es cada persona.

 

LOS TRES TIPOS DE COLABORADOR SEGÚN SU GRADO DE INVOLUCRACIÓN

Hay tres niveles, cada uno con sus peculiaridades y forma de gestionarlo.

1. Los de 9 a 5. Son los que, en todo su derecho, cumplen exactamente con las tareas por las que recibe su sueldo. Y nada más.

¿Qué hacer con ellos? Como mucho, asegurarnos de que vean los beneficios de participar más a través de las experiencias de sus compañeros más involucrados.

2. Los de A ver Qué Pasa. Suelen conformar la mayor parte del personal de una empresa. Son de una sensibilidad variable ante los estímulos motivadores de la empresa. Hay muchos escépticos que miran con desconfianza los mensajes corporativos.

¿Qué hacer con ellos? Aumentando su predisposición a pensar en mejoras, darles herramientas para estructurar sus propuestas y animándolos a presentarlas y compartirlas. Organizar talleres y ciclos formativos son una buena forma de reforzar las ganas de hacer algo más de sus obligaciones. Que vean que vale la pena.

3. Los Apóstoles. Un tesoro a mimar. Son los que hacen que la empresa sea algo vivo, ágil y deseable como lugar en el que trabajar. Son personas positivas, con ganas de hacer nuevas cosas, que sienten la empresa como algo propio y que comparten sus fracasos y sus éxitos como propios.

¿Qué hacer con ellos? Darles calor. Que se sientan de verdad apoyados en sus esfuerzos, recompensados por su involucración, y tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones. Son el futuro de la organización. Invirtamos en ellos.

 

¿CÓMO PUEDO DESARROLLAR LA PROACTIVIDAD SITUACIONAL EN MI ORGANIZACIÓN?

La respuesta es sencilla de decir: creando una cultura de empresa atractiva, con sentido del propósito, que mira a mejorar el mundo allá donde actúe. Porque si las personas ven autenticidad en esos deseos de proyección de la empresa en la que trabajan es mucho más fácil que quieran hacer los mismo en su área de trabajo.

Ya. Pero, en concreto, ¿qué medidas puedo tomar para que mis equipos quieran involucrarse más?

  • Creando un buen ambiente en la empresa. Que las personas se sientan seguras y apreciadas. Crear una cultura de empresa que tiene en cuenta el bienestar de sus empleados lleva tiempo… y da resultados.
  • Dando oportunidades reales de desarrollo profesional. Cuando sea posible, que los empleados perciban que crecer es posible.
  • Dando información veraz y transparente. No se trata de publicar la contabilidad: hablamos de que la gente sepa de los desafíos y los logros de su empresa, tenga una idea de si va bien o de si tiene dificultades, y en qué medida podrían ayudar.
  • Estableciendo un método sencillo, eficaz y transparente para que los más proactivos puedan aportar sus propuestas de mejora. Un sistema de gestión de ideas que aproveche la inteligencia colaborativa de los profesionales.
  • Facilitando la compatibilidad entre la vida personal y la profesional. La conciliación no es una moda. Es un enorme incentivo para que la organización incorpore y fidelice a las personas.

 

Podríamos recomendar más acciones. Al final, lo que realmente importa es que las personas que trabajan en una empresa se sientan parte de ella, con voz, valoradas en todas sus vertientes y, por tanto, proactivamente solidarias con su marcha y evolución.

Y conseguir esto solamente es posible si desde la Dirección se actúa con el convencimiento de que las personas son su mejor capital, y de que vale la pena invertir en ellas para asegurar el futuro de toda la organización.

Sin postureos. Sin declaraciones escritas para decir lo correcto. Sin medias verdades ni reservas. De corazón. Porque quien no da de corazón no puede esperar a recibir de corazón.

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.100 participantes. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: IMG_1979 en Pexels

 

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Lidiar con la incertidumbre acerca de qué camino tomar

Cuando empezamos etapas nuevas o proyectos nuevos es porque hemos tomado una decisión. No estamos seguros de si será buena o mala, de si nos traerá lo que esperamos o no. Lo único cierto que tenemos al tomar esa decisión es la incertidumbre. Y a muchas personas se le hace una situación difícil de llevar. Así que buscando inspiración recurrimos a uno de nuestros pensadores de cabecera especialista en cambios e incertidumbres.

 

Traducido y adaptado del original «A Guide to Dealing with Uncertainty About What Path to Take«, por Leo Babauta en su blog Zen Habits.

 

La cantidad de tiempo que pasamos preocupados por el camino a seguir, cuando nos sentimos inseguros, puede ser a veces asombrosa.

