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Los primeros principios de los problemas… y las oportunidades

 

Cuando Aurelio Fernández construyó su nave industrial hace más de 30 años, ofrecía espacio de almacenaje a los camiones y vehículos de transporte que pasaban por la carretera. Con frecuencia estaba tan lleno que no podía aceptar más clientes.

Pero hace un año, justo antes del fallecimiento de Aurelio, terminaron de construir la autopista y, como siempre ocurre, el tráfico en esa carretera bajó a una quinta parte. Y además a unos 80 kilómetros han montado un pequeño polígono industrial que también ofrece ese servicio de almacenamiento.

En este momento sus hijos están reunidos, lamentándose de la caída de la facturación.
—¿Qué vamos a hacer con la nave industrial? -se preguntan los dos-. Tiene unos gastos de mantenimiento que ya no compensan los ingresos.

 

Así que fueron a hablar con Juana, una profesora de filosofía jubilada y conocida por su perspicacia y sentido común.
—Hola, chicos. ¡Qué agradable visita! ¿Os apetece un café?

—Gracias, Juana. Pues sí, gracias. Es que te queremos comentar un problema que tenemos con la nave. Por culpa de la nueva autopista y el polígono ya no vendemos lo de antes.

—Entiendo. ¿Y qué es lo que tenéis?

—Pues… tú lo sabes bien. Una nave industrial que sirve de almacén para las cosas de los clientes, que nuestro padre construyó hace años y que hemos heredado ahora.

—Claro. ¿Y qué hay en ese conjunto de cosas que llamáis nave industrial para almacenaje?

—Ya estamos con tus filosofías, Juana. No entendemos lo que quieres decir. Naturalmente, lo que hay es cajas guardadas y cada vez menos.

—Ay, esta gente joven. Permitidme recordaros a Aristóteles, el filósofo y científico griego de hace 2.300 años. Seguro que os ayudará su concepto de los “Primeros Principios”. Para no aburriros os lo resumiré en dos ideas clave:

  1. nos dejamos llevar demasiado por el marco en el que pensamos dando por supuesto que, como es lo “normal”, también es lo correcto para alcanzar nuestros fines; y
  2. si queremos resolver un problema o situación, hay que reducirlo a sus partes más básicas y primarias.

 

—¿Y qué tiene que ver eso con nuestra nave industrial?

—¡Cuánta impaciencia! Vamos a cambiar de perspectiva. Antes os pregunté que qué tenéis, ¿verdad? Pues os voy a decir lo que Aristóteles vería:

  • una parcela de 3.700m2
  • una enorme caja de 2.000m2 con techo y una altura de casi 12 metros
  • dentro de la caja con techo, hay
      • un suelo firme
      • estanterías
      • una entreplanta
      • un cuartito que usáis de oficina
      • un cuarto con herramientas
      • agua y luz
      • aseos
  •  una puerta enorme para abrir y cerrar ese espacio que he llamado “caja”, además de otras dos puertas más pequeñas delante y detrás.
  • acceso a una carretera ahora con menos coches y camiones circulando
  • un entorno natural bastante bonito y ahora más tranquilo porque el tráfico se ha ido a la nueva autopista
  • una lista de clientes

 

—Mmm… Pues no lo habíamos visto así.

—Ya me doy cuenta. Decidme, ¿cuál es vuestro negocio?

—Pues… alquilar espacio de almacenaje.

—No. ¿No me habéis escuchado antes? Vuestro negocio es la explotación de esa serie de recursos que integran lo que tan limitantemente llamáis “nave industrial para almacenaje”. Esa idea que tenéis (la de la nave) no es más que una forma de aprovechar las cosas que tenéis. Una de muchas posibles. Lo que pasa es que hay que esforzarse para pensar desde otras perspectivas.

—¿Y qué otras cosas podríamos hacer en la nave industrial?

—Y dale. Qué pesados. Dejad ya de hablar de “nave industrial”, con el contexto y limitaciones que supone esa etiqueta, y empezad a verlo como si fuera algo independiente de toda calificación o percepción. Sin marco limitativo. Sin presuponer lo que es. Sin preasignarle funciones o usos. Contempladlo con una mirada fresca y una mente abierta. Identificando sus elementos uno por uno y entendiéndolos individualmente. Observando qué hay a su alrededor. Considerando cuáles de esos recursos os pueden valer para un nuevo negocio, cuáles no y cuáles son indiferentes.

Otra consideración: ¿qué actividades no se ofrecen por esta zona -o no están lo suficientemente cubiertas- y que tienen por tanto una clientela digamos que huérfana? ¿Qué otras habilidades tenéis aparte de ordenar cajas? Pues para saber a qué podéis dedicar los recursos que tenéis, lo que hay que hacer es conectar esos tres factores: lo que tenemos, lo que sabemos hacer, y lo que la gente quiere o necesita.

 

—Aaaah… Ya entendemos. Es decir, que podríamos usar ese espacio interior para casi cualquier actividad que necesite hacerse a cubierto, o tener una protección. La parcela, con sus árboles, podría valer para cualquier cosa relacionada con la naturaleza o el aire libre, el techo para generar y vender electricidad instalándole placas solares y… Ya veo por dónde vas.

—Exactamente, chicos. Veo que estáis aprovechando la sabiduría del pensamiento de Aristóteles y sus Primeros Principios para resolver problemas y encontrar oportunidades.

—¡Juana! Ahora que me acuerdo unos amigos tienen una finca enorme que usaban para cultivar pero ahora, con la sequía y las restricciones hídricas con la nueva ley, parece que ya no tendrán agua para seguir con esa actividad. ¿Qué pueden hacer según tú?

—No lo sé. Pero podéis tomaros un café con ellos y contarles las ideas de Aristóteles, como yo he hecho con vosotros. Y si les ayudáis, seguro que entre todos seréis capaces de ver nuevas posibilidades para sus… recursos.

 

 

AUTOR

Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos y ponente sobre creatividad e innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.300 participantes a finales de 2022, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMÁGENES: Grupo Técnicas de Valencia y Wikipedia

 

 

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El Jootsing como técnica para generar ideas

Toda forma de vida existe dentro de un sistema. Un sistema que tiene normas, reglas y costumbres que regulan las relaciones entre sus habitantes. Esto hace posible sea eficaz a la hora de mantener y proteger los seres que alberga.

Lo que pasa es que todo sistema es, a su vez, parte de otros sistemas. Y si en esos otros sistemas pasan cosas nuevas pues las condiciones de vida cambian.

De modo que nuestro sistema inicial se ve obligado a tomar una decisión: seguir como estaba o hacer cambios en las reglas que tiene para adaptarse a la nueva situación.

Como método de búsqueda de nuevas ideas para establecer unas nuevas reglas del sistema, el profesor Douglas Hofstadter propone el JOOTSING: Jumping Out Of The System, o “saltar fuera del sistema”. Es decir, que quien quiere introducir cambios ya está dentro del sistema y conoce las reglas que hay. Lo que pasa es que esas reglas no se ven como algo a romper sino un punto de inicio en la búsqueda de reglas otras nuevas.

Decía Daniel Dennett que “Cuando una tradición artística llega a un punto en el que literalmente "todo vale", los que quieren ser creativos tienen un problema: no hay reglas fijas contra las que rebelarse, ni expectativas complacientes que destrozar, nada que subvertir, ningún trasfondo contra el que crear algo que sea a la vez sorprendente y significativo. Conocer la tradición ayuda si quieres subvertirla. Por eso son tan pocos los chapuceros o novatos que consiguen hacer algo verdaderamente creativo".

 

APÚNTATE AL PENSAMIENTO LATERAL

El pensamiento lateral significa plantearse deliberadamente un reto desde ángulos completamente diferentes para encontrar grandes soluciones que de otro modo permanecerían ocultas.

Como dijo Einstein, "la locura es hacer lo mismo una y otra vez pero esperar resultados diferentes".

Un nuevo enfoque es probablemente todo lo que necesitas para desatascarte. Rompe con el pensamiento vertical, que es el del paso a paso, analizando, basándose en hechos y convenciones, para conseguir un resultado previsible.

Mejor apúntate al pensamiento lateral: es el que provoca, salta de uno a otro, rompe las reglas, busca posibilidades, y nos ofrece al final muchos resultados posibles.

Así nos cuenta Shane Snow, author del libro "Smartcuts: How Hackers, Innovators, and Icons Accelerate Success": el Pensamiento Lateral es el proceso de resolver problemas a través de ángulos diferentes a los esperados. No se produce cuando se hace más de lo mismo. Por lo tanto, es posible que simplemente trabajar más duro no logre un objetivo como el de replantear el enfoque que estás adoptando. El pensamiento lateral consiste en adoptar la mentalidad de romper las reglas que en realidad no son reglas; son sólo la forma en que se han hecho las cosas convencionalmente en el pasado.

