Cómo desaferrarse y dejar ir a personas y cosas

 

Traducido y adaptado del original «The Practice of Letting Go«, de Leo Babauta en su blog Zen Habits

 

Hay muchas veces en las que nuestra mente se aferra a algo con fuerza, y eso rara vez es útil:

  • Yo tengo razón, es la otra persona quien está equivocada
  • Esa persona está viviendo su vida de una forma equivocada, debe cambiar.
  • Mi opción es la mejor manera, las demás están equivocadas
  • Esto es lo que quiero, no quiero nada más.
  • Realmente eso no me gusta, apesta.
  • Debería tener a esa persona en mi vida, amándome.
  • No debería estar solo, no debería tener sobrepeso, no debería ser como soy, no debería tener esta vida.

En todos estos casos, y aun en más, nuestras mentes están fijas en un punto de vista concreto, y a menudo juzgamos a los demás. Nos quejamos. Estamos apegados a lo que queremos y a lo que no queremos.

Esto lleva al estrés. A la infelicidad. A la ira. Al deseo de justicia. A ser crítico. A distinguirnos de los demás. Al aislamiento.

Y lleva a cerrarse a la belleza de este momento, tal como es, lleno de opciones y posibilidades.

Si quieres trabajar en el «dejar ir», en desapegarte de cosas y personas, me gustaría ofrecerte una técnica sencilla.

 

PONIENDO EN PRÁCTICA ESE «DEJAR IR»

En realidad puedes estar practicando esto todo el día porque, aunque no nos demos cuenta, estamos constantemente aferrándonos constantemente a ciertos puntos de vista.

Así es como se practica mi técnica para desaferrarse:

Empieza por darte cuenta de lo rígido que estás. Nota que estás estresado, molesto con alguien, sintiéndote como si tuvieras razón, quejándote de alguien o de una situación, no abierto a otros puntos de vista, posponiendo algo, evitando, tensando. Estas son buenas señales de que estás inmovilizado, endurecido en tu punto de vista, fijo, apegado, aferrado. Aprende a ser bueno en darte cuenta de esta situación.

Fíjate en la tensión de tu cuerpo. Es un estiramiento que ocurre desde los músculos del estómago, a través del pecho, hasta la garganta y la frente. Piensa en esto como tu columna vertebral, y se estrecha cuando piensas que tienes razón, o que alguien más está equivocado, o que realmente quieres algo o no quieres algo.

Empieza a relajar esos músculos que tienes tan tensos. Esta es la clave para dejar de estar aferrado y empezar a dejarse llevar. Lo que sea que esté tenso en tu columna vertebral, relájalo. Inténtalo ahora mismo. ¿Qué es lo que está tan tenso? Relájalo. Suavízalo.

Abre tu conciencia más allá de ti mismo. Una vez hecho esto (y puede que tengas que repetir el paso anterior de relajación varias veces), puedes abrir tu conciencia desde tu propio cuerpo y tu propia preocupación, hasta el mundo que te rodea. Toma conciencia del espacio que te rodea, las personas y los objetos, la luz y el sonido. Abre tu conciencia a todo aquello que hay a tu alrededor.

Sé consciente de lo abierto que estás y de las posibilidades que ello conlleva. Con tu mente ya más abierta, puedes empezar a sentirte más abierto. Tu mente ya no está cerrada, sino que ha hecho hueco para nuevas posibilidades. No estás obsesionado con un solo camino, sino que estás abierto a todos. Esta es la belleza del no saber.

Ábrete a la belleza que está ante ti. Ahora que no estás obsesionado con lo correcto o con tu manera o la manera en la que las cosas deben o no deben ser… puedes aprovechar este momento real que tienes ante ti. Has vaciado tu copa, y has hecho hueco para ver las cosas como realmente son, y apreciar la belleza del presente, la belleza de otras personas, y la de ti mismo.

Da un paso adelante con una apertura hacia lo desconocido. Desde este estado de relajación de la fijeza de tu mente, de apertura…. da el siguiente paso con una actitud abierta hacia el no saber con certeza lo que habrá. No sabes cómo deberían ser las cosas: ¡averigüémoslo! No sabes si tienes razón o no: ¡vamos a explorar! No sabes las respuestas, sólo tienes las preguntas en tu corazón, y te mueves hacia posibilidades abiertas.

 

Es así de simple. Y por supuesto, se necesita mucha práctica. Puedes hacer esto en cualquier momento, pero es útil tener un momento del día para establecer un recordatorio y luego tomarte unos minutos para sentarte quieto y practicar con lo que sea a lo que te hayas estado aferrando hoy.

Cuando practicamos de esta manera, estamos cambiando de nuestros patrones habituales de preocupación por nosotros mismos y cerrando todas las posibilidades, a la apertura y el no saber, a las posibilidades ilimitadas y a ver la belleza impresionante del mundo que tenemos frente a nosotros.

 

AUTOR
Leo Babauta es un blogger y autor sobre simplicidad. Creó Zen Habits, un blog del Top 25 mundial con dos millones de lectores. También es un autor de best-sellers, esposo, padre de seis hijos y vegano. En 2010 se trasladó de Guam a San Francisco, donde lleva una vida sencilla.
Comenzó su blog  Zen Habits para hacer una crónica y compartir lo que ha aprendido mientras cambiaba muchos de sus anteriores hábitos.

IMAGEN: pixel2013 en Pixabay

 

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