Estamos entrando en territorio desconocido, y no sabemos cómo proceder. Para muchos de nosotros sucede todo el rato: empezamos un nuevo trabajo, lanzamos una nueva empresa, cambiamos de carrera, tenemos que enfrentarnos a cambios increíbles, decidimos escribir un libro o crear algo en línea, nos ponemos en una nueva situación social.

Algunas de las cosas que hacemos en respuesta a esta incertidumbre son:

  • Realizar una extensa investigación, a menudo hasta límites poco eficaces, a veces al punto de ser abrumados por la cantidad de información que hemos encontrado.
  • Comprar libros, cursos, programas, otros materiales que pensamos que nos guiarán – esto no es necesariamente una mala idea, pero en realidad, nada de esto nos dará certeza.
  • Intentar encontrar maestros u otras personas que nos guíen, que hayan estado allí antes – de nuevo, esperando que nos den certeza, pero a menudo esto tampoco es una píldora mágica.
  • Retrasar la toma de una decisión, posponiéndola una y otra vez porque es demasiado difícil de decidir. Esta podría ser la opción más frecuente, en realidad.
  • Rendirse porque no sabes si puedes hacerlo, no sabes qué hacer, no sabes qué demonios estás haciendo. Esto también es bastante común – de hecho, la mayoría de las personas se rinden antes de empezar.

Estas son reacciones muy comunes al entrar en la incertidumbre, pero normalmente no son muy útiles. Se interponen en el camino de hacer el trabajo y vivir la vida que nos gustaría.

Entonces, ¿cómo lidiamos con el camino incierto en el que nos gustaría embarcarnos?

No siempre es fácil, pero he descubierto que hay un conjunto de prácticas que pueden ayudar enormemente.

 

EL CAMBIO DE MENTALIDAD

El primer cambio de mentalidad que hay que considerar es que la incertidumbre no es algo malo, o algo que hay que evitar. Es una parte natural de hacer algo significativo. De hecho, sentir la incertidumbre es una gran señal de que estás haciendo algo desafiante y significativo.

La incertidumbre puede ser abrazada, algo a lo que nos abrimos, e incluso amada. Podemos aprender a apreciar la incertidumbre en nuestras vidas, si cambiamos nuestra forma de pensar y practicamos con ella.

El segundo cambio de mentalidad es ver un camino incierto como una oportunidad de práctica. No es algo de lo que huir, sino un lugar donde quedarse, para que podamos crecer, aprender y crear.

Cada vez que sentimos incertidumbre, puede ser visto como una llamada a abrirnos y practicar. Para darnos la vuelta y probar una nueva forma de hacer las cosas, en lugar de complacernos en viejos patrones poco útiles.

 

LAS PRÁCTICAS DE INCERTIDUMBRE

Digamos que estás a punto de emprender un camino incierto: comenzar un nuevo trabajo, entrar en una nueva fase de tu vida, escribir un libro, lanzar un negocio o un producto…

¿Cómo te abres a la incertidumbre y empiezas a practicar con ella?

Esto es lo que he encontrado útil, en la escritura de libros y en el lanzamiento de programas, junto con el hecho de tratar personalmente con grandes cambios en la vida:

