Ciclos del Futuro

Cómo una nueva comprensión del tiempo puede darnos orientación en tiempos caóticos

Pensar en el mañana y en el día después de hoy, planificar la semana que viene el fin de semana y el año que viene al final del año… Estamos acostumbrados a entender el tiempo como una línea. Una flecha que se dispara inexorablemente del pasado al futuro. Pero ¿qué pasaría si dejáramos de lado este pensamiento lineal y adoptáramos otras formas de pensar? ¿Qué pasaría si buscáramos ciclos, no líneas, en nuestro entorno?

 

Traducido y adaptado del original "Zyklen der Zukunft", por Nina Pfuderer en el blog de The Future Project

 

EL FINAL DE LA LINEALIDAD

El pensamiento lineal recorre como un hilo conductor las sociedades occidentales, desde la historia de la salvación cristiana hasta la lógica del crecimiento capitalista, pasando por la creencia moderna en el progreso. Los dictados de la linealidad nos dominan. Todo debe avanzar siempre, preferiblemente con rapidez y de forma pronunciada. La gente prefiere curvas de crecimiento lineales, es decir, sin depresiones ni ramas descendentes. Las líneas de tendencia también se siguen concibiendo linealmente, porque es la forma más sencilla de proyectarlas hacia el futuro.

Durante bastante tiempo, esto funcionó bastante bien. Las sociedades occidentales prósperas se desarrollaron solo en sentido ascendente durante mucho tiempo; todo seguía creciendo: la globalización, la urbanización, la interconexión, la abundancia material. Pero en los últimos diez o quince años, los dictados de la linealidad han comenzado a desmoronarse. La idea de un crecimiento ilimitado ahora nos parece hueca. Especialmente en estos tiempos difíciles de crisis global, este viejo pensamiento lineal ya no nos sirve.

Incluso en la era agraria, los humanos estábamos mucho más conectados con estos ritmos naturales. Nuestra experiencia natural del tiempo es rítmica, como las estaciones, el día y la noche, el ciclo femenino. La luz sigue a la oscuridad, el reflujo sigue al flujo, la tensión sigue a la relajación. Sin duda, es un gran logro que ahora tengamos electricidad, supermercados y aviones. Nos hemos convertido en dueños del espacio y el tiempo, lo hemos enderezado. Pero la pregunta es cada vez más clara: ¿al hacerlo, quizás hemos perdido algo esencial?

 

LOS CICLOS DEL FUTURO

El pensamiento y el sentimiento cíclicos marcan la transición de la era industrial a la era simbiótica: todo regresa al ensamblarse nuevamente.

Los ciclos son movimientos ondulatorios, círculos proyectados hacia el futuro. Se repiten una y otra vez, pero nunca son exactamente iguales. No son una rueda de hámster, ni una vuelta al punto de partida, sino que cada nueva fase conlleva un cambio, una maduración. Hay ciclos que abarcan miles de millones de años y otros que duran apenas unos segundos. Fenómenos naturales como la rotación de la Tierra, los ciclos lunares, las estaciones, incluso la vida y la muerte, siguen patrones cíclicos. Los humanos también formamos parte de este ciclo natural: física, biológica y hormonalmente.

El orden cíclico de las cosas también se refleja en las culturas humanas. Desde el auge y la caída de culturas enteras hasta los ciclos de la moda que determinan los mercados y el espíritu de la época, todo vuelve a su lugar con el tiempo: pantalones de campana, hombreras, zapatos de vagabundo. Esto crea "curvas" o "líneas evolutivas" que revelan los desarrollos sociales.

Al igual que la moda y la cultura, los movimientos políticos también siguen patrones cíclicos: regresan viejos modelos a seguir, símbolos históricos y tendencias autoritarias. Quienes se sienten desesperados ante tales reveses pueden encontrar consuelo en el pensamiento cíclico: una reacción violenta rara vez es definitiva, sino que suele ser solo un punto bajo temporal antes de que el ciclo se reactive y permita nuevas oportunidades, desarrollos y movimientos.

 

LA ECONOMÍA ES CÍCLICA

El economista Edward Russell Dewey (1895-1978) dedicó su vida a investigar y medir los ciclos. Encontró más de 500 fenómenos cíclicos diferentes en 36 campos del conocimiento, como el crecimiento de una calabaza, las fluctuaciones en las poblaciones de linces, la variación de las emociones humanas y en la economía.

Al estudiar los movimientos cíclicos, Dewey pretendía facilitar pronósticos económicos más fiables. Planteó la hipótesis de que las personas reaccionan rítmicamente a los ciclos naturales, influyendo así en otros ciclos, incluidos los económicos. Describió los ciclos como ondas alrededor de un eje de tendencia curva: una tendencia crece inicialmente de forma casi lineal, encuentra límites y alcanza una meseta. Mientras la tendencia continúa al alza, las ondas son menos perceptibles; el punto más bajo de un ciclo puede incluso ser más alto que el pico anterior. Solo cuando el crecimiento se ralentiza se hacen evidentes los movimientos ascendentes y descendentes; las crisis entonces parecen sorprendentes, pero forman parte de los ciclos de larga duración.

el fururo se entiende mejor por ciclos que por tendencias lineales

ONDAS INVISIBLES - Tendencia y Ciclos. En las fases de crecimiento, las fluctuaciones se atenúan, mientras que en la meseta se hacen más evidentes. Leyenda: Tendencia (línea blanca) y Ciclos (línea rosa punteada)

Según el análisis de Dewey, la fase actual de la omnicrisis podría marcar un punto donde la tendencia alcista se aplana, haciendo aún más evidentes los altibajos cíclicos. Esto también podría explicar, en cierta medida, por qué el segundo mandato de Trump parece aún más amenazante que el primero, y por qué los éxitos de la AfD (partido político alemán de extrema derecha, n. del t.) son aún más dolorosos en una situación geopolítica y socialmente tensa: percibimos los movimientos de tendencia que parecen lineales como más importantes y significativos que los movimientos cíclicos que se sitúan alrededor de la línea de tendencia.