 

CÓMO ES EL JOOTSING

Podemos considerar el jootsing como una versión mucho más extrema de lo que es pensar “fuera de la caja”. Cuando pensamos fuera de la caja, seguimos estando limitados de alguna manera por la caja. Seguimos pensando en torno a la caja. El jootsing nos obliga a romper completamente con la caja, a crear dentro de un espacio que rompe las características fundamentales de la caja.

Pensemos que el Jootsing no consiste en romper las reglas por romperlas. A veces, romper las reglas puede no conducir a ninguna idea creativa. Y a veces, romper las reglas puede no ser lo correcto, es decir, puede no conducir a una decisión ética. Recordemos que el Jootsing es una forma cómo generar ideas tras salir de la caja, no de romperla.

Tal como explica el propio Douglas Hofstadter, son muchas las grandes innovaciones que han venido del hecho de no hacer caso de las reglas ya conocidas, y pone estos ejemplos:

  • "Necesitas agua para usar el champú" → Champú en seco
  • "Se necesita una licencia para conducir un taxi" → Uber

La afirmación inicial es la caja con sus reglas; el resultado es la innovación que aparece al no hacer caso de esas reglas.

 

El proceso del Joosting es sencillo y tiene 3 pasos:

  1. Estudia bien el sistema con todas sus reglas, prohibiciones y restricciones
  2. Entiende qué función tienen esas reglas, que en su día se pusieron por alguna razón seguramente buena; y
  3. Salte del sistema. Coge las reglas una por una y, a partir del límite que pone cada una de ellas, explora el territorio nuevo.

Probablemente descubrirás que algunas reglas son realmente imposibles de romper, al menos con tus habilidades actuales, o con los conocimientos actuales de la humanidad. Algunas variantes pueden llevarte a conceptos poco interesantes que no valgan la pena. Pero otros intentos pueden ser la semilla y las inspiración de una idea realmente única e innovadora.

Seguro que te suena aquello de la famosa “zona de confort”. Bien. Pues la caja es esa zona tan conocida, y los territorios exteriores es donde están las oportunidades de innovación y mejora.

¿Qué, te animas no a romper los límites sino a explorar las posibilidadesa partir de esos límites?

¡El futuro te espera!

 

AUTOR

Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos y ponente sobre creatividad e innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.300 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: Mohamed Hassan en Pixabay

 

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El Metaverso para mi empresa

 

UN POCO DE HISTORIA DEL METAVERSO Y SUS PRECEDENTES

Fuera de los círculos interesados, hasta que Facebook cambió su nombre por Meta en 2021 apenas nadie hablaba del Metaverso como tal.

Esta palabra, compuesta por la griega Meta (=más allá) y “Universo”, significa literalmente “más allá del universo”. Lo que sea que eso signifique. Lo cierto es que el término lo utilizó por primera vez el escritor de ciencia-ficción Neal Stephenson en su obra de 1992 “Snow Crash”. En ella presentaba el metaverso como una especie de sistema global de realidad virtual. Desde entonces, los mundos virtuales inmersivos e interconectados se han convertido en un pilar de la ciencia ficción.

Ya en 2003 apareció “Second Life”, de la mano de Philip Rosedale y su empresa Linden Lab. Llegó a tener 1.100.000 avatares en el año 2007. En este mundo virtual se podía, y aún se puede, interactuar con otros residentes mediante un avatar, establecer relaciones sociales, participar en diversas actividades tanto individuales como en grupo y crear y comercializar con propiedades virtuales a través de su moneda virtual, llamada linden. En 2017 presentó su proyecto Sansar como una evolución de Second Life.

Su intención es competir con el proyecto de Mark Zuckerberg del que tanto hoy hablamos. Hasta muestra cómo sería un concierto en directo o un evento en Youtube.

 

ENTONCES, ¿QUÉ ES EL METAVERSO?

Dicho de una forma sencilla, es una nueva forma de conectarnos con Internet. Todo un nuevo mundo de experiencias e interacciones con otros humanos a través de sus avatares, en entornos imaginados o que reproducen otros ya existentes en el plano físico.

Pensemos en el camino que estamos andando hacia un mundo realmente virtual:

  1. Folletos en papel. Los de toda la vida que se quedan pegados al parabrisas del coche cuando llueve.
  2. Páginas web estáticas -su contenido apenas cambia y no es posible interactuar con ellas más allá de ponerse en contacto. Es básicamente un folleto digital.
  3. Páginas web dinámicas -el contenido cambia con frecuencia y sí es posible la interacción. Por ejemplo son las tiendas online, encuestas, atención al cliente, foros de soporte técnico, posibilidad de suscribirse o de comentar los contenidos, …
  4. Realidad Aumentada -combina las imágenes reales y la información vinculada a ellas que está en Internet. Se usa mucho en el diseño industrial (coches y otras máquinas), en la telemedicina, en los juegos (Pokémon Go) o la formación, por ejemplo.
  5. Realidad Virtual -un paso más allá de la aumentada. Hacen falta dispositivos ópticos que nos permiten “meternos” en ese mundo totalmente virtual, y que puede ser ficticio (un viaje estelar o a mundos imaginarios) o relacionado con algo existente, como las visitas virtuales a museos y cada vez más videjuegos inmersivos.

El siguiente paso sería el Metaverso, en el que los avatares de las personas físicas interactúan entre ellos mientras se mueven por entornos generados por ordenador, pudiendo hacer casi todo lo que hacemos en el mundo físico. Desde participar en una manifestación y hablar con otros manifestantes a ligar con quien tenemos al lado en un concierto o en una excursión a Saturno.

 

OPORTUNIDADES DE NEGOCIO QUE OFRECERÁ EL METAVERSO

Dado que el Metaverso es la fusión del mundo real con el virtual, lo lógico es echar un vistazo a lo que hacemos presencialmente y estudiar cómo -si fuera posible/conveniente) duplicarlo virtualmente.

Por ejemplo, las obras de arte digitales NFT (Non Fungible Tokens). Ya no es necesario que la creación esté físicamente en un sitio, ni que haya certificados que demuestren tanto su originalidad como su autoría y propiedad. Ahora, estos datos están guardados por la tecnología blockchain, que es la misma que soporta las criptomonedas como el Bitcoin o el Ethereum. En 2021 se subastó el collage NFT "Everydays: The First 5000 Days" por 69,3 millones de dólares.

Otras posibilidades de negocio en el metaverso se corresponden perfectamente con las del mundo físico:

  • Compraventa de cosas, desde terrenos o estabecimientos a ropa, mobiliario  o coches, por ejemplo.
  • Publicidad
  • Inversión en acciones de mercados bursátiles virtuales
  • Creación (igual que la promoción de viviendas de ladrillo) de edificios e instalaciones
  • Exhibiciones y ferias virtuales, con sus stands y la búsqueda de contactos profesionales inherentes a esa actividad.

La lista es tan larga como puedas imaginar… y se ampliará con actividades y oportunidades que hoy aún desconocemos y que se irán viendo.

En cualquier caso, no lo esperes de pie. Faltan unos añitos.

 

REFLEXIONES FINALES SOBRE EL METAVERSO Y LA EMPRESA -SOBRE TODO LA PYME

Para empezar, aún no existe del todo así que calma. Se estima que aún faltan entre 7 y 10 años para que empiece a madurar y convertirse en un mundo paralelo al físico.

Pero sí que es posible entrenarse para ese nuevo mercado.

  • Respecto de los pasos que median entre el folleto de imprenta y la realidad aumentada, ¿dónde está tu negocio? Porque si ni siquiera tienes una web medio decente ya puedes ir encargando una.
  • -¿Tienes claro, bien claro, quién es tu cliente y dónde está tu nicho de negocio? Hagas lo que hagas para avanzar hacia el aprovechamiento del mundo virtual, empieza por saber a quién vendes. Luego ya verás dónde encontrarlo.
  • -¿Quieres tener una buena idea de lo que será el Metaverso? Pues
    • lee el libro “Ready Player One”, de Ernest Cline. Personalmente lo disfruté enormemente. También puedes ver su película, dirigida por Steven Spielberg en 2018.
    • juega a Fortnite o World of Warcraft. Ambas plataformas tienen hoy muchos elementos del Metaverso como la interacción de los personajes, la compraventa de poderes o herramientas.
    • si no la has visto aún, la película "Matrix" (1999) te dará una magnífica idea. "Avatar" (2009) es un buen complemento.

 

Como decíamos al comienzo, ni Facebook/Meta esperan sacarle rentabilidad a corto-medio plazo. Lo que tiene por delante es una inversión de miles de millones de dólares para ir dándole forma y ver cómo sacarle rendimiento económico... y poder.

Así que la mayoría de las empresas de hoy seguirán trabajándose el día a día aunque preparando el futuro y siguiendo las novedades y avances de la tecnología relacionada. Buscando innovaciones en su modelo de negocio o vigilando las señales de que hay que introducir cambios. De todas formas, lo importante es ver que tus clientes también están pensando en pasarse por las calles y espacios del Metaverso y, como siempre, evolucionar para adaptarnos y poder acompañarlos también en el mundo virtual.