  • Permanece en la incertidumbre como una práctica, y con devoción. Te quedas en este espacio de incertidumbre para practicar con ella, pero también para ayudar a aquellos que te importan profundamente. Ellos valen la pena. Acuérdate de ellos, y que hacer esto por ellos es más importante que tu incomodidad con la incertidumbre. Puedes lidiar con la incertidumbre. Permítete sentir la incertidumbre en tu cuerpo, quedándote con las sensaciones del momento – y aprende que no es gran cosa sentir esa incertidumbre. Con la práctica, esto se hace cada vez más fácil.
  • Sigue el instinto (o el corazón). Si no estás seguro de qué camino tomar (necesitas tomar algunas decisiones), es fácil quedarse congelado en la indecisión, porque no hay una respuesta clara. Puedes preguntarle a cien personas, y no obtener una manera clara de tomar una decisión. Puedes leer un millón de artículos y libros, hablar con expertos, pero no hay una respuesta correcta. Y por lo tanto, tienes que aprender a confiar en tu instinto. O en tu corazón. Cuando estoy en una encrucijada, lo que intento hacer es sentarme un rato, contemplando la pregunta. Lo siento en mi corazón, y decido qué es lo que hace sentirme bien. No tengo ninguna certeza, porque no hay una respuesta correcta. En cambio, tengo que confiar en mi instinto o en mi corazón, y seguirle la corriente… La verdadera confianza es que aunque sea la respuesta incorrecta, estaré perfectamente bien.
  • Acepta el no saber. Así que has usado tu corazón para hacer una elección incierta… pero no sabes exactamente cómo será. Está bien. De hecho, puedes aceptar el no saber… es como leer un libro o ver una película sin saber cómo se desarrollarán las cosas. ¡Eso es parte de la diversión! El no saber es algo hermoso, aunque la mayoría de las veces queremos saber. ¿Puedes dar el siguiente paso sin saber, estando completamente abierto a cómo podrían resultar las cosas? ¿Ser curioso para saber más, sin tener una idea fija de cómo debería ser? ¿Dejar que las cosas sean fluidas y frescas? ¡Pruébalo y verás!
  • Deja que las cosas se desarrollen mientras caminas por el sendero. A medida que avanzas por este incierto camino, mira cómo van resultando las cosas. Observa lo que puedes notar, aprende de esta nueva información. Por ejemplo, si voy a lanzar un nuevo producto, no sé cómo responderá la gente. Puedo lanzarlo sin saberlo y ver cómo responden, escuchar sus reacciones, hablar con ellos y averiguar más. Si estoy tratando un problema de salud, puedo probar diferentes soluciones, notando los efectos que tienen. No sé cómo se desarrollarán las cosas, pero puedo recorrer el camino y averiguarlo.
  • Obtén información, ajusta el camino. A medida que dejes que las cosas se desarrollen, estarás recogiendo nueva información. Aprenderás si las cosas resultaron como esperabas o no. Estarás abierto a todo esto, pero podría resultar que necesitas hacer ajustes. Por ejemplo, cuando lancé mi Programa de Entrenamiento sin Miedo, no sabía exactamente qué necesitarían las personas en el programa, o cómo responderían al entrenamiento. Escucharlos me ha ayudado a entender mejor, y he ajustado mucho el programa en los últimos 18 meses. Una y otra vez, escucho, aprendo y me adapto. Es bueno incorporar revisiones regulares para que pueda hacer ajustes a medida que camina por el camino incierto – las revisiones semanales son excelentes.
  • Aprende a confiar en que estarás bien. Puede que te caigas de bruces, pero ¿cuál es el peor de los casos (de todos los resultados probables)? Probablemente nada demasiado malo. No morirás, en la mayoría de los casos. Lo que he aprendido es a confiar en que las cosas saldrán bien. No como espero, pero bien. Puedo fallar, pero aprendo a lidiar con el fracaso. Un fracaso es sólo una forma de crecer, aprender, mejorar. No es el fin del mundo. Caminando por el incierto camino, déjate desarrollar la confianza en ti mismo para responder con firmeza a lo que suceda. Con esta confianza, aprenderás que no necesitas evitar la incertidumbre.
  • Crea rituales para apoyar la incertidumbre. Todo esto es genial en un mundo ideal – pero en realidad, es probable que vayamos a nuestros viejos hábitos. La forma de trabajar con esto es a través de rituales diseñados para apoyar estas prácticas. Por ejemplo, puedes empezar tu día con una meditación, permitiéndote sentir la incertidumbre en tu cuerpo. Puedes establecer una sesión de enfoque como primera actividad en tu día de trabajo, en la que te permites  darte un empujoncito a la incertidumbre, al menos una vez al día, todos los días. Podrías establecer una revisión semanal, donde haces ajustes basados en cómo se desarrollan las cosas. En esa revisión, usted podrías notar cómo las cosas están yendo bien, y dejar que eso cultive la confianza en el proceso y en ti mismo para gestionar las cosas. Puedes conseguir un grupo de asesores y consultar con ellos una vez al mes, hablando con ellos sobre tu incertidumbre. Averigua qué rituales necesitas para apoyar tu práctica con la incertidumbre, y establécelos.

Este camino de incertidumbre no es algo que no puedas manejar. Muchas personas han caminado por senderos inciertos similares en el pasado, y lo están haciendo ahora. Tú puedes hacerlo tan bien como cualquiera.

Nuestros caminos deben contener incertidumbre, porque nadie sabe qué diablos está haciendo. Lo estamos inventando sobre la marcha, aprendiendo sobre la marcha, y si somos conscientes de ello, podemos bailar con la incertidumbre con una sonrisa en la cara.

 

AUTOR
Leo Babauta es un blogger y autor sobre simplicidad. Creó Zen Habits, un blog del Top 25 mundial con dos millones de lectores. También es un autor de best-sellers, esposo, padre de seis hijos y vegano. En 2010 se trasladó de Guam a San Francisco, donde lleva una vida sencilla.
Comenzó su blog Zen Habits para hacer una crónica y compartir lo que ha aprendido mientras cambiaba muchos de sus anteriores hábitos.

IMAGEN: Santiago Lacarta en Pixabay

 

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La empresa emocionalmente inteligente

Empecemos diciendo lo que todos sabemos: que las empresas están para ganar dinero. Sin beneficios no hay empresas. Sencillo.

Cuando la tasa de paro es elevada -digamos que por encima del 10%- o muy elevada -como el 14% que tenemos en España-, parece fácil encontrar trabajadores.