Según Dewey, lograr un cambio de tendencia requiere estímulos externos o internos —como innovaciones, cambios sociales o eventos excepcionales— que refuercen o mitiguen los ciclos existentes y, por lo tanto, posibiliten nuevas dinámicas. Aquí es precisamente donde la investigación de futuros transformadores del Proyecto Futuro entra en juego: con la formulación y promoción de narrativas constructivas de futuro que se desarrollan desde la propia sociedad. Una de estas narrativas también puede ser el pensamiento cíclico.

 

PENSAR, SENTIR Y TRABAJAR CÍCLICAMENTE

Pensar en ciclos: el arte de convertirse

A menudo nos desalientan los patrones cíclicos porque dan la impresión de que volveremos al punto de partida: sin progreso, quizás incluso con regresión. Pero los ciclos no significan estancamiento. Cada recurrencia conlleva un cambio, que conduce a un nuevo nivel de complejidad y maduración. Como una espiral ascendente. Esta forma de pensar también es útil en la experiencia individual. Entre nuestra situación actual y la meta que perseguimos, nuestro cerebro genera estrés con facilidad: la amígdala activa respuestas de lucha o huida o de bloqueo, inhibiendo así el pensamiento racional de la corteza prefrontal (cf. Goleman 1996; cf. Arnsten 2009). En cambio, quienes cultivan una mentalidad de crecimiento entienden esta brecha no como una amenaza, sino como una oportunidad (cf. Dweck 2006). El desarrollo significa, entonces, expandirse en el proceso, aprender de los errores y aceptar el cambio como parte natural del ciclo.

 

Sentir en ciclos: acepta las vibraciones internas

El ciclo sueño-vigilia y el ciclo menstrual influyen en la concentración, la creatividad y la extroversión. Conocer y respetar tu cronotipo te permite vivir en armonía con tu perfil energético natural: no te esfuerces por alcanzar el máximo rendimiento por la mañana, sino que incorpora el movimiento por la tarde en lugar de resistirte. También puedes aprovechar el ciclo hormonal: la fase lútea para la reflexión y el trabajo minucioso, la fase ovulatoria para las citas importantes y la fase folicular para los procesos creativos (véase Erler 2023). El objetivo no es adaptar rígidamente tu propio calendario o el de los demás a los ciclos naturales. Más bien, ayuda a trabajar a tu propio ritmo y a mantener la calma cuando las cosas no salen a la perfección. Porque todas las fases pasan. Y con el siguiente ciclo, a veces tan solo unas horas después, surgen nuevas oportunidades.

 

Trabajar en ciclos: con el tiempo en vez de contra el tiempo

Las empresas tradicionales suelen organizarse linealmente, pero cada vez más estructuras de trabajo y organizativas siguen ciclos. El método Lean Startup, por ejemplo, se basa en procesos recurrentes: planificar, actuar, probar, fallar, adaptar, volver a probar. Los procesos de planificación, retroalimentación e informes también suelen programarse mensualmente. Las culturas modernas van aún más allá y tienen en cuenta los ritmos biológicos, los ciclos hormonales y las respuestas neurobiológicas. Las organizaciones que piensan cíclicamente comprenden el cambio de forma diferente: saben que el crecimiento es finito, que los diferentes ritmos se entrelazan y que incluso las crisis son solo una fase.

Mientras que las lógicas comerciales clásicas se basan en el escalamiento permanente y el logro lineal de objetivos, las organizaciones cíclicas trabajan con el tiempo en lugar de contra él.

 

LOS CICLOS COMO BRÚJULA PARA EL FUTURO

El pensamiento cíclico no es un ideal romántico de la naturaleza, sino una herramienta práctica para superar el agotamiento, el pensamiento orientado a las crisis y la linealidad abrumadora. A nivel individual, ayuda a adaptar las tareas a los ritmos biológicos, reducir el estrés y desarrollar más paciencia con uno mismo y con los demás; a nivel organizacional, facilita estructuras adaptativas y flexibles.

Desde una perspectiva social, comprender los movimientos, tendencias y crisis cíclicas nos permite reconocerlas como olas y, por lo tanto, tomar decisiones más serenas y sostenibles. Aprendemos a ver más allá de la crisis y a imaginar nuevos futuros. Al mismo tiempo, pensar en ciclos agudiza nuestra conciencia de la profunda conexión entre nosotros y quienes nos rodean en el flujo cíclico de la vida: estamos inmersos en tradiciones pasadas y futuras, una especie de abrazo transgeneracional con nuestros antepasados ​​y descendientes.

Los ciclos nos enseñan que todo regresa y que cada punto bajo encierra potencial de recuperación, porque rara vez nos quedamos atrapados en ciclos regresivos. Los ciclos del futuro son síntesis del pasado a un nivel superior. Quienes comprenden esto encuentran orientación y serenidad en tiempos caóticos y catastróficos.

(Este artículo es un extracto de "Más allá de 2026", el anuario del futuro)

AUTORA

Nina Pfuderer. Es investigadora de futuros transformadores en The Future:Project. Nina examina una amplia gama de tendencias sociales y las conecta con movimientos transformadores. Esta etnóloga europea también es responsable de la presencia de Future:Project en redes sociales.

IMÁGENES: gráfico del artículo original, imagen de cabecera montaje sobre imagen de  Bilobaba Vladimir en Canva

 

 

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