 

AUTOR

Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos y ponente sobre creatividad e innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.300 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: iStock

 

 

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Enfrentarse a los Cisnes Negros

 

Los cisnes, de toda la vida, son blancos. Todos. Es lo normal. Lo sabemos porque es el único color de cisne que hemos visto.

Esta era la creencia en Occidente hasta que en 1697 el explorador holandés Willem de Vlamingh descubrió cisnes negros en Australia. Un suceso inesperado y que sorprendió a la comunidad ornitológica... y algo más.

 

En realidad, puso el foco en algo sencillo: la inexistencia de pruebas respecto de un hecho no es en sí una prueba de su inexistencia. El que no hayamos visto extraterrestres para nada prueba que no existan: solamente significa eso, que no los hemos visto… ¿aún? Otra de las lecciones fue que una simple observación o nuevo acontecimiento pueden destruir creencias que llevan en siglos en vigor. Que el estudio de lo habitual siempre deja flancos abiertos por los que puede entrar lo excepcional e inesperado.

Inspirándose en este evento ornitológico, el filósofo y economista libanés Nassim Taleb publicó en 2007 su libro “El Cisne Negro: el Impacto de lo Altamente Improbable” en el que desarrolla su teoría. Según Taleb, “Un cisne negro es un acontecimiento imprevisible que va más allá de lo que normalmente se espera de una situación y tiene consecuencias potencialmente graves. Los cisnes negros se caracterizan por su extrema rareza, su grave impacto y la insistencia generalizada en que eran obvios a posteriori.”

En otras palabras, un Cisne Negro, en su forma más simple, es un acontecimiento que llega por sorpresa y tiene un gran impacto.

 

LAS CARACTERÍSTICAS DE UN ACONTECIMIENTO CISNE NEGRO

Porque un Cisne Negro, en este contexto, es un evento, un suceso, que se caracteriza por:

  • es un fenómeno atípico para quien lo descubre. Va más allá de las expectativas habituales y, por lo tanto, nada en el pasado podría haberlo predicho.
  • su aparición tiene un impacto severo en la sociedad o el mundo, para bien o para mal.
  • a pesar de su atipicidad, la naturaleza humana nos hace inventar explicaciones para su ocurrencia a posteriori, lo que la hace explicable y predecible. Igual que el sesgo cognitivo de retrospección, que nos hace creer que lo imprevisible que ya ha ocurrido en realidad era previsible.

No hay limitaciones en la forma en que puede manifestarse un evento de Cisne Negro. Puede ser cualquier cosa, desde una catástrofe natural hasta una guerra, una crisis financiera o la aparición de un patógeno. Pero comparten esas tres características que, según Taleb, tienen los sucesos extremos y sorpresivos que pueden desempeñar un papel desproporcionado en la vida.

 

ALGUNOS CISNES NEGROS FAMOSOS

A medida que van pasando los siglos, la sociedad humana va acelerando su evolución. Por esa razón los cisnes negros que han ido apareciendo se hacen más frecuentes y cercanos entre sí en los tiempos más recientes que en los más lejanos.

Por ejemplo, la Peste Negra del siglo XIV: asoló Europa y tuvo su pico entre los años 1347 y 1350. Mató entre el 30 y el 60% de la población (unos 25 millones de europeos, además de otros 40-60 millones en África y Asia), pero trajo el final de la Edad Media y dio paso al Renacimiento.

Ya en los siglos XX y XXI aparecieron varios Cisnes Negros:

- la epidemia de gripe de 1918, que apareció en marzo en Kansas (EEUU) y luego en Francia y Reino Unido en abril. Mató a entre 17 y 50 millones de personas.

- Las dos guerras mundiales

- la irrupción de Internet y del ordenador personal

- la disolución de la Unión Soviética en 1991

- los atentados de las Torres Gemelas de 2001

Últimamente estamos viendo la crisis financiera mundial de 2008, la de del COVID-19 que aún sufrimos y, al momento de escribir esto (finales de marzo de 2022), la invasión de Ucrania por Rusia con consecuencias mundiales aún por descubrir. Dos Cisnes Negros casi simultáneos...

 

LOS PELIGROS DE LA IGNORANCIA

Como afirma Taleb, la lógica del Cisne Negro hace que lo que no se sabe sea mucho más relevante que lo que sí se sabe.

En este momento nos viene perfectamente una reflexión del físico Stephen Hawking: “El mayor enemigo del conocimiento no es la ignorancia. Es la ilusión del conocimiento”. Creer que sabemos puede ser muy peligroso por la falsa confianza que nos hace sentir.

Esta advertencia tiene un especial significado en el mundo hiperconectado y sobreinformado de hoy. Esta abundancia de datos -que no es lo mismo que información sobre la que tomar decisiones- puede hacernos pensar que es muy difícil que un evento radicalmente nuevo y potente nos sorprenda. Y la realidad es que seguimos siendo sorprendidos, con la guardia baja y poco preparados para adaptarnos a las eventuales sorpresas, a esos cisnes negros que puedan aparecer.

Llevamos muchos años hablando de las virtudes del teletrabajo, de los equipos virtuales, de la deslocalización del talento, del pensamiento global, de la necesidad de ir a modelos de organizaciones más ágiles, de la sostenibilidad en el manejo de recursos, y así de un montón de cosas. Cosas que se iban estableciendo poco a poco y a las que la pandemia puso el turbo. De la noche a la mañana el mundo se vio confinado, las comunicaciones presenciales cortadas, y las empresas cerradas. Claro, ahora todos a repensar su negocio y ver cómo sobrevivir al Cisne Negro del COVID.

Creíamos que era imposible que nos sorprendiera otra crisis brutal… y aquí estamos. Aún boqueando para recuperar el aire esperando salir ya de la pandemia cuando, a comienzos de marzo de 2022, se nos echa encima el afán invasor de Putin por anexionarse territorio de otro país atacándolo con la fuerza de las armas y en contra del orden internacional.

 

CÓMO PREPARARSE PARA EL PRÓXIMO CISNE NEGRO

Por definición un Cisne Negro es imprevisible. No podemos estar totalmente preparados porque no sabemos cómo será, cuándo será, a qué afectará ni lo que durará.

Pero para lo que sí podemos hacer es prepararnos para introducir con rapidez cambios en nuestra forma de operar para reaccionar en el momento en que aparezca.

Vayan estas recomendaciones para recibir al próximo Cisne Negro:

  • Ten claro que, antes o después, aparecerá algo inesperado. No es que tú seas especialmente miope, es que las cosas son así.
  • Procura estar informado de las tendencias que afectan directa o indirectamente a tu mercado. Hábitos de consumo, canales de contacto con el cliente, tecnologías emergentes, usos sociales, evolución de la política mundial, … No es necesario el detalle; basta con tener una idea de por dónde más o menos van los tiros.
  • Las ganancias pasadas no garantizan las futuras. Porque las cosas cambian, lo que ayer funcionaba quizá mañana sea cosa de museos y de historiadores. Esto supone que no hay que descartar los escenarios menos obvios, ni pensar que lo que funciona “seguro” seguirá haciéndolo.
  • Lee entre líneas. ¿Qué información queda en segundo plano o tapada por el día a día o por los titulares de los medios de comunicación? Si determinado evento ocurriera, ¿qué ramificaciones y consecuencias podría tener?
  • Ten una lista de peores escenarios cuando hagas tus planificaciones. Varios. Con diferente nivel de probabilidad de que ocurran. Ve pensando en lo que harías en cada uno de esos malos escenarios: lo más probable es que te valga más de una de las medidas de contingencia que has diseñado.
  • Estudia e identifica los puntos más débiles de tu negocio o empresa. ¿Cómo los podrías reforzar? ¿Es posible un Plan B para ellos?
  • Entra en la dinámica de pensar y lanzar cosas nuevas. Si tanto se dice que la innovación es un hábito que toda organización debería tener como parte de su cultura, por algo es. Tener experiencia en innovar como algo normal ya es un buen medio para afrontar cambios bruscos.
  • Agiliza el funcionamiento interno de tu empresa. Que pueda responder con rapidez a los cambios para adaptarse a ellos.
  • Aclara tu proceso de toma de decisiones. Estate preparado para decidir con rapidez aun cuando no tengas toda la información que te gustaría tener.
  • Muévete hacia el concepto de Organización o Empresa Inteligente. En ella todos su colaboradores están comprometidos con los fines comunes, el ambiente es de participación y la buena marcha es responsabilidad de todos.
  • Un Cisne Negro no es necesariamente malo; es solamente imprevisible y con mucho impacto. Por ejemplo, la aparición de los ordenadores personales y su popularización es un acontecimiento claramente bueno.