Pero luego no lo es, como se quejan tantos empresarios. Que si no encuentro profesionales adecuados, que si no se presentan a la entrevista, que muchos de los que se presentan tampoco muestran excesivo interés tras conocer las condiciones, … La lista puede ser larga.

Hay una cosa cierta: eso le da igual a la competencia. En realidad, se alegrará. Porque quien tenga en su equipo a los mejores ganará. Las empresas que tengan una mayoría de mediocres apenas sobrevivirá si su dirección sabe lo que hace, y el resto no tendrá mucho futuro.

Como todos queremos trabajar con el mejor talento, con aquellos profesionales que de verdad aportan valor, con visionarios que combinan su capacidad de anticipar el futuro con un buen sentido práctico del presente, pues buscamos selectivamente con qué organizaciones colaborar.

 

Si yo, como empresario o líder de una organización, me esfuerzo por facilitar y mantener una dinámica interna de funcionamiento entre mis colaboradores que permita una evolución y adaptación constantes, conseguiré un margen extra de competitividad.

Para atraer y conservar a esos grandes profesionales que me permitan alcanzar esa visión de empresa fluida y ágil, será imprescindible diseñar y materializar un entorno en el que apetezca trabajar. Esto se consigue ofreciendo, además de una compensación económica sensata, retribuciones intangibles que muevan emocionalmente a las personas. Como por ejemplo le pasa a Google con su famoso 20% de tiempo para proyectos propios.

 

EL SALARIO EMOCIONAL VA DESPUÉS DEL ECONÓMICO

De la misma forma que las empresas existen para ganar dinero, también las personas trabajan con esa intención. No se puede hablar de salarios emocionales ni dar palmaditas en la espalda a empleados que no llegan a fin de mes, que se sienten explotados y que están seguros de que se irán a la calle en cuanto cometan un error o sobrevenga cualquier dificultad en los resultados económicos.

Como reflexión, diré que un sueldo low cost lleva a una vida low cost y a un rendimiento igualmente low. No hay motivación para implicarse más. Si el trabajador no ve su propio futuro, menos se preocupará por ver el de la empresa en la que hoy trabaja.

 

LAS EMPRESAS Y ORGANIZACIONES EMOCIONALMENTE COMPETENTES

En general podemos decir que serán las protagonistas del futuro. ¿Por qué? Porque tendrán el mejor motor imaginable: las ganas de todos sus colaboradores de que triunfen. Su Dirección es competente y sabe escuchar las ideas de su gente, es capaz de adaptarse a los cambios en los mercados y se preocupa genuinamente de la felicidad de sus personas.

Ya, y, ¿cómo se distinguen estas empresas?

  • Tienen una visión y una misión claras y sinceras. Todos sus trabajadores las conocen y comparten.
  • Saben crear un entorno que promueve el sentido de la pertenencia. Hay orgullo a la hora de decir que uno trabaja ahí.
  • Quien trabaja con ellas sabe que hay un propósito en su labor. Percibe que está haciendo algo que añade valor más allá de sus responsabilidades oficiales.
  • Facilitan las interacciones personales. Ayudan a que las personas que trabajan en ellas se conozcan y establezcan vínculos de confianza.
  • Favorecen la interacción entre sus equipos. Acciones formativas, conferencias, charlas con gente de fuera, reuniones interdepartamentales que ayudan a la colaboración entre áreas en vez de echarlas unas contra otras.
  • Promueven el espíritu intraemprendedor y la aportación de nuevas propuestas. Tienen un sistema interno que gestiona estas propuestas, ayuda a estructurarlas y premia a sus protagonistas.
  • Son especialmente cuidadosas en la elección y formación de sus mandos intermedios. Este es el nivel de decisión y gestión que más influye en una organización, y que suele ser el obstáculo para las nuevas prácticas.
  • Tienen programas eficaces para incorporar a nuevos profesionales. Se aseguran de que ese onboarding suponga un éxito para ambas partes.
  • Disponen de un Departamento de Personas/Talentos/RRHH compuesto por profesionales de las competencias y las habilidades tanto técnicas como humanas. Se ocupan de conseguir para su empresa los colaboradores más idóneos, de ofrecerles un proyecto de carrera y de mantenerse al tanto de su evolución.
  • Sus distintos niveles de responsabilidad, del primero al último,  están compuestos por líderes y no por egos temerosos y autócratas.

 

Al final, las organizaciones y empresas emocionalmente inteligentes son las que más capital tienen. Un capital de motivación, de compromiso, de confianza y de ganas de triunfar que las llevará a un futuro más brillante, competitivo y rentable.

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.100 participantes. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: Kevin Delvecchio en Unsplash

 

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