 

EN CONCLUSIÓN

Los Cisnes Negros son parte de la vida. En cierto modo, estos eventos atípicos y de gran calado forman la parte inesperada de unas predicciones normales. De la misma forma que se dice que lo único constante es el cambio, también lo único cierto de los Cisnes Negros es que volverán. Como las golondrinas.

Este universo, este planeta y tu vida eran altamente improbables. Pero ocurrieron. Disfruta de tu buena suerte y recuerda que tú eres un Cisne Negro.Nassim Taleb

 

AUTOR

Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos y ponente sobre creatividad e innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.300 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: montaje propio con las imágenes de Gordon Johnson

 

 

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Las 10 señales de que necesitas repensar tu negocio

 

¿POR QUÉ NOS CUESTA ASUMIR -DE VERDAD- QUE LAS COSAS VAN MAL EN LA EMPRESA?

Tú sabes bien cuándo en tu empresa, en tu negocio o actividad profesional, las cosas no van bien.

Ese “no ir bien” puede ser una racha temporal o, si se prolongara, quizá se convierta en una tendencia clara a peor. Que ya no es algo coyuntural sino estructural, inherente a la naturaleza de tu actividad.

Quienes tenemos nuestro propio negocio hemos luchado mucho por crearlo, y seguimos luchando y sacrificándonos por seguir adelante. En general estamos enamorados de nuestra creación, de una idea que tuvimos en su momento y que ahora es realidad. Sin esa emoción que nos vincula es difícil imaginar que hayamos hecho tantos esfuerzos.

Pero el amor es ciego. Es posible que nos impida ver y entender que las cosas ya no son como eran, y que esa idea tan buena en su día ya no lo es tanto. Ha cambiado el mercado, los clientes, las modas, las tendencias, la tecnología y hasta las leyes. El entorno ya no es el mismo.

Hemos elaborado esta pequeña guía con 10 señales que nos indican que va siendo necesario repensar nuestro negocio. Si en tu caso detectaras varias de ellas, seguramente convendrá prestar atención a la verdadera situación y su proyección al futuro.

Vamos allá.

 

LAS 10 SEÑALES DE QUE NECESITAS REPENSAR TU NEGOCIO O EMPRESA

1. Baja el número de clientes

Es una de las primeras señales de que hay problemas, y se ve enseguida. Vemos que entra menos gente en nuestro local, que recibimos menos llamadas de posibles clientes, o que desciende el número de visitas a nuestra página web o cuentas de redes sociales.

Hay un mensaje claro: nuestra oferta despierta menos interés que antes. ¿Por qué? Hay tres razones básicas: 1) la competencia tiene algo equivalente más atractivo; 2) tu producto o servicio ya no tiene tanta demanda como antes; y 3) los potenciales nuevos clientes no te encuentran, o encuentran antes a tu competencia.

Hay que empezar a pensar en serio cómo hacer crecer esa clientela que ya no viene.

 

2. Baja la venta media

Mantienes más o menos tu número de clientes, pero ves que se gastan menos en tu negocio.

¿Por qué? Lo más frecuente es que coincida con épocas de crisis, en las que hay menos dinero en la calle y el consumo baja. Notas que te piden menos productos, o los servicios más económicos. Ya no hay tanta capacidad de gasto.

Y pregúntate otra cosa. ¿También ha bajado la venta media en tu sector, o es un problema tuyo? ¿Puede tener una explicación geográfica o demográfica, o de cualquier otro tipo?

 

3. No estás aprovechando bien la tecnología

Basta con echar un vistazo a lo que se hace en tu sector. ¿Tienen los demás agentes en tu sector y en otros sectores parecidos sistemas informáticos de contabilidad, de gestión de inventarios, de relación con los clientes (CRMs), o presencia en Internet con página web propia y en alguna red social, por ejemplo? ¿Y tú?

No vale la excusa de que “no se me da bien la tecnología” o “no me interesa”. ¿Te imaginas decir que no tienes teléfono porque no te convence y prefieres el trato en persona? Pues no.

Una regla de oro para vender es que sea fácil para un posible cliente encontrarte y ponerse en contacto contigo. Ayúdale.

 

4. Vas al trabajo sin las ganas de antes

Esta es una señal de lo más subliminal y que, al tiempo, es enormemente reveladora. Si te ha desaparecido la ilusión y las ganas que tenías no hace mucho, cuando empezabas o cuando las ventas iban bien, ¿qué ha cambiado?

A lo mejor es que algo en tu interior te dice que hay una lucha perdida. O tus compañeros de trabajo no contribuyen a una atmósfera positiva (o tú mismo, ya puestos). O que simplemente hay poco movimiento y siempre es el de siempre. No hay novedades. Todo sigue igual menos la buena marcha. Pero la realidad es que te falta esa alegría que tenías al comienzo.

Analiza las causas de tu desánimo. ¿O es que estás aburrido de hacer siempre los mismo? Seguro que algunas de ellas tienen una solución relativamente simple de poner en práctica.

 

5. Cada vez te ves diciendo más a menudo a tus clientes “no, no lo tengo (o no lo hago)”

Si en la puerta de tu oficina pone “López & García, Estudio de Arquitectura” y notas que, de una forma creciente, te están pidiendo el diseño de casas con criterios de bioconstrucción -algo que nunca has hecho-, quizá sea el momento de aprender algo nuevo en vez de decir que no al cliente.

Todo cambia a nuestro alrededor, y más con la pandemia. Surgen nuevas formas de consumir, aparecen tendencias que antes no existían o eran casi inexistentes, la tecnología avanza ofreciendo nuevas oportunidades y dejando obsoletos algunos productos o servicios.

Abre los ojos y presta atención a lo que piden quienes pagan tu sueldo. Esas peticiones están muy relacionadas con tu futuro. Igual, la próxima vez les dirás que sí que les puedes ayudar.

De ti depende.

 

6. Tienes dificultades para visualizar tu negocio dentro de 5 o 10 años

Tanto cambio hace de niebla que nos dificulta entrever el futuro. La incertidumbre se ha apropiado de las proyecciones a medio plazo, y no digamos a largo plazo.

Tú ya ves que tu empresa va regular y que cada vez va a peor. De hecho, se te hace difícil visualizarte haciendo lo mismo de ahora dentro de unos años. Quizá tú aún no lo sepas conscientemente, pero esa voz interior ya te está diciendo que no ve el futuro nada claro.

Para tomar una buena decisión hay que tener buena información. O, al menos, unas suposiciones razonablemente fundadas. Si nos enteramos bien de por dónde van las tendencias, qué nuevas modas y preferencias respecto de tus clientes, tendremos la posibilidad de repensar cómo estamos haciendo profesionalmente las cosas.

Y así podrás visualizar tu futuro, que casi seguro que no será igual que tu pasado o tu presente.

 

7. La edad media de tus clientes va subiendo… y no hay reemplazo

Cada generación es distinta a la que la precede y a la que antecede. Con gustos distintos: algunos ligeramente diferentes y otros radicalmente nuevos. Por ejemplo, la generación que hoy tiene entre 15 y 25 años no ve apenas la televisión ni compra revistas ni periódicos. Tampoco oye apenas la radio para oír música; para eso están las plataformas digitales que se lo ofrecen cuando quieran, sin programaciones.

Ha llegado el momento de valorar qué gustos tendrá tu próxima generación de clientes. Infórmate. Hay negocios que en su mayoría desaparecerán: pensemos en las tiendas de discos o en los videoclubs, por ejemplo. Los avances tecnológicos han dejado su principal producto (vender música) obsoleto. Quizá ahora deberían reenfocar cómo prestan sus servicios musicales para reencontrarse con los clientes.

 

8. Internet te hace cada vez más la competencia

¿Quieres luchar contra Internet? Necesitarás mucha suerte y trabajo.

Lo sabio es unirte a tu enemigo. Si otras empresas aprovechan los recursos de la Red para prosperar, ¿por qué no lo vas a hacer tú?

Piensa una cosa: si tu producto o servicio se puede prestar a través de Internet desde cualquier sitio del mundo, siempre habrá alguien que lo ofrecerá más barato, más bonito, más rápido y hasta de mejor calidad.

Hay casos que no compiten en prestación de servicio con Internet: los que se prestan solamente personalmente. Pensemos en peluquerías y establecimientos de estilismo de uñas, o clínicas dentales, o centros de belleza. O va uno mismo o no hay tratamiento.

En lo que sí que tendrán que aprovechar Internet estas empresas (como todas) es en llegar a sus clientes antes que la competencia. Buena publicidad, buen aspecto exterior e interior, y el uso de los medios de comunicación que usen también sus clientes.

Infórmate de qué puedes hacer para vender más aprovechando las herramientas que ofrece Internet, esas que ya utiliza tu competencia. Un buen sitio para empezar a buscar esa información es… en Internet.

 

9. Hace más de uno o dos años que no has introducido novedades

Esta situación explica muchas otras señales: aburrimiento, descenso de afluencia de clientes, veces que te piden algo y tú les dices que no lo tienes, cambio generacional de tus clientes…

Además: los humanos nos diferenciamos de las máquinas en la capacidad que tenemos como especie de evolucionar, crear, adaptarnos e innovar. Si notas que últimamente actúas como un robot que siempre hace lo mismo, pues ya sabes quién te sustituirá. No, más bien te quedarás a un lado porque la competencia sí que mostrará una faceta humana que da ese toque cordial que las máquinas vending no tienen.

Nadie te pide que hagas de golpe cambios radicales. Empieza por introducir algo nuevo que te hayan pedido algunas veces, y retira lo que llevan años sin pedirte. Renueva tu catálogo para adaptarte a la renovación de tu entorno.

 

10. Tu instinto te dice que las cosas no van a mejorar

Es la señal a las que hay que prestar más atención. Porque el instinto no está tan afectado por los condicionamientos racionales, cognitivos, culturales o de cualquier otro tipo que afectan a la mente consciente.

Todos tenemos un sexto sentido que nos susurra algo al oído y de lo que no hay pruebas ni evidencias palpables. “No hay datos que lo respalden”, podrás decirte. O te podrán decir. Pero la realidad de la vida es que el ser humano es capaz de intuir la presencia de muchos peligros: desarrolla y presta atención a lo que te dice.

No digo que siempre le hagas caso: lo que te sugiero es que escuches esa vocecilla y luego compruebes vía investigación si tiene razón o no. Que sea tu instinto quien te ponga en guardia y ponga a tu mente consciente a analizar la situación, a recabar datos y así poder tomar una buena decisión.

 

EN RESUMEN

Seguro que hay más indicios. Préstales atención, aunque te parezcan en principio una tontería. Escucha los comentarios de tus clientes, de tus proveedores, de tus amigos y conocidos. Aprovecha todas las fuentes de información posibles para salir de tu cápsula mental de la rutina diaria para dar un paso atrás, alejarte un poco para ver las cosas desde nuevas perspectivas y, tal vez, valorara la conveniencia -o la necesidad- de ponerte en serio a repensar tu negocio.

El futuro te espera. No le des plantón por no hacer nada ahora.

 

AUTOR

Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.300 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: Thanos Pal en Unsplash

 

 

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Ser una empresa inteligente

 

Atrás van quedando los tiempos de las organizaciones rígidas y jerarquizadas, esas en las que la acción de cada individuo se limita estrictamente a su puesto de trabajo. Y nada más. Esa característica que hoy asemejaríamos a una severa artritis organizacional se ve hoy como un problema y una desventaja respecto de otros modelos más flexibles.

Han llegado los tiempos de la colaboración, del compromiso con las organizaciones en las que uno trabaja y, esperemos, prospera y crece personal y profesionalmente.

Bienvenidos al concepto de Organizaciones y Empresas Inteligentes.

¿Qué son? Pues aquellas que se comportan como un organismo vivo, cuyos órganos trabajan en sintonía para mantener la vida. Tiene sentidos que captan la información de su entorno, mente que procesa esa información, tiene consciencia de lo que está pasando internamente, una voluntad de buscar una vida mejor y un cuerpo para ejecutar las decisiones que interese para mejor interactuar con el mundo exterior.

Por supuesto que se mantienen las especializaciones: contabilidad, Marketing, Ventas, Logística o Mantenimiento. La diferencia es que esa especialización no equivale a compartimentación y aislamiento respecto del resto de los departamentos y colegas. Siendo sus responsabilidades las que la empresa le asigne, ahora el marco de visión es mucho mayor: es toda la empresa, es sus relaciones internas, su cambiante entorno, lo que lleva a una actitud mucho más comprometida con los fines comunes y proactiva en su dinámica.

Dejamos atrás la cultura de la queja para pasar a la cultura de la propuesta.

 

CÓMO RECONOCER UNA EMPRESA INTELIGENTE

Más que una simple lista de características de una organización inteligente, lo que haremos será sugerir qué aspectos debemos contemplar para darnos cuenta de que estamos ante una. Y de qué deberíamos hacer para convertirnos en una empresa inteligente, con futuro y con una reputación que invita a los mejores a unirse y a quedarse.

  • las Personas. La autoexigencia y compromiso son perfectamente reconocibles tanto en los equipos como en los individuos. Es eso que Senge, en su libro "La Quinta Disciplina", llama “Maestría Personal” para estar al nivel. Son conscientes de estar en un ecosistema en el que las relaciones y conexiones son constantes, y los resultados de unos y de todos depende de la calidad de la conducta y actitud de cada uno. Saben pensar de una forma crítica, cuestionando el status quo de informaciones y situaciones, para saber qué hay realmente detrás de lo que tienen ante sus ojos y adaptarse para manejarlo o aprovecharlo.
  • los Objetivos. Tienen una Visión clara y motivadora, fácil de entender y que invita a apuntarse y trabajar en esa dirección. Está preparada por quienes estén al frente de la empresa como una declaración sincera, y no se encarga al departamento de Marketing para quedar bien en una campaña en redes sociales o una Memoria anual.
  • la Información. Compartida y accesible para toda la organización. Es La Herramienta que todos saben utilizar para saber lo que está pasando, lo que puede pasar y que les sirve para tomar las decisiones más indicadas para adaptarse a los cambios y aprovechar las oportunidades que pueda haber.
  • el Aprendizaje. La formación y puesta al día en habilidades y conocimientos, es una más de las actividades habituales en una empresa inteligente. El lema “Desaprender para aprender” es una realidad, ya que se entiende que hay ideas y métodos que simplemente quedan obsoletos al surgir nuevas formas de hacer las cosas. Ese intercambio de conocimientos se hace tanto formal como informalmente. Lo normal es compartir los nuevos conocimientos, pasar la nueva información, de modo que ese aprendizaje es en realidad compartido. Como afirma Arie de Geus, "El éxito de una organización depende de la habilidad de las personas de aprender juntas y llegar así a nuevas ideas"
  • la Tecnología. Ya no se habla de "nuevas tecnologías" porque son herramientas habituales. Su uso es normal en la dinámica del día a día. La Inteligencia Artificial, por ejemplo, se irá integrando a medida que sus usos se vayan alineando con las nevesidades de la organización. Cuestiones como el trabajo remoto, los equipos virtuales y la deslocalización de actividades no serán asuntos de especial trascendencia por su habitualidad. Una empresa inteligente es, en resumen, un entorno technology friendly de la misma forma que lo podría ser respecto del medio ambiente o el desarrollo de las personas.
  • la Toma de Decisiones. es rápida, consecuencia de su organigrama relativamente simple y de pocos niveles, a lo que se suma una buena autonomía de funcionamiento en los equipos. Esta rapidez se ve apoyada por la aceptación de que sin correr algunos riesgos calculados son pocas las posibilidades de albergar un espíritu realmente innovador.
  • el Liderazgo. Más enfocado a que todos miren hacia delante, hacia ese objetivo común, y menos hacia el control de lo que se hace hoy. Menos mando y más motivación. Anima a cada persona a dar lo mejor de sí mismo, y a pensar en términos de equipo y de visión compartida. Quienes tienen responsabilidades de equipo sienten que tienen un deber de ayudar a desarrollar personas y talentos. Hablamos de gente persuasiva por su motivación, su compromiso con personas y empresa, y su ética personal y profesional.
  • la Cultura de la empresa. Es una cultura emocionante, que llega a las personas, que mueve sus corazones, que alienta el orgullo de trabajar en esa organización. Existe un Ethos reconocible en la actuación de sus personas individualmente consideradas, y en su colectivo en general. Crea y garantiza el transparente funcionamiento de canales internos de comunicación por los que fluye la información. Suele incluir la organización de eventos y acciones de ayuda a causas alineadas a las que los colaboradores se pueden apuntar como voluntarios, y que hace que la existencia de esa organización inteligente tenga consecuencias positivas más allá de su radio de influencia en el mercado económico. Refuerza las razones para que exista un auténtico sentido de la pertenencia entre sus personas. Considera el cambio y la evolución como un aspecto constante en su funcionamiento, por lo que está preparada para virar cuando cambien los vientos que afectan su presente y su futuro.
  • los Resultados. Una empresa inteligente tiene muy claro que sin rentabilidad económica no hay empresa, y que sin empresa tampoco hay empleo, riqueza, desarrollo profesional, contribución a la sociedad ni nada de nada. Da mucha importancia no solamente a la sostenibilidad económica, su primer objetivo, sino también a la humana y medioambiental en su existencia y funcionamiento.

 

CÓMO EMPEZAR A CONVERTIRSE EN UNA EMPRESA INTELIGENTE

Lo primero es formular esa Visión, cómo llegar a ella y qué recursos harían falta para conseguirlo.

El siguiente paso para evolucionar a ese tipo de organización tan parecida a un ser vivo es diagnosticar el estado actual y decidir por dónde empezar.

Y a continuación, teniendo claro lo anterior, interesa soltar lastre, librándonos de:

  • mandos intermedios bloqueantes y sordos a las ideas de sus equipos
  • procedimientos operacionales obsoletos
  • mecanismos internos que no añaden valor al cliente y estorban la innovación
  • egos fuera de lugar que solamente buscan mantener su parcelita de poder
  • mentes cortoplacistas sin visión alguna de futuro
  • comportamientos egocéntricos que perjudican la dinámica conjunta de acción
  • costumbres que ya no tienen una explicación razonable
  • inventario de productos y servicios que se han quedado atrás en el mercado
  • muros a la libre circulación de información
  • elementos zombi que, sin ser directamente perjudiciales, tampoco aportan nada.

 

EN RESUMEN

¿Quieres que tu empresa u organización tengan un mejor futuro? Pues ya estás tardando en hacer que evolucione a un modelo más inteligente. Más centrado en las personas, conocedor de las necesidades de los clientes, aliado de sus proveedores, comprometido con la libertad de pensar en alternativas que conviertan la innovación en algo inherente a su funcionamiento. Un modelo que usa con cabeza la tecnología a medida que se va desarrollando, que entiende sinceramente que lo único estable es el cambio, y que saber entender y atender la evolución de la sociedad y los mercados es la clave para su éxito.

No tengamos miedo a los cambios: es como temer la lluvia. No podemos hacer nada para controlarla, pero sí que podemos estudiar cómo aprovecharla.

Con inteligencia.

Y con nuestras personas, que son la vida y motor de cualquier organización humana.

 

AUTOR

Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.300 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: montaje sobre la imagen de GDJ

 

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Las 3 partes de un negocio con futuro

 

La mayor parte de las actividades económicas tiene varias facetas y funciona en distintos planos. Con excesiva frecuencia la vorágine del día a día nos bloquea en el presente, en el hoy, en este momento, y descuidamos los otros dos importantísimos planos de actividad: el de ayer y el de mañana.

Así que vamos a ver esos tres niveles o partes para separarlos bien y saber de qué trata cada uno.

 

LA PARTE QUE FUNCIONA

Es la que hoy nos está dando la facturación, la que hace que se esté moviendo la caja.

Comprende todos los aspectos y agentes que la hacen posible:

  • los productos o servicios que se venden,
  • los proveedores que nos los traen o que nos facilitan lo necesarios para poder ofrecerlos o producirlos
  • los canales de marketing y de ventas que hacen que sean conocidos por sus potenciales clientes
  • los colaboradores que intervienen en su desarrollo y venta
  • los procesos internos de la empresa que organizan su funcionamiento (almacén, administración, soportes tecnológicos, …)

Su cuidado y supervisión nos llevarán la mayor parte del tiempo… o no. Si apenas tenemos estructura, o si estamos solos en el negocio, tocará hacer de todo. Pero si tenemos colaboradores que puedan mantener en marcha toda la dinámica, entonces es cuando, como líderes, podremos dedicar tiempo mental a mirar, reflexionar y visualizar lo que vamos a dejar de hacer y haremos en un futuro. Es pensar en el medio y largo plazo de nuestro negocio o empresa.

 

LA QUE YA NO FUNCIONA

Se refiere a todo aquello que tenemos u ofrecemos pero que no está teniendo salida. Pensemos en el stock que tenemos ocupando espacio en el almacén (=un gasto financiero) y que el mercado ya no quiere. O en algunos servicios de nuestra cartera que hace meses o años que no se contratan, y que ahí siguen ocupando espacio en nuestros catálogos, páginas web y otros directorios.

En cierto modo es como un restaurante que mantiene en su carta platos que ya nadie pide.

Lo cierto es que ahí está, ocupando espacio y siendo parte del pasivo de nuestro negocio. No aporta beneficios pero sí costes.

Sabemos que con el tiempo las modas, las tecnologías, los hábitos de consumo, la logística y hasta las costumbres sociales cambian. El deber de quien dirige una actividad económica es hacer de vez en cuando ciertas “limpiezas” de catálogo basadas en los datos de ventas.

Que no nos pase como a mucha gente que acumula cosas en sus casas: ya no las usa, pero las guarda “por si acaso”. Una eventualidad que lo más probable es que no llegue nunca, pero ahí están los armarios y trasteros llenos de chismes olvidados y sin valor real ni sentimental.

Dejemos atrás el ayer, por favor.

 

LA QUE PODRÍA FUNCIONAR

Es aquella que determinará si tu negocio tiene futuro. Tu capacidad de entender los cambios que constantemente ocurren en los mercados, en la sociedad y en todas partes es la que definirá el próximo recorrido vital de tu actividad económica.

Así que lo primero será adoptar una mentalidad flexible, abierta y curiosa. Precisamente la que nos permitirá adentrarnos en ese incierto futuro. Promueve en tre tus colaboradores una cultura de trabajo abierta e innovadora.

¿Cómo puedo hacer esto?

  • ¿Has terminado ya de deshacerte de lo que no funciona? Empecemos por ahí: da la misma sensación que una casa recién pintada. Huele a limpio y fresco.
  • Adopta un pensamiento a futuro. ¿Qué nuevas cosas (productos, servicios, modas, hábitos de consumo) están apareciendo por ahí? No importa lo disparatados que nos parezcan en un primer momento: igual se consolidan e irán teniendo su público y clientela.
  • Como consecuencia de lo anterior, visualiza tu empresa en un futuro a medio plazo. ¿Qué crees que estará haciendo?
  • Mira lo que hacen tus competidores. Seguro que hay varios con ideas avanzadas. ¿Por qué lo harán?
  • Mira lo que hacen otros sectores. ¿Qué tipo de novedades están introduciendo? Seguro que alguna te vale de inspiración.
  • Apúntate a blogs o podcasts en los que se hable de tendencias, de innovación o de Creatividad. Verás la cantidad de cosas interesantes que se piensan y hacen por el mundo.
  • Permítete experimentar. Monta prototipos o productos mínimos viables y preséntalos a posibles clientes. Escucha lo que te comenten.
  • Explora la posibilidad de llegar a alianzas y pactos de colaboración con otros profesionales, empresas u organizaciones.

 

REFLEXIÓN FINAL

Llevar un negocio no es fácil. Como casi nada bueno lo es en la vida. Y el éxito viene de la mano de una adecuada organización y mentalidad. Del hecho de entender que si somos capaces de entrever el futuro tendremos muchas más posibilidades de llegar a él.

Deshagámonos de lo que nos lastra, afinemos y mejoremos lo que hoy funciona, y exploremos lo que nos puede llevar al futuro.

 

AUTOR

Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.300 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: Lena Lindell en Pixabay

 

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El Efecto Dopeler : ideas no tan geniales

 

Desde 1993, The Style Invitational, la principal columna de palabras del periódico Washington Post, ha entretenido a las masas con sus ingeniosos y humorísticos concursos de escritura.

Uno de los retos invitaba a los lectores a tomar una palabra; añadir, quitar o alterar una letra; y proporcionar el nuevo término con una  nueva definición. A día de hoy, este gigante de los periódicos sigue recibiendo nuevas propuestas, lo que deja a muchos miembros de su personal gratamente confundidos... y divertidos.

 

EL NACIMIENTO DEL EFECTO DOPELER

Este es exactamente el origen de esta creación llamada Efecto Dopeler. Su autor, Greg Oetjen, de Lorton (Virginia, EEUU) lo define en la edición de 1998, semana 281, recibiendo junto con otras invenciones una Mención Honorable, como

La tendencia de las ideas estúpidas a parecer más inteligentes cuando se nos presentan de golpe.

No es una teoría científica contrastada por sesudos estudios de especialistas de todo el mundo. Su origen viene de un concurso de humor que, como tantas veces pasa, fundamenta sus ocurrencias en la realidad de la vida. Basta con prestar atención a lo que oímos o leeemos a diario para darnos cuenta de lo rápidamente que son aceptadas muchas ideas que, si les dedicáramos 5 segundos de reflexión, nos daríamos cuenta de que son una estupidez -o casi.

Pero, en todo caso, no son tan geniales como nos parecieron en cuanto las oímos o se nos ocurrieron.

 

Hay muchas manifestaciones de la certeza del Efecto Dopeler como teoría:

  • "Pues en principio me pareció una idea fabulosa. Quién iba a decir que luego sería un fracaso." Por ahí han naufragado muchos emprendedores...
  • Los lemas y mensajes de los partidos políticos, sobre todo los que están en los extremos ideológicos: la sencillez de su titular hace que la gente lo dé por válido sin reflexionar, asumiéndolo y compartiéndolo en sus redes sociales. Es el triunfo del Pensamiento Simple.
  • Hay un sesgo cognitivo según el cual tendemos a dar más veracidad a las afirmaciones más sencillas.
  • La próxima vez que estés viendo un anuncio (que será dentro de unos segundos), recuerda el concepto del Efecto Dopeler y piensa si los anunciantes se están valiendo de él. ¿Te interesa realmente lo que te están presentando... o te quieren hacer creer que es indispensable para una mejor calidad de vida? Pues eso.

Pensemos en cómo tantas personas -yo entre ellas- podemos ser víctimas de este efecto de genialidad ilusoria. Como los seres humanos somos esencialmente vagos (tal como afirma Jeff Bezos, fundador de Amazon), pues es fácil caer en la trampa. Todo por no dedicar un poco de energía y tiempo a reflexionar sobre esa idea aparentemente tan genial. O que quizá no sea una cuestión de pereza/diligencia sino de claridad mental: pásate por el divertido artículo "3 ideas de negocio que parecen geniales cuando estás borracho", de Willem Gous. Porque de todo hay...

 

El remedio para mitigar los efectos del Efecto Dopeler es sencillo: pensar. Hoy se habla del Pensamiento Crítico como principal arma para defendernos de las desinformaciones y para cuestionar el stau quo de las cosas, y por ahí va la solución.

Ya sabes. Esto no va de inteligencia sino de actitud mental.

La próxima vez que te cuenten una idea fabulosa (o que se te ocurra a ti) , dale un par de vueltas antes de tomar decisiones o poner nada en marcha.

No hay de qué.

 

AUTOR

Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.300 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: Rendy Novantino en Unsplash

 

 

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Cambiar la perspectiva para ver otras realidades

 

“Nunca llueve a gusto de todos”, dice el refranero. Y así es. Lo que puede ser un desastre para quienes estaban pensando en irse de vacaciones, puede ser una bendición para quienes esperaban una buena lluvia que riegue sus cultivos.

Lo cierto es que la mayor parte de las personas vivimos el momento, el ahora, y lógicamente desde nuestro punto de vista. La vida -sobre todo la de ritmo vertiginoso de las grandes ciudades- no nos deja mucho tiempo para algo fundamental: parar, respirar y reflexionar sobre lo que pasa a nuestro alrededor.

Y esto hace que solamente seamos conscientes de una sola perspectiva de las cosas: la de nuestros intereses de este momento.

 

¿QUÉ ES VER LAS COSAS CON PERSPECTIVA?

Aquí entran dos conceptos:

  • Entender que la mayor parte de los acontecimientos de la vida no son un hecho aislado, y que se integran en el ecosistema de nuestra dinámica vital y profesional
  • Asumir de corazón que todo hecho puede ser visto e interpretado desde varios puntos de vista perfectamente válidos. Aunque algunos sean opuestos entre sí.

Estamos hablando de una habilidad fundamental para reducir padecimientos y poder sacar más provecho de las sorpresas -sobre todo las negativas- que la vida nos va dando.

 

¿DE QUÉ NOS SIRVE PONER LAS COSAS EN PERSPECTIVA?

Hacerlo es relativizar su importancia, y nos ayuda a restar la presión y el agobio que podamos estar sintiendo ante una situación determinada. Estar parados en un atasco, no haber conseguido los resultados deseados en un trabajo, habernos quedado sin empleo, la pérdida de seres queridos, una discusión importante con nuestra pareja, … Todos estos momentos nos lleva con frecuencia a pensar que estamos ante un desastre que hundirá nuestra vida para siempre.

Pues no. Te aseguro que mañana volverá a salir el sol y empezará un nuevo día. Con nuevas oportunidades y retos. Pongamos en práctica lo que en Psicología se llama el “encuadre positivo.”

 

CAMBIAR LA PERSPECTIVA EN LA EMPRESA PARA MANTENERNOS EN EL CAMINO

Una organización humana es también un ser vivo. Con sus emociones, sus temores, sus momentos buenos y malos, sus sueños, sus éxitos y sus fracasos.

Decía Irwin Berling, famoso letrista y compositor de Broadway, aquello de que “la vida es un 10% lo que nos pasa y un 90% cómo te lo tomas”.

El estallido de la pandemia está suponiendo un desafío como pocos. Es aquello que se habla desde hace tiempo respecto de la necesidad de cambiar, de salir de la zona de confort, de innovar, pero metido en nuestra vida en modo superturbo y sin opciones de decir “yo paso”.

¿En qué medida están siendo capaces nuestras empresas de mantener esta perspectiva ante los problemas y pensar en soluciones, antes que quedarse paralizadas por el miedo y la incertidumbre? Pues hay de todo.

Me parece admirable, entre otros muchos ejemplos, el de la empresa Nannify. Fundada en 2019, pasó de seleccionar cuidadoras de confianza que trabajaban en los domicilios de sus clientes a, en 48 horas tras la declaración del estado de alarma, sacar la primera versión de su nuevo negocio: crear contenidos de entretenimiento online que permitieran tener a los niños entretenidos mientras sus padres teletrabajan. Ha nacido Nannyfy TV. Como dice su fundadora Claudia de la Riva, “En una situación excepcional fuimos ágiles y vimos una oportunidad

 

QUÉ HACER PARA MANTENER UNA SANA PERSPECTIVA DE LAS COSAS

No tenemos control sobre lo que pasa en el mundo, pero sí que lo tenemos sobre cómo reaccionamos. De ahí que sí que podemos recordar una serie de técnicas que nos ayudarán a mantener las cosas en una perspectiva adecuada -la que nos ayuda a entenderlas mejor para ver cómo sacarle algún partido. Cambiar nuestras pautas de comportamiento ante las malas noticias nos ayudará enormemente a sobrellevarlas mejor.

 

Vamos con esas reflexiones para mantener las cosas en perspectiva:

  • Tengamos un sentido general de hacia dónde queremos ir, sin detalles. El camino o la forma de llegar allá puede cambiarse sobre la marcha.
  • Así será más fácil decidir sobre nuestras prioridades. Qué es realmente importante y qué es accesorio. Concentremos nuestros esfuerzos en lo primero.
  • Un árbol no es el bosque. Deja de concentrar tu pensamiento en los detalles y mira a los lados. Aléjate y contempla el problema desde cierta distancia.
  • No te dejes llevar por la primera impresión que nos dé un hecho. Algo que, por otra parte, es humano: por mucho que moleste a los escritores, casi todos juzgamos en buena medida un libro por su portada. Seamos conscientes de ello.
  • Ten cerca a personas con una forma de pensar distinta a la tuya. Con otros valores, otra actitud ante la vida, otra experiencia y otra mentalidad. Seguramente verán en las cosas algo que tú no ves.
  • Una vez que hayas reaccionado ante un acontecimiento, cuando ya se te ha calentado la cabeza, recuérdate que es perfectamente posible que te equivoques al imaginar todas las malas consecuencias que pueda haber. Habla con esas otras personas distintas, Y, en todo caso, al día siguiente y con una mete fresca, lo verás de una forma distinta.
  • No te obsesiones con lo que fue mal: concéntrate en lo que fue bien. Un consejo que leí en el blog de Paul Sloane, perfecto para tener en cuenta cuando crees que has fracasado en la vida por un par de reveses que hayas sufrido.
  • Recurre al pensamiento crítico. ¿Seguro que tienes todos los datos, y que son correctos? ¿Puede tratarse de un error? Las causas y consecuencias de esta mala situación, ¿hasta qué punto están fundamentadas? Ya sabes: desconfía temporalmente de tu marco mental y tira de fría y robotizada lógica al analizar el momento y sus proyecciones.

 

Yo procuro tener en cuenta el consejo de Wyne Dyer: “si cambias la forma en las que ves las cosas, esas cosas empezarán a cambiar”. Algo a lo que te ayudará mucho hablar con personas diferentes a ti, y que depende exclusivamente de ti. Sin masoquismos ni autoinculpaciones. Mirada adelante, visualización de objetivos y paso firme.

El mundo de los amantes del vino tiene su propia forma de recordar lo que es realmente importante:

¿Qué más da que la copa esté medio llena o medio vacía? Claramente, hay espacio para más vino".

 

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.200 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

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Los 5 pasos del pensamiento crítico para decidir mejor

 

Todos los días recibimos una avalancha de información. Alguna solamente nos cuenta un dato, y otra -la mayoritaria- nos pide además que hagamos algo en particular: comprar, llamar, contratar, suscribirse o apuntarse a algo.

Como responsables de equipo también tenemos situaciones que requieren que tomemos una decisión. Cuando alguno de nuestros colaboradores nos presenta una idea, o nos cuenta un problema con un cliente, o alguna dificultad respecto a lo que hay que hacer algo.

Ahora bien, pensemos bien antes de decidir. Casi todas las informaciones que se nos presentan vienen con algún tipo de sesgo, involuntario o intencional, que influirá en cómo las procesamos. Y, por tanto, en las decisiones que tomemos.

Así que veamos una sencilla guía de 5 pasos del pensamiento crítico para decidir mejor. Son 5 preguntas que nos haremos ante la información que nos llegue y sobre la que se nos pide una decisión.

 

1. ¿DE DÓNDE ME VIENE ESTA INFORMACIÓN?

Básicamente se trata de identificar el aliño con el que se nos presenta. ¿Qué intereses hay detrás? ¿Desde qué contexto nos llega? ¿Qué tipo de entidad o individuo la genera o procesa? ¿Qué emociones puede haber detrás?

No se trata tanto de cuestionar la veracidad de lo que nos dicen, sino sus atributos: urgencia real o emocional, temores que haya detrás, intereses que querrían un sentido concreto de nuestra decisión, existencia o no de alternativas, …

Pensemos en los anuncios con los que se nos bombardea. Son muchos los que nos intentan meter un falso sentido de la urgencia (¡oferta válida solamente hoy!) o de las virtudes de comprar más (¡ahorra comprando!). Calma. Ya habrá otras ofertas de algún competidor, y no nos dejemos engañar con los supuestos ahorros: comprar es gastar, no ahorrar.

IDEA CLAVE: de esa información que nos presentan, ¿qué es dato puro y duro y qué es opinión? Actúa sobre el dato, y ya decidirás en qué medida tienes la opinión en cuenta.

 

2- ¿DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO REALMENTE?

Nos interesa identificar el fondo de la cuestión. Lo que de verdad estamos observando, lo que entre líneas nos están contando. No todo el mundo se expresa bien igual de bien, ni todas las personas son capaces de explicar de una forma aséptica e imparcial los pormenores de una situación. Lo normal es que a la información le añadan sus emociones, sus temores, sus deseos o sus ilusiones, como hemos visto en la primera pregunta.

¿Es una amenaza para nuestro negocio? ¿Es algo efímero y coyuntural, o algo que llega para quedarse? ¿Puede haber oportunidades en ese problema? Ese titular que nos acaban de soltar, ¿se corresponde con la realidad que lo ha provocado? Hablando de titulares, pensemos en cómo los medios de comunicación nos presentan sus noticias: primero va el titular, normalmente muy atractivo y jugoso, que fija nuestra atención para que nos leamos el subtítulo y quizá el resto del texto. ¿A que con frecuencia el contenido de la noticia no se corresponde exactamente con la impresión que nos dio en primer lugar el titular? Demos a esa información que nos pasan el mismo tratamiento.

Si se nos presenta el responsable de Ventas y nos dice que han bajado un 48%, no dejemos que se nos suba la tensión y reaccionemos inmediatamente con la primera medida que se nos pase por la cabeza. Investiguemos.

Lo que nos lleva al siguiente paso.

IDEA CLAVE: ¿sabríamos explicar con otras palabras el fondo del asunto en una sola frase? Si con esa nueva reformulación del Titular entendemos mejor de qué va en verdad el asunto estaremos en mucha mejor posición para gestionarlo con acierto.

 

3- ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?

La técnica de los 5 ¿por qué? es tan sencilla como efectiva para descubrir las causas -o algunas de ellas- del problema o situación que se nos presenta. Busca ahondar la investigación preguntando por la causa de cada respuesta que nos dan.

Empezamos describiendo lo mejor posible ese problema, y nos empezamos a preguntar por qué ocurre. Veamos un ejemplo sencillo:

“Dos heridos graves en un accidente de coche”

1- ¿Por qué ocurrió el accidente? --> porque el coche derrapó.

2- ¿Por qué derrapó el coche? --> porque había arena en la carretera

3- ¿Por qué había arena en la carretera? --> porque se le cayó a un camión que salía de una obra cercana.

4- ¿Por qué se le cayó algo de arena al camión de la obra? -> porque estaba demasiado lleno y sin tapar.

5- ¿Por qué salió a la carretera estando demasiado lleno y sin tapar? --> porque la empresa no tiene sistemas de control para los vehículos que salen de la obra.

Y así podríamos seguir haciéndonos preguntas hasta averiguar la causa última, o al menos una causa sobre la que podamos hacer algo para evitarla. Al menos, ya sabemos que la responsabilidad no era del conductor, ni del trazado de la carretera, ni del mantenimiento de la calzada, ni del tiempo meteorológico.

IDEA CLAVE: toda consecuencia tiene causas. Y esas causas se dividen en dos tipos: las que son ajenas a nuestra acción y aquellas sobre las que podemos influir. Identifiquemos nuestras posibilidades reales de acción.

 

4- ¿QUÉ ALTERNATIVAS DE DECISIÓN HAY?

Casi toda situación tiene un par de soluciones obvias. Sobre todo si la información se nos presenta intencionalmente manipulada, la forma de enunciarla está pensada para que nuestra mente siga el camino prediseñado para que llegue a una conclusión: la deseada por quien la generó.

Paremos un momento. Respiremos. Salgámonos del contexto o entorno dentro del cual se nos muestra la información, y contemplemos otras opciones aparte de las primeras que creamos que se nos ocurren. Es el momento del pensamiento lateral.

Nos lo explica muy bien el desarrollador de esta técnica, Edward de Bono. Con la lógica se parte de ciertos ingredientes, igual que al jugar al ajedrez se parte de unas piezas determinadas. Pero, ¿cuáles son esas piezas? En la mayoría de las situaciones de la vida real, las piezas no están dadas, simplemente suponemos que están ahí. Asumimos ciertas percepciones, ciertos conceptos y ciertos límites. El pensamiento lateral no consiste en jugar con las piezas existentes, sino en tratar de cambiar esas mismas piezas. El pensamiento lateral se ocupa de la parte de la percepción del pensamiento. Aquí es donde organizamos el mundo exterior en piezas que luego podemos "procesar".

Un cerebro humano sano no quiere ser siempre creativo, sino que está diseñado para averiguar cómo hacer las cosas o cómo pensar en ellas y, a continuación, "encierra" esa respuesta o comportamiento automático en un proceso subconsciente para que su cerebro consciente pueda centrarse en otros asuntos.

Las técnicas del pensamiento lateral nos sirven para para ayudar a superar nuestra propensión natural a quedarnos "encerrados" en patrones y permitirnos ser creativos a demanda.

IDEA CLAVE: no te quedes con las opciones más evidentes. Tómate el esfuerzo de visualizar otras cambiando de perspectiva a la hora de pensar en ellas.

 

5- ¿QUÉ DECISIÓN CONCRETA ESTARÍA MÁS EN LÍNEA CON MIS INTERESES?

Si se nos ocurren varias posibles soluciones para esa situación que se nos presenta, ¿cuál escojo?

La respuesta es sencilla: dado que tú eres quien decide, que sea en función de tus intereses (de los de tu departamento, de tu empresa o de tu actividad profesional). O dicho en un ejemplo fácil: a la hora de hacer un pago, ¿en dónde está mejor el dinero que vas a pagar? ¿En tu bolsillo o en el de otra persona? Pues eso.

Claro, esto supone que tienes más o menos claros tus objetivos e intereses. Si no fuera el caso estarías decidiendo a corto plazo y sin rumbo, algo ciertamente peligroso. Y si efectivamente no lo tienes claro, es el momento de tomarte una pausa y de identificarlos antes de seguir tomando decisiones.

Otro punto que conviene tener en cuenta es el de las consecuencias de primer y segundo grado de una decisión en concreto. Es posible que la primera consecuencia de tu decisión (bajar el precio porque vendes menos de los esperado) sea útil a corto plazo, pero es muy posible que también sabotee tus ventas a medio plazo y la percepción de calidad/precio de tu marca a largo plazo. ¿Qué es lo que quieres?

IDEA CLAVE: esta conversación de Alicia en el País de las Maravillas.

“¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar -dijo el Gato.
-No me importa mucho el sitio… -dijo Alicia.
-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato. -“.

 

 

EN RESUMEN

Bastante difícil es ya el simple hecho de tomar decisiones, optando por una línea de acción en lugar de otras posibles. Es toda una habilidad que debería enseñarse en los colegios porque la practicamos todos los días y nos vale para todas las facetas de nuestra vida.

La capacidad de pensar críticamente es una poderosa ayuda para mejorar la calidad de nuestras decisiones o, al menos, de hacerlas más nuestras y menos una consecuencia de cómo nos han preparado la información a la hora de presentárnosla. La libertad de pensamiento y decisión pasa por el pensamiento crítico y la reflexión consciente sobre nuestros procesos mentales a la hora de procesar la información y tomar una decisión.

Una buena decisión.

 

AUTOR
Alberto Losada Gamst. Consultor de empresas especializado en la inteligencia colaborativa y la gestión de las ideas. Escritor de artículos sobre innovación, comunicación en las empresas y repensamiento de nuestras actividades.

Como formador especializado en habilidades de comunicación e innovación en las organizaciones, he impartido talleres en más de 30 empresas (muchas de las cuales han repetido con nuevos grupos) y más de 1.200 participantes, tanto presencialmente como online. Y en todas las ocasiones he aprendido mucho de todos. ¡Gracias por ello!

IMAGEN: S. Hermann & F. Richter

